[Sábados exclusivos.] Apaga y vámonos.

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         1.-Hoy vamos a analizar el contenido que aparece en el título de una norma:

Real Decreto-ley 5/2023, de 28 de junio, por el que se adoptan y prorrogan determinadas medidas de respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la Guerra de Ucrania, de apoyo a la reconstrucción de la isla de La Palma y a otras situaciones de vulnerabilidad; de transposición de Directivas de la Unión Europea en materia de modificaciones estructurales de sociedades mercantiles y conciliación de la vida familiar y la vida profesional de los progenitores y los cuidadores; y de ejecución y cumplimiento del Derecho de la Unión Europea.

            Bonito ¿eh? El Gobierno despide la legislatura con un Decreto-Ley que huele a compilación decimonónica. Nada menos que 226 artículos y un buen puñado de disposiciones finales, adicionales, transitorias y derogatoria. A lo largo de su texto, el lector se verá transportado al siglo XIX, ya que se pone en marcha una división por libros y títulos, casi como si de un proceso codificador se tratase. La degradación del iter legislativo -que con estas pintas ya no es ad solemnitatem–  ha alcanzado el nivel máximo (y no creo que se solucione con una relevo en el gobierno de la Nación porque me temo que hay algunas causas estructurales profundas).

            La disparidad de los temas es espectacular y hemos tenido suerte de que no se tratara la respuesta a la guerra de Cuba y Filipinas (había rumores, pero no se confirmaron). Afortunadamente, un ejército de programas informáticos y de ratitas IA están ordenando este caos para que llegue pulidito y brillante en nuestras pantallitas. El Derecho es ya, desde hace tiempo, un producto informático y los archivos de las editoriales jurídicas juegan el mismo papel que las leyes de citas medievales y de la época moderna.

            2.-Pero, como decía don José María García, nosotros a lo nuestro. Hay una buena cosecha en el título que les he  copiado y, además, nos permite reflexionar sobre el gran nivel que ha alcanzado el “lenguaje inclusivo” en esta legislatura. Una época marcada, por ejemplo, con el desinterés absoluto por el tema en los ministerios de carácter económico, la personitis generalizada en Derecho laboral (aunque aún se tientan la ropa con lo de “la persona empresaria”, porque en el fondo siguen sin verlo como labor femenina), algunos intentos desordenados en Interior y la gran mezcolanza del ministerio de Igualdad, donde se cocinaron en la misma norma gazpachos que mezclaban lo mejor del “lenguaje inclusivo”  con las canciones “machistas” de siempre, dando a las normas una forma de liebre, porque nunca sabías por dónde iba a salir el sujeto.

            3.-En el título que hemos transcrito, la cosa empieza con uno de los grandes clásicos de la temporada. Una lectura apresurada de Freud llevó a nuestro legislador a matar al padre hace unos años pero, ya puestos, dos pájaros de un tiro y me cargo también a los padres. Ahora se lleva “los progenitores”, que es un masculino genérico como una catedral y que, según la lógica de teleñecos de nuestro legislador, excluiría a las progenitoras.

            Por otra parte, sorprende la irrupción de “los cuidadores” nada más abrir el Decretazo. Ni siquiera una arregladita “persona cuidadora” o, al menos, un cargante “cuidadores y cuidadoras” (ya que no hablábamos de los últimos y las últimas de Filipinas, nos podíamos haber estirado). Reconozco que es una palabra que me fascina, ya que un inclusivero  que se vista por los pies (bueno, por donde sea, porque si mantengo la metáfora me corren a gorrazos) podría forzar la máquina y hablar de “cuidadoras”, valorando el número mayor de féminas que se dedican a estos menesteres (aunque admito que habría que distinguir entre relaciones familiares y ciertas relaciones laborales destinadas al cuidado).

De hecho, la reciente sentencia  de la sala de lo Social de la Audiencia Nacional de 19 de junio de 2023 (ponente: ARAMENDI SÁNCHEZ) anula un incentivo otorgado a  los trabajadores que no hicieran uso de los días de visita para acompañamiento de familiares a visitas médicas. Como esto lo hacen las mujeres, se dice, pues es discriminatorio. Es un argumento curioso, porque viene a consolidar el carácter femenino de esas tareas, en contra de una línea feminista alternativa más favorable a impulsar el carácter compartido de tales menesteres. Para los muy cafeteros, transcribo el fundamento jurídico séptimo de la sentencia citada (la negrita es nuestra):

SÉPTIMO.- Llevando todo este elenco de normas y resoluciones judiciales al caso que estamos juzgando se aprecia que, partiendo del dato que hemos considerado probado de que son las trabajadoras quienes hacen uso del permiso no retribuido en proporción muy significativa frente a los trabajadores, la «neutra» decisión de que el disfrute de ese derecho convencional compute para la fijación del índice de absentismo, objetivamente pierde su neutralidad desde el momento en que coloca al colectivo femenino en situación desigualitaria frente al masculino, por razón de ser las mujeres quienes hacen un uso masivo del permiso en comparación con el colectivo de hombres trabajadores. Y como quiera que por el empresario no se aporta ninguna justificación objetiva de la decisión adoptada relativa a que los permisos no retribuidos del art. 31 del III convenio se tengan en cuenta para determinar el absentismo, tal medida debemos calificarla de discriminación indirecta para el colectivo de mujeres trabajadoras de la empresa y estimar en este sentido la demanda. “

Bien es verdad que con el término “cuidadoras” se plantearía inmediatamente el problema de la exclusión de los cuidadores. Por tanto, hace muy bien nuestro Decreto-ley en referirse sólo a “los cuidadores” (típica expresión para el género no marcado), regalándonos así su lección final en esta legislatura: toda la paparrucha del “lenguaje inclusivo” no hacía ninguna falta y acabamos ya la fiesta en paz.

NOTA: Los “sábados exclusivos” descansan hasta septiembre aunque, a petición de nuestros lectores, iremos publicando durante estas semanas algunos de los artículos que tuvieron más lectores (para que puedan disfrutarlo todavía más amigos).

Artículos relacionados: «Sábados exclusivos«*, «Dissabtes exclusius«.

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