Carlos Catarecha, desde el placer de fotografiar la arquitectura.

1.-Del mismo modo que Mario Bunge y otros han desarrollado de forma contundente el concepto de pseudociencia (dentro del cual, por cierto, se inscribe la mayoría de la autodenominada ciencia jurídica, como ya nos aclaró Rafael Hernández Marín), convendría fundamentar la noción de pseudoarte, dentro del cual podríamos incluir el cine, los tatuajes y, por supuesto, la fotografía. Son técnicas demasiado bisoñas, en las primeras boqueadas si se las compara con la solidez inapelable de la literatura, la música o la pintura.

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2.-Entre las disciplinas recién nacidas y ya agonizantes, destaca la fotografía, que podríamos considerar prácticamente muerta en el siglo XX.  Vino al mundo, eso sí, como indiscutible técnica documental y como archivo seguro para los historiadores. Hoy, su propio éxito nos encara con su banalización: todo está fotografiado, todo se fotografía y, lo que es peor, el maquillaje incontinente es la regla. No sólo se arreglan la mejilla los famosos en el “Hola”, sino que incluso los humildes refugiados pasan su sesión de ajuste para ser vendidos a los consumidores de sentimientos y emociones.

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3.-Sin embargo, existen ámbitos en los cuales la fotografía es imprescindible. Por ejemplo, en arquitectura, ya que no podemos viajar por todas las ciudades del mundo para ver cada una de las maravillas de los hijos de Vitruvio. De ahí que se haya desarrollado con extraordinaria fuerza la disciplina de la fotografía de la arquitectura. Basta ver, por ejemplo, las referencias abundantes y reiteradas que Arquitectura Viva –una revista de prestigio mundial forjada en nuestros lares- viene dedicando últimamente a los mejores autores, tendencias y exposiciones en este campo.

Aprovechando que en este cuaderno hemos tratado en alguna ocasión cuestiones arquitectónicas, reproducimos hoy una entrevista con Carlos Catarecha,  cuya conferencia me he perdido hoy mismo en mi centro  laboral. El trabajo de Catarecha es magnífico por muchísimas razones, pero me gusta especialmente ésta: es evidente que él desaparece de la operación y dirige su trabajo directamente hacia el edificio, para que éste se muestre con toda su fuerza. Me encanta sobre todo su  experiencia  con Chicago,  principalmente con la Escuela clásica de la ciudad. El análisis de las últimas generaciones de rascacielos y de su paisaje es habitual, pero es menos frecuente el estudio de los viejos maestros. Por cierto,  es probable que los lectores de Barcelona reconozcan la música de las torres Trade, la joya de Coderch y, sin duda, uno de los mejores edificios de la Barcelona contemporánea.

Vayamos, pues, a la entrevista que ha publicado en castellano Catalunyavanguardista, antes de la conferencia en la Universidad Autónoma de Barcelona:

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 “Una fotografía mal compuesta pierde el 80 por ciento de su valor”

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El día 6 de febrero el fotógrafo y arquitecto Carlos Catarecha Gil dará una charla sobre la fotografía de arquitectura, organizada por el colectivo Click, a las 12.00 h en la Sala de Actos del Edificio Ágora. El artista consigue transmitir serenidad, simplicidad y orden en sus fotografías.

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Se graduó en la Escuela de Arquitectura de Barcelona en la década de los ochenta pero trabajó durante treinta años como profesor de secundaria

UAB / Nacido el 5 de mayo de 1965 en Lleida, Catarecha centra sus inquietudes en la arquitectura. Se graduó en la Escuela de Arquitectura de Barcelona en la década de los ochenta pero trabajó durante treinta años como profesor de secundaria en la Escuela del Trabajo de Lleida, dando clases de formación profesional de carpintería. Es padre de familia y un amante de la música jazz, afición que se encuentra presente en algunos de sus trabajos.

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Arquitecto y profesor: ¿es posible compaginar las dos ocupaciones?

Compaginar dos trabajos que exigen tanta dedicación era imposible y todavía se me hizo más difícil cuando vino mi hija Marta al mundo. Ejercer la arquitectura en un lugar como Lleida no es lo que más querría un arquitecto con ambición y, por este motivo, opté por dedicarme a la docencia a tiempo completo.

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¿Cómo se inició en la fotografía?

La fotografía ha sido una constante durante mi carrera. Empecé con la fotografía química, la mal llamada “analógica”, es decir, la típica de carrete. Me inicié fotografiando conciertos de jazz en una sala de la parte antigua de Lleida. Primero iba como público hasta que un día probé a llevarme la cámara. Al principio fue horroroso: no controlaba la técnica, las imágenes quedaban oscuras, elegía mal la película, etc.

 

Pero yo seguía insistiendo y positivaba las fotografías en casa hasta que empezaron a salir resultados decentes. Aquellas imágenes se expusieron en una sala de Lleida junto con la obra de la fotógrafa Olga Muedra, que también hacía fotografías de jazz.

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¿Cómo fue el paso al soporte digital?

Los tiempos cambian. Vi que era más cómodo y barato trabajar con el soporte digital. Puedes disparar sin límite y revelar las fotografías en casa sin grandes montajes de líquidos, como se hacía antes. El trabajo en digital permite trabajar las imágenes con más facilidad. Hoy en día es difícil encontrar a alguien que trabaje con fotografía química, a pesar de que todavía se hace.

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¿Cuándo se inició dentro del campo de la fotografía de arquitectura?

 

Esto tiene que ver con la especialización, aunque yo me considero un aficionado a la fotografía que quiere hacer las cosas bien. Sin querer uno se va especializando. Por ejemplo, a quien le gusta la música le puede gustar el jazz o el blues, pero no toda la música le llama la atención. Con la pintura pasa lo mismo. Es la propia trayectoria vital la que te va llevando a una disciplina u otra. La arquitectura me llamó la atención por razones obvias. Como arquitecto de formación, cuando voy andando por la calle observo los edificios, no me puedo sustraer. Esto me ha llevado a fotografiarlos.

