Sábados exclusivos. Esperando a De Lora.

Foto: ***

Acreditar el absurdo. Tomarse el Derecho en serio.*

Pablo de Lora.

        No sé si podré esperar a que salga el libro. De momento, he resuelto el ataque de ansiedad con los remedios de la abuela. Sin embargo, para ir abriendo boca, voy a discrepar homeopáticamente con el maestro o quizá, con menos humos, intentaré matizar alguna cuestión.

        Voy a emplear una distinción que no me gusta demasiado, porque usa a veces el fantasmagórico concepto de “institución”. Tengo que leer el libro (me ha asegurado mi librero -el último ya en la ciudad- que llega la semana que viene), pero se me ocurre que el “Estado parvulario” sí se toma el Derecho en serio. Es más, es casi lo único que se toma en serio (aparte de la toma del poder o de posiciones de poder, que en esto es muy leninista).

        En efecto, en el caso que plantea el artículo de hoy se ve a las claras que al legislador le interesa la norma y, por esa razón, pone por escrito todas las excepciones a la regla que se le vienen a la cabeza. Lo que se le da una higa es la universidad y su funciones educativa e investigadora.

        Llevo tiempo metido en temas de eso que llaman “lenguaje inclusivo” y lo cierto es que el  esquema es repite. El Derecho positivo importa y la máquina del BOE es el juguete preferido del Estado parvulario. Lo que le importa un bledo es el lenguaje, su precisión o incluso su belleza. aunque es verdad que aquí puede encontrarse con problemas, ya que la ley se expresa en lenguaje natural. En cambio, con la universidad, la escuela ,la familia, la propiedad o cualquier otra antigualla, pues tira millas y pon las chorradas que quieras.

        En el mundo de los niños legisladores, casi todas las instituciones preexistentes son librotes inútiles e incluso peligrosos, llenos de historias de discriminación y de gigantes muy malos. Por tanto, se pueden llenar de rayotes y manchas de tinta, poniendo sólo un poco de cuidado en que los amiguitos también puedan comerse un trozo del pastel servido en el patio pintarrajeado.

J.Amenós

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Sábados exclusivos

Dissabtes exclusius

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Sábados exclusivos. Nota sobre la relación entre feminismo y neolenguaje inclusivo.

Fuente***.

Presento en primicia algunas notas tomadas de una próxima publicación en esta materia. He excluido el aparato bibliográfico (que ya expondré en su momento). Distingo entre uso torticero y torpón del lenguaje -por un lado- y feminismo en un sentido amplio -por otro-.

  1. Registradas, pues, estas primeras conquistas ya logradas por el nuevo argot, se hace inevitable observar los cadáveres intelectuales que quedaron atrás. Entre las víctimas de la neolengua, se halla la tradición femenina literaria y filológica que ha engrandecido las lenguas románicas. Pongamos María Moliner como ejemplo, sin dejar de lado la legión de escritoras que han pulido el castellano, el catalán, el gallego, el portugués…Una minoría bien situada a nivel ideológico ha decidido qué es lo que le conviene a la mujer desde el punto de vista lingüístico y es posible que haya considerado que a las féminas -quizá, en su visión, con menor bagaje lingüístico- tampoco iba a importarles demasiado una buena dosis de trapacería expresiva. También se ha dado el portazo, por supuesto, a las autoras que consideran que existe una huella de dominio de un sexo sobre el otro en el idioma, pero que eso no se soluciona con feos y artificiosos parches.
  2. Hay aquí algunos equívocos que conviene aclarar. En el amplio abanico de posiciones sobre el uso del masculino para el género no marcado hallamos, por ejemplo, mujeres preocupadas por la cuestión feminista que consideran que la regla citada carece de relevancia en el debate, es una característica “inocente” del sistema lingüístico y, por tanto, la preocupación política debe ir por otros derroteros sociales. Es más, precisamente -como ya dijimos- se ha reprochado a menudo al “lenguaje inclusivo” y a la insistencia en su uso una función de maquillaje o de narcótico para evitar la discusión sobre desigualdades efectivas (en ámbitos laborales, familiares, etc.). Por supuesto, esta crítica no ha hecho mella en los que empuñan el papel mágico del lenguaje en la configuración de la realidad. Algún autor, por cierto, ha anotado que la insistencia obsesiva en el uso de un supuesto “lenguaje inclusivo” podría debilitar y aún perjudicar la causa feminista, que no se merecería esta broma. Pero de este riesgo no se registra ninguna conciencia y su alusión para nada amilana a los reformadores del habla.
  3. Otra postura, no obstante, entiende que la presencia de esa norma de uso del masculino genérico deriva, efectivamente, de tiempos de dominación patriarcal, no del todo superados. Sin embargo, se considera que las alternativas hasta ahora expuestas son inapropiadas y mueven al escarnio (sobre esto último hablaremos posteriormente).
  4. Es decir, no existe una correlación directa entre la asunción de principios feministas (dicho esto con una cierta amplitud e imprecisión) y el uso del llamado “lenguaje inclusivo”. Se puede estar profundamente preocupado por la igualdad formal y real de las personas de diferente sexo y rechazar al mismo tiempo el uso de la complicación “inclusiva”. Y, viceversa, puede advertirse un enorme desinterés por estos desequilibrios e inequidades sociales que, no obstante, se disimula con un vibrante empleo de dobletes y otras martingalas.
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Sábados exclusivos*.

