La sorpresa de David.

……       1.-Cuando estudiaba la licenciatura en Derecho, ya se anunciaba que la recién estrenada normativa comunitaria iba a iba a imponer un mercado único de la contratación pública. Se añadía que venían malos tiempos para los contratistas de   estas tierras,  ya que la publicidad, la transparencia y la tutela de las legítimas posiciones de los licitadores sólo podían precipitar el desembarco y triunfo de los potentes constructores europeos  y de otras empresas foráneas del sector.

 

 ……      Sin embargo, el tiempo ha pasado y jamás nos cubrieron tales tinieblas. Más bien, sucedió lo contrario. En los últimos años,  se ha desarrollado un vigoroso enjambre de compañías españolas en el triángulo de oro mundial de la arquitectura, la ingeniería y la gestión de ciertas infraestructuras públicas. Por lo que respecta a la arquitectura, ya habíamos hecho alguna incursión en este cuaderno (* y **). Incluso, algunos se atreven a decir que sólo una futura entrada masiva de los operadores chinos podría dar al traste con estas posiciones de honor. Es cada vez más dudoso, en el capitalismo actual, afirmar que las empresas tienen propiamente una nacionalidad (sí la tienen desde el punto de vista jurídico, por supuesto). Pero lo cierto es que por nuestros lares residen las primeras espadas del gremio a nivel global.

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 ……      2.-Comentaba el otro día con los alumnos este vuelco de perspectivas y los rostros denotaban incredulidad. Tampoco se hicieron esperar algunos comentarios malévolos. Sigue siendo un sacrilegio poner en duda nuestra imagen de nación reseca y aturdida. No salió el crony capitalism y la caricatura del palco del Bernabéu, pero casi. Ya se sabe, por otra parte, que estas abejas mandevillianas suelen caer en vicios y virtudes públicos y privados.  Desde luego, poco se nos ocurrió pensar en los miles de puestos de trabajo vinculados…

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……       3.-Hace ya muchos años, cayó en mis manos un libro del francés Jean-Luis Servan-Schreiber –Le métier de patron– que incluía (entre otros temas) un listado de retratos, más o menos hagiográficos, de los patronos más relevantes de Francia. Creo sinceramente que ese libro no sería posible aquí (por muchísimas razones, que ahora no vienen al caso). Por  cierto, por allí aparecía Bouygues, un Goliat en el campo del BTP (Bâtiments-Travaux Publics), ahora en pugna con los conglomerados españoles.

 

…….       Por supuesto, todo lo dicho no niega riesgos y desequilibrios, pero me limité a exponer un dato objetivo, la constatación de que no se ha cumplido  la profecía que  se nos impartió en nuestros años mozos.

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Regalo de adviento: Cernuda.

“EL TIEMPO

     Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza. (No sé si expreso esto bien.) Quiero decir que a partir de tal edad nos vemos sujetos al tiempo y obligados a contar con él, como si alguna colérica visión con espada centelleante nos arrojara del paraíso primero, donde todo hombre una vez ha vivido libre del aguijón de la muerte. ¡Años de niñez en que el tiempo no existe! Un día, unas horas son entonces cifra de la eternidad. ¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?

     Recuerdo aquel rincón del patio en la casa natal, yo a solas y sentado en el primer peldaño de la escalera de mármol. […]”

Luis CERNUDA, Ocnos.

 

 ¿Cuántos proyectos caben en la vagarosa mente de un estudiante?

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Secuestros de mujeres campesinas (o quizá problemas con los procuradores).

…       1.-El empowerment anglosajón ha hecho fortuna en ciertos ambientes y, ni cortos ni perezosos, algunos eruditos a la violeta han empezado a hablar de “empoderamiento”. El trampantojo también ha sido acogido en catalán, aunque planteando algunas dudas en esta traslation de pacotilla.