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¿Le interesan otras disciplinas?

Me interesa mucho la fotografía callejera. El jazz, la arquitectura y la fotografía callejera son tres temas que tengo siempre muy presentes. No hago fotografías de paisaje porque soy una persona urbana; no hago fotografía macro ni de estudio porque me parece que suponen mucho trabajo; tampoco hago fotografía de boda… Hago lo que me gusta. Como no soy fotógrafo profesional, no tengo ningún condicionante de obligatoriedad sino que hago lo que más me apetece.

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¿Cuáles son sus arquitectos favoritos?

Álvaro Siza Vieira, un arquitecto portugués, ha hecho una arquitectura que siempre me ha interesado mucho. También admiro a Rafael Moneo, Norman Foster y a arquitectos clásicos como Mies van der Rohe. En cualquier caso, para mí, las obras de Siza son las más bellas de fotografiar.

 

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¿Cómo define su obra?

El hilo conductor que la define es la búsqueda de la simplicidad. No quiero marear al espectador incluyendo en el encuadre nada que no tenga sentido. Siempre intento cuidar los elementos que se ven al fondo de la imagen, porque a veces nos olvidamos de que es fotografía todo lo que aparece en el encuadre. Recuerdo que, cuando estudiaba arquitectura, un profesor le dijo a un compañero mío: “no te preocupes si no sabes si tu trabajo es bueno porque llegará un momento en el que sabrás que lo es si, al eliminar algún elemento de la imagen, la obra se resiente”. La premisa de “menos es más” en este caso se cumple. Para mí, la imagen se tiene que poder leer al momento. Busco que el lector lo tenga fácil.

 

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A la hora de fotografiar, ¿sigue algún ritual?

Existe un proceso de análisis del edificio, de documentación previa sobre el contexto del encargo y cómo afrontó la obra el arquitecto, etc. De alguna manera sigues unos pasos que no son tuyos porque la obra que fotografías ya está hecha, no deconstruyes el edificio.

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¿Y las fotografías urbanas?

La fotografía urbana es como una pesca, una caza. Son situaciones que te encuentras si observas atentamente. Si no has educado el ojo, no hay nada que hacer y lo único que sacarás serán fotografías sin interés. Tienes que buscar la imagen que te guste a ti, que sea la imagen, porque son momentos irrepetibles. En cambio, un edificio está siempre ahí pero tampoco es una imagen estática porque la luz lo hace cambiar. Más dinámico que la fotografía urbana no hay nada, a pesar de que la fotografía de conciertos de jazz también lo es un poco porque tienes que estar atento a los gestos si quieres encontrar el momento oportuno del disparo.

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¿Cuál es el elemento más importante a la hora de hacer la foto?

Para mí, el punto de vista tiene mucha importancia, aunque es evidente que la incidencia de la luz también juega un papel muy importante, al estilo del pintor Edward Hopper. En cambio, creo que la gente está obsesionada con que haya un cielo impresionante, no salen si llueve o a las tres de la tarde no hacen fotografías porque prefieren hacer la siesta. Yo soy más de la opinión de que si te gusta un edificio, fotografíalo y punto, no te esperes. Aún así, una de las cosas que me obsesiona antes y después de hacer la fotografía es la composición. Una fotografía mal compuesta pierde el 80 por ciento de su valor.

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¿Blanco y negro o color?

No sabría qué decir. Las cámaras están programadas para disparar en color y es después cuando se pasa la imagen a blanco y negro, con el procesado. Hay fotos que en blanco y negro no valdrían nada y otras que lo piden a gritos porque necesitan la fuerza que da el blanco y negro, la imagen contrastada o las sombras muy marcadas. De entrada no imagino la fotografía en color o en blanco y negro, lo decido después. En el caso del blanco y negro, también depende del formato y a mí me gusta mucho el formato cuadrado.

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¿Qué equipo tiene?

Siempre viajo con una Olympus Micro cuatro tercios de objetivos intercambiables. Cuando fotografío edificios utilizo una Sony de formato completo A7r y ópticas lo más luminosas posible. Cuando voy a conciertos de jazz, uso una SLR Nikon D800E con una óptica de 70-200 mm o 24-70 mm.

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¿Utiliza trípode?

Nunca he trabajado con trípode, siempre a mano. Es una deformación propia de un hombre ansioso que quiere la fotografía al momento. No puedo esperar a la luz perfecta para poder hacer la foto con el trípode plantado porque después puede aparecer una nube que te estropee la fotografía. Soy consciente de que lo hago mal, pero soy así.

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¿Cuál es la fotografía que más le ha costado hacer?

La que ves cuando vas en coche por la autopista, porque no la puedes hacer. No me cuesta hacer fotos porque, para mí, cada fotografía tiene que ser un placer. Si no, es que la fotografía no funciona.

 

¿Cómo ha sido la experiencia de exponer su propia obra?

Cuando uno presenta un trabajo, conoce tanto las fotografías, que las ve con cierta distancia. Hace poco presenté 10 fotografías en blanco y negro en formato cuadrado que previamente había colgado en las redes sociales. El hecho de tener las fotografías tan vistas hace que ya no sea capaz de valorar si son buenas o no.

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¿Cómo afronta la charla en la UAB?

Estoy entusiasmado, con ganas de pisar Bellaterra. Espero tener un poco de feedback y que la gente se implique. He hecho muchas horas de clase y acabas sintiendo que no hay correspondencia entre quien habla y quien escucha, lo cual es muy frustrante. Quiero que haya interacción y que la gente pregunte todo lo que quiera.

Carlos Catarecha, de la serie "Chicago 1014".
Carlos Catarecha, de la serie «Chicago 1014».

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos Catarecha. Fotografía publicada en su página de Facebook.
Carlos Catarecha. Fotografía publicada en su página de Facebook.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Prensa y proceso. A propósito de una sentencia del Tribunal Constitucional de Andorra.

