El pecado.

`

Foto: *. [Dentro de nuestra sección «Sábados exclusivos«*]

           “-Padre, vengo a confesarme. En la ponencia preparatoria de la nueva Ley de ciudadanía corporativa[1] e incluyente no desdoblé adecuadamente y en la norma se han colado varios “trabajadores”, “usuarios” y “administrados”. Estoy desolado/a.

            -Lo comprendo hijo mío/hija mía. Es una desobediencia grave, en efecto. Ya sabes que nuestra fe se basa en que el masculino  para el género no marcado “invisibiliza” a las mujeres. En román paladino, las esconde [¡?]. Por tanto, cada vez que dices, por ejemplo,  “los letrados de la Administración de Justicia”,  colaboras con el diablo y debes expiar tu falta.

            -Pero padre/madre, observo que usted ha dicho diablo y no “persona diabla”.

            -Ya sabes que no me gusta que señales las faltas de las sacerdotisas/sacerdotes. Debes respeto a nuestros legisladores/as, que llenan los boletines oficiales de nuestra sagrada jerga, pero se olvidan de ella en los debates políticos y parlamentarios. En efecto, es terrible oir constantemente que debemos “apoyar a los ucranianos”, pero jamás se habla –adecuadamente- de “los ucranianos y las ucranianas”.  Y lo mismo ocurre con “los progresistas”,“los conservadores”,“los fascistas”…Pidamos a las unidades de lenguaje inclusivo que desplieguen su gracia carismática y corrijan a los fieles y a las fielas (ummm, suena mal, pero sigo) con sus santísimos informes.

            -Excúseme padre/madre, progenitor en sentido espiritual/progenitora en sentido espiritual, pero no me ha aclarado lo del diablo/diabla.

            -Lo solucionaremos de momento con “persona diabla”, porque lo de “el diablado” (igual que decimos “el alumnado” o “el profesorado”) merece una reflexión más pausada…”

            Este diálogo inventado quizás haga sonreir, pero ilustra una grave consideración. Si se carga al masculino para el género neutro con el pecado de la “invisibilización” del cincuenta por ciento de la población y con el peso de la colaboración con un orden injusto, cada vez que se utiliza –y esto es lo habitual en la vida cotidiana- se comete una falta, un atentado a reglas morales elementales de promoción de la igualdad y de la no discriminación. Es una estupidez, pero es lo que ocurre cuando se sacan las cosas de quicio.

            Si quieren, no obstante, profundizar en el dogma, les dejo con mi admirado Soto Ivars, que tendría una penitencia preparada para nuestro hipotético pecador: no hablar.*

***


[1] Aunque ya derogada, la Comunidad Autónoma de Valencia promulgó  en el año 2009 la Ley 11/2009, de 20 de noviembre, de ciudadanía corporativa, un bodrio lingüístico y conceptual  construido alrededor de la interferencia de la expresión inglesa “Corporate citizenship”. El legislador se arrepentiría luego y promulgaría la Ley 18/2018, de 13 de julio, para el fomento de la responsabilidad social, una norma con varios clichés de “lenguaje inclusivo”, pero perpetrados en sana convivencia con “consumidores”, “destinatarios”, etc.

Mami, quiero ser persona artista.

Foto: Alexander Tamargo. Getty Images. Rolling Stone.***

[Dentro de la sección de «Sábados exclusivos» **]

