Para comprender la ciudad. José María Fonollosa.

1.-No sé dónde leí en alguna ocasión que el verdadero conocedor del funcionamiento de una ciudad es el agente de  la propiedad inmobiliaria (y los corredores y auxiliares que trabajan con él). Imagínense ustedes una profesión en la que decenas de personas, a lo largo del año, se presentan con sus peticiones, sus proyectos vitales, sus humildes sueños y su limitado caudal. No me extraña nada, por tanto, que se haya indicado que José María Fonollosa trabajó gran parte de su vida en “una oficina inmobiliaria” (según Xaime Martínez Menéndez y alguna otra fuente). No tengo claro si se dedicaba directamente a las actividades de  compra y venta, pero parece lógico que así fuera teniendo en cuenta que Fonollosa explicó con inquietante profundidad la esencia de la realidad urbana.

Tarrasa. Can Boada. 2017.

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2.-Entre otras aportaciones, dos libros de poemas destacan en este autor. En primer lugar, Ciudad del hombre: Barcelona, que fue publicado en 1996 por DVD ediciones con un prólogo de José Ángel Cilleruelo. En segundo lugar, Ciudad del hombre: New York, con prólogo de Pere Gimferrer y publicado por Quaderns Crema en el 2000.Esta obra era una selección de un previo original más extenso. La nota de Gimferrer –que ya había detectado la luz propia de Fonollosa algunos años antes- es una sustanciosa explicación de la relevancia del autor.

Tarrasa. Can Boada. 2017.

En el año 2016, Cilleruelo edita en Edhasa Ciudad del hombre, reuniendo los dos volúmenes precitados aunque con algún cambio discutible la titulación de los poemas. Hemos de advertir que cada verso lleva el nombre de una calle (ya sea de Nueva York o de Barcelona) y es perfectamente posible articular un recorrido geográfico real entre ellas. Pero uno entiende enseguida que son etiquetas intercambiables y que quizá son todas la misma calle.

Lo anterior enlaza con una ambigüedad fundamental en los poemarios: ¿hablan diversos personajes? A primera vista, es lo que parece pero, si se examina con más cuidado, también podría aventurarse que están hablando las diversas voces interiores que hay en uno mismo.

Las cuestiones que Fonollosa plantea son las pulsiones fundamentales que se reproducen y crecen bajo el caparazón  de la ciudad contemporánea: indiscutiblemente, el sexo exigente y la violencia como solución expeditiva (al menos, en manos de  algunos). Pero también la soledad implacable de cada uno de los ciudadanos, la lucha contra los demás y el definitivo e inapelable fracaso personal, la imperfección del cuerpo y su ruina progresiva, la muerte e incluso en algún caso la razonable tentación del suicidio. Aparecen, sin embargo, más cosas: también hay ternura y tristeza y se lee el  elogio de la civilización y la imposibilidad del amor y la fascinación por la mujer y su extraño y terrible papel en este mundo.

Los poemas de Fonollosa –ya ha sido dicho muchas veces-  rehúyen la retórica, son secos y ásperos, con una elegancia mínima y una voz común fabulosamente articulada. Con sólo una pulgada se separan de la prosa, pero lucen una precisión implacable y rítmica.

Tarrasa. Can Boada.2017.

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3.-Uno no sabe cuál poema seleccionar. Estamos ante una lista de poesías fundamentales en la literatura española de la segunda mitad del siglo XX. Al final, por sintonía con este cuaderno, he escogido un poema muy vinculado a la economía urbana, al arriesgado negocio inmobiliario, a la plusvalía explosiva, al pelotazo, a la corrupción incluso. Quizá para referirme al otro o para aludir al gran codicioso que todos llevamos dentro.

 *

WEST 42nd STREET *

 .

Las mujeres, comida, porros, coches

y honores se consiguen con dinero.

El dinero es, por tanto, lo importante.

Lo que hay que conseguir de inmediato. Ahora.

 .

No voy a ser como esos que recogen

pedacitos de dicha poco a poco

y al cabo de los años han reunido

un mísero caudal. Yo lo quiero ahora.