1.-“Uno de mis héroes cinematográficos de categoría más entrañable es Dutton Peabody, el periodista borrachín y palabrero que interpreta el gran Edmund O’Brien en El hombre que mató a Liberty Valance, de John Ford. Quizá la palabra “héroe” no sea la más adecuada, porque no es precisamente un bravo entre los bravos como el personaje de John Wayne, ni siquiera un valiente accidental por pura dignidad como el abogado que encarna James Stewart. No, el director y único redactor del Star se pasa gran parte de la película asustado, soportando los desmanes de los bravucones sin intervenir y dándose ocasionalmente ánimos para soportarlos con largos tragos de whisky. Pero cuando la democracia llega al pequeño pueblo atemorizado, no vacila en poner su periódico al servicio de los ciudadanos aunque ello le enfrente con la banda de pistoleros. Poco tardan éstos en hacerle una visita nocturna, durante la cual destrozan las oficinas del diario y a él le dejan medio muerto de una tremenda paliza. Pero semejante vapuleo se convierte para Dutton Peabody en carta de nobleza. A quienes le encuentran luego allí tirado, literalmente machacado, aún tiene fuerzas para decirles: “Le he hablado a ese Liberty Valance de la libertad de prensa”. Lo asegura sangrando pero triunfante. En efecto, en cuanto se empieza a hablar de libertad de prensa y a practicarla aunque peligre la integridad física, el final de Liberty Valance está próximo.” (Fernando SAVATER, Mira por dónde. Autobiografía razonada).

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2.-Siempre estuvo ahí, pero es evidente que el papel de la prensa como denunciante de posibles delitos ha crecido últimamente y goza de un futuro prometedor. En este sentido, es interesante la reciente sentencia del Tribunal Constitucional de Andorra de 25 de enero de 2017 (Causa 2016-28-RE), relativa a las impugnaciones de la familia Pujol contra diversas resoluciones judiciales que admitían la comisión rogatoria del Estado español relativa a ciertos datos y en aplicación de la Ley andorrana de cooperación internacional (y de los Tratados internacionales relacionados). El Tribunal denegó el amparo porque no halló vicios de inconstitucionalidad que  implicasen una vulneración del derecho a obtener una decisión fundamentada y un proceso debido (art. 10.1 de la Constitución andorrana) o una violación del derecho a la presunción de inocencia (art. 10.2 de la Constitución andorrana).

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3.-Uno de los argumentos usados por los recurrentes se refiere a las “apreciaciones de naturaleza política que habrían tenido lugar en España”. Ahora bien, el Tribunal considera que “inferir de la campaña de prensa española contra los recurrentes la naturaleza política de la comisión rogatoria no es un argumento jurídico”.

Es verdad, no obstante que “el Tribunal Constitucional no ve ningún elemento prima facie que pueda dejar suponer que las jurisdicciones ordinarias no han otorgado a los recurrentes todas las garantías propias de un proceso equitativo”.  Es decir, se trata de argumentos que ya pudieron ser ventilados en sede de jurisdicción ordinaria y, por tanto, no se aprecia defecto de inconstitucionalidad. Curiosamente, pues, mientras la prensa se desangra desde el punto de vista económico y de modelo de negocio, crece su relevancia cuando se trata de concretas acusaciones (a partir de las cuales pueden iniciarse posteriores investigaciones).

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Tambores expropiatorios.

1.-Los portavoces de diversas administraciones públicas catalanas ya han anunciado el inminente empleo de uno de los instrumentos previstos en la Ley 4/2016, de medidas de protección del derecho a la vivienda de las personas en riesgo de exclusión residencial. Se trata, en concreto, de la expropiación temporal de viviendas vacías por causa de interés social. Las características de esta institución son las siguientes:

……a) El objetivo consiste en aumentar el parque social de vivienda asequible para alquiler para atender situaciones de exclusión residencial (real o inminente).

…….b) El marco general es la expropiación por incumplimiento de la función social de la propiedad (arts. 71 y ss. de la Ley de Expropiación Forzosa).

…….c) Se trata de una expropiación del uso de carácter temporal, de cuatro años como mínimo y de diez como máximo. En este sentido, debe diferenciarse –y no siempre es fácil- de la “expropiación de uso” durante tres años, regulada en el art. 17 de la Ley catalana, que tiene un perfil diferente.

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2.-El binomio “necesidad colectiva-incumplimiento de la función social” acompaña todo el desarrollo legal. Así, por ejemplo, no va a ser expropiable cualquier piso, sino sólo aquellos donde exista  una acreditación efectiva de la transgresión de la función social. Esto se logra con la inscripción en el Registro de viviendas vacías y viviendas ocupadas sin título habilitante (ello también cubre las vivienda aún no inscritas, pero susceptibles de serlo). De todos modos, en el inicio del expediente aún podría el titular acreditar un contrato que justifique la ocupación del inmueble. Igualmente, el art. 15.7 le permite alegar su contribución previa si ya ha aportado inmuebles a través de cesión a la Administración Pública.

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3.-Irisadas tonalidades presenta el justiprecio de estos expedientes. La Ley indica dos caminos. En primer lugar, la vía del alquiler social, bajo la estela de la legislación estatal y de la Ley 24/2015. Sin embargo, si las partes no están de acuerdo en encajarlo en ese epígrafe –que tiene en cuenta los ingresos del beneficiario de acuerdo con un parámetro normativo-, hay que pasar al Jurado de Expropiación. Irrumpe entonces  la arista más puntiaguda del procedimiento, ya que la Ley obliga –con buen criterio- a tener en cuenta el coste de adecuación de la vivienda.

En efecto, una gran cantidad de estos alojamientos vacíos sufren abundantes deficiencias y éstas deben ser reparadas para asegurar su digno empleo por el beneficiario. Ahora bien, dentro de unos años estos bienes volverán de nuevo a su titular originario y, por tanto, habría que evitar en justicia una operación de adecentamiento y revalorización de inmuebles  cubierta con fondos públicos.

terrassa

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Polución monetaria

1.-Magnífica sesión en el GEA (Grup d’Estudis Autònoma) con el profesor de Derecho Mercantil Carlos Górriz, sobre nuevos modelos de monedas. En concreto, analiza el bitcoin y las monedas municipales.