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      2.-En alguna resolución parlamentaria, de cuyo nombre no quiero acordarme, los modernos dictaminaron que el término adecuado era el de “apoderament” y hablaron, en concreto, de “apoderament de la ciutadania”. Se abandonaba, por tanto, la palabra “empoderament”, ya muy extendida en tertulias y chácharas diversas.

……Sin embargo, lo cierto es que el legislador se había puesto antes  à la page y, en el art. 50 de la Ley catalana 17/2015, de 21 de julio, de igualdad efectiva de mujeres y hombres, disponía lo siguiente (el subrayado es mío):

 

 …      “Article 50. Apoderament de les dones del món rural

  1. L’Administració de la Generalitat ha de posar en valor [ah, la France, oui, oui, il faut mettre en valeur] la funció de les dones com a eix estratègic per al desenvolupament rural. En concret, ha de: […]”

…      Quizá los lectores que no conocen el catalán –y los que lo conocen- se han asustado un poco. Puedo tranquilizarles asegurando que no ha llegado a Cataluña la  temible estrategia del Estado islámico consistente en el rapto masivo de féminas. Nadie se ha apoderado de ellas. Tampoco parece haber riesgo de  compraventa de muchachas, pese a que su función se ha “puesto en valor”.

 

…     Igualmente, he telefoneado al Colegio de Procuradores y me han asegurado que no observan problemas dignos de regulación específica en el apoderamiento efectuado por las mujeres que viven en zonas rurales (en catalán suele usarse con total normalidad en este caso el vocablo apoderament).

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  …     3.-Lo más curioso es que la palabrita es muy apreciada por algunas corrientes liberadoras dignas y respetables (y la suelen repartir entre las mujeres, entre los marginados, etc.). Sin embargo, creo que sería preferible buscar alguna otra fórmula más natural y menos pedante, ya que choca en nuestros idiomas con una contradicción sustancial: el apoderado queda siempre bajo el control del poderdante (al cual debe rendir cuentas, informar sobre el cumplimiento de las instrucciones recibidas, etc.).

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Contra la participación

1.-Vivimos buenos tiempos para la participación y la transparencia. Esta última será especialmente positiva para letrados y gestores que, en el marco de su tarea, podrán obtener con mayor facilidad datos y documentos que otrora les fueron negados. En cuanto a la participación –me refiero a la participación directa, sin representantes– todo son elogios y enaltecimientos: que si hay que fomentarla, que si hay que aprovechar las ventajas de las nuevas tecnologías, etc. Hay que aplaudir y está muy bien, sin duda.
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2.-Ahora bien, no todo es de color de rosa. Una sostenida línea doctrinal ya había apuntado que los “participantes” acaban defendiendo intereses propios y que el resultado final es el triste fenómeno de la “participación-botín” (en palabras del profesor Nieto). Entre “nymbismo”, grupos de presión más o menos agazapados, vecinos parapetados y gremios que van a lo suyo, lo cierto es que –aunque el ordenamiento no siempre lo reconozca así- al final sólo entra en escena la participación uti dominus (aunque no sea propietario, algún interés tendré). Me temo que la participación uti cives , la del ciudadano que quería mejorar su comunidad, queda para algún soñador descolocado que no ve bien la película.

Pero, como ya dije antes, admitamos que la presencia pública en los debates y decisiones tiene mucho de bueno y saludable.
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3.-Sin embargo, se recuerda muy poco una de las justificaciones clásicas de la participación indirecta y de la democracia representativa y que, a su vez, dudaba de la eficiencia de las técnicas directas. Me refiero a la conocida teoría de la delegación, en su raíz más burguesa: delego porque tengo otras cosas que hacer. Es decir, un ciudadano sano se dedica a su negocio, a su familia, a sus amoríos y a sus aficiones. Como no hay tiempo para todo, elige un representante para la pesada tarea colectiva. A él le corresponderá leerse informes aburridísimos, pactar con el resto de grupos políticos y manejarse con los funcionarios. Si la cosa se complica, ya echaremos mano de abogados, fiscales y jueces. En realidad, es mucho más relevante la adecuada selección y control de los funcionarios y de las autoridades políticas que el inacabable repertorio de las “técnicas de participación directa” y sus larguísimas asambleas, reuniones y audiencias múltiples.

