.. . 1.-Reunión en Madrid para la constitución de la red de urbanistas europeos en torno a la sostenibilidad. El otoño me pareció una dulce y terrible evidencia en algunos detalles de la ciudad universitaria. Nos acogió la UNED y el grupo lo capitanea la infatigable Marta Lora-Tamayo. La presencia internacional vino de la mano de Rachelle Alterman y de Pablo Aguilar, dos pesos pesados del urbanismo comparado. Estaban también dos arquitectos de la universidad politécnica de Madrid, que asumieron un relevante y necesario papel: Federico García y Jaime Armengot. Desde el mundo de la abogacía contamos igualmente con Pablo Molina Alegre. Desde la UNED se movilizaron Carmen Fernández (que estudia lo que yo quiero aprender cuando sea mayor) y Juan Cruz Alli (que acaba de publicar un texto capital sobre régimen jurídico de la biodiversidad). Excusó su presencia Judith Gifreu –pero no la dejaremos escapar-, de la Universidad Autónoma de Barcelona.
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… 2.-Se plantearon diversos temas sobre Derecho urbanístico comparado y se dibujó un esquema de trabajo. Por sugerencia de Marta Lora-Tamayo, se comentó a lo largo del día una propuesta de la Comisión de la Unión Europea para integrar el sector del Derecho urbanístico en el marco de trabajo con horizonte 2030 sobre clima y energía. Estimulada por el Acuerdo de París sobre el cambio climático y por la experiencia previa de la Unión Europea en la materia, el documento abre la puerta a una ambiciosa regulación.
… El punto de partida radica en el importante papel que juegan las masas boscosas (y, en menor medida, la actividad agrícola), para compensar la contaminación derivada de las emisiones de CO2. Se apuesta entonces por una contabilidad ambiental basada en la regla de que la emisión “suma”, pero el mantenimiento de la superficie vegetal “resta”. El objetivo consiste en lograr que todos los países se pongan en situación de “no-debit”, de equilibrio. Esto es, que compensen con sus masas forestales y agrarias sus poluciones contaminantes.
…Ahora bien, si optan por reducir la indicada alfombra verde, pasan a estar en deuda con otras naciones que mantienen el ajuste. Se trata, pues, de una aplicación a este campo concreto de la contabilidad ambiental presente en el “mercado de emisiones”. Se añaden, por supuesto, algunos matices. Por ejemplo, la exclusión en los cálculos de los bosques quemados o de otros sometidos a desastres naturales. Por otra parte, habrá que ver cómo se cuentan las diferentes superficies ya que –en España, por ejemplo- la silva muestra últimamente una intensa expansión (a causa del abandono o reducción de la superficie agraria).
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… 3.-Si la propuesta sigue adelante, nos espera una transformación en materia de clasificación del suelo. La vieja idea del campesino como guardián del espacio verde asume ahora un perfil estricto y computable. Reaparecerá, inevitablemente, el debate sobre las compensaciones a los titulares del suelo no urbanizable ya que –de forma efectiva y tangible- significarán un ahorro para el país. Habrá que ver cómo evoluciona esta idea, que tiene algunos aspectos aún oscuros pero que puede ser revolucionaria (incluso como precedente a nivel mundial).
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