El bitcoin fue creado, según parece, por Craig Wright,  cuyo seudónimo es Satoshi Nakamoto. Nos dice la Wikipedia que estamos ante la moneda alternativa más utilizada, con un uso creciente atizado por la crisis bancaria de 2007-2008. Ya Milton Friedman había avisado de la inevitable dialéctica histórica entre la moneda oficial y las monedas alternativas (piedras preciosas, especias, oro…). Quizá lo especial y peculiar sea ahora el empleo del potente arsenal telemático.

La clave del bitcoin es, en efecto, el manejo de una red informática plenamente descentralizada y basada en la regla áurea de la oferta y la demanda. Las transacciones se llevan a cabo entre puntos en idéntica posición jerárquica (peer to peer). Los usuarios abren y cierran su propio monedero, a partir del cual realizan los intercambios.  Se dice que la clave de su éxito es el uso de la tecnología blockchain,  a cuyo respecto –como soy de letras- me remito a lo que explica mi amigo BBVA aquí ***. En efecto, querido lector, la banca tradicional también está interesada en los bitcoin e incluso la Administración tributaria ya ha elaborado una completa doctrina sobre el tema.

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2.-Nos hallamos, pues, ante un proceso acelerado de institucionalización de esta moneda, dentro del cual podemos citar, en primer lugar, la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, Sala Quinta, de 22 de octubre de 2015, C-264/2014, relativa al IVA. En su apartado 11 se afirma lo siguiente:

         11. De la resolución de remisión se desprende que la divisa virtual «bitcoin» se utiliza, con carácter principal, para los pagos entre particulares en Internet y en determinadas tiendas en línea que aceptan esta divisa. Esta divisa virtual no tiene un emisor único y se crea, en cambio, directamente en el seno de una red mediante un algoritmo especial. El sistema de la divisa virtual «bitcoin» permite que los usuarios que dispongan de direcciones «bitcoin» posean y transfieran anónimamente dentro de la red «bitcoin» en cantidades variables. Las direcciones «bitcoin» podrían compararse a números de cuenta bancaria.”

Igualmente, pueden examinarse las siguientes consultes vinculantes de la Administración Tributaria:

– Consulta Vinculante V1028-15, de 30 de marzo de 2015 de la Subdireccion General de Impuestos sobre el Consumo (sobre el bitcoin en el régimen del IVA).

– Consulta Vinculante V1979-15, de 25 de junio de 2015 de la Subdireccion General de Impuestos sobre la Renta de las Personas Fisicas (disminución de bitcoins y pérdida patrimonial en el IRPF).

– Consulta Vinculante V3625-16, de 29 de agosto de 2016, de la Subdirección General de Impuestos sobre el Consumo (compra y venta de moneda electrónica Bitcoin a cambio de euros, en el IVA).

– Consulta Vinculante V3625-16, de 29 de agosto de 2016, de la Subdirección General de Impuestos sobre el Consumo (concepto de Bitcoin y su régimen en el IVA).

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3.-Estamos, por tanto, ante una moneda ya conceptualizada por el ordenamiento jurídico y cuya base es, como ya dijimos, la confianza entre los implicados. Lo mismo está ocurriendo con el sarampión de las monedas locales, que se agrupan detrás del éxito de la Bristol pound, impulsada por su Ayuntamiento. En este caso, el estímulo principal es el fomento del comercio local. En definitiva, el aumento y desarticulación de las fuentes del Derecho (de lo cual hablábamos ayer mismo)  y la irrupción de los nuevas mecanismes de cambio -sobre todo, a través del potente útil  informático- nos sitúan ante una preocupante apariencia medieval.

Fuente: 20 minutos.
Fuente: 20 minutos . Aquí: XXX.

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Sobre el lenguaje jurídico y las leyes manifiesto.

Reproducimos hoy la entrevista con el catedrático de Derecho Administrativo y académico de la Lengua, Santiago Muñoz Machado, relativa a la reciente aparición de El Libro de Estilo de la Justicia.

La conexión clásica entre lenguaje y Derecho está ganando actualidad por varias razones. En primer lugar, por una cierta voluntad social de transparencia y claridad (relativa, al menos, pese a la irrupción de la posverdad y de las «verdades alternativas»). En segundo lugar, por los avances en la formalización lógica y digital de las normas (el mediador y el abogado automatizados son ya una realidad y ya pueden ir preparándose los letrados al uso). Y, en tercer lugar, por la multiplicación de las leyes-manifiesto, que ya se sabe que jamás se aplicarán, pero que se regodean en proclamas ideológicas (que era el efecto buscado). Antes de copiar aquí la entrevista, baste recordar que, precisamente, la simbiosis entre lo jurídico y la lengua ha preocupado últimamente a Marcos VAQUER CABALLERÍA con su interesantísimo libro El Discreto encanto del Derecho Administrativo (2016).

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Fuente original:  ABC:   ***.

Reproducción (las negritas de las respuestas son nuestras):

 

Muñoz Machado: «En España hay leyes manifiesto, que no tienen la pretensión de ser aplicadas»

El académico ha dirigido el «Libro de estilo de la Justicia» y además presenta el servicio online del diccionario jurídico de la RAE

Jesús García Calero –   25/01/2017 09:16h.

«Levántese el acusado», que en este caso sería el estilo de los textos jurídicos en nuestro país. ¿Acaso una ley es mejor por estar más claramente escrita? Desde luego traería menos conflictos de interpretación. ¿Merecen multa unos argumentos oscuros?