En conclusión, diré que la pereza es un buen disolvente de los cánticos y loas a favor de la participación directa de los ciudadanos en la Administración Pública. Y me marcho porque esta defensa pública de la democracia representativa ya empieza a cansarme.
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«Evidencias» nada evidentes.

 1.-Observo últimamente que, en el lenguaje administrativo y económico –y también en el jurídico- se “recogen evidencias” sobre un determinado asunto. Ahora bien, si se observan atentamente estas frases, se advierte un claro error en la expresión. En realidad, el recolector se limita a recopilar datos, elementos, pruebas, etc.

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2.-¿Por qué se usa entonces el término “evidencia”? Se trata de otra insidiosa y torcida penetración del inglés, que altera completamente el vocablo español. Evidence puede traducirse, simplemente, como «prueba». Es decir, una prueba más, un dato que ayuda a formar el juicio y decidir, un medio probatorio, etc. Pero, en todo caso, sin que esté implicado en ello algún grado de privilegio, de impacto superior, de efecto palmario y ostensible.

No obstante, “evidencia” sí alude a un factor indudable o innegable, a una aportación clara e incontestable que se alza por encima de los demás instrumentos traídos al supuesto.

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…     3.-En realidad, pues, cuando la última pedantería oficinesca se refiere a “recoger evidencias”, habría que bajar el tono y referirse, simplemente, a la obtención de datos, de informaciones, de pruebas, etc. Algunas lograrán el grado supremo de la “evidencia”, pero otras  tendrán un carácter ordinario (aunque también ayudarán a justificar la decisión).

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Libertad

  ……      …  1.-Me cuentan que unos agitadores impidieron una conferencia en la universidad del agregado de la embajada norteamericana, que iba a hablar del Tratado de libre comercio con Europa. No sé si vale la pena comentarlo, porque aquella algarada fue sólo una anécdota mínima dentro de los cientos de clases, conferencias y experimentos que el mismo día se llevaron a cabo en el campus. Por otro lado, en fin, la cosa  acabó con los ya tradicionales paños calientes compensados con la gallarda actitud de algunos profesores ante la patota.

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2.-Lo que me mueve a escribir es la argumentación derivada del programa académico  y, en parte, asumida por los alborotadores. Estaba prevista una charla de un representante de la Administración norteamericana, otra de la parte europea y, según creo, una conferencia crítica con el Tratado. He oído que algunos estudiantes exigían un acto único con la exposición a tiempo igual de las tres posturas.

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3.-Sin embargo, en el marco universitario el esquema anterior era sólo una alternativa. Pero había muchas otras. Ha de quedar claro que al profesor universitario se le debe reclamar respeto a las directrices de la asignatura (que no explique entomología tropical en vez de Derecho Administrativo), seriedad en el método y sinceridad en las conclusiones. Estamos hablando, efectivamente, de libertad de cátedra. Gracias a ella puede disfrutar, como estudiante, del descubrimiento del maestro Hayek, que no existía por aquel entonces en la Academia, pero que era venerado por el Dr. Lamsdorff. En la misma línea, me sumergí en las lecturas que nos  sugería aquel magnífico seminario del profesor Joan Mauri:  Engels para empezar  e ir entrando en calor sobre el origen de la familia, la propiedad privada y el Estado; Nieto y Valdeavellano sobre el Derecho en la Edad Media; Domínguez Ortiz y Tomás y Valiente para la Edad Moderna y el Antiguo Régimen, el gabinete del Doctor Lombroso para el XIX…Hubiera sido ridículo pedirle a Mauri el adecuado contrapeso con visiones más “tradicionales” (un García-Gallo, por ejemplo) y hubiera sido patético –por poner otro ejemplo- ordenarle a Martínez Alier, el padre de la Economía Ecológica, que aliñara su discurso con equilibradas referencias al productivismo taylorista.