Dissabtes exclusius.**.

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Sábados exclusivos. Pecado capital.

Fuente: Ginny***

        1.-Todos tendemos a dejar las cosas para un poco más tarde. Es el hábito, tan extendido, de la procrastinación. Su difusión en todas los países y culturas llevó a la creación de una Asociación Mundial de Procrastinadores. Su éxito llevó al Consejo Económico y Social de la ONU a plantearse la inclusión de esta entidad dentro del listado de organizaciones con carácter consultivo*. Para tramitar el expediente, les requirieron los estatutos y lo cierto es que parece que contestaron que ya se los enviarían algún día…

        La pereza, esa vieja amiga de la humanidad, acompaña especialmente a los apóstoles de la neolengua exclusiva. Por estas páginas hemos visto hasta la saciedad ejemplos donde se empezaba con mucho brío a desdoblar y esas cosas y luego se dejaban las cosas como siempre, como se ha hablado toda la vida ( ejemplar fue en esto la denominada “Ley trans”).

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        2.-Algo parecido ocurrió con la medida E.33 del “II Plan para la Igualdad entre mujeres y hombres en la Administración General del Estado y en sus organismos públicos”, aprobado por Acuerdo del Consejo de Ministros de 20 de noviembre de 2015 y publicado por resolución de 26 de noviembre de 2015, de la Secretaría de Estado de Administraciones Públicas. Según la medida E. 33, “El Ministerio de  Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad llevará a cabo la elaboración y difusión a través de intranet [sic] de un  Manual de uso de lenguaje no sexista”.

        Aunque es cierto que se trataba de un típico plan administrativo de eficacia ad intra, había interés por ver la aportación culminante de la Administración del Estado en esta materia: nada menos que un catón de “lenguaje inclusivo”.  

La expectación se vino abajo porque alguna autoridad, viendo lo que se le venía encima, decidió dar gato por liebre. En concreto, el Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad publicó un documento titulado “Guías para el uso no sexista del lenguaje”. Se trata de un batiburrillo de 120 guías con diversas paternidades: ayuntamientos, universidades, los diversos institutos autonómicos de la mujer, federaciones deportivas, etc. Se ordenan bajo un criterio un tanto aleatorio, que comienza por “Academia” y continúa por algunos sectores de actuación administrativa, el apartado “Jurídico”, un apartado de “sensibilización general y recursos web” y uno final de “sociedad civil”. Una gran parte de los organismos son externos a la Administración del Estado, con lo cual ésta aprovecha para beneficiarse de su trabajo, aunque no nos dice en ningún momento cuál es el criterio aconsejable. Quizá la gran fuente podría ser la Guía que publicó la concejalía de igualdad del ayuntamiento de Azuqueca de Henares (dicho sea con todos los respetos para este bello municipio). Es, pues, una especie de recopilación de fueros lingüísticos, facilitada por el mágico dedo de internet.

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        3.-Ahora bien, más allá de la acidia burocrática, lo cierto es que ese modo de actuar es típico del campo en el que nos movemos. Como ha señalado SOTO IVARS, no existe una autoridad única de la corrección política y “dado que cada tribu impone sus normas de un modo arbitrario y sin consenso con las demás, la dinámica de la corrección política es desordenada y tentacular, y entra a menudo en contradicción” ( La casa del ahorcado, 2021,p.285). Un carácter, pues, multipolar, fumigatorio y disperso en el que cualquier jefe de negociado puede alcanzar la gloria de decidir cómo van a hablar los administrados que se acerquen a rellenar los impresos de su oficina.

J.Amenós.

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Sábados exclusivos. Empanada eterna.

 Fuente:aquí.*

Uno se encuentra escribiendo cosillas de vez en cuando. Si es por motivos laborales, el documento se anota en un listado burocrático y,  a veces, aparece algún colega que te dice aquello de que “te he leído y no está mal”. A mí me gustan, por cierto, las recensiones o comentarios que te zurran un poco, porque es donde más aprendes.  Si es un texto de entretenimiento que va más allá de lo profesional, te conformas con un “like” o con algún guiño por los pasillos.

            Debo reconocer, no obstante, que esta humilde sección es la que ha levantado más interés en mi estimado público. A menudo, encuentro algún compañero en el café o me envían un correo electrónico desde no sé dónde comunicando la impaciencia ante el cierre estival y esperando ya la nueva temporada, como un Netflix surcoreano.     