Para sacarnos de todas estas dudas y dejar sobreseído el caso, nadie mejor que Santiago Muñoz Machado (Pozoblanco, 1949), secretario de la Real Academia Española (RAE) y notable jurista a cuyo cargo están las palabras del derecho (y del revés, visto el rigor de su trabajo) y que acaba de publicar el «Libro de estilo de la Justicia» (Espasa), una guía para resolver las dudas del juez y del abogado, del legislador y del ciudadano, de todos los agentes y pacientes del derecho en España. La publicación coincide con la presentación de la versión online del «Diccionario del Español Jurídico» (DEJ), que suma 3.000 entradas nuevas y estará desde mañana disponible en la web de la RAE: www.rae.es. «Siempre está la imputación a los juristas y al derecho de que no se les entiende -afirma-. Es un poco injusta».

¿Cuáles son los rasgos de un buen estilo jurídico?

Los mismos que una buena obra literaria. Estar bien escrito, con buen lenguaje y organización de los párrafos, que se corresponda lo más posible con el lenguaje ordinario… No debe haber diferencias entre una buena sentencia y un buen artículo periodístico o un pequeño ensayo. La diferencia es que, inevitablemente, la sentencia debe incluir algunos tecnicismos porque el derecho es una ciencia.

Y rigor…

Claro, rigor y mucha lógica, debe estar bien ordenado.

¿Es la persuasión del abogado un impulso literario?

Naturalmente, sí. Los escritos de los abogados deben ser narraciones atractivas. El razonamiento es muy importante, pero no lo puedes escribir de cualquier manera. El lector (el juez, sobre todo) no debe tener ganas de tirar el escrito a la papelera en el primer folio.

¿Recetas?

Para contar bien los hechos hay que tener arte de narrar. Para expresar lo que quieres es fundamental el arte de la persuasión.

¿Una sentencia sin claridad otorga una doble condena?

Sí. Toda sentencia sin la claridad suficiente debería ser casable, revocable o anulable. Y de las leyes se dice que cuando no son claras no son leyes. Esa afirmación está en la jurisprudencia del Tribunal de los Derechos Humanos.

Recuerda a Claudio Rodríguez: «Esas causas tan justas en versos tan injustos…»

(Sonríe) Pues algo así. Todo esto remite a cuestiones de lenguaje.

Muñoz Machado, en su silla «r» del salón de plenos de la Academia- MATÍAS NIETO

La idea de proceso, desde la literatura, es kafkiana.

Absurda en el proceso de la imputación. Para algunos que han tenido que sufrir procesos incomprensibles, sin tener conciencia de haber infringido ninguna norma, o para cualquiera que se sienta inocente, penar en una causa es exactamente igual que lo vivió el señor K.

¿Hay mucha jerigonza?

Sí, hay un cierto temor a utilizar el lenguaje ordinario, parece que el jurista cuando escribe debe ser siempre muy rígido y formal, y utilizar los conceptos tradicionales de su oficio. Nosotros postulamos en este libro que hay que prescindir a veces de esos conceptos que pueden ser arcaicos y utilizar el lenguaje de cada día.

¿Escribe mejor la judicatura o el legislativo?

Yo creo que la judicatura. El legislativo tiene que ser más conciso, se desarrollan menos sus conceptos y los ciudadanos lo entienden peor. El juez se puede explayar. Decimos en este libro: la ley es más lista que el legislador. Porque quiere decir cosas que el legislador no ha puesto.

No me diga. ¿Ejemplos?

Nuestra Constitución tiene cosas que los padres constitucionalistas no soñaron. El reparto de competencias, las potestades legislativas de las Comunidades Autónomas. Ninguno de ellos pensó que el poder de hacer leyes sería general y se extendería a todas. Aparecen hasta libertades nuevas. La ley es más lista que el legislador.

¿En los preámbulos el legislador se soltaba la melena y por eso hay más problemas de interpretación?

Se dice que no tienen carácter vinculante. Son explicaciones que deben ayudar a la interpretación de las leyes. Decir de dónde vienen, por qué se hacen y, en mi modesta opinión, deberían decir también qué piensa hacer el legislador para que se cumplan.

¿Es que tenemos leyes teóricas?

Leyes manifiesto, que se hacen simplemente por adecuarse a algo que está esperando la sociedad o los adversarios políticos.

Eso es pura ficción…

Pura ficción, sí, leyes fictas, que no tienen ninguna pretensión de ser aplicadas. Y no tienen las herramientas necesarias para aplicarse.

 La hermosa biblioteca de la RAE- MATÍAS NIETO

¿Evoluciona el ordenamiento o hay un cierto caos con tantos cuerpos legislativos?

Ese caos se va arreglando. Pero los códigos han reventado porque hay demasiadas cosas para codificar. Las bases de datos legislativas ayudan pero es difícil saber, como ocurría en la Edad Media, cuál es la norma aplicable. En Google pides una ley y te la da. Pero no te dice si está derogada en parte, si hay otra posterior que la contradice… El problema a que nos lleva la Red es medieval, la elección de la norma.

En Hispanoamérica es el mundo jurídico comparable.

Hay algunas adherencias anglosajonas pero el edificio es completamente europeo e hispano, sobre todo el civil, privado. Hay una cosa curiosa. En 1812 las Cortes decidieron que harían los códigos, civil, penal y de comercio. Por razones históricas España tardó casi un siglo en hacer el civil (1889) pero los americanos nos adelantaron en eso. Se basaron en los proyectos de Cádiz, cuando aquí los foralismos hicieron casi imposible la codificación durante décadas.

Entonces sí hay un derecho iberoamericano básico.

Sí, con añadidos de derecho prehispánico y algunos de derecho indiano, que es español. Nos decidimos a hacer el panhispánico porque es un asunto de gran importancia lingüística.

¿Por qué?

Si la misión principal de la RAE es, según sus estatutos, estar atentos a la unidad de la lengua, ese valor podría tomar derivas de fragmentación por la gran renovación del lenguaje que se produce en el mundo del derecho.

Cicerón era abogado, pero pasó a la Historia sobre todo como literato. ¿Hay jueces hoy con conciencia de estrella literaria?