 .

De una vez. Mi ración entera, aprisa,

para ya consumirla y disfrutarla.

Mariscos, coches rápidos, botellas

de whisky y bellas chicas para mí. Ahora.

El porvenir –mañana- es la esperanza

del fracasado de hoy. Yo triunfaré ahora.

No me preguntéis cómo. No me importa

el  cómo sino el cuándo. Y ese cuándo es ahora.

 .

José María FONOLLOSA.

****

*”Carrer de Sant Ramon 2”, en la edición de Cilleruelo del 2016. El nombre de la calle de Nueva York corresponde al volumen elaborado por Fonollosa con alguna sugerencia de Pere Gimferrer (publicado, como hemos dicho, por Quaderns Crema).

José María Fonollosa, en una imagen de autor desconocido que corre desde hace algún tiempo por la red.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Hong Kong, un paradigma de ciudad compacta.

1.-Hong Kong es la única ciudad del mundo desarrollado que, en los últimos treinta años, no ha perdido densidad. Un hervidero de más de siete millones de personas en una superficie claramente insuficiente. Su historia registra, además, diversas oleadas inmigratorias (especialmente, desde China continental).

Se da, además, la peculiaridad de que el 40% del terreno permanecerá virgen y sin edificación, básicamente por motivos ambientales. Es, por tanto, el paraíso de la ciudad compacta (exageradamente compacta, podríamos decir).

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2.-Desde el punto de vista jurídico, sorprenden algunas cuestiones. En primer lugar, la dominación inglesa permitió incluir al país en la larga lista de naciones bajo el Common Law. Esta base se plasma tanto a nivel normativo como conceptual y académico. Debe tenerse en cuenta que la República Popular de China ha garantizado que Hong Kong podrá mantener su propio sistema de derechos hasta el 2047.

En segundo lugar, nos hallamos–curiosamente- ante un sistema de propiedad socialista del suelo. No es fácil describir cómo opera luego el mecanismo, pero el punto de partida son ciertos derechos de alquiler o concesión de los particulares sobre el suelo público. El mercado inmobiliario, pues, se construye a partir de tales derechos y su transmisión y vicisitudes, incluyendo los que afectan a las viviendas ya construidas. En ese nivel, sí que nos hallamos ante un  comercio capitalista, pero la presencia final  del volumen de oferta está determinada por el gobierno, dada la propiedad pública de los terrenos.

Por otra parte, los problemas de alojamiento han generado una intensa política de vivienda pública. Casi la mitad de las residencias tienen este régimen.

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3.-Estudiar todo ello no es tarea fácil. Sin embargo, en esta diáspora de la juventud española por otras tierras, el investigador –y pez de ciudad– Oriol Caudevilla se ha lanzado a analizarlo ya. Incluso, ha comparado la normativa urbanística española con la vigente en  Hong Kong. En 2016 ya publicó The system of Landholding in Hong Kong, en la prestigiosa revista Interasia Papers. Pues bien, el 26 de mayo va a discutir con un profesor de Derecho inmobiliario de la Universidad de Hong Kong por qué el precio del suelo es tan elevado en Hong Kong.  Aparece aquí uno de los puntos débiles de las poblaciones compactas, complicado o perturbado por la explosiva mezcla de la propiedad socialista del suelo –bajo manipulación gubernamental, incluso fiscal- y un agresivo mercado inmobiliario en un segundo nivel. Ésta es la convocatoria del acto (por si alguien está por allí):

      «Asian Institute of International Financial Law
Faculty of Law, The University of Hong Kong

                                               Announces

                               Land Law Conversations

An occasional series of discussions on topics concerning land in Hong Kong

Why are Hong Kong’s Land Values
so Persistently High?