  1. Aunque nos aguarda una exigente exégesis normativa, tengo la esperanza de que hoy vamos a ser menos rutinarios, ya que nos adentramos en el mundo del espectáculo y del glamour. Nada menos que el Real Decreto-Ley 1/2023, de 10 de enero, de medidas urgentes en materia de incentivos a la contratación laboral y mejora de la protección social de las personas artistas (BOE núm. 9 de 11 de enero). Un Decreto-Ley, por cierto, que ha generado una cierta perplejidad, ya que no se sabe muy bien por qué se subrayaba con normas  singulares la relación especial de los artistas, mientras que otros trabajadores también bajo relación laboral especial no  disfrutaban de mención individualizada. De todos modos, ya aviso que el Decreto-Ley no es jauja y que las disposiciones exclusivas para los artistas se van encontrando aquí y acullá, espigando artículos con la ayuda del buscador informático. Un Decreto-ley, pues, con bella sistemática legislativa.
  2. Sólo con el título, la comedia ya promete: “las personas artistas”. Esta manía de juntar dos sustantivos para que la cosa encaje ya generaba consecuencias perturbadoras en el caso de las “personas trabajadoras”. Aquí, más bien, esta conversión forzada del sustantivo en adjetivo (“las personas artistas”), mueve al escarnio y a la chirigota. Veamos.
  3. El informe de la Real Academia de la Lengua sobre estas cuestiones –que Gobierno y Parlamento ya se pasan por el forro- se centraba principalmente (de acuerdo con el objeto del dictamen que se solicitó) en el error de la duplicación constante. Esto es, por nombrar un supuesto, “vascos y vascas” repetido en cada párrafo. En palabras de Darío Villanueva,  una opción estomagante[1].
  4. Pero el bostezo acompaña también a otros  manejos –siempre trucos malos- del llamado “lenguaje inclusivo”. Por ejemplo, esta  pesadez de “las personas artistas”. Es aburrido y fatigante para el lector y también para el redactor. De hecho, incluyendo el título, mi ordenador certifica que sólo en 6 ocasiones aparece la expresión “persona artista”, mientras que el “artista” de toda la vida, el que siempre se usó para el género no marcado, gana de calle y llega a 30. El “inclusivista”, pues, se hartó pronto y, después del rimbombante título, se perdió entre la laxitud de la vida bohemia.
  5. Aparecen incluso en el texto del Decreto-Ley especímenes curiosos que rompen la “personitis” como, por ejemplo, “los autónomos artistas”. Aquí, pues,  el legislador paró el carro y evitó el grotesco sintagma “persona autónoma artista”, que quizá acabaría desembocando en robots cantantes o cosas peores.
  6. El problema, sin embargo, no es sólo el latazo. Lo más molesto es este amaneramiento legislativo de pitiminí. Ya vimos hace unos días *** que los laboralistas se estaban sometiendo y ya iban entregando el término “trabajador” (la seña histórica que los identifica, tanto para defender a hombres como a mujeres, pero allá ellos). Sin embargo, sé que mis amigos de la farándula van a resistir. Podrá discutirse, quizá, si la expresión “Presidente del Gobierno” ensució  nuestra alma y puso los huevos de la discriminación en lo más recóndito de nuestro inconsciente. Pero lo que es evidente es que el uso de “artista” –con su impresionante carga semántica- no ha impedido a  féminas y caballeros  protagonizar las luces y  las sombras del artisteo en el teatro, el cine, la canción o la televisión.
  7. Debo admitir, no obstante, que tiene una ventaja el  empleo de los términos que hemos visto en el título de esta norma. En concreto, ante la pregunta eterna –la persona artista, ¿nace o se hace?-, los juristas podremos responder con seguridad y con el apoyo del artículo 30 del Código civil que “la personalidad artística se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno y manifestada una especial predilección por el sonido de las castañuelas”.

[1] Darío Villanueva, Morderse la lengua. Corrección política y posverdad.(2021), pp. 137 y ss.

Sábados exclusivos*, **,***

Dissabtes exclusius.*,**.***

Foto: Diario de Cádiz*

Expansiu

Foto: Mossos del destacament de Castellterçol, (1913).*

  [Dins la nostra secció «Dissabtes exclusius»]

          1.-El sempre penetrant Pau Vidal * ens va avisar fa uns dies a cal tuiter: “Cap dia sense la seva perla de llenguatge absurdiu”. Es referia a un recent anunci dels mossos d’esquadra amb aquest text *:

            “Estrenem nova uniformitat operativa més segura, confortable, moderna i que millora la mobilitat dels agents de seguretat ciutadana. A partir d’ara ens trobareu amb una nova imatge corporativa amb uniformes adaptats a la funció policial

            En efecte, “uniformitat” no té res a veure amb els uniformes com a roba de feina i identificació. Deixant de banda els seus usos en matemàtiques i altres ciències, és un mot realment abstracte, que incorpora una idea contrària a la varietat. Per tant, ningú no sap perquè el redactor va tirar pel dret i, amb una extrema obediència del seu deure inclusivaire, va considerar que “nous uniformes” era massa excloent. Va ser una jugada curta, perquè després li apareixen “dels agents” i “uniformes” (aquest darrer sense article determinat previ).

            Estaríem, per tant, davant un cas curiós de desbordament de les maneres de fer inclusivaires, fins i tot quan sembla que no calia. Haurem de veure com evoluciona tot això i  estar atents a l’evolucionitat (o como es digui).

*

            2.-Alguns dels primers exegetes de l’anunci van relacionar la pífia amb la campanya per a incorporar dones a la policia i al cos de bombers. S’entreveu aquí la imminent polèmica sobre la paraula “mosso d’esquadra”.  S’observen tres legitimitats en pugna:

            -Legitimitat historicista, disposada a mantenir “mossos” per a connectar les forces d’ordre públic amb  temps immemorials.

            -Legitimitat inclusivaire, segons la qual cal desdoblar i passar d’una vegada a dir “mossos i mosses”.