            El artista se debe a su audiencia y, por tanto, vamos a enfrentarnos hoy con la Ley 5/2023, de 4 de agosto, del Panteón de Gallegas y Gallegos Ilustres. Vaya por delante mi absoluto respeto por las gentes y tierras de Galicia (tengo allí buenos amigos). Desde luego, la visión de la ría desde la viguesa fortaleza del Castro es una experiencia que te reconcilia con la vida. Pero la guerra es la guerra (cultural, tranquilos) y también una norma galaica puede ser convocada al campo de batalla.

            Vamos a usar la versión castellana de la norma, aunque  teniendo a la vista el original gallego. Ambos textos fueron publicados en el Diario Oficial de Galicia del 8 de agosto del 2023. Los que conocen esta sección quizá piensen que iba a salir a marcar el terreno con ese llamativo desdoblamiento. Sin embargo, estaba un poco desentrenado y pensé que era un intento de dotar de solemnidad a lo regulado (quizás en la línea del “burgueses e burguesas” del Cantar del Mío Cid). Hasta en siete ocasiones aparece en la corta norma el “Panteón de Gallegas y Gallegos” y el artículo 2 aún habla de “a las gallegas y a los gallegos”. Con esa insistencia, más que majestuosidad se gana en pesadez.

            Pero, como digo, no tenía entre ceja y ceja esa duplicación hasta que me adentré en el pasado y observé, gracias a la exposición de motivos, que ya existía un “Panteón de Gallegos Ilustres” y que la norma pretendía, en definitiva, actualizar el régimen jurídico de esta venerable iniciativa. Sin embargo, la nueva Ley ha aumentado los requisitos para yacer mirando a la posteridad institucional. En concreto, se exige:

            -Ser gallego.

            -Ser ilustre.

            -Ser hombre o mujer.

            En efecto, la Ley señala el sexo de los sepultados y los distribuye en dos grandes conjuntos. Un ejemplo claro, pues, del efecto discriminador de la neolengua pseudoincluyente. Propongo, en consecuencia que, en concordancia con el nombre dado al panteón, se establezcan dos líneas de tumbas: una para las gallegas y otra para los gallegos.

            En realidad, no obstante, el nombre que debería haber adoptado este santo recinto es el de “Panteón de las personas gallegas ilustres”. En efecto, la “personitis” de la redacción es abrumadora. Parece imposible meter tantas “personas” en el camarote de una breve ley de siete artículos, tres disposiciones adicionales, una disposición transitoria y una disposición final. Baste, como ejemplo, el primer inciso del artículo 4, que reza del siguiente modo:

            “La escritura de constitución preverá que el Patronato de la Fundación Panteón de Galegas e Galegos Ilustres [sic]esté presidido por la persona titular de la Presidencia del Parlamento de Galicia, para lo cual contará con la asistencia de los servicios del Parlamento. Además de la persona que asuma la Presidencia, formarán parte del Patronato las personas integrantes de la Mesa del Parlamento y las siguientes personas en representación de las correspondientes instituciones: […]”

            Todo esto se hace, como ustedes ya saben, para evitar sintagmas como “el titular”, “el Presidente”, “los integrantes” o “los representantes”, cuyo uso origina penas perpetuas en el infierno. Sin embargo, el mismo artículo (que aún tiene tiempo para meter cuatro “personas” más) contiene dos misterios que intentaremos desvelar. Conviene, pues, transcribir la segunda parte de este precepto (en la que se nombran los miembros del Patronato):

           “ – Por la Xunta de Galicia, el titular de la Presidencia o la persona miembro del Consello de la Xunta en que delegue.

– Por el Ayuntamiento de Santiago de Compostela, la persona titular de la Alcaldía o la persona miembro de la corporación municipal en que delegue.

– Pola [sic] Archidiócesis de Santiago de Compostela, el arzobispo de Santiago de Compostela o la persona en que delegue”.

En la primera línea, como una meiga, se ha colado “el titular de la Presidencia”, que es un masculino genérico como una catedral, forzado para evitar “el Presidente”.  Sin embargo, me interesa mucho más reflexionar sobre la segunda errata, que quizá no lo es. Aparece en la tercera línea, que se refiere a “el arzobispo de Santiago de Compostela o la persona en que delegue”. Se nota el tufillo machista en “el arzobispo”, que debería haber sido reemplazado por “la persona arzobispal” o “la persona que ocupe el arzobispado” o, incluso, “el arzobispo o la arzobispa”. Hoy vengo positivo y afirmo que sólo mi solución puede cambiar los fundamentos de la institución clerical, sustituyendo al reaccionario “arzobispo” por fórmulas inclusivo-eclesiales.

Aún podríamos escarbar en el texto, pero no deseo agotar la paciencia de las personas lectoras ni, menos aún, de las personas gallegas que hayan llegado hasta aquí. Baste añadir que, a la manera de la “santa companha”, el perseguido masculino para el género no marcado sigue apareciendo cuando menos te lo esperas -por ejemplo, los “destacados predecesores” de la exposición de motivos o “un representante” en dos ocasiones en el artículo 7.1- . Conviene alejar estos espectros con un rosario o con una guía bendita de lenguaje inclusivo (dicho sea, para ambos remedios, sin ánimo irreverente).

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J.Amenós.

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[Sábados exclusivos.] Apaga y vámonos.

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         1.-Hoy vamos a analizar el contenido que aparece en el título de una norma:

Real Decreto-ley 5/2023, de 28 de junio, por el que se adoptan y prorrogan determinadas medidas de respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la Guerra de Ucrania, de apoyo a la reconstrucción de la isla de La Palma y a otras situaciones de vulnerabilidad; de transposición de Directivas de la Unión Europea en materia de modificaciones estructurales de sociedades mercantiles y conciliación de la vida familiar y la vida profesional de los progenitores y los cuidadores; y de ejecución y cumplimiento del Derecho de la Unión Europea.

            Bonito ¿eh? El Gobierno despide la legislatura con un Decreto-Ley que huele a compilación decimonónica. Nada menos que 226 artículos y un buen puñado de disposiciones finales, adicionales, transitorias y derogatoria. A lo largo de su texto, el lector se verá transportado al siglo XIX, ya que se pone en marcha una división por libros y títulos, casi como si de un proceso codificador se tratase. La degradación del iter legislativo -que con estas pintas ya no es ad solemnitatem–  ha alcanzado el nivel máximo (y no creo que se solucione con una relevo en el gobierno de la Nación porque me temo que hay algunas causas estructurales profundas).

            La disparidad de los temas es espectacular y hemos tenido suerte de que no se tratara la respuesta a la guerra de Cuba y Filipinas (había rumores, pero no se confirmaron). Afortunadamente, un ejército de programas informáticos y de ratitas IA están ordenando este caos para que llegue pulidito y brillante en nuestras pantallitas. El Derecho es ya, desde hace tiempo, un producto informático y los archivos de las editoriales jurídicas juegan el mismo papel que las leyes de citas medievales y de la época moderna.

            2.-Pero, como decía don José María García, nosotros a lo nuestro. Hay una buena cosecha en el título que les he  copiado y, además, nos permite reflexionar sobre el gran nivel que ha alcanzado el “lenguaje inclusivo” en esta legislatura. Una época marcada, por ejemplo, con el desinterés absoluto por el tema en los ministerios de carácter económico, la personitis generalizada en Derecho laboral (aunque aún se tientan la ropa con lo de “la persona empresaria”, porque en el fondo siguen sin verlo como labor femenina), algunos intentos desordenados en Interior y la gran mezcolanza del ministerio de Igualdad, donde se cocinaron en la misma norma gazpachos que mezclaban lo mejor del “lenguaje inclusivo”  con las canciones “machistas” de siempre, dando a las normas una forma de liebre, porque nunca sabías por dónde iba a salir el sujeto.

            3.-En el título que hemos transcrito, la cosa empieza con uno de los grandes clásicos de la temporada. Una lectura apresurada de Freud llevó a nuestro legislador a matar al padre hace unos años pero, ya puestos, dos pájaros de un tiro y me cargo también a los padres. Ahora se lleva “los progenitores”, que es un masculino genérico como una catedral y que, según la lógica de teleñecos de nuestro legislador, excluiría a las progenitoras.

            Por otra parte, sorprende la irrupción de “los cuidadores” nada más abrir el Decretazo. Ni siquiera una arregladita “persona cuidadora” o, al menos, un cargante “cuidadores y cuidadoras” (ya que no hablábamos de los últimos y las últimas de Filipinas, nos podíamos haber estirado). Reconozco que es una palabra que me fascina, ya que un inclusivero  que se vista por los pies (bueno, por donde sea, porque si mantengo la metáfora me corren a gorrazos) podría forzar la máquina y hablar de “cuidadoras”, valorando el número mayor de féminas que se dedican a estos menesteres (aunque admito que habría que distinguir entre relaciones familiares y ciertas relaciones laborales destinadas al cuidado).

De hecho, la reciente sentencia  de la sala de lo Social de la Audiencia Nacional de 19 de junio de 2023 (ponente: ARAMENDI SÁNCHEZ) anula un incentivo otorgado a  los trabajadores que no hicieran uso de los días de visita para acompañamiento de familiares a visitas médicas. Como esto lo hacen las mujeres, se dice, pues es discriminatorio. Es un argumento curioso, porque viene a consolidar el carácter femenino de esas tareas, en contra de una línea feminista alternativa más favorable a impulsar el carácter compartido de tales menesteres. Para los muy cafeteros, transcribo el fundamento jurídico séptimo de la sentencia citada (la negrita es nuestra):

SÉPTIMO.- Llevando todo este elenco de normas y resoluciones judiciales al caso que estamos juzgando se aprecia que, partiendo del dato que hemos considerado probado de que son las trabajadoras quienes hacen uso del permiso no retribuido en proporción muy significativa frente a los trabajadores, la «neutra» decisión de que el disfrute de ese derecho convencional compute para la fijación del índice de absentismo, objetivamente pierde su neutralidad desde el momento en que coloca al colectivo femenino en situación desigualitaria frente al masculino, por razón de ser las mujeres quienes hacen un uso masivo del permiso en comparación con el colectivo de hombres trabajadores. Y como quiera que por el empresario no se aporta ninguna justificación objetiva de la decisión adoptada relativa a que los permisos no retribuidos del art. 31 del III convenio se tengan en cuenta para determinar el absentismo, tal medida debemos calificarla de discriminación indirecta para el colectivo de mujeres trabajadoras de la empresa y estimar en este sentido la demanda. “

Bien es verdad que con el término “cuidadoras” se plantearía inmediatamente el problema de la exclusión de los cuidadores. Por tanto, hace muy bien nuestro Decreto-ley en referirse sólo a “los cuidadores” (típica expresión para el género no marcado), regalándonos así su lección final en esta legislatura: toda la paparrucha del “lenguaje inclusivo” no hacía ninguna falta y acabamos ya la fiesta en paz.

NOTA: Los “sábados exclusivos” descansan hasta septiembre aunque, a petición de nuestros lectores, iremos publicando durante estas semanas algunos de los artículos que tuvieron más lectores (para que puedan disfrutarlo todavía más amigos).

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[Dissabtes exclusius]. Combinacions montgatines.

 Banyistes de South Beach (John French Sloan).

             M’agrada llegir la Revista municipal de Montgat, editada pel meu Ajuntament. Té una gran qualitat visual i el nivell de les fotografies és excel·lent. També solen publicar interessants entrevistes i la informació general és útil i està ben presentada.

        Fa ja molts mesos, la revista ens tenia atabalats amb algunes lliçons sobre “llenguatge inclusiu” que feien feredat. La típica  tabarra de no parlar dels veïns i posar sempre pel davant “el veïnat”. Després, la febre els va baixar, però al darrer número es despengen amb una notícia ben galdosa sobre el resultat de les darreres eleccions:

        “El nou consistori està format per:

        -Quatre regidores i regidores [sic] del PSC.

        -Tres regidors/es de SOM de Montgat.

        -Tres regidors de Junts per Montgat.

        -Quatre regidors/es d’ERC.

        -Dos regidors/es de Montgat en Comú Podem.

        -Un regidor de Valents

              Quan ens referim al gènere no marcat, el context és important per a evitar ambigüitats. Respectaré, per tant, el marc que ens han donat, encara que m’hagi d’empassar les barres. Vegem:

         -Tenim els regidors del PSC que, segons ens diuen, són homes i dones (hi ha un petit error , però això li pot passar a tothom). Els de SOM i els d’ERC també van barrejats.

         -En canvi, pel que fa als de “Junts” i als de “Valents”, sembla que només són homes, ja que no hi ha duplicacions ni palets. Per a concretar-ho, el periodista haurà fet -suposo- una petita investigació. Ja no hi ha gènere no marcat, sinó que són regidors del gènere masculí. Es veu que això últim potser li interessava més, perquè amb els altres deixa clar que estan mesclats i que et pots trobar de tot. En canvi, amb aquests dos grups, homes cepats.

         No sabem com s’ha fet la recerca. Potser el periodista s’ha guiat per l’aspecte (que enganya sovint), per la consulta al registre civil (és actualment el més fiable) o per l’històric procediment de la sedia stercoraria (no previst per a les autoritats civils). Sembla, però, que el resultat s’ha enterbolit, perquè al grup de Junts apareixen dues senyores ben importants (ai, que em temo el pitjor i que aquest periodista ha entès que “Junts” no era genèric i és només un partit d’homes).

         Mira que era fàcil. Només calia dir: “PSC, 4 regidors; SOM, 3 regidors,…”. Tothom sap perfectament que això vol dir homes i dones i que és un gènere no marcat. Ho sap perfectament el mateix redactor que, en el mateix article, ja parla directament de “candidats” i ho fa amb un significat perfectament inclusiu.

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[Dissabtes exclusius]. Ficar mà a la llengua.

Foto:***.

Tinc una enorme admiració per Pau Vidal. Té una intuïció lingüística que admiro. Avui ens fa una petita referència a la qüestió del “llenguatge inclusiu”. Ho enfoca en part com a lluita pel poder i fins i tot parla en aquest cas d’un “llenguatge Frankestein”. Discrepo en la idea de que ve d’avall. El llenguatge inclusiu ve directament del Poder i s’ha fet fort en la legislació, en el llenguatge administratiu i, en part, en l’ensenyament. Són àmbits institucionals sota control d’ un grupuscle (potser una autèntica classe) que es considera a si mateix il·lustrat i portador d’un missatge d’alliberament que triomfarà gràcies al seu grapeig bast i sense delicadesa de la llengua. Ell ho compara amb un llec que agafa el bisturí i es llança a operar. Jo he preferit comparar-lo amb un assalt llefiscós que no amputa, però et deixa desballestat, un record desagradable, unes mans que palpen i fan mal.

Pau Vidal: “El català del segle XXII no tindrà pronoms febles

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[Sábados exclusivos]. Hallazgo para la noche más corta.

Foto: aquí.***

          La ridiculez de ir creando sustantivos de cara a evitar el masculino para el género no marcado es un camino empedrado de fealdad y contradicciones. Ya sabemos que no hay alumnos, sino alumnado. Vaya tontería. Es curioso, porque “alumnado” es un masculino genérico como una catedral (ya les imagino pensando “el alumnado y la alumnada”).

          En alguna ocasión propuse en público el uso del término “estudiantina”, de musicales resonancias y, además, femenino. Ello evitaría el uso de “estudiantado”, la última chorrada burocrática con la que nos deleitan.

          Sin embargo, hoy es San Juan y ello merece este magnífico poema de Raúl González Tuñón que el otro día citaba Arcadi Espada (con la versión cantada de Cuarteto Cedrón). El poema nos aporta un sustantivo de esos que podemos recomendar a los inclusiveros: el piberío. Lo voy a proponer ahora mismo para la guía docente.

A la luz de la fogata (Raúl González Tuñón).

En la calle enfarolada
el piberío viene y va
alrededor de la fogata,
porque es la noche de San Juan.

¡Que rumorosa la barriada!
El muñeco se va a quemar,
ya lo han tirado a la fogata
porque es la noche de San Juan.

Pobre pelele
¡ya lo han quemado!
Pobre pelele
su corazón.

Puro aserrín,
viruta y sucio trapo.
¡De aquí nadie se irá,
si no está bien quemado!

Alrededor
todos vienen y van.
Qué linda nochecita
la noche de San Juan.

Se quema al fin
y todos los muchachos
suenan al barullero
tambor de su entusiasmo.

Para ilusión,
cenizas que se van.
También yo tuve una
fogata de San Juan.

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[Dissabtes exclusius]. De Tàntal al massatget suau.

     Foto:*

         M. Carme Bernal Creus, a l’imprescindible llibre editat per Carme Junyent, Som dones, som lingüistes, som moltes i diem prou (2021), comenta el “suplici permanent per adaptar el llenguatge”, a causa de l’amuntegament dels desdoblaments , la necessària coordinació dels sintagmes i els dubtes d’algú que es queda pensant si el criden (“ha dit els nois només”). L’autora acaba el paràgraf amb una aparició pietosa: “Però, però sort, en alguna ocasió és el mateix alumne que et ve a socórrer amb aquell Ja hi estic acostumat, no et preocupis”.

          És l’experiència del martiri, de l’ordre de parlar i escriure sense pecar. Cada dia, una munió de funcionaris, oficinistes i estudiants  reben la bona nova d’aquesta fe artificiosa. Els indiquen que no hem d’esperar que el llenguatge vagi enfocant les noves realitats socials (no sabem com ho farà), sinó que cal aplicar immediatament el catecisme autoritzat.

          La virtuosa dieta inclusivaire exigeix el dejuni absolut del masculí per al gènere no marcat i la realització diària d’una duríssima tanda d’abdominals que inclouen carregoses duplicacions, nominalitzacions abusives i altres “remeis” on el que menys importa és la precisió, l’economia del llenguatge i l’estil. Aquests virtuts, segons els nous evangelistes, no interessen gaire les dones, que estaran encantades amb les solucions canòniques de les autodenominades “guies de llenguatge no sexista”.

          Però una cosa són els teòlegs i una altra l’aplicació pràctica de la religió. Per exemple, als diversos parlaments. El legislador estatal va jugar fort amb la denominada “Llei trans”  (Llei 4/2023), on feia una exhibició de “personas homosexuales”, “personas trans”, “personas menores de doce años”, “personas progenitoras”…que ben aviat es veia empetitida pel recurs tradicional al masculí per al gènere no marcat : “el menor”, “los menores”, “los cónyuges”, “los contrayentes”, “los progenitores”, “los afectados”, “el trabajador”, “el sujeto infractor”, “los funcionarios”, ***etc.

          Catalunya, terra pactista per excel·lència, segueix igualment aquest panxacontentisme i, a la penosament redactada  Llei 1/2023, del 15 de febrer, de modificació de la Llei 18/2007, del dret a l’habitatge, i del llibre cinquè del Codi civil de Catalunya[…], barreja amigablement “el propietari o propietària [no seria “el propietari o la propietària?”], “l’alcalde o alcaldessa”, ”la persona requerida”…I també -com a espelma al diable-   “els titulars”, “els ocupants”, “els propietaris”, “el propietari”, “els grans tenidors”… Un poti-poti arregladet.

          Aquesta situació de debilitat mereix un concili. Segons els sants pares de la llengua inclusivaire, cada cop que s’utilitza el masculí per al gènere no marcat es reprodueix un terrible imaginari patriarcal. Aquesta tesi és, com a mínim, discutible, i els resultats pràctics són ridículs. De fet, com reconeixen els més sensats dels seus defensors, una cosa és aquesta premissa central i una altra les “solucions” patètiques i insatisfactòries que corren pel món.

          El cert és que el cel que es volia aconseguir amb unes normes artificioses i desballestades actua com un llistat insofrible d’exercicis gimnàstics. És el turment que apareixia al començament de l’article. A la pràctica, però, es transforma sovint en un maquillatge per anar a alguna festa formal,  la crema “antiedat” que et regalen quan compres molt detergent.

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Sábados exclusivos. Más durá será la caída.

  

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         1.-Aquel boxeador llevaba días limitándose a hacer fondo con la distinción entre erratas, redacción deficiente y un tertium genus constituido por el llamado “lenguaje inclusivo”. Su encaje dentro de los lenguajes construidos o planeados (como el esperanto, la lógica simbólica o la neolengua de 1984) le permitía una perspectiva provechosa. Pero, como digo, era un trabajo de resistencia: algo de sombra, bastante saco y mucha comba y carrera en cuesta.

            Sin embargo, el tipo tenía ganas de volver al ring. Sus seguidores habían universalizado ya el apodo de Molinito, en homenaje a María Moliner. Hubo contactos con la Federación catalana para combatir contra la “Llei 1/2023, del 15 de febrer, de modificació de la Llei 18/2007, del dret a l’habitatge, i del llibre cinquè del Codi civil de Catalunya, relatiu als drets reals, amb relació a l’adopció de mesures urgents per a afrontar la inactivitat dels propietaris en els casos d’ocupació il·legal d’habitatges amb alteració de la convivència veïnal”, uno de los textos peor escritos en la historia del parlamento del Principado. Sin embargo, sin ser muy consciente de su aportación, fue Gregorio Luri quien, en su twitter, propició el enfrentamiento definitivo contra un rival temible: la Resolución de 25 de mayo de 2023, de la Secretaría de Estado de Educación, por la que se establece el procedimiento para la constitución de un panel de expertos y expertas para colaborar con el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, para la elaboración y revisión de materiales e instrumentos de evaluación asociados a las evaluaciones del sistema educativo. El maestro Luri, un experimentado sparring, presentaba así a ese luchador implacable:

            “El Ministerio de Educación se ha convertido en el Ministerio de ultraje a la lengua. Cuando los pedagogos han dejado de hablar como suele el pueblo hablar a su vecino, es que se han independizado de la realidad.”

            La resolución ha tenido una carrera fulgurante y, a los pocos días de su publicación, ya se ha ganado el sobrenombre de Loctite, porque es capaz de enganchar lenguaje inclusivo en un billete de metro. Es un boxeador pegajoso y de mirada vidriosa.

2.-La ceremonia de pesaje fue tensa y poco caballerosa. Loctite estaba entrenado en la durísima escuela de la LOMLOE y amenazó engallado ante la prensa con convertir el combate en una infernal situación de aprendizaje. Esto es, «situaciones [sic] y actividades que implican el despliegue por parte del alumnado de actuaciones asociadas a competencias clave y competencias específicas y que contribuyen a la adquisición y desarrollo de las mismas» (apartado f) del Real Decreto 217/2022, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria).

3.-Ya desde el primer asalto , Loctite sorprendió a Molinito con el empleo constante de swings. Se trata de un golpe difícil que, por cierto, dominaba a la perfección nuestro Pepe Legrá (y esta histórica referencia me permite «racializar» la situación, como farfullan ellos). El swing inclusivo consiste en desdoblar sistemáticamente los sustantivos para evitar la odiosa subsistencia del masculino para el género no marcado. Así, en el título y en ocho ocasiones a lo largo del cuerpo de la resolución se opta por hablar de este modo:

-“[…]contratación de expertos y expertas…”

            -“[…] un número de expertos y expertas…”

            -“Los expertos y expertas”…

            -“[…]el experto o experta”.

            Respecto a los dos primeros casos, siempre pensé que, con su lógica inclusiva, debían decir “contratación de expertos y de expertas”, para subrayar el sustantivo femenino (curiosamente, en estas ocasiones siempre sitúan primero a los expertos, siendo superados en consecuencia por la cortesía del “señoras y señores” de toda la vida). En relación a los dos últimos supuestos, la contradicción aumenta, ya que lo lógico es que dijeran “los expertos y las expertas” y “el experto o la experta”, para no tragarse las partículas “los” y “el” como despreciables masculinos genéricos que cubren lo que viene luego.

            De hecho, Loctite -que ya empezaba a flaquear justo en ese primer asalto- se dio cuenta de lo anterior y trató de corregirlo en un caso. En el art. 7.2. (que pasará a la antología de las memeces del boxeo inclusivo) se refiere a “La directora o el director del INEE” y a “La jefa o el jefe de Área”, rematando en la misma frase con un cambio de orden ridículo y machista: “el director o la directora”. Por cierto, la misma oración (insisto: la misma) se remata con un sintagma de los de toda la vida, sin ningún miriñaque modernete: “[…],uno de los cuales actuará como secretario.

            4.-Ustedes no me creerán, pero el combate acabó ahí. Es cierto que Loctite aún se marcó un deslavazado “alumnos y alumnas” en la exposición de motivos y un solitario “persona titular” (art.8.5), que fue su último destello de temperamento agresivo. Se veía a la legua que le faltaba resistencia y que no había brincado la cuerda en mucho tiempo. En el segundo asalto, aquellos ocho desdoblamientos de expertos y de expertas se vinieron abajo con cuatro “expertos” que iban  por el monte solos, como los gitanos de Lorca : arts. 3 -en su último párrafo-, 5.2 -con un implacable “a cargo del experto”-, 9 -donde se va rápido con “estos expertos”- y 10 -donde se concluye con una alusión al “experto externo”, sin más complicaciones-.

            5.-Sin calidad en el swing duplicador y con unas piernas que parecían de alambre, Loctite empezó a soltar puñetazos a tontas y a locas desde las cuerdas. Se refirió a “los candidatos” o al “candidato” (así, a palo seco) en ¡14 ocasiones!. Sólo en una logró escuchar los gritos enfurecidos de su entrenador y acertó a conectar un tímido “candidatos o candidatas” en el segundo párrafo del art. 9. El público se apiadó de él cuando, ya sin estilo ni fuelle, se le escapó una errata (como a todos nos pasa) al intentar seguir las instrucciones de la esquina (tercer párrafo del art. 9):

            “Se designará para la elaboración de las pruebas a los candaditos [sic] comenzando con los de mayor puntuación hasta completar el número de candidatos necesarios”.

            6.-Hubo después un par de asaltos con Loctite moviéndose como un alma en pena por el cuadrilátero: “”los solicitantes” y “el solicitante” en el art. 3, “los interesados” en el art. 6.2 (y también en el 8.4), “otros funcionarios” en el último párrafo del art. 7, otra vez “los solicitantes” ( y “aquellos solicitantes”) y una retahíla de “excluidos”, “omitidos” y “admitidos” en el art. 8.2, “los especialistas” (y “aquellos” especialistas) en el art. 9, etc. Loctite  deambulaba por la lona como una marioneta del patriarcado.

            7.-Llega siempre un momento terrible en el boxeo, allí donde afloran sus insalvables dilemas éticos, como nos advertía el añorado Manuel Alcántara[1]. Molinito podía dejar transcurrir el combate confiando en la suma de puntos que, automáticamente, debían estar realizando los jueces. Sin embargo, había sido abogado y guardaba muy adentro la desconfianza en los tribunales propia de los picapleitos. Además, un boxeador de raza busca el KO.

            Con la agilidad de un Manny Pacquiao, Molinito lanzó un golpe cruzado al rostro de Loctite, que desparramó por el ring su penoso artículo nueve que, en su primer párrafo, mezcla en cuatro frases seguidas todos los criterios posibles en materia de desdoblamiento (incluso dentro de la misma oración):

            “[…], se convocará a un número de expertos y expertas al menos igual al doble de los necesarios para realizar los trabajos por orden del listado. Si en la lista no hubiera ese número de especialistas, se convocaría a la lista completa. Estos expertos recibirán las  instrucciones necesarias para realización de las tareas que se van a encomendar. Los expertos y expertas tendrán que entregar un ejercicio práctico que se calificará entre 1 y 10 puntos, con un decimal, de acuerdo con una rúbrica previamente establecida en la que se valorará la calidad del trabajo realizado y la competencia digital del candidato.”

            El jab cruzado se vio reforzado con un gancho de alto voltaje al mentón en el primer párrafo del art. 10:

            “El experto o experta que resulte asignado para un proceso de elaboración de pruebas de evaluación deberá garantizar el compromiso ético y la ausencia de conflicto de interés [sic]. Para el ámbito de esta resolución, se entenderá por ausencia de conflicto de intereses y compromiso ético por parte del experto externo, entre otros, la garantía por su parte de […]”.

            Cuando el árbitro iba a iniciar la cuenta, el asistente lanzó inmediatamente la toalla y concluyó el espectáculo. Era evidente que daba igual desdoblar que no desdoblar, lo mismo era jota que bolero. Todo esto es una patochada que desconoce el funcionamiento del idioma y que se despacha con golpes ridículos, aislados y sin ganas por parte de expertillos que, teóricamente, deberían velar por el mejoramiento del nivel formativo. Puro maquillaje que no aguanta tres asaltos.

            8.-En la época dorada del boxeo y del cine, era habitual la narración de las trampas y de las peleas amañadas. Quizá recuerden la película que da título a este articulillo. Escenas de mafiosos bien vestidos y luchadores confiados y desesperados. Ahora son ustedes, queridos lectores, los que pagan la bolsa y la fealdad y las pérdidas de tiempo de esta pedantería, mientras los Loctites de turno se pasean chulescos en el ambiente vicioso y corrupto de las guías docentes. Necesitamos aspirantes.

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[1] La edad de oro del boxeo (15 asaltos de leyenda), Selección de Teodoro León Gross y Agustín Rivera (2014).