Cicerón pasó a la Historia por lo mucho que escribió y por escribir bien, en un latín modélico para todos los renacentistas. Hay cierto peligro en el gusto literario de los jueces… Hubo quien puso las sentencias en verso, lo que le valió un expediente. Pero sí hay jueces que cobran fama en el mundo jurídico porque sus sentencias son modélicas desde el punto de vista literario.

Así da gusto que te condenen, vamos…

(Risas) Ya que te condenan, que al menos sea a tu gusto.

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Tercer volumen de «Los enemigos del comercio. Una historia moral de la propiedad. III»

1.-Uno de los acontecimientos editoriales de los últimos meses ha sido la publicación del tercer volumen de Los enemigos del comercio, de A. Escohotado. Ya habíamos comentado en este cuaderno en alguna ocasión ciertas reflexiones de los dos primeros volúmenes. El tercero es una auténtica culminación. Ocupa ahora un lugar fundamental la gestación, triunfo y evolución de la revolución bolchevique. Sigue luego con Trotsky y con la configuración del mensaje de los enemigos del comercio a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.

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2.-Como ya ocurría en las dos primeras entregas, impresiona el acopio de datos y el encaje de cada uno de los autores en su contexto vital y cultural. Una de las claves de la época examinada consiste en el cambio introducido por los “nuevos rebeldes” de los sesenta del siglo XX, que “dejaron de creer en lo primordialmente mortífero –que el bien común pasa por alguna depuración masiva- y alternan la causa de los derechos civiles con marginarse (dropping out) del Sistema esquivando el consumo estándar, en un ejercicio de imaginación libertaria personal que exacerba el desprestigio del modelo soviético”.  La épica de la Restitución, por tanto, aplaza –al menos, por un tiempo- el llamamiento a la guerra civil.

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3.-El final del libro es, sencillamente, espectacular. Se anuda en él la vieja idea de impureza del mundo y del intercambio mercantil –ya planteado por la secta ebionita cristiana (véase aquí ***)- con la evolución de la práctica y del ideal comunista en sus diferentes versiones:

       “No obstante,  ninguna licencia puede compararse en repercusiones políticas y económicas con la de identificar riqueza e impureza, transformando el usus aureum en crimen de usura y la moneda en instrumento diabólico, algo que informa tanto las abluciones del esenio como las maldiciones del Apocalipsis. Los husitas se purificaban enterrando al enemigo que portara oro o plata en sus armaduras, dejando insepulto al cubierto de hierro o cuero, pues temían incomparablemente más la pestilencia del metal precioso que la orgánica, y hubo ocasión de precisar en detalle hasta qué punto esa podredumbre informa desde Marx cualquier objeto sujeto a precio.

Entre tantos otros escritores del siglo XX, Benjamin, Sartre, Adorno y Debord postularon la ecuación mercancía=no vida, esforzándose por destruir el valor de cambio con actitudes que aunaron la nostalgia del juguete infantil con el recurso a la dinamita, a despecho de que tanto ellos como Blanqui y Marx vivieran inmersos en un universo de manufacturas, impensables sin mediar compraventas cargadas de impureza. Reconociendo el logro cultural implicado en aclimatar ese anacronismo –un lingüista lo llamaría metonimia, pues monta un significado sobre otro-, resta por ver cómo la pureza en sentido figurado convive con la sociedad en red del conocimiento, o hasta influye de nuevo con fuerza en el curso de las cosas. La operación que identifica el desahogo con el hurto, y el fruto de los negocios como “ingreso no ganado”, descansa en un desplazamiento del míasma orgánico a personas, que por no haber nacido en un hogar proletario emponzoñan el resto, queriéndolo o no, y esto es lo que una y otra vez reaparece como fundamento de los genocidios y persecuciones bolcheviques, pórtico de la era totalitaria. Solo el descontaminado por abrazar la causa comunista no sería contagioso como la peste o el tifus”.

 …      En fin, un libro fundamental, especialmente en estos tiempos de resurrección de Diocleciano y su Edicto sobre Precios Máximos (del año 301).

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Ayudas de Estado y reestructuración bancaria: algunos recordatorios (jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE) (y II).

...1.-Veíamos ayer que la Comisión, en aplicación del Derecho europeo vigente y de sus propias Comunicaciones, viene autorizando ayudas de Estado a las entidades financieras con la condición de que las cargas derivadas del déficit de capital de la entidad han de ser cubiertas por los accionistas y por los acreedores subordinados. De ahí se deduce el criterio que ha presidido la acción de la Unión Europea desde la profunda crisis financiera y que se basa en una jerarquización de los créditos delicada e implacable. Veámosla con más detenimiento.

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2.-Aparecen en primer lugar los titulares de deuda privilegiada. Se trata, en palabras del Tribunal de, particularmente, “depósitos garantizados, depósitos no garantizados, bonos y obligaciones y otra deuda privilegiada”.  En segundo lugar, aparece la deuda subordinada. Son, en este caso, “instrumentos híbridos de capital” y títulos similares que no se integran en la deuda privilegiada. En otras palabras, “los instrumentos subordinados son instrumentos financieros que comparten algunas características de los productos de deuda y de los títulos de participación en el capital, lo que implica que en caso de suspensión de pagos del emisor de esos instrumentos los tenedores de éstos obtienen en su caso el pago de su crédito después de los titulares de obligaciones ordinarias pero antes que los accionistas”. Podrían entrar ahí, por ejemplo y con algunos matices, las denominadas “acciones preferentes”.

Pues bien, cuando el banco, ya exhausto, no cumple los requisitos de capital regulador mínimo, los primeros en absorber la pérdida deben ser los accionistas. Pero, seguidamente,  viene la saca para los acreedores subordinados, que sufrirán la conversión de sus créditos en capital (que, como sabemos, está maltrecho) o bien una pura y simple reducción del valor contable de sus créditos.

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3.La ayuda de Estado va a ser autorizada por la Comisión si se articula correctamente el “sufrimiento”, reparto de cargas y correlativa pérdida de valor de los accionistas y de los acreedores subordinados.  El Tribunal precisa que, contra esta imposición, no pueden los perdedores invocar el principio de protección de confianza legítima o el de propiedad.

Es más, las ayudas se limitarán al mínimo necesario, precisamente porque su beneficiario –la entidad bancaria- ha contribuido de forma adecuada a los costes de reestructuración. Hay que añadir, por otra parte, que no cabe aprovechar la ayuda de Estado para perjudicar a los acreedores subordinados con cargas superiores a las que hubiesen sufrido en un procedimiento de quiebra sin ayuda de Estado. Además,   el Tribunal admite por excepción la autorización de ayudas cuando se suavizan las cargas impuestas a los acreedores subordinados a causa de posibles peligros en la estabilidad financiera o en la producción de resultados desproporcionados.

… 

En definitiva, ni los Estados miembros ni los bancos están obligados por los criterios de reparto de cargas previstos en la denominada “Comunicación bancaria”. Ahora bien, deben respetarlos si se dispone alguna ayuda de Estado en favor de la entidad en crisis. En tal caso, el déficit de capital ha de absorberse en primer lugar por los accionistas y, en segundo lugar, por los acreedores subordinados. Ello permite la protección de la deuda privilegiada (los depósitos de su vecino e incluso los suyos, humilde lector), con aportación de ayudas de Estado si fuere preciso.  Esto ha de evitar, en principio, la temible propagación de las dificultades de uno o varios bancos a los demás e incluso a otros sectores de la economía.

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Sede central del Banco de España en la plaza de Cibeles de Madrid. Fuente: *** (web oficial del Banco de España).

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Ayudas de Estado y reestructuración bancaria: algunos recordatorios (jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE) (I).

1.-La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (Gran Sala) de 19 de julio de 2016  (asunto C-526/14, Kotnik y otros) constituye un buen resumen de algunas claves jurídicas de las reestructuraciones del sector bancario y de las ayudas de Estado que han operado en los últimos años en los países de la Unión. En este caso, el litigio surge a raíz de la aplicación de ciertas medidas de saneamiento en Eslovenia.

A raíz de la crisis financiera mundial, iniciada en el 2007 y agravada en los años siguientes, el Banco Central del país citado constató que cinco bancos eslovenos presentaban un déficit de capital y que, por tanto, “no disponían de activos suficientes para para pagar a sus acreedores y cubrir los importes de sus depósitos”. El 17 de diciembre de 2013, dicho Banco Central adoptó  medidas extraordinarias para la recapitalización de dos bancos, el rescate de un tercero y la liquidación de los dos restantes. Hubo en este proceso ayudas de Estado, autorizados por la Comisión el 18 de diciembre de 2013 y, lógicamente, un proceso doloroso que incluyó cancelación de las acciones de los socios, de los instrumentos híbridos de capital y de los instrumentos de deuda subsidiaria (o “instrumentos subordinados” en general). A estos últimos me referiré con mayor detenimiento posteriormente.

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2.-El Tribunal analiza en primer lugar el valor jurídico de la denominada “Comunicación bancaria”, que fue adoptada en el año 2013 y que regulaba la aplicación de la normativa sobre ayudas estatales a las medidas de apoyo en favor de los bancos en el contexto de la crisis financiera. La Corte recuerda que esta Comunicación no tiene efecto obligatorio para los Estados miembros, pero sí supone autolimitación para la Comisión, en virtud de los principios generales de igualdad de trato y confianza legítima. Por tanto, “si un Estado miembro notifica a la Comisión un proyecto de ayuda de Estado que se ajusta a esas reglas, la  Comisión debe autorizar en principio ese proyecto”.  Pero “por otro lado, los Estados miembros conservan la facultad de notificar a la Comisión proyectos de ayuda de Estado que no se ajusten a los criterios previstos por esa Comunicación, y  la Comisión puede autorizarlos en circunstancias excepcionales.”

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3.-La Comunicación bancaria –y, en general, el reiterado criterio de la Comisión- se basa en una serie de premisas  que, en parte, son  aireadas alegremente a menudo por la opinión pública, pero que conviene precisar. Así, la regla áurea que ilumina todo el proceso es la de que “antes de la concesión de cualquier ayuda de Estado, los bancos que presentan un déficit de capital se esfuercen junto con sus inversores en disminuir ese déficit, en especial a través de la contribución de sus accionistas y de sus acreedores subordinados, ya que tales medidas pueden limitar la cuantía de la ayuda de Estado concedida”.

Que los accionistas deben asumir el resultado final es un principio aceptado. Sin embargo, más problemas ha generado la denominada “deuda subordinada”, que examinaremos mañana. No obstante, antes de despedirnos hay que aludir a la segunda gran reflexión que también pone de manifiesto el Tribunal –de acuerdo con la normativa europea y con la práctica de la Comisión-. Me refiero al “riesgo moral”, que no se refiere al trueno de la vieja Iglesia  cuando los muchachos paseaban –sin entrar- por los aledaños de las casas de lenocinio, sino que está “ligado al hecho de que los individuos tienden a tomar decisiones aventuradas cuando la colectividad soporta las posibles consecuencias negativas de éstas» y, en consecuencia, «es preciso evitar que la posibilidad de que se les concedan ayudas de Estado impulse a los bancos a recurrir a instrumentos financieros más arriesgados y capaces de causar importantes pérdidas, lo que podría provocar distorsiones de la competencia y comprometer la integridad del mercado interior”.

 

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[Fuente: aquí].

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Compradores virtuosos y compradores espabilados.

1.-Me encantó un artículo del gestor de fondos Josep Prats el 9 de enero en La Vanguardia, en el que se relata la conversación imaginaria entre un padre que arriesga su dinero en acciones y fondos de inversión (vinculados a la cotización de entidades bancarias) y un avispado hijo que prefiere otros mecanismos. Su título es «Inversores defraudados«.  La cosa empieza con el susto del padre ante la reducción de dividendos en sus acciones y fondos a causa de la devolución que harán los bancos a los hipotecados afectados por las cláusulas suelo. De hecho, según parece, ya se ha ordenado su provisión obligatoria.

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2.-El segundo susto del padre viene cuando el hijo le comunica que tiene una hipoteca sobre un chalet en la playa (con cláusula suelo, por supuesto):

”-No sabía, hijo mío, que tuvieras una hipoteca, con el dinero que ganas y tienes. Mucho más que yo a tu edad.

…-Pues sí, papá. El chalet que me compré en la playa lo financié con una hipoteca. Había que aprovechar los bajos tipos de interés. Podía haberlo pagado al contado, pero era mejor tener el dinero en preferentes, que daban el triple de interés que el que me cobraban por la hipoteca. De hecho, me ha salido redondo. He reclamado y he cobrado los buenos intereses de las preferentes y he recuperado todo el capital, y acabaré pagando muchos menos intereses de los que me comprometí a pagar cuando hice la hipoteca. De algo tenía que servirme la carrera de Derecho y el máster en Finanzas que me pagaste.”

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3.-En conclusión, el hijo va a cobrar gracias a la reclamación por preferentes y por cláusulas suelo, pero el padre va a perder por haberse jugado su dinero a pecho descubierto. Ya se lo dice el muchacho: “Tu eres la banca, una casta de plutócratas usureros cuyo principal propósito es engañar a una multitud de almas cándidas, como yo”.

Pese a las aristas demagógicas del artículo (acompañadas de algún matiz técnico dudoso), se desprenden algunas enseñanzas de este retablo de Mandeville: la nobleza de la apuesta bursátil y la doblez del preferentista o del inversionista en vivienda. Me interesa especialmente este último caso, ya que suele verse al honrado adquirente de su hogar como un dechado de hombre virtuoso que, en su lucha vital (que sólo busca un valor de uso y para el uso), es engañado por múltiples bandidos –sobre todo, los banqueros, claro-, aunque jamás tuvo en su corazón el ánimo de especular, de atesorar un valor de cambio, de ganar. Eso, sin olvidar el aviso del poeta Larkin[1]:

”-¿Qué opina de la señora Thatcher?

-Oh, adoro a la señora Thatcher. Finalmente la política toma sentido para mí, cosa que no pasaba desde Stafford Cripps (por quien también tenía mucha estima). Reconocer que si no tienes el dinero necesario para alguna cosa, no la puedes conseguir…éste es un concepto que desapareció hace años. Estoy encantado de que haya reaparecido. Pero me temo que ella no conseguirá hacer cambiar la actitud de la gente. Me parece que hemos ido demasiado lejos. No sé imaginarme qué le puede pasar a este país.”

         Ah, el crédito, ese misterio…

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[1] Entrevista de Miriam Gross a Philip Larkin, publicada en The Observer (16 de diciembre de 1979, republicada en la obra de Larkin Required writings. Miscellaneous pieces 1955-1982).

Jerarquías

1.-Hace unos años, conocí a un profesor que, desde el primer momento, dejó claro que no trataría a todos  por igual. Comunicaba sin rodeos que sus mayores atenciones se volcarían en los alumnos más esforzados y con mejores calificaciones provisionales. No creo que ello le llevara a romper la igualdad ante la norma, pero le cayeron en los pasillos las previsibles murmuraciones y en las recién inauguradas “redes sociales” las implacables acusaciones de favoritismo.

Lo cierto, no obstante, es que la vida profesional y académica se articula a través de jerarquías. Cosa diferente –y nada fácil- es decidir cómo se forman. Por otra parte, el estudio de cualquier jerarquía –por ejemplo, las artísticas o las científicas- nos muestra su esencia móvil: gracias a la crítica permanente, las posiciones varían constantemente y nadie puede imaginar ni siquiera por aproximación cuál va a ser el veredicto del futuro.

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2.-Las denominadas “redes sociales” implican –per se– un reto a la pirámide jerárquica. A lo sumo, construyen clasificaciones en base al número de consultas y al ya famoso aunque abisal algoritmo. En consecuencia, la cuestión de la jerarquía se mantiene e incluso se nos impone con más ansiedad que nunca. Así, por ejemplo, podría ser quizás un buen artilugio para salir de la vigente fase de la posverdad.

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3.-En fin, me vinieron estas reflexiones a raíz de la lectura de estos días –a la que he aludido en alguna ocasión- de la biografía Juan Belmonte, matador de toros, bajo la pluma de Manuel Chaves Nogales. El diestro nos regala una luminosa descripción de un mecanismo jerárquico construido por una pandilla de zagalones torerillos. No voy a incluir aquí el modo en que Belmonte subvirtió el listado, ya que esto destriparía la historia. Sin embargo, eso sí, pasó a torear siempre después de Riverito (las negritas son nuestras):

El respeto a las jerarquías

…   […]

Cuando llegábamos al cerrado, apartábamos una res, la que mejor nos parecía, de ordinario la más grande que encontrábamos. Por lo general, lo que había allí era ganado de media sangre, reses que llevaban al matadero. El animal, penosamente apartado por nosotros, no se decidía a embestir más que cuando después de mucho acosarle daba dos o tres vueltas y se convencía de que no tenía escapatoria. Toreaba primero Riverito, que era el que tenía más prestigio en la pandilla. Los demás esperábamos pacientemente a que nos llegase nuestro turno, sin que ninguno se atreviese jamás a dar un capotazo inoportuno. Cuando Riverito terminaba de torear, alargaba la chaqueta al segundo de la pandilla, y así, siguiendo un  orden estricto, toreaban todos, cada cual en el puesto que le correspondía. Las jerarquías de aquella pandilla de anarquistas se respetaban religiosamente. El que toreaba mejor cogía primero la chaqueta; el menos diestro era, inexorablemente, el último en torear. La categoría de cada uno se reconocía tácitamente por los demás, y jamás hubo entre nosotros más privilegio que el del propio mérito, unánimemente acatado. Yo empecé siendo el último. Cuando ya todos habían toreado a placer me alargaban la chaqueta para que hiciese lo que pudiera. Naturalmente, poco podía hacer.”

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