Friday, 26 May 2017, at 1:00 pm
Room 901, 9/F Cheng Yu Tung Tower, The University of Hong Kong

Prices and rents for Hong Kong property have never been higher.  Since 2003 they have risen almost without pause, defying both economic conditions and administrative efforts to curb them.  What is the cause of this relentless increase?  Numerous explanations have been suggested: rising population, demographic trends, lack of new building land, government policies regarding land premia, user restrictions in leases, planning controls, land-hoarding by developers, excessively large country parks,  extremely low interest rates, absence of attractive alternative investments, tides of money from the mainland and overseas, and an undervalued Hong Kong dollar.

For young people, owning their own home has become an impossible dream.  Carrie Lam has said that the property market has left ordinary Hong Kong people behind.  Some business voices have called for the return of rent controls.  Why have government measures to suppress prices failed?  Can anything more be done?  Is the market in a bubble that will burst with catastrophic consequences?

Discussion of these and associated matters will be led by Professor K.W. Chau of the Department of Real Estate and Construction at HKU, who oversees a property price index, and Oriol Caudevilla, a visiting Fellow at the Asian Institute of International Financial Law who has a special interest in the financial and environmental aspects of the Hong Kong property market.

Light refreshments will be available.

If you would like to take part or attend, please notify Flora Leung at fkleung@hku.hk
on or before
 19 May 2017 (Friday). «

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«Urban jungle», por Andy Yeung.

 

 

 

 

 

 

Fuente de la fotografía: ***.

 

 

La clave escolar de la dispersión urbana.

…       1.- En un relevante libro –Ordering the city (2010)-, su autora –la especialista norteamericana en Derecho urbanístico, Nicole Stelle Garnett– desarrolla entre otras la idea de que la calidad y  el precio  de las escuelas es un factor fundamental para evitar el despoblamiento de las ciudades. En la práctica, es un dato en el cual no suelen incidir mucho los especialistas españoles en urbanismo, pero que sí ha recibido un gran interés en la doctrina norteamericana. en este cuaderno nos ha preocupado a menudo la cuestión de la ciudad dispersa versus la ciudad compacta. Pues bien, una de las fuerzas motrices de ese conflicto podría ser la presencia de escuelas de calidad no demasiado caras en un lugar u otro. El fenómeno es fácilmente perceptible en ciudades medias que han logrado mantener en el centro buenas escuelas no demasiado onerosas. Esa parece ser una de las claves de su vitalidad.

…       Acompaño aquí la traducción de un fragmento de la obra citada (p.210)  y el texto original.

*

2.-«Es un error, no obstante, examinar sólo en términos de “causas profundas o de arraigo” la necesidad de mejorar la calidad de las opciones educativas disponibles para los residentes en la ciudad. Si, como muchos expertos han argumentado, las ciudades necesitan algo más que la “clase creativa” para desarrollarse, entonces la reforma de la educación  podría finalmente ser tan relevante para la mejora de la perspectiva urbana como la solución de las “ventanas rotas” o de los casos de marginación. Al fin y al cabo, los datos de las investigaciones indican de forma coherente que la calidad de la educación pública es el factor, aisladamente considerado, que más fuerza tiene en la elección de una zona para residir. Ello podría ser de hecho una razón por la cual ciertas ciudades están ganando residentes más ricos, pero perdiendo los de clase media: los más adinerados pueden acceder a opciones educativas que no están al alcance de los más modestos. El coste medio de matrículas en las escuelas privadas en Estados Unidos supera los seis mil dólares por año. Sin embargo, el coste medio se mantiene en esos niveles gracias a que muchas escuelas privadas en Estados Unidos están afiliadas y son subsidiadas por instituciones religiosas (principalmente, la Iglesias católica). El coste de matrícula en las escuelas privadas laicas es mucho más alto, llegando a más de trece mil dólares por año. El hecho de que las escuelas privadas urbanas, especialmente las no-religiosas, llegan a ser incluso más caras, combinado con el hecho de que las escuelas religiosas urbanas, especialmente las católicas,  están siendo clausuradas -con un índice de desaparición alarmante- no  plantea un cuadro favorable para los integrantes de la clase media, que querrían residir en las ciudades, pero que no están contentos la calidad de las escuelas públicas que se ofrecen. Los proyectos educativos que insisten en la calidad y que la hacen accesible para las clases medias podrían ser, en definitiva, lo que les convence para decidir su residencia en las periferias urbanas.”

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3.-  “It is a mistake, however, to view the need to improve the quality of educational options available to city residents solely in root-cause terms. If, as many critics have argued, cities need more than the “creative class” to thrive, then education reform may ultimately prove as critical to improved city prospects as fixing broken windows and filling potholes. After all, survey data consistently indicates that the quality of public education is the single most important factor influencing residential choice. This may in fact be one reason why cities are gaining wealthy residents but losing middle-class ones: The wealthy can afford educational options that those of modest means cannot. The average private-school tuition in the United States exceeds six thousand dollars per year. Tuition rates, however, are kept low by the fact that most private schools in the United States are affiliated with, and subsidized by, religious institutions (primarily Roman Catholic churches). The average secular private-school tuition is much higher, more than thirteen thousand dollars per year. The fact that urban private schools, especially nonreligious ones, generally charge much more than that, combined with the fact that urban religious schools, especially Catholic ones, are closing at an alarming rate does not paint a favorable picture for middle-class individuals who would like to raise their families in cities but are unhappy with the quality of urban public-schooling options. Education reforms that make quality schools accessible to the middle class may be, ultimately, what convinces them to choose urban suburban life.”

E
Escuela Pía (Terrassa, Barcelona)

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«Notas de un joven Abogado del Estado. Sobre mi oposición» (G. López Samanés)

Hemos examinado a veces en este cuaderno la cuestión de los exámenes orales, especialmente en relación con las oposiciones para ingreso en la función pública. Traigo hoy aquí el testimonio de un reciente abogado del Estado, por si alguno de mis alumnos desea indagar en esta salida profesional. El artículo fue publicado en el blog “Hay Derecho” (aquí: ***)  y me he limitado a copiarlo añadiendo simplemente nuestras correcciones tipográficas y de presentación. Puede observarse en el original, no obstante, una polémica sobre el tiempo de preparación, que en el caso aquí expuesto es claramente inferior a la media, lo cual suscita las dudas de los lectores.

“Notas de un joven Abogado del Estado. Sobre mi oposición.

 

7 octubre, 2016/  Gabriel López Samanes

…     1.-Preparar una oposición es una de esas experiencias vitales que únicamente pueden describir quienes han opositado. A pesar de que existen cientos de artículos, estadísticas y reflexiones acerca de la materia, uno no puede saber si será lo apropiado para él, hasta que se pone a ello. Quizás porque las oposiciones son iguales, pero cada opositor es un mundo.

Ya desde el principio surgen los primeros interrogantes, ¿Seré capaz de adaptarme al ritmo de estudio? Y sobre todo, ¿merece la pena la inversión en tiempo y esfuerzo?

Hoy vengo a relatar mi experiencia durante el año y medio en que preparé la oposición al Cuerpo de Abogados del Estado, al que hoy pertenezco. De entrada, reconozco que el sistema de oposición aporta valores tales como la constancia, el esfuerzo y  la humildad.

A pesar de que existen voces críticas al sistema de oposiciones, sigo siendo un firme defensor del mismo por cuanto exige tanto el dominio teórico del ordenamiento como la capacidad de análisis y de aplicación práctica de dichos conocimientos, de tal manera que otorga una formación muy completa al opositor para poder ejercer su profesión futura. Además, este sistema se caracteriza por regirse bajo las máximas de rigor y objetividad, que se manifiestan en la composición heterogénea de los Tribunales, integrados por miembros de distintos cuerpos, que garantiza que los seleccionados sean aquellos que mejor respondan a los criterios que exige la Constitución de igualdad, mérito y capacidad en el acceso a la función pública.

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2.-Dentro de los principales críticos al sistema de oposiciones se encuentran los partidarios del sistema privado o de estructura abierta, propio de los países anglosajones, en el que el funcionario es nombrado  para un puesto concreto en función de su experiencia profesionalde modo similar a las pruebas de acceso propias del sector privado. Se trata del sistema característico del Civil Service inglés, así como también de la Administración de los Estados Unidos, cuyo principal beneficio es que simplifica la gestión, pero con el gran inconveniente de no consolidar especialistas en la gestión de la Administración Pública. Por eso, es más conveniente conservar un sistema basado en una relación estatutaria que no sólo implica una mayor vinculación con respecto al ente público, sino también un mayor conocimiento del mismo lo que, sin duda alguna, redunda en un mejor servicio a los administrados, que debe ser el objetivo fundamental de la Administración Pública. Asimismo, el sistema de oposiciones implica que los sujetos que superan los procesos selectivos parten ya con unos conocimientos previos fundamentales para el desempeño diario de su ejercicio profesional.

Otra crítica habitual al sistema de oposiciones es señalar su carácter excesivamente teórico. Esta cuestión es muy discutible, dado que si bien los ejercicios orales están dotados de un carácter eminentemente teórico, dicho supuesto exceso de teorización cesa a la hora de abordar los ejercicios prácticos, donde los opositores se enfrentan a casos reales que, además, deben resolver en un limitado período de tiempo. Por lo tanto, si bien este sistema cuenta con una innegable dimensión teórica, no es menos cierto, que la dimensión práctica del mismo es igual de relevante. De la misma manera, desde ciertos sectores, se afirma que la superación de oposiciones hace que muchos funcionarios no procedan a reciclarse periódicamente en su formación y conocimientos. Esta afirmación tan extendida por algunos espectros críticos, no tiene su reflejo en la realidad, dado que desde su ingreso en los diferentes cuerpos, los funcionarios participan asiduamente en cursos de formación que redundan en una mejor preparación de cara a la prestación de sus funciones. No obstante, dicho esto, no es menos cierto que sería necesaria una mayor inversión en medios personales y materiales para la función pública, dado que el coste sería mínimo en comparación con los beneficios que se proporcionarían a la colectividad.

Finalmente, ante las también asiduas críticas acerca de si el sistema de oposiciones estimula o no a los candidatos mejor preparados, la realidad es manifiesta. En este plano, los opositores a los cuerpos de mayor prestigio de la Administración no sólo están obligados a dar lo máximo de sí y al más alto rendimiento sino que, además, su perfil suele ser uno de los más completos, dado que la mayoría de los opositores, especialmente aquellos de la ramas jurídica y económica, suelen presentar los mejores expedientes académicos de sus respectivas facultades, lo que manifiesta que el mundo de las oposiciones suele atraer a los candidatos con más capacidades, que se enfrentan a un desafío único no sólo por las pocas plazas que se ofertan, sino además porque sus competidores son candidatos que reúnen perfiles igualmente excelentes a los suyos.  Independientemente de estas críticas, me gustaría contarles cuál ha sido mi experiencia concreta para que puedan usarlo como elemento de juicio.

3.-Mi vida como opositor comenzó a mediados de septiembre de 2014, cuando, por primera vez, fui a ‘cantar’ ante mi preparador. Aunque al principio de la oposición uno no es consciente, a medida que pasan los meses se va dando cuenta de la importancia de no ausentarse de ninguno de los ‘cantes semanales’ –en mi caso eran los martes y viernes-. La razón es simple: cantar ante el preparador es lo que pone al opositor más cerca de la aventura final de cantar ante el Tribunal.

Son muchos los factores que influyen en el éxito o fracaso, desde la capacidad de estudio de cada opositor, al nivel intelectual pasando por la oratoria. Uno de los aspectos más relevantes es la disciplina. La disciplina implica una actitud de compromiso a la hora de cumplir los días y horarios de estudio, de tal manera que, desde un principio, deben cumplirse las horas de estudio que uno se haya fijado. Horas reales, eso sí, no horas de reloj, minimizando las distracciones. En la otra cara de la moneda, la disciplina también debe aplicarse respecto a los descansos, en especial, el día de descanso semanal –en este tipo de oposiciones, generalmente suele ser el sábado. Los deportistas necