Presentación, hoy, de «Barrios y crisis. Crisis económica, segregación urbana e innovación social en Cataluña».

Cuando oigo hablar de «neliberalismo», ya me preparo para el mitin. Sin embargo, retiro inmediatamente mis prejuicios ante la presencia de dos gigantes -el maestro Oriol Nel·lo y Quim Brugué-. En fin, les paso las dos referencias:

1.-La oficial.

2.-La buena,  que es la del blog de Oriol Nel·lo.»Barris i crisis: presentacions i debats«.

3.-El comentario de los monstruos:

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El arquetipo

Bartleby, que nunca fue muy productivo en nada, me recuerda con insistencia las publicaciones y trabajos que llevo atrasados, con fechas implacables que se alzan como desafiantes picos cuando, hace sólo un par de días, parecían montecillos en lontananza. Me riñe, por ejemplo, por haberme enganchado a la lectura de El discreto encanto del derecho administrativo, escrito por el buen amigo y magnífico profesor Marcos Vaquer Caballería.

Pero no es la preocupación por la seriedad o el rendimiento lo que mueve la murga de Bartleby. Vila-Matas me había comentado algo, pero en el libro de Marcos Vaquer aparece una síntesis de la vida del abuelo (o quizá del bisabuelo) de Bartleby (concretamente, en sus páginas 40 y 41). Afirman las ensoñaciones esotéricas de la teoría de las constelaciones que en este mundo cargamos con el peso de las desgracias que vivieron nuestros antepasados, ligados con nosotros por la inquebrantable cadena del árbol genealógico. Y, claro está, Bartleby se siente descubierto:

         Otro infausto funcionario es Bartleby,el escribiente imaginado por Melville en Un relato de Wall Street, que muere extrañamente acurrucado en la base del muro de un asilo  en el que había sido recluido porque se negaba a abandonar la oficina en la que había sido empleado, pero de la que ya llevaba un tiempo desocupado. Casi nada conocemos de él, salvo su figura demacrada, su carácter autista, su resistencia pasiva (I would prefer not to”,”preferiría no hacerlo) y lo que aquí más importa: que su infortunio empieza y acaba con sendos empleos públicos. El relato arranca cuando es contratado como escribiente del Asistente en la Cancillería y concluye haciéndose eco del rumor según el cual, primero, había trabajado como ayudante subalterno en la Oficina de Cartas Muertas de Washington, donde se procesaba la correspondencia que no podía  despacharse ni devolverse. La Oficina de Cartas Muertas. Un lugar idóneo para alimentar la pálida desesperanza a la que Bartleby estaba inclinado por naturaleza y desventura hasta dejarse morir[1].”

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[1] Descubro en Vandelli [Papeles y papeleo. Burocracia y literatura, Madrid Iustel, 2015, p. 101) que Bartleby fue traducido al español por Borges, a quien me acabo de referir, y al italiano por Calvino, a quien pronto citaré. Cómo no. El círculo de la conspiración antiburocrática se cierra.

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On writing

Bartleby criticizes every day the content of this blog. Probably, he is an old school positivist and asks for only strict legal comments. He hates especially my ethereal digressions on Law teaching and my memories on real legal practice.

Anyway I consider that topics are transparent: Law, cities and teaching. But Bartleby is a bad-tempered guy and maintains that the real meaning of the blog is my modest life:  another superfluous stuff for bored clerks. So, I decide to spend all the morning reading him loudly two pages from the great master William Zinsser[1] (bolds are ours):

”Of all the subjects available to you as a writer, the one you know best is yourself: your past and your present, your thoughts and your emotions. Yet it’s probably the subject you try hardest to avoid.

Whenever I’m invited to visit a writing class in a school or a college, the first thing I ask the students  is: “What are your problems? What are your concerns?” Their answer, from Maine to California, is the same: “We have to write what the teacher wants”. It’s a depressing sentence.

”That’s the last thing any good teacher wants.” I tell them: “No teacher wants twenty-five copies of the same person, writing about the same topic. What we’re all looking for –what we want to see pop out of your papers- is individuality. We’re looking for whatever it is that makes you unique. Write about what you know and what you think.”

They can’t. They don’t think they have permission. I think they get that permission by being born.

Middle age brings no release. At writers’ conferences I meet women whose children have grown up and who now want to sort out their lives through writing. I urge them to write in personal detail about what is closest to them. They protest. “We have to write what editors want,” they say. In other words, “We have to write what the teacher wants.” Why do they think they need permission to write about the experiences and feelings they know best-their own?

Jump still another generation. I have a journalist friend who has spent a lifetime writing honorably, but always out of second-hand sources, explicating other people’s events. Over the years I’ve often heard him mention his father, a minister who took many lonely liberal stands in a conservative Kansas town, and obviously that’s where my friend got his own strong social conscience. A few years ago I asked him when he was going to start writing about the elements in his life that were really important to him, including his father. One of these days, he said. But the day was always put off.

When he turned 65 I began to pester him. I sent him some memoirs that had moved me, and finally he agreed to spend his mornings writing in that retrospective vein. Now he can hardly believe what a liberating journey he is embarked on: how much he is discovering about his father that he never understood, and about his own life. But when he describes his journey he always says, “I never had the nerve before,” or “I was always afraid to try”. In other works, “I didn’t think I had permission.”

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[1] On Writing Well. The classic guide to writing nonfiction, HarperCollins Publishers, New York, 2006, pp.132-133.

Bartleby explica el contenido de este cuaderno

Dedicat al meu amic Alfons Perona, que escriu un magnífic bloc sobre Dret i mobilitat.

1.-Fue preguntado Bartleby por los temas que cubría el presente dietario. Ante el habitual silencio de su autor (que encubría, en el fondo, una sociabilidad rácana), Bartleby se encargó de agrupar las materias que aparecían en el diario. Consultado el tesaurus de la derecha de la pantalla, observó que la inmensa mayoría se movía en el campo del Derecho y, específicamente, del Derecho Administrativo y del Derecho urbanístico. Esto se combina con algunas referencias al mundo docente, centrado a veces en la sección, mucho más personal, de “Diarios de un profesor disperso”.

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2.-Es verdad, no obstante, que la presencia del Derecho urbanístico permitía advertir otro enfoque del cuaderno, más centrado en la ciudad, ese gran invento que nos acuna. Ello permitiría la aparición de algunas reflexiones sobre la arquitectura (la niña de los ojos de lo urbano), el entorno ambiental, etc. No faltaba alguna nota de homenaje al pasado encarnado en hombres concretos –In memoriam– o la recuperación de una sección de un antiguo blog que logró un cierto éxito –Imágenes del Derecho-.

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3.-Bartleby estaba seguro, pues, de que había logrado una completa visión del conjunto de las entradas. Sin embargo, detectó que su firma y presencia en dos de los últimos artículos podía complicar la unidad e incluso el acreditado prestigio del cuaderno. Ante ello, Bartleby se conjuró para mantener el alto nivel de los artículos, con la esperanza de que sus manías personales no desballestaran la indiscutible unidad y coherencia del blog.

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«¿Cómo transformarán nuestras ciudades los automóviles sin conductor?» (TONYA RILEY).

I.Arcadi Espada tiene a bien informarnos semanalmente de la publicación de algunos artículos selectos del mejor periodismo que se publica allende nuestras fronteras. Traigo hoy aquí un artículo escogido de TONYA RILEY con el apasionante título de “How will self-driving cars reshape our cities? ”(¿Cómo transformarán nuestras ciudades los automóviles sin conductor?).

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IIEs curioso observar que el avance tecnológico va dejando atrás o suavizando ciertos debates que parecían eternos. Por ejemplo, la tensión entre grandes superficies y comercios de proximidad se va licuando ante la irrupción de las compras por internet, que golpea a ambos. Algo parecido va a ocurrir con el par ciudad densa/ciudad compacta, que va a ser revolucionado con el túrmix de los coches sin conductor.

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III.-Norteamérica ya lleva tiempo enfrentándose a la cuestión de los automóviles inteligentes e incluso ya se está produciendo un aluvión de modificaciones normativas para empezar a encajar estos artilugios. El artículo que hoy transcribimos constituye simplemente la reseña de un debate, pero da algunas pistas interesantes (e inquietantes, según como se mire). Por ejemplo, la reducción de plazos para  la implantación –se juega ya un horizonte inicial de cinco/diez años, lo cual es una buena noticia para nuestra quinta-, la entrada en tromba en el transporte de mercancías –lo cual supone la eliminación de miles y miles de puestos de trabajo-, la generación de un volumen espectacular de datos sobre los flujos reales de movilidad –no las simples suposiciones o los controles en puntos concretos-, etc.

El artículo fue publicado el 20 de marzo de este año y lo transcribimos en castellano con algunas negritas como subrayado y la habitual clasificación en tres partes. La traducción es nuestra.

[Aparecen en la fotografía original Andrés Martínez -director editorial de Future Tense-, Michael Crow -presidente de la universidad del Estado de Arizona- y Tekedra Mawakama, responsable de política global de Waymo].

 

[Future Tense nace de la colaboración de Slate, New America  y Universidad del Estado de Arizona, con el objetivo de examinar la relación entre las tecnologías emergentes, las políticas públicas y la sociedad.]

 

1.-Cuando tenía 16 años, hice una prueba de 30 minutos y alguien me dio un permiso para conducir; luego otra persona me entregó un automóvil. Mirándolo retrospectivamente, todo aquello no parecía ser muy prudente”. Así se expresaba Tekadra Mawakana, vicepresidente de relaciones gubernamentales globales y políticas públicas de Waymo, en un reciente debate organizado por Future Tense. Waymo había sido fundado como proyecto Google X Moonshot [empresa con sistema de trabajo creativo y en equipo; nota del traductor] en 2009 para la lucha contra los accidentes de tránsito [actualmente, Waymo ya está centrada en los coches sin conductor; nota del traductor] .  Se le preguntaba si podría haber pronto coches sin conductor en las calles de ciudades como Phoenix. Afirmó que “siempre habrá escenarios casi totalmente imprevisibles, pero lo cierto es que estamos trabajando en ese objetivo”.

Pese a los millones de kilómetros (billones si contamos las simulaciones)  ya recorridos y los billones de fondos de inversión ya gastados, el futuro de un mundo sin conductores que ya dibujan compañías como Waymo, Lyft y Uber todavía plantea más interrogantes que respuestas para los planificadores urbanos que tendrán la responsabilidad de encajar los nuevos instrumentos en las infraestructuras de transporte actuales. El debate organizado el 13 de marzo por Future Tense en Washington, en el centro Barrett and O’Connor de la Universidad del Estado de Arizona (Future Tense nace de la agrupación de Slate, ASU y New America) analizó cómo los autos sin conductor reformarán nuestras ciudades.

Eric Anderson, director de transporte de la entidad metropolitana de Maricopa (Maricopa Association of Governments) señaló que la presencia de un sector públicoadverso al riesgo” es una de las razones por las cuales las ciudades inteligentes y las carreteras parecen desarrollarse a un ritmo mucho más lento que la tecnología de la conducción automática (que ha hecho enormes avances en la última década).

El desafío que afrontamos en el sector público es el siguiente: cómo nos mantenemos al día en relación con la nueva técnica y cómo prevemos que en diez años (o incluso en cinco) tendremos la infraestructura adecuada para y en marcha”, indicó Anderson. Esto es especialmente cierto en Phoenix, donde la población seguirá creciendo al mismo tiempo que, según sus previsiones, el número de conductores irá disminuyendo (es cierto, no obstante, que el acto tuvo lugar antes de que un peatón fuese golpeado por un vehículo sin conductor de Uber en Tempe, Arizona, mientras iba en bicicleta, con resultado mortal).

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2.-Una de las claves de todo este tema radica en el debate sobre si los automóviles sin conductor aumentarán la densidad urbana o si, gracias a la nueva posibilidad de hacer muchas cosas mientras se viaja, los estadounidenses se atreverán a vivir aún más lejos de los centros urbanos.

Creo que harán las dos cosas. Se inclinarán por las dos opciones, aunque no lo sabremos hasta que la gente comience a hacer cambios efectivos en su forma de vida.” Así se expresó Grady Gammage, investigador principal del Morrison Institute for Public Policy, de la Universidad del Estado de Arizona. Las ciudades tendrán también que volver a evaluar el uso de espacios de estacionamiento y de diversas infraestructuras urbanas que, a causa de los nuevos coches sin conductor, quizá podrían convertirse en reliquias del pasado.

Junto a la pregunta de quién será el responsable de esta reinvención del paisaje urbano, se planteó quién será el auténtico beneficiario: las ciudades o las empresas. En este sentido, hay que apuntar que se puede obtener un nuevo rendimiento económico de casi todo, desde los datos de los trayectos realizados hasta los nuevos dispositivos de entretenimiento para los pasajeros. Justamente por ahí nace una complicación relevante: los municipios van a  tener en sus manos una recopilación amplísima de informaciones sobre el consumidor. Se abren, entonces, nuevas preguntas.

La mayoría de leyes sobre privacidad afectan a la relación entre el consumidor y la empresa de servicios, pero habrá que ver el papel que juega en este caso un tercero, que será el municipio”, observó Jordan Crenshaw, consejero político adjunto y ejecutivo del Chamber Technology Engagement Center, en la Cámara de Comercio de los Estados Unidos.

En Pittsburgh, donde más del 60 por ciento de la población ha entrado ya en contacto con la tecnología de la conducción autónoma –gracias a un acuerdo del municipio con Uber- Karina Ricks, directora del Departamento de Movilidad e Infraestructura urbana, afirmó que su entidad local se centraba ahora en algunas de las muchas cuestiones morales que el automóvil sin conductor ha puesto sobre el tapete.

Existe un rol para los vehículos en nuestras ciudades, pero tal vez no tanto como los usamos hoy”, afirmó Ricks, quien cree que hay un empleo excesivo de los automóviles en los viajes de corta distancia (tanto urbanos como en las afueras). Además, dio la culpa a las ineficiencias actuales del transporte público,  que no provenían de la falta de vehículos, sino del coste de dotarlos con conductores de carne y hueso (e incluso de la duda que se plantea al respecto de cara al futuro: ¿debe ser también automático el transporte público?).

No hay nada más eficiente que un autobús de 40 pasajeros”, dijo Ricks.

El papel de los coches autónomos en los sistemas de transporte público fue un tema recurrente en  la discusión, particularmente cuando se pensaba en su utilización para poblaciones desfavorecidas.

El director senior de políticas públicas globales y jefe del ámbito de vehículos autónomos de Lyft , Robert Grant, sugirió que los servicios que suministra su empresa y otras formas de “microtransporte” seguirán respondiendo a las necesidades de las personas que no reciben servicios de autobuses o que tienen otros problemas de movilidad. También señaló que fenómenos como el aumento en los servicios de entrega comercial han cambiado el funcionamiento del tráfico en las ciudades.

Hace cinco años, la cuestión era: “Deben Uber o Lyft estar en la ciudad?”. Ahora, no obstante, la mayoría de las urbes en todo el mundo han aceptado que son parte del ecosistema de transporte. En este momento, la pregunta es: “Bueno, ¿qué efecto están teniendo?”, dijo Grant.

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3.-Una consecuencia inevitable, por supuesto, ha sido la tensión entre los servicios de chófer compartido y los trabajadores [incluyendo aquí a los taxistas]. Esto es algo que la automatización va a acelerar. La mecanización representa una amenaza para el trabajo que ahora existe y, en ese sentido, los oradores señalaron la necesidad de  valorar el impacto humano de la adaptación a las nuevas tecnologías. Michael Crow, presidente de la Universidad del Estado de Arizona, planteó la  exigencia de encontrar nuevas ocupaciones para sectores como, por ejemplo, los empleados en el transporte por carretera, cuyos oficios están siendo reemplazados. Estamos ante “una enorme cuestión social”.

Ricks subrayó que, aunque se puede “mirar los datos y analizarlos”, es esencial centrarse en las conversaciones reales con los pasajeros y en el posible  cambio cultural, de cara a asegurar que los coches sin conductor realmente beneficien a los ciudadanos.

Curiosamente, el impacto ambiental en las ciudades de los vehículos  autónomos  disfrutó de poco juego en el debate, aunque Ken Laberteaux –científico principal senior en el Instituto de Investigación de Toyota en Norteamérica, puso sobre la mesa la duda de que todos los coches sin conductor acabaran siendo  eléctricos. Precisó lo siguiente:

La electrificación llegará si es universal y absolutamente preferible a los automóviles con gasolina”.

Incluso con sus potenciales beneficios, Ricks aún teme que la proliferación de empresas privadas de viaje compartido –que todavía favorecen el interés individual sobre el bien público- genere, en última instancia, un rechazo por parte de la población. Citó un ejemplo de prototipo de una compañía privada que tenía la misma capacidad para pasajeros que un autobús, pero dotando cada asiento con un receptáculo privado. Y concluyó:

Creo que hemos sido testigos de los que está provocando la pérdida de cohesión social en nuestro país, y no estoy seguro de que ese sea al camino que realmente queremos seguir”.

Ambos carecen de conductor, de acuerdo con el trabajo de Waymo.

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Lectura de tesis doctoral sobre Derecho urbanístico de Hong Kong.

       MARTES, 17 DE OCTUBRE DE 2017, 16 HORAS.

       AULA MAGNA DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BARCELONA.

       LECTURA DE LA TESIS DOCTORAL:

       LAND LAW AND TOWN PLANNING IN HONG KONG: STUDY OF THE RELATIONSHIP BETWEEN THESE TWO AREAS.

       Autor: ORIOL CAUDEVILLA PARELLADA.

[Jerome Favre | Bloomberg via Getty Images Restrictions]

 

       1.-Ya habíamos comentado en este cuaderno el curioso caso de Hong Kong como paradigma de ciudad compacta. Indicamos también algunas otras razones para el estudio de esta peculiar ciudad. Por ejemplo, la presencia del Common Law, gracias a la dominación inglesa. O bien, la peculiar combinación entre la propiedad socialista del suelo como punto de partida y, en un segundo momento, un ágil y dinámico comercio capitalista sobre los títulos y concesiones que otorga el Gobierno para la construcción y uso de terrenos y edificios.

Además, para aumentar la perplejidad, hallamos en esta isla un sólido sistema de vivienda pública (de hecho, es uno de los mejor estructurados del mundo).

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2.-Existen, además, otros elementos específicos en el Derecho de Hong Kong. Por ejemplo, la laboriosa construcción de una normativa de planeamientoTown Planning– que sea coherente con los títulos de construcción y uso que, a menudo desordenadamente o por motivos meramente coyunturales, otorgan las autoridades gubernamentales. Se ha establecido ya, incluso, una jerarquía de instrumentos de planificación.

Por otra parte, además, la combinación entre la limitación del terreno disponible y la mezcla de decisiones públicas y privadas distorsionadas origina a menudo escenarios de burbuja inmobiliaria.

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3.-La tesis pretende ser, pues, un paso más en la cimentación del Derecho urbanístico comparado y añade, incluso, ciertas reflexiones de contraste con el Derecho español. Su lectura va a contar con tres destacados especialistas en el Tribunal académico:

Rachelle Altermann, catedrática en la Facultad de Arquitectura y Planificación Urbana en el Technion-Israel Institute of Technology y una de las más destacadas especialistas mundiales en Derecho urbanístico comparado. De hecho, es Presidenta Fundadora y miembro honorario de la Asociación Internacional sobre Planificación urbanística, Legislación y derechos de propiedad.

Marta Lora-Tamayo, profesora en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y auténtica constructora en España del Derecho urbanístico comparado. Además de sus estudios históricos, es ya fundamental, por ejemplo, su libro La europeización del territorio (2014), cuya última versión va a ser ya el acta fundacional para el estudio de los contenidos urbanísticos del Derecho europeo.

Carles Pareja, padre de diversas generaciones de cultivadores del Derecho urbanístico y que tiene entre sus trabajos una tesis doctoral sobre el suelo no urbanizable que es una de esas obras graníticas y persistentes a pesar del paso del tiempo. Dirige, además, el despacho de abogados más relevante en esta materia en Cataluña y uno de los más reputados de España.

Además, será miembro suplente del Tribunal la profesora de Derecho Administrativo en la UAB, Dra. Judith Gifreu, que ya había estudiado –en otro libro clásico- la trabazón jurídica de la regeneración urbana en Gran Bretaña y que ha organizado y coordinado recientemente en Barcelona el XI Congreso Internacional de Derecho Urbanístico, especialmente dedicado a la protección del patrimonio histórico-artístico con instrumentos de Derecho urbanístico.

Hong Kong. Foto: Memorable. Events Management.

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Luces urbanas

En uno de esos libros que, con toda seguridad, me llevaría a una isla desierta –Sprawl. A compact history– , el profesor norteamericano Robert Bruegmann anticipaba ya en el año 2005 que una buena manera de romper las categorías tradicionales de suelo urbano, suburbano y rural podría ser, en el futuro,  el examen del conjunto de las áreas urbanas a través de imágenes por satélite. Esto permitiría acercarnos a fenómenos de asentamientos “extraurbanos” (exurban settlement), ya muy difusos y sutiles. Además, podríamos ver fácilmente casos de solidificación de núcleos muy aislados, de crecimiento interrelacionado y conjunto de áreas circundantes de grandes ciudades relativamente cercanas, etc.

Estas hipótesis de investigación son ya una realidad, como muestra el estudio de Oriol Nel·lo y otros profesores que hoy reproducimos aquí, tomado de su blog y traducido del catalán.

Luces urbanas 

1.-La Asociación de Geógrafos Españoles acaba de otorgar el premio “Roser Mayoral” al artículo “Energy and Urban Form. The growth of  European cities on the basis of night-time brightness”, aparecido en Land Use Policy, 61 (2017). El galardón, de carácter anual, distingue el artículo más destacado publicado por geógrafos españoles en revistas internacionales. Los autores del trabajo son Oriol Nel·lo, Joan López, Jordi Martín y Joan Checa, miembros del Grupo de Estudios sobre Energía, Territorio y Sociedad (GURB) del Departamento de Geografía de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Como es bien sabido, el sistema urbano europeo ha conocido en las últimas décadas transformaciones muy notables, que han afectado a la articulación y jerarquía de la red urbana y, asimismo, la morfología de estas áreas. El trabajo premiado, que forma parte de una investigación más amplia a la cual ya nos hemos referido en otras ocasiones, explora la concreción de estos cambios en veinte metrópolis europeas, a partir de una fuente relativamente innovadora para esta finalidad: la imagen por satélite  nocturno de la tierra.

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2.-La fotografía aérea y la imagen diurna por satélite han permitido seguir la dinámica de las ciudades europeas pero, pese a resultar muy precisas, presentan algunos inconvenientes. Entre estos destacan, por un lado, su escasa recurrencia temporal y, por otro lado, el hecho de que su utilización induce a identificar, de manera a menudo abusiva, los usos urbanos del espacio con la artificialización del suelo. En cambio, los avances en la disponibilidad, precisión, cobertura territorial y recurrencia de las imágenes nocturnas del satélite ofrecen nuevas oportunidades para estudiar no sólo la extensión sino también la intensidad de los usos urbanos sobre el espacio.

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3.-Así, la utilización de esta fuente ha permitido analizar desde una nueva perspectiva la evolución de las principales metrópolis europeas en el período 1992-2012. La primera conclusión que se deriva de la investigación es que la luminosidad urbana cubre una extensión muy superior a la artificialización física del suelo. En el caso de Madrid, por poner sólo un ejemplo, el suelo urbanizado del área urbana en un radio de cincuenta kilómetros a partir del centro de la capital cubría en el año 2006 –según datos de las Urban Morphological Zones (UMZ) de la Agencia Europea del Medio Ambiente- una superficie de 1013 km2, mientras que el ámbito con niveles de luminosidad urbana se extendía ya en esta fecha sobre 2341 km2. Pero no es sólo que el suelo artificializado tenga una extensión superior a la luminosidad urbana, sino que la segunda tiene a expandirse a un ritmo superior al primero. Así, en las ciudades estudiadas, la superficie total de las UMZ creció entre 1992 y 2012 un 15%, mientras que el ámbito con niveles de luminosidad urbana lo hizo en un 76%.

Hay que señalar, por otro lado, que el ritmo de expansión de la luminosidad difiere notablemente entre las diversas áreas urbanas y parece responder a ciertos patrones territoriales. Así, si clasificamos de manera normativa las ciudades estudiadas según su latitud, observamos que 12 de ellas se encuentran al Norte del paralelo 46 y 8 al Sur. Pues bien, de acuerdo con la imagen del satélite  nocturno, nueve de las ciudades con menor expansión de la luminosidad se hallan al norte de esta línea, mientras que 7 de las que presentan mayor expansión se encuentran al Sur. Entre ellas, Lyon, Madrid, Marsella, Milán, Roma y Nápoles prácticamente doblan su superficie iluminada en veinte años, mientras que Lisboa la triplica. La excepción entre las ciudades del sur corresponde a Barcelona, que presenta una expansión relativamente más contenida.

De hecho, la falta de correspondencia estricta entre la expansión del suelo artificializado y la luminosidad urbana, que podría ser vista, en principio, como una limitación para el uso de la imagen en la noche por satélite , puede constituir, en cambio, una de sus principales virtudes. Mientras que el análisis del proceso de urbanización a través de la superficie artificializada induce a conclusiones de carácter binario (urbanizado/no urbanizado), el examen de la luminosidad nocturna permite aproximaciones más complejas. Esto es así porque la luminosidad no deriva sólo de asentamientos, sino también de la presencia de infraestructuras y de usos más o  menos esporádicos del territorio. De este modo, la luz nocturna permite analizar las dinámicas territoriales atendiendo no sólo a los enclaves permanentes, sino también a la intensidad de la recurrencia en el uso del conjunto del territorio por parte de la población. Por ello, a pesar de las incógnitas y limitaciones que aún presenta, el empleo de la imagen del satélite nocturno ofrece recursos de gran interés para el estudio del proceso de urbanización, su relación con el consumo de energía y las políticas necesarias para gestionarlo.

 

 

España, de noche, en la imagen suministrada por la web construida por google y la NASA (AQUÍ: xxx).

 

 

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Rumba blanca. Felices vacaciones.

1.-Hace ya muchos años que me llamó la atención esta canción de Gato Pérez, “A la curva del Morrot”. Es sorprendente el esfuerzo poético, muy poco habitual en las letras rumberas. Por otra parte, creo que nunca acerté a comprender exactamente su sentido, aunque lo intentaré al final de este comentario.

Gato Pérez fue un personaje totalmente irrepetible en una Barcelona que ya no existe (la frase se me ocurrió antes de leer este artículo ***, que conste en acta). Recuerdo que Gavaldà, el líder de Els Pets, había comentado en alguna ocasión el tremendo impacto humano y musical que le supuso el haber conocido al Gato. Creo que le dedicaron una  buena canción, otra rumba innovadora –Digue’m que m’estimes-.

El cantante convirtió Barcelona en uno de sus principales temas. Incluso se atrevió en algún caso a teorizar –en una canción, claro- sobre la pulsión de Titanic que siempre está latente en esta ciudad. He oído que el alcalde Maragall le hizo algún encargo en relación a las Olimpiadas (que él ya no vivió).

No obstante, la aportación más perdurable del Gato Pérez está, evidentemente, en su posición central en la historia de la rumba catalana. Se ha dicho a menudo que fue el sólido eslabón que permitió la posterior explosión del género después de que el Pescaílla se retirara de facto y de que Peret se entretuviera en su etapa más comercial.

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2.-Por motivos laborales, hubo un tiempo en el que me tocó cada día pasar por delante de la curva del Morrot, en la falda de Montjuïc (todavía existía Can Tunis). Es un espacio un poco a medio hacer, con presencia de algunos descampados con los que la urbe aún no se ha atrevido. En realidad, el Morrot es un acantilado configurado por unas canteras abandonadas (que, en otro tiempo, fueron fundamentales para la construcción en Barcelona).

El castillo está arriba, pero apenas se ve desde la ladera. Es cierto que, a media montaña, un  elegante jardín botánico da un toque inesperado al conjunto. En la base de la montaña, la impresionante llanura de las instalaciones portuarias, las autopistas, vías ferroviarias arracimadas en una vieja estación (todavía operativa). En fin, muchas cosas interesantes que, como me ocurre otras veces, ya se entretuvo en desvelar Xavier Theros –que siempre se me adelanta-.

Archivo:El Morrot.JPG

.-Estación de El Morrot de Barcelona, al final del Ramal de mercancías El Morrot-Can Tunis-Castellbisbal (línea 238 de Adif). Fuente: Ferropedia.

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.-Montjuïc desde el Morrot. Autor: Fernando Álvarez Prozorovich.Fuente: ***.

3.-Reconozco que me encantan estos lugares un tanto desordenados aunque, en este caso, el disfrute era fácil gracias a la fuerza que tiene el espectáculo industrial de la base: las grúas, los contenedores, los barcos, los trenes y los camiones como fichas de un dominó inmenso y preciso… Éste es el lugar elegido por Gato Pérez para situar su canción. Algunos lo entendieron como manifiesto ecologista avant la lettre.  Se basaban en la referencia que hacía el Gato a los “soberbios que al mundo han querido cambiar”. Pero no acaba de encajar esta idea. Creo, más bien, que parece un homenaje al mundo, que quizás esté bien hecho si se tiene la mirada limpia. Es posible que algún conocedor de Barcelona aluda al cementerio de Montjuic, que también ocupa una parte del lugar. La muerte, entonces, explicaría toda la canción y una “rumba blanca” -impura y renovadora, como la suya- sería la obra definitiva y rompedora entregada al futuro.

En fin, les dejo con la rumba (y su letra y traducción)  y les deseo felices vacaciones.

Letra:

A la curva del Morrot,
cap a mig camí del Port
on Montjuïc i el Prat
es fonen en terreny guanyat al mar.
Deixarem el món intacte,
passejant un cos tot nou
amb l’ànima adormida en el llit
del més profond.

:

Allà bufa un vent seré,
poderós i musical
i és més curta la distància
des del cel i des del mar.
I amb la veu més afinada
harmoniosa i singular,
cantaran la «rumba blanca» que tant de
temps han anat cercant.

.

No voldran tornar al camí
que els ha fet tant ignorants,
una perspectiva nova s’obrirà en un instant.
Animals, plantes i humans
no trobaran la seva pau
rodejats per-els soberbis
que al món han volgut canviar.

Traducción (J.Amenós)*:

En la curva del Morrot,

del Puerto a medio camino,

donde el Prat y Montjuïc

ya se abrazan junto al mar.

El mundo seguirá intacto,

nuestro cuerpo será nuevo,

y el alma estará dormida

en la Gran Profundidad**.

.

Sopla allí un viento sereno,

poderoso y musical

y es más corta la distancia

desde el cielo y desde el mar.

Y con la voz más afinada,

armoniosa y singular,

cantarán la “rumba blanca”

que no cesaron de buscar.

.

No querrán aquel camino

que les hizo fracasar,

una perspectiva nueva

al momento se abrirá.

Animales, gente y plantas

ya no encontrarán la paz,

rodeados por soberbios

que al mundo iban a cambiar.

.

*La versión respeta el sentido y es perfectamente cantable en castellano.

**Las mayúsculas son aquí arriesgadas, pero creo que respetan mejor el mensaje.

Y, como regalo, una versión en directo, más cercana a la manera de hacer de El Gato, con sus amigos (donde corrige el coloquial «per els soberbis»  por un más correcto «per mils soberbis»):

 

***

 

 

 

Barcelona en España (y II)

 …1.-La visión casi unánime y un punto acaramelada en la nostalgia del éxito olímpico se troca en combate jurídico y político cuando se trata del Eixample. En algún momento  me he acercado en este  cuaderno a la cuestión y he aprovechado estos días para releer a BASSOLS COMA sobre el tema. En síntesis: el proyecto de ensanche de Cerdà fue una imposición del Gobierno de la Nación, que entendía que tenía competencias sobre la cuestión y que apostaba por una seria transformación – avanzada para la época- en la manera de concebir la propiedad fundiaria, en el proceso de construcción de la ciudad, etc.

Básicamente, a partir de la Real Orden de 20 de febrero de 1854, de derribo parcial de las Murallas, y de la Real Orden de 9 de diciembre de 1858, dictada por el Ministro de la Guerra, el Gobierno afirma que la tradicional competencia estatal sobre defensa y fortificación le permite decidir sobre los nuevos terrenos generados extra muros. Eso sí, la función le correspondería ahora al Ministerio de Fomento.

El 27 de noviembre de 1854 el gobernador civil de Barcelona adjudicó al ingeniero Cerdà, con expresa autorización del Gobierno, los trabajos de levantamiento del plano de los alrededores de la urbe. En cuanto al resto de la historia, permítanme la autocita, ya que resumir es muy cansado en plena canícula (los que hicieron EGB recordarán esa orden terrible de “hacer un resumen”):

      “En una primera fase, el Gobernador Civil de Barcelona adjudicó al ingeniero Cerdá, con expresa autorización del Gobierno, los trabajos de levantamiento del plano de los alrededores de Barcelona. Esta asignación se efectúa en 1854 y ha sido estudiada especialmente por Estapé (2001, pp.163 y ss.). Baste decir ahora que el antecedente fáctico de la resolución fue el nombramiento de Pascual Madoz como Ministro de Hacienda. Según unánime historiografía, se trata de una figura clave en la corriente de apoyo a Cerdá. Fue gobernador civil de Barcelona desde el 11 de agosto hasta el 20 de octubre de 1854. Una vez pasó a ocupar la cartera indicada, ya se nombró a Cirilo Franquet como Gobernador Civil. Éste, el 27 de noviembre de 1854, hizo público el encargo descrito.  Se trataba de un trabajo gratuito, por expresa voluntad del autor, y, además, fue fundamental de cara a la realización de los posteriores estudios. Curiosamente, Estapé (2001, p.166) recuerda que recibió algunas críticas periodísticas, con la agria invectiva, entre otras, de que ya era un mero ex – ingeniero.

            El siguiente paso relevante viene dado por la resolución de 7 de junio de 1859 (publicada en la Gaceta de Madrid de 17 de junio), merced a la cual “se aprueba el proyecto facultativo de ensanche de la ciudad de Barcelona, estudiado por el Ingeniero D. Ildefonso Cerdá”. Este proyecto se correspondía con una autorización previa a Cerdá para este trabajo dada por Orden de 2 de febrero y se aprobaba con las alteraciones propuestas por la Junta consultiva de Caminos, Canales y Puertos (bajo control del Cuerpo de Ingenieros). Según el Gobierno, respetaba la audiencia que debía darse  a la entidad local, ya que “los estudios de Cerdá se hallan en armonía con las bases adoptadas por la comisión de representantes de todas las Corporaciones de Barcelona en la memoria de 28 de junio de 1855 y las discutidas por la comisión nombrada en virtud del Real decreto de 23 de enero de 1856”. Es verdad, no obstante, que –tal como alegó el Ayuntamiento de Barcelona- parece excesiva la previsión del apartado cuarto, que encargaba a Cerdá la presentación del “proyecto de ordenanzas de construcción y de policía urbana para que sobre las mismas recaiga la aprobación del Ministerio de Fomento, y sobre las segundas el de la Gobernación del Reino”. Y apunto lo de excesivas en la medida en que estamos ante tradicionales competencias locales.”(1)

Se dio, como ya es costumbre en el lugar, una oportunidad a la Corporación Local, un “permitir”, que entra también en la larga tradición española:

 …Pero la Real Orden indicada no arredró al Ayuntamiento de Barcelona, que ya había convocado un concurso de proyectos sobre el Ensanche. La decisión de la Junta Calificadora recayó en el trabajo presentado por Rovira i Trias (en 20 de octubre de 1859, según Estapé, 2001, p.234, aunque Babiano, 2007,p.85, anota que el veredicto ya se había hecho público el 12 de septiembre). Se entra entonces en una fase poco estudiada y algo truculenta, ya que el Gobierno permitió la exposición pública de los trabajos del concurso y, en una sala adjunta, el de Cerdá (que, además, se paseaba por los locales, dando lugar a las críticas inmisericordes de Lacasta,1859, y otros cronistas ciudadanos).Por otra parte, el 5 de marzo de 1860 el Ayuntamiento acordaba entregar un Premi de 4000 Duros a l’Arquitecte Antoni Rovira i Trias Per el Plànol de l’Eixample de Barcelona Que Sortí Premiat en el Concurs”. Una paradoja, por cierto, con respecto a Cerdá, que acabó sus días reclamando al Estado las cantidades que él personalmente había adelantado para la realización de sus trabajos.” (2)

  Y la cosa acabó así, cuando ya se perdió la paciencia:

    “El Gobierno dio por zanjada la cuestión con el Real Decreto relativo al Ensanche de Barcelona de 31 de mayo de 1860 (publicado en la Gaceta de Madrid de 1 de junio). Se considera que el resultado del “concurso, posteriormente abierto con el mejor celo, aunque sin favorable resultado, por el Ayuntamiento de Barcelona” no ha de afectar ya al proyecto de Cerdá aprobado en la Real Orden de 7 de junio de 1859 (a la cual nos hemos referido anteriormente).  “(3)

O sea, que el Gobierno nacional –aunque consideraba que en él residía la competencia-  dejó que el Ayuntamiento convocara un concurso que, a la postre, no iba a servir para nada. Existe ahí un tema poco estudiado, referido a las dudas entre  algunos miembros del Ejecutivo, que alegaban la conveniencia de no enfrentarse a la corporación local.

Ensanche-Eficiencia-Energética

[Font: aqui]

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2.-En definitiva, el Plan Cerdá, como proyecto físico, económico y jurídico, fue un acuerdo imperativo del Gobierno central, de acuerdo con las normas vigentes, en contra del parecer unánime de la Corporación Local y de la casi totalidad de las fuerzas vivas de la ciudad. Se trataba de una apuesta política contundente y renovadora.

En la misma línea, hay que decir que Cerdà era miembro –insigne, además- del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, un colectivo fundamental para la  articulación del Estado español en el siglo XIX. Es cierto que había obtenido la excedencia, pero ello no impidió nunca al Gobierno considerarlo como un comisionado que estaba dentro del cuerpo funcionarial citado.

Ya en el primer minuto, la intelligentsia política y arquitectónica catalana, desde el militante Puig i Cadafalch hasta el más suave Prat de la Riba,   se apunta a la crítica atronadora contra el Plan. De hecho, el malditismo de Cerdà llega casi hasta nuestros días (Porcioles empezó a romper el silencio y luego Estapé, a través del Instituto de Estudios Fiscales del Ministerio de Hacienda, se encargó de su edición y de la dignificación  académica del autor).

Es  verdad, no obstante, que –con injustificadas pausas y recortes, como ocurre con muchos adelantos – el Plan empezó a funcionar y la potencia económica y creativa de Barcelona llenó aquel dibujo con la explosión de belleza utilitaria que conocemos. Vino luego la bendición técnica otorgada por el GATPAC  ya en los años treinta del siglo XX y los ajustes y contraajustes tan propios de nuestra historia (y también, claro, la corrección de algunos errores en el planteamiento de Cerdà).

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Vista aérea del Ensanche de Barcelona. Fuente: ***.

3.-Pero, evidentemente, el sapo del Ensanche ha sido de difícil digestión para ciertos sectores del nacionalismo. Nada menos que una regla impuesta por el Gobierno español, con una clara superioridad técnica y pensada y acometida por un destacado miembro de un también destacado Cuerpo nacional de funcionarios. Y, encima, un éxito abrumador para la imagen de Barcelona y para su vida cotidiana.

Algunas explicaciones han sido patéticas. Por ejemplo, la piadosa “carrera de proyectos para el Ensanche”, en la propaganda de las  celebraciones del Año Cerdà (2009-2010). No, no hubo ninguna carrera. O el peix al cove de Francisco Martí y Eduardo Moreno (1974): “Por una vez el centralismo sirvió para dominar la estrechez de miras de una burguesía provinciana”.

En resumen, estas dos simples pinceladas de trazo fortísimo en el territorio –los Juegos Olímpicos en el siglo XX y el Ensanche en el XIX- nos pueden servir para plantear una hipótesis en la cual aún habría que profundizar: Barcelona no ha sido una urbe colonial o machacada, sino una pieza clave de las políticas urbanísticas de los distintos regímenes y gobiernos de la España contemporánea: con momentos de sintonía –los Juegos Olímpicos-, de medicina amarga y fortificante –el Plan del Ensanche-, de noviazgo –Porcioles, hombre de confianza  del general Franco y facedor de la Carta municipal y de otras decisiones que el mismo Maragall apuntó en más de una ocasión- y también, claro está, de errores clamorosos, distanciamiento e incomprensión –siempre lo más perjudicial para todos-. Nunca fue fácil, muchacho, negociar con el kilómetro cero. En definitiva, desde el punto de vista urbanístico, ni una Marseille lejana ni una Chicago autosuficiente sino, simplemente, Barcelona en España.

Eixample. En el marco global de esta ciudad tan bien hecha. Fuente:***

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(1) AMENÓS ÁLAMO, J.: «El peculiar estatus de Ildefonso Cerdà como ingeniero de caminos, canales y puertos», en El derecho de la ciudad y el territorio. Estudios en homenaje a Manuel Ballbé Prunés, Madrid, 2016, p.63.

(2)AMENÓS ÁLAMO,Op.cit., p.64.

(3)AMENÓS ÁLAMO, Op.cit., p.65.

(4)MARTÍ, Francisco y MORENO, Eduardo, Barcelona, ¿a dónde vas?, Barcelona, 1974, p. 13.

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Barcelona en España (I)

1.-La ciudad estaba preciosa. Es innegable. De ahí las unanimidades de estos días en el recuerdo de los 25 años de los Juegos Olímpicos. Con su punto de ironía, no obstante, Joaquín Luna nos recordaba que ya se ha empezado a maquillar el relato o, mejor, a afearlo. Pero esto ya es otra historia.

Lo cierto es que Barcelona ya había iniciado muchas transformaciones   relevantes. Por ejemplo, la dignificación del Barrio Chino-Raval o la ejecución de una política muy activa de rehabilitación urbana, con el concepto técnico de “Paisaje Urbano” y con la emblemática campaña “Barcelona, posa’t guapa” (que se inicia en 1985). Hubo también golpetazos modernizadores en los barrios  con el guante de seda del microurbanismo. Se hablaba ya, por ejemplo, de “monumentalización de la periferia”. Y  se acometían igualmente   innovaciones intensas como la ampliación de aceras o la peatonalización  (recibidas con un griterío retrógado que nadie recuerda, como ocurrió en el mismísimo Portal del Ángel). Lo mismo podríamos decir, en fin, de la renovación del transporte urbano, con aquella inolvidable Mercè Sala que, como es sabido, iba a asumir luego la presidencia de RENFE.

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2.-Ahora bien, es verdad que la gran operación fueron los Juegos Olímpicos. En gran parte, la ciudad vive aún de aquella inercia. Cuentan que, llevado por la precisión técnica y la sensación de éxito, Maragall comentó que “el acto de inauguración de los Juegos es la refundación de España”. No sé si es cierto, aunque parece ben trovato. Quizás esté inspirado en la confesión de Luis Bassat –publicista clave en aquellos fastos- comentando que el alcalde le indicó que “quiero que la ceremonia sirva de publicidad de Barcelona, Cataluña y España”.

La verdad es que, en efecto,  la aportación  del conjunto de los españoles fue generosa con Barcelona. No me refiero sólo a los presupuestos generales (siempre se podría  arañar algo más, claro), sino en el compromiso estratégico en muchísimos frentes. No se trataba únicamente del fundamental Samaranch (un catalán decisivo, y no sólo en el plano deportivo de lo olímpico, sino con opinión propia también en aspectos urbanos), sino de una solidaridad efectiva en obras públicas –la vieja cuestión de los accesos a Barcelona-, en instalaciones aeroportuarias,  en diplomacia, en seguridad, etc. Ello no impide reconocer, por supuesto, que el empuje y la creatividad nacieron en las gentes de Barcino.

Construcción de la Ronda Litoral frente al edificio de los antiguos Almacenes Generales de Comercio, actualmente conocidos como Palau de Mar. Enero 1991 . Fuente: Archivo Fotográfico Martí Llorens.

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3.-Sin embargo, esta ciudad tan atractiva (y, por eso, tan cara) no nació en el 92 ni un poco antes, evidentemente. Si las Olimpiadas fueron la gran metamorfosis del siglo XX, el Óscar del siglo XIX se lo llevaría el Eixample, el Ensanche urbano que los turistas recorren incansablemente. No conozco a nadie que pueda apartar los ojos cuando el avión pasa justamente por encima antes de tocar tierra en El Prat. Lo comentamos mañana.

Vista aérea del Ensanche en 1925. ©Arxiu Fotogràfic de Barcelona. Josep Gaspar

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