            -Legitimitat assembleària radical: cal dir directament “mosses”, ja siguin homes o dones.

            Com és fàcil intuir, la primera que hem citat ja està tremolant, refugiada en la seva antigor. La darrera –que hem anomenat com a “assembleària radical”- pot tenir problemes de comprensió entre la població, però es podrien salvar fent més gros el número d’identificació. Amb un indicador més gran –que cobrís com a mínim tot el tors- , un testimoni podria declarar, per exemple: “En aquell moment va arribar la mossa 321456”. La possible desorientació per l’ús directe d’un femení marcat desapareixeria perquè sabem que va ser el mosso –perdó, la mossa- 321456.

            *

            3.-En canvi, la proposta d’emprar “mossos i mosses” presenta un inconvenient policial greu, perquè aquest retard de 2 o 3 segons de desdoblament pot ser aprofitat pels pinxos i els pispes per a espitxar-se. Penseu que la possible víctima o algú del carrer hauran de cridar en un moment difícil “mosses i mossos, ajuda!”.

            Una possible sortida aniria en la línia de les nominalitzacions  farragoses que tant agraden als inclusivaires –alumnat, «estudiantat» [sic], etc.-. Ara bé, “policialitat” no hi ha per on agafar-ho. Per altra banda, una fórmula fresca com “jovenalla” és impròpia de l’alta funció de l’ordre i la seguretat. Però aquí tenim una solució que cobreix en un sol mot mosses i mossos i que enllaça amb un model eficient i d’èxit. Proposo, en concret, de dir “mossad”, adequadament adaptat amb una t final: el mossat català.

***

También en el tiempo

*Foto: Teodoro Naranjo Domínguez, ABC, «Santa Lucia Patrona de las modistillas»

[Sábados exclusivos]

            1.-He observado en ciertas asambleas estudiantiles que algunos participantes intentan ir por la directa y emplean el femenino como género no marcado. Por ejemplo: “¡Todas somos luchadoras contra las tasas!”. El invento no suele funcionar porque, aunque la solidaridad de los combatientes es alta, el peso de la tradición lingüística y conceptual es demasiado elevado y, cuando se apaga el jaleo, se vuelve a la estructura de toda la vida.

            En ocasiones he comentado que tengo la hipótesis de que, dentro de unos años, hablaremos directamente de “juezas”, dado el altísimo porcentaje femenino en esta profesión. Ocurrirá un fenómeno parecido al de “enfermeras”, en el que el hablante  certifica la presencia abrumadora de mujeres en esta tarea. En cambio, el legislador va a ser reacio en admitir estos usos, porque le van a decir enseguida que excluye a los enfermeros. En fin, veremos cómo resuelve el pueblo estas situaciones.

            Desde luego, puestos a elegir, prefiero un  incorrecto uso genérico de “profesoras” (cuando estamos todos mezclados) al horrible “profesorado” que tanto gusta a los profetas de la neolengua inclusiva. La única ventaja de este ladrillo -alumnado, estudiantado…- es que deja constancia de la tristeza burocrática de la élite gris que parió el invento.

*

            2.-Mientras preparaba estas notas, me acordaba de las modistillas, un término y una aureola ya totalmente desconocidos para nuestros jóvenes. Yo aún vi las colas matinales el día de Santa Lucía, su patrona, ante la capilla del mismo nombre, pegada a la catedral de Barcelona. Ahí están, tan campantes, en la foto, en la Gran Vía de Madrid, una de las calles más bellas de España.

            Viene todo esto a cuento porque hoy celebramos la primera gran errata en la Era triunfante de la neolengua inclusiva. Me atrevo a decir que los duendes de la imprenta incorporan en cada aparición el espíritu de la época. Así, es fácil recordar la inolvidable equivocación del BOE de 22 de septiembre de 1984, que transcribía el acuerdo de 14 de septiembre de 1984, de la Comisión Permanente del Consejo General del Poder judicial. Estaba firmado por “El Presidente del Consejo General del Joder Judicial. Federico Carlos Sainz de Robles Rodríguez”. Aquí pueden ver la fotografía: *.  Algo queda del momento, con su boletín gris y la tipografía de aquellas máquinas de escribir. El inolvidable Fary lanzaba el mismo año “El toro guapo”* y los restos de gambas y finas servilletas inundaban el suelo de los bares de Madrid.

            La errata de hoy ya corre por las redes sociales, pero debo reconocer que me la descubrió en Linkedin el prestigioso abogado Carlos Melón, que nos suele avisar con puntualidad y profesionalidad de sentencias y cuestiones relevantes de Derecho administrativo. Es ya un gazapo posmoderno, con la elegancia y los colorines del pdf. La humanísima incorrección aparece en la Orden AGM/21/2023, de 16 de enero, por la que se establece la convocatoria de ayudas para la financiación de actuaciones de conservación de la biodiversidad en los espacios Red Natura 2000, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia*. Su art. 23.4 precisa lo siguiente (la negrita es nuestra y el texto aparece en la página 2930 del Boletín Oficial de Aragón):

                        “4. La justificación de la subvención se realizará mediante la presentación por parte de la entidad beneficiaria de una solicitud de pago que irá acompañada de la siguiente documentación:

Solicitud de pago.

Memoria de la actuación (explicar vosotras aquí algo más, decidir si hacemos también modelo de este apartado o la vida no nos da para más)

Una memoria económica justificativa del coste de las actividades realizadas, que contendrá, al menos:

Relación clasificada de los gastos e inversiones de la actividad, con identificación del acreedor y del documento, concepto (vinculado con la actividad), importe, fecha de emisión y, en su caso, fecha de pago. […]”

            Kafka y Melville (y el personaje de este último, Bartleby) estarían encantados con este testimonio. He leído algún comentario que se ensaña con la falta de revisión. No estoy de acuerdo. Nos ha pasado a todos y el mejor escribano echa un borrón. Tiene, incluso, su  trascendencia lingüística. Sería absurdo considerar que transforma el genérico “administrados” en un cordial “vosotras” (para que llenen o llenemos la memoria). Más bien, está claro que se dirige a las concretas mujeres de esa oficina y hay algo existencial y bello en esa llamada de auxilio ante la radical insuficiencia de la vida.

***

Y el Derecho laboral se fue por la alcantarilla.

[Dentro de nuestra sección de «Sábados exclusivos«]

         Me encuentro en el pasillo con unos compañeros laboralistas. Son unos magníficos profesionales, con el punto de sensibilidad ideológica que suelen tener los cultivadores de esta rama. Explican que están redactando un informe y que tienen dificultades para seguir las reglas bastardas de ese trampantojo del “lenguaje inclusivo”. Me sorprende ver a esta brava gente arrodillada ante la paparrucha supersticiosa. Escuchando sus cuitas, me hago una idea del problema:

         1.-Como ya hemos dicho en otras ocasiones, el objetivo es no decir nunca “trabajador”. Es cierto que el Estatuto aún guarda esta infame palabra, pero tiene los días contados. Desde luego, hay que tener bemoles –en estos días de memorias históricas- para renunciar a ese término. No tengan miedo, señoras y señores, que “trabajador” –cuando opera como género no marcado- incluye a los obreros del metal y a las muchachas de bata azul de las factorías, a las mujeres con las cestas de la cosecha y a los hombres de la mar-.

         2.-Por tanto, apareció un listillo (existe en todas las oficinas y centros de trabajo) y dijo que había que duplicar. Esto es, “trabajadores y trabajadoras” en todos los textos legales. Se planteaban así dos inconvenientes:

                            a)¿Qué ocurre cuando no se desdobla y sólo se habla de “trabajador”? Las normas laborales de los últimos años suelen mostrar esta patología de la amnesia inmediata (o quizá de algún exceso alcohólico): duplican en los primeros artículos y vuelven a la forma correcta en los últimos (normalmente, en las disposiciones finales y transitorias ya no se está por tonterías).

                            b) El segundo problema es la pesadez. El mundo laboral es dinámico, activo y aguerrido y no me imagino una asamblea para la discusión del convenio teniendo que repetir a cada paso “trabajadoras y trabajadores”. Observen ustedes por ejemplo  que, en los debates parlamentarios, cuando la cosa se calienta nadie habla de ese modo (ni siquiera los más acérrimos defensores del invento).

         3.-Pero el mismo listillo de antes  (o quizás otro) no se rindió y nos regaló la infección de la “personitis”, a la cual ya nos hemos referido en esta sección en varias ocasiones: no hace falta desdoblar, pero hay que decir “persona trabajadora”. Como se ha proclamado hasta la saciedad, este término sólo ampara a las personas diligentes, pero las personas torpes y perezosas (no trabajadoras) no pueden ir a Magistratura.

         4.-La expresión cursi que comentamos, no obstante, ha de tener su contraparte y esto generó mayores dificultades. En efecto, el escenario contractual iba a resolverse con estas dos posiciones:

                                      -Empresario o patrón (sí, sí, esto último es ya muy antiguo).

                                      –Persona trabajadora.

         5.-Por razones que no vienen al caso, a los listillos no les gusta duplicar ciertos conceptos y no suele hablarse de “empresarios o empresarias”, “promotores o promotoras”, “grandes tenedores o grandes tenedoras”… Sin embargo, la opción de “persona empresaria” para evitar el desdoblamiento no entra ni con calzador. De hecho, no la he visto en el BOE (si algún lector caza el gazapo, se lo agradeceré efusivamente).

         6.-Pero nuestro listillo es como el “mago Pop” y siempre sale por donde menos te lo esperas. Empezó a recorrer el gris vocabulario de nuestra vida en el tajo y pensó que podía servir este triste término: “empleador”. Duplicarlo era grotesco: “el empleador o la empleadora” es casi un trabalenguas. Pues nada, le metemos una inyección de “personitis” y se arregla la chapuza: “la persona empleadora”.

         7.-Todo era felicidad con el hallazgo y así puede verse en el Real Decreto-ley 16/2022, de 6 de septiembre, para la mejora de las condiciones de trabajo y de Seguridad social de las personas trabajadoras al servicio del hogar (un bodrio lingüístico, como ya analizamos aquí:*).  Sin embargo, es verdad que esta norma sólo incluye a personas físicas dentro del vocablo “persona empleadora”. Ya veremos si se generaliza.

         8.-Por el momento, pues, sigue resistiendo el art. 1.1. del Estatuto de los Trabajadores:

                            “1. Esta ley será de aplicación a los trabajadores que voluntariamente presten sus servicios retribuidos por cuenta ajena y dentro del ámbito de organización y dirección de otra persona, física o jurídica, denominada empleador o empresario.”

         Pero ya sé que los listillos siguen merodeando por donde acampa este precepto y aguardan el momento para cambiar “trabajador” por “persona trabajadora”. A partir de ese instante, el factor trabajo ya no será un elemento sustantivo, nuclear y esencial –como lo es en “el trabajador”-, sino un mero adjetivo, un accidente añadido a la persona.

         En consecuencia, el contrato al que nos referimos será firmado entre dos personas y éste es el dato que pasa a ser  primario y fundamental. No es ninguna novedad, claro. Volvemos así  al terreno clásico del contrato civil, que no precisa de la pesada muleta tuitiva del Derecho laboral. No digo que este resultado esté bien o mal. Simplemente constato que el legislador se sitúa en los tiempos anteriores al Código de Trabajo de 1926 y a la Ley del contrato de trabajo de 1931. Les regalo a mis amigos laboralistas del pasillo un ejemplar del Castán.

***

Fotografías: * y **.

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Dissabtes exclusius. Obediència extrema.

            1.-Em sorprèn l’aparició de Jaume Serra-Hunter a la biografia de Marià Manent escrita per Albert Manent. En concret, consta que l’any 1931 va formar part del consistori dels Jocs Florals de Barcelona. Pensava que es tractava, sobretot, d’un home de ciències i que això justificava l’elecció del seu nom per al programa d’ajuts de la Generalitat per a investigadors d’elit.

            Jaume Serra-Húnter va estudiar Filosofia i Lletres i conreà el camp filosòfic, encara que molt preocupat per la connexió del pensament amb la història i amb el coneixement científic. Fou rector de la Universitat de Barcelona (1931-1933), a l’època en què va rebre el nom d’Universitat Autònoma. Desenvolupà en aquest càrrec criteris molt avançats d’organització acadèmica (per exemple, catedràtics contractats en funció del prestigi i professionals que exercien com a “professors lliures”). Vindria després la tragèdia de l’exili, formant part de la impressionant nòmina de filòsofs que tingueren Mèxic com a destí principal -magníficament estudiats per J.L Abellán a El exilio filosófico en América. Los transterrados de 1939.

            *

            2.-Però una cosa és l’estela dels mites i una altra la realitat mesquina i burocràtica. Em trobo amb la següent nota d’una important universitat pública catalana (em permetreu que, per motius elementals de compassió, no digui el nom). L’avís està dirigit als seus professors i els recorda les condicions per a sol·licitar el reconeixement dels mèrits de recerca (la negreta és meva):

            “Us informem que avui, dia 16 de gener, comença el termini per a presentar les sol·licituds de la convocatòria estatal de recerca de la CNEAI-ANECA, publicada al BOE de 5 de gener, amb la resolució de 23 de desembre de 2022 de la Secretaría General de Universidades, que aprova la convocatòria de l’avaluació de l’activitat investigadora, adreçada als/a les funcionaris/es de carrera i interins/es, dels següents cossos docents universitaris:

            –Catedràtics/es d’Universitat

            -Professors/es Titulars d’Universitat

            –Catedràtics/es d’Escola Universitària

            -Professors/es Titulars d’Escola Universitària

            De vegades he pensat deixat aquesta secció (ja portem més d’un any). Va néixer una mica com a resposta davant la perplexitat i  el seguidisme. Ara ja són alguns companys de lletres i del món de les lleis els que em punxen per a continuar. Som-hi, doncs, amb la collita d’avui.

**

            3.-En efecte, no hi ha manera d’encaixar “catedràtics/es”. Deixant de banda l’estupidesa oficinesca de les barres -que crea també un curiós embolic amb les ales dels funcionaris-, en català no és “catedràtices”, sinó “catedràtiques”. La “qu” se n’ha anat riu avall.

            Tots cometem errors. És normal. No es tracta de ser un mestre tites. Però el que em sorprèn –i d’aquí el títol- és aquesta submissió absoluta a les regles conventuals del llenguatge políticament correcte (que vés a saber d’on han sortit). De vegades peta la gramàtica i d’altres el sentit comú. Sovint, a més, fa riure. Dubto que aquesta forma de requerir als millors investigadors li hagués fet gaire gràcia a en Serra-Húnter.

***

Dissabtes exclusius. Tots podem ser inclusivaires.

Dissabtes exclusius. La botiga dels saldos inclusius.

Dissabtes exclusius.

Sábados exclusivos.

*Foto: Art Guzman.

Dissabtes exclusius. La botiga dels saldos inclusius (i II).

*

         1.-L’enxandallament del món, segons Pau Vidal, inclou moltes vestidures, marcades principalment per la tara de la uniformització. En aquest sentit, l’autor hi dedica moltes pàgines al predomini de les llengües hegemòniques, que s’autoproclamen universals. I tot un llistat que no em re sisteixo a transmetre, però ordenant els conceptes afectats per guionets:

         -Les franquícies.

         -Les grans cadenes amb establiments iguals a tot arreu.

         -Els traductors automàtics “que no saben traduir i creen petits grèmlins que es van esquitllant en les llengües amb esquerdes cada dia més grosses”.

         -La vulgarització de les formes en públic.

         -La roba d’esport i les vambes cridaneres.

         -La falta de respecte i l’exigència de drets improvisats.

         -El trap i el regató, les lletres d’analfabet salvatruchas i la rima sense rima.

         -La provocació sense programa.

         -La proliferació de cors i emoticones a raig, a doll i a betzef.

         -L’exhibició de misèries personals i col·lectives per televisió.

         -La reaparició de l’autoritarisme i la falta de principis.

         -La ignorància ostentada.

         -La reducció de vocabulari i l’augment del to de veu.

         -La mort de la ironia.

         -La suplantació de la comprensió lectora per la comprensió dels emojis.

         -Els caps de setmana de turisme rural i les tardes al centre comercial.

         -Els pares de família al Camp Nou amb samarreta fluorescent.

         -La reducció del sistema vocàlic, l’abandó dels pronoms febles i la repetició sistemàtica dels jingles de tertulià.

         -“És dir “no t’escolto” per “no et sento””.

         -“L’enxandallament del món també és parlar pel mòbil allà on està prohibit, posar-hi música a tota castanya quan vas en metro, la mala educació com a bandera de rebel·lió i de crits”.

*

         2.-Òbviament, cadascú pot fer la seva tria. Reconec que no em disgusten els centres comercials: un entorn net, ordenat, de preus assequibles i que tanta felicitat ha portat a aquest vall de llàgrimes (i això no vol dir que no m’agradi comprar pels carrers de tota la vida). D’altra banda, m’atreveixo a afegir alguns exemples de xandallisme. Per exemple, la publicació de les qualificacions fent referència només al DNI o a un número universitari d’identificació. Tot aquest món al mateix temps groller i neocoelhista , ignorant i maleducat, és  l’adob de la neollengua inclusivista.

**

         3.-I, ara sí, el premi. Fa mandra de comentar. Fins i tot acceptant la barroeria inclusivista, proliferen els errors i les faltes de concordança. Un xandall, per tant, per als nens d’ Olot:

         “Que aquesta propera nit sigui la més màgica de l’any per totes les nenes, nens i noies i nois de l’Escola i de la Garrotxa!  @olot_cat 🥰 Bona nit de reis!

         Infants i grans, preparades i nervioses per viure…LA NIT MÉS MÀGICA DE L’ANY!

***

*Foto. Ron Lach.

Dissabtes exclusius

Sábados exclusivos.

Dissabtes exclusius. La botiga dels saldos inclusius (I).

 *

               1.- Pau Vidal recull al seu article “Últims Nadals” –dins del seu llibre L’enxandallament del món (2022)- algunes perles nadalenques dels darrers anys. Per exemple, “la xupi-inclusiva tiona [sic] de la il·lustríssima ajuntamenta [sic] de Sentmenat (“L’Ajuntament de Sentmenat surt en defensa de les tiones”, web municipal, 15/12/2020), ràpidament millorada per la Cagationa del Port de la Selva (“Aquest any tenim CagaTiona”, web municipal, sense data)”. Evidentment, aquestes nevades nadalenques valen per mitja femada en aquest quadernet. Aquest any, he decidit que el premi vaig cap a Olot, però mantindrem el suspens i ho revelarem dilluns.

*

         2.-M’interessa ara una petita reflexió sobre el llibre que he citat i el seu concepte central: l’enxandallament del món. Ens és útil, perquè dins d’aquest fenomen podem encabir i entendre la mamarratxada de la neollengua inclusiva. L’enxandallament és una vestimenta molt variada. L’autor hi fica dins  draps i parracs de diversos orígens i formes. Comença per l’abandonament del pensament abstracte, ja substituït per l’eslògan i la piulada. Això és fàcil de veure, segons Pau Vidal, a l’escola, que canvia les humanitats per la intel·ligència emocional i els continguts per les competències. Una educació precària per a una societat precària, en paraules d’Andreu Navarra (un autor ja imprescindible, per cert, en el debat sobre l’ensenyament).

**

         3.-L’enxandallament és, destacadament, el melindrisme (la cursileria), aquest “esclat de l’ensucramenta intergeneracional (aquesta és meva), un neocoelhisme [fantàstic!] que abusa de la pornografia sentimental per compensar les mancances cognitives amb petonests i abraçades a dojo”[la negreta és meva]. I, per acabar:

         “Estimem-nos, cuidem-nos, donem-nos escalf. Els sisplaus s’han tornat sisplis, les comparacions comparatives i els diputats diputades. Ai, i els professors monitors de lleure. Com més baixa el dipòsit del pensament racional més s’omple el de l’emotivitat buida i erma. Som el regne de la banalitat.”

         Continuem dilluns.

***

*Foto:Robin.

Sábados exclusivos. Me apunto a la fiesta.

Yosi en un gesto típico suyo durante una actuación de Los Suaves.

(Fuente:aquí).

Como estamos en época de mudanzas –dentro de unos días, este cuadernillo se mudará a otra plataforma-, he aprovechado hoy para ceder la voz al maestro. Lo poco que sé de los temas que tratamos en estos sábados exclusivos empecé a aprenderlo con la lectura de Pablo de Lora. Luego vinieron ya mis errores y el acantonamiento de esta sección en esa maravilla cultural, en esa gloria del patrimonio artístico, que es el mal llamado “lenguaje inclusivo”.

Me remito, pues, a un artículo aparentemente satírico y burlesco. Pero, en realidad es muy serio y algo tiene del clásico Gonzalo de Berceo,  escribiendo como se habla al vecino, en román paladino. Aparece  en el meollo del texto don Gregorio Luri. Hace ya muchos años que una compañera –la profesora y abogada Àngels Orriols– me dio a conocer el trabajo de este gigante. Desde entonces, hemos procurado seguir su fértil pista. Creo que cualquier profesor universitario debería leer al menos un libro de  este hombre de letras (esta venerable expresión le va como anillo al dedo y aún más con su última obra).

Pues bien, como indica el artículo, lleva unos días don Gregorio dando a conocer, a modo de rosario penitencial, algunos de los objetivos que, para las diferentes asignaturas, impone la LOMLOE. Parece mentira que esta Loles (ay, Lomloe) enloquecida haya nacido en una nación que vio crecer la Institución Libre de Enseñanza y donde Ortega y Gasset publicó su Misión de la Universidad.

Les dejo ya con “Sufre mamón”. Pero, como yo también voy al guateque (uy, qué antiguo), les he traído un disquito un poco más rockero que los que se citan. Debo confesar que ni me gusta ni entiendo esta última tendencia. Para estas cuestiones me remito a Josu de Miguel, experto en estos palos y también en Kelsen y otras músicas. Ahora bien, siento una incurable debilidad por Los suaves y el mítico Yosi. Les dejo con una cosa tranquila y educada -ya saben ustedes que suelo ser muy contenido-, una defensa del denostado amor romántico, de sus locuras y promesas (no sé si cumplidas o incumplidas), y contra la corrección inclusiva que se derramará sobre nuestros muchachos.

«Sufre mamón«, En The objective, Pablo de Lora.

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1.-El artículo que dejamos anunciado en nuestro primer  acercamiento  -“Miradas efractivas, ojos refractivos, y sujetxs inclinadxs. Genealogías de la (re)visión feminista-lésbica-queer”- está firmado por Meri Torras Francés y apareció en el número 27 de la revista 452ºF. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura comparada. Se trata de una publicación conjunta de la Universidad de Barcelona y de la Asociación Cultural 452ºF.Tiene proceso de revisión por pares y está incluida en  diversos índices de calidad de revistas universitarias.

El uso de la “x” para el género no marcado se ha visto acompañado últimamente por otros intentos cómicos como el del uso de @. Hace unos días, por cierto, recibí una carta de la editorial Tecnos con este extraño encabezamiento: “Estimad@ docente”. Espero que este magnífico  sello no empiece ahora a manipular sus libros con arrobas de harina de estos costales.

Pero vayamos ya al texto que hemos citado. No voy a entrar en su contenido, porque no me compete. La tesis, de entrada,  es sugerente y trata de examinar la mirada femenina en la literatura –inclinada, borrosa, desorientada, problemática-  en comparación con la mirada masculina –hegemónica, unidireccional, canónica-. Aparecen en el texto, por cierto, dos escritoras que admiro –Montserrat Roig y Maria Mercè Marçal– que, aunque fallecieron antes de esta moda, intuyo que no seguirían los caprichos “inclusivistas”. Desde luego, no imagino una sextina de Marçal con la exigencia de desdoblar o de cambiar “asesino” por “persona asesina” (como en alguno de sus versos más famosos).

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2.-Pero vayamos ya a la incógnita que nos ha traído aquí. Según deduzco –como ya dije antes- se trata de cambiar, en el género no marcado, la “o” por la “x”. Así, por ejemplo, se habla de “lxs sujetxs”, “aquellxs”, “sujetxs a ellas”, “borradxs”, “invisibilizadxs o menospreciadxs”,”lxs escritorxs minoritarixs”. Ello origina alguna duda aislada. Por ejemplo, cuando dice que “[…]es la única forma de existir, mediante la autodenominación en pro de un discurso que les [sic] materialice, para aquellxs que no son miradxs o son, directamente, borradxs, invisibilizadxs…”. Teniendo en cuenta la fuerte opción por alterar incluso el discreto “aquellxs”, debería haber escrito “lxs” y no “les” (aunque ahora que lo pienso quizá no, porque simplemente se trataría de condenar la letra “o”…, ufff, qué lío).

También tengo reparos con la frase “[…]lo uso para poner de manifiesto que este proceso de devenir sujeto [sic] nos inclina porque […]”. En efecto, a diferencia de lo que ocurre justo en el mismo título –“sujetxs inclinadxs”-, aquí la “x”  desaparece por arte de magia y en la misma palabra.

En fin, es lo que pasa con las neolenguas, que uno sabe dónde empiezan –o eso cree- y ya no sabe por dónde acaban.

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3.-La autora es honesta con las traducciones y las transcripciones de otros autores y respeta la grafía tradicional para el género no marcado. Es decir, la “x” sólo luce cuando habla Meri Torras. Esto me lleva a un punto crucial: ¿admitirían los ocultos pares el artículo si, en vez de “x”, hubiera usado “@”?  ¿Y por qué no “m”, con esas dos montañitas que miran a cada uno de los sexos? ¿Y por qué no “z”, con su transversalidad de espadachín?

El tema se complica si nos preguntamos cómo se pronuncia el invento. Tenemos tres opciones:

a) Escribimos “x” pero decido, como Juan Palomo, que se vocaliza “como antes”. Es decir, “su-je-tos” para “sujetxs”, “bo-rra-dos” para “borradxs”, etc. Para este viaje no hacían falta alforjas (y tampoco se ha escrito eso, está clarísimo).

b) Pues pronunciamos “x” tal como hemos escrito y que arda Troya. No va a ser fácil. Pruébenlo ante el espejo: “su-je-txxxxs”, “bo-rra-dxxxs”, etc. Ya les aviso que quizá no le entienden.

c) Me vengo arriba y me saco de la manga una pronunciación. Imaginemos un discurso en el que cito el artículo y empiezo a hablar de “sujetfus” o de “sujetchus” . Es posible que no le comprendan, pero se van a reir.

Cualquiera de las tres salidas es absurda. Evidentemente, señoras y señores, el lenguaje es una fuente permanente de creación de palabras y soluciones. Es más: el avance tecnológico o la presión del inglés, por ejemplo, nos sitúan ante vacilaciones diarias. Pero estamos hablando de revistas universitarias y de revisión por pares. Desde luego, no titularíamos un artículo  de medicina refiriéndonos alegremente a la “hepatitix  vírica” (para indicar, por ejemplo, que tiende a impactar en iguales porcentajes en ambos sexos). Luego nos quejamos de la decadencia y el descrédito de las ciencias sociales y de las humanidades (quizá nos lo estamos ganando a pulso). Y es así, queridox amigox, como una interesante reflexión acaba resbalando por la pendiente frívola del selfi académico.

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