La universidad no es un frontón parlamentario, con sus turnos para el gobierno y la oposición, ni un debate regido por las fases procesales de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Son muy formativas las exposiciones pendientes del justo medio, pero son una bendición las construcciones que insisten en una línea y en sus recovecos. Por tanto, tan legítimo hubiera sido que cada semana tuviéramos aquí un gringo invitado por el director de la asignatura (que, mira por dónde,  es una especialista en la freedom of commerce) como que durante un curso nos hubiéramos tragado las clases magistrales de aquel profesor que es el number one de la historiografía marxista y que analiza la relación entre internacionalismo proletario y Tratados entre los Estados…

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Caos y vida jurídica

1.-Agosto ya no es lo que era. Sin embargo, es cierto que existe todavía un hecho diferencial catalán –éste, indiscutible- que consiste en el aplazamiento del inicio del curso profesional. El 11 de septiembre es una segunda oportunidad que se le da al verano (e incluso algún rezagado aún alega la Mercè, fiesta de Barcelona, el 24 de septiembre). “Ja ho tinc bastant avançat, però ho concretem després de l’onze”, es una frase que suena mucho en estos días en nuestro CBD autóctono, el Eixample barcelonés.

El fenómeno descrito permite que en las agendas de los profesionales catalanes luzcan todavía casi intactos los buenos propósitos de septiembre, que ya han empezado a mustiarse en el resto de España.

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2.-Recuerdo, hace muchos años, una charla sobre los factores de estrés en los oficios del foro. Los abogados aludían a la pesadez de ciertos clientes, los letrados de la Administración se quejaban de las manías de las autoridades políticas, todos se veían impotentes ante el teléfono…Descollaba, sin embargo, una carga específica del ámbito del Derecho: el fárrago del ordenamiento y sus cada vez más aceleradas reformas. Precisamente, en este 2015 ya es casi imposible orientarse entre la maleza jurídica que ha proliferado. No será, por tanto, un año ordenado. Además, ya están en pie amenazantes modificaciones que avanzarán a uña de caballo en los próximos tres meses.

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3.-Consolémonos, al menos, viendo que la punzada del caos –ahora, en lo personal- también ha acompañado a ilustres personajes. Si les hablo ahora de Carlos Barral, muchos reconocerían en él un brillante editor –fundamental para la literatura del siglo XX- y un escritor magnifico –sobre todo, gracias a sus imprescindibles Memorias-. Estudió Derecho, por cierto. Sin embargo, en la soledad de su mesa también tuvo que enfrentarse a la vorágine que acompaña a los que trabajan con papeles, papelotes, fechas y compromisos:

Me imagino que muchos profesionales de la literatura o de otras vocaciones intelectuales acaban instalando cómodamente sus vidas en un régimen así, en el que consiguen poner orden y que termina por diseñarse como un proyecto de ser y de vivir. Pero eso no va bien a mi carácter y es incompatible con mi amor al desorden. Nunca llegaría a cumplir exactamente con los compromisos consecutivos del artículo periódico, la conferencia a medio plazo, el viaje a tres meses vista y los programas de creación literaria de lenta maduración. Habría que pensar en todo eso al mismo tiempo, borrar la jerarquía y el rango de importancia de los distintos trabajos e ingresar en un orden complicadísimo de las artes y los vicios del sobrevivir. Habría que aceptar en un cierto momento un proyecto de sí mismo hecho de fragmentos de proyectos anteriores y desistidos y armarlo pacientemente como un rompecabezas en el que no quedarían lagunas para la dispersión y para la ocupación espontánea del tiempo. Pero imagino que tales lagunas, esas bolsas de ausencia o de absoluta independencia, son biológicamente necesarias, imprescindibles para mantener la coherencia de cada historia personal en una forma distinta de la del programa de uno mismo. Cuando el programa las rechaza deben producirse de todas maneras de un modo doloroso e insano y ello debe de ser en muchos casos causa de depresión o de simple melancolía –malum inmedicabile, como dice Ovidio, tantas veces disimulado versificador de la ciencia-, que contamina irremediablemente las partes sanas con las enfermas y conduce al último helor de la respiración. Ovidio no se refiere al cáncer, aunque así lo nombre, sino a la envidia, que es, y eso ya no lo dice, uno de los motores secretos y constantes de la conservación del personaje de cada uno.”

Carlos Barral, Memorias.

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El oyente

 …       1.-La vigente legislación universitaria ya no contempla la figura del oyente. Lo mismo ocurrió, como ya denunció el profesor PARADA hace tiempo, con el derecho a examen por libre (es decir, limitándose a acudir el día de la evaluación final).

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…      2.-Sin embargo, ambas posibilidades tenían perfiles muy provechosos. En el caso del oyente, constituía una señal de la calidad de la clase magistral (era un prestigio natural y desinteresado).

…         En el caso del examen libre, permitía la obtención de títulos oficiales por estudiantes de gran nivel que no precisaban perder el tiempo en las aulas (como es fácil intuir, no estoy hablando aquí del espabilado que acude a probar suerte, ya que una gran parte de estos exámenes libres eran orales o se basaban en dilatadísimos programas y no había bromas).

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   …      3.-Venía esto a cuento porque el otro día me di cuenta de que había cambiado de estantería al machadiano maestro Juan de Mairena y, al corregir el error, me vi obligado a abrirlo y perderme otra vez en aquel manual de vida para cualquiera que se interese por las cosas de la docencia:

»      XXVI

(El oyente.)

       El oyente de la clase de Retórica, en quien Mairena sospechaba un futuro taquígrafo del Congreso, era, en verdad, un oyente, todo un oyente, que no siempre tomaba notas, pero que siempre escuchaba con atención, ceñuda unas veces, otras sonriente. Mairena  lo miraba con simpatía no exenta de respeto, y nunca se atrevía a preguntarle. Sólo una vez, después de interrogar a varios alumnos, sin obtener respuesta satisfactoria, señaló hacia él con el dedo índice, mientras pretendía en vano recordar un nombre.

   …      -Usted…

 …       -Joaquín García, oyente.

…         -Ah, usted perdone.

 …        -De nada.

        Mairena tuvo que atajar severamente la algazara burlona que este breve diálogo promovió entre los alumnos de la clase.

…         -No hay motivo de risa, amigos míos; de burla, mucho menos. Es cierto que yo no distingo entre alumnos oficiales y libre, matriculados y no matriculados; cierto es también que en esta clase, sin tarima para el profesor ni cátedra propiamente dicha –Mairena no solía sentarse o lo hacía sobre la mesa-, todos dialogamos a la manera socrática; que muchas veces charlamos como buenos amigos, y hasta alguna vez discutimos acaloradamente. Todo esto está muy bien. Conviene, sin embargo, que alguien escuche. Continúe usted, señor García, cultivando esa especialidad.”

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Imágenes del Derecho: la muerte de Allende.

1.-La visión, en la noche del martes, del magnífico documental          -con amplias referencias históricas- que emitió Canal 33,  titulado  «Serrat y Sabina. El símbolo y el «cuate»» , me hace recordar un artículo que incluí en mi anterior bloc, relativo al discurso final del Presidente Allende. En mi análisis incluyo el texto y un comentario que puede ayudar a situarlo.

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2.-Más allá de las ideas de cada uno y de la polémica sobre las estrategias de Allende, lo cierto es que estamos ante uno de los monumentos cívicos más sublimes en la historia del Estado democrático de Derecho. Ahora que están de moda la mofa y el insulto en el  sagrado momento del juramento del ordenamiento constitucional, no está de más recordar las palabras de un hombre preocupado por la violación de ese juramento por parte de algunos militares y que, además, avisa que, por lo que a él respecta, sólo quiere ser recordado porque «empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo«.

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3.-En el comentario  añado también algunas filmaciones que describen la situación política del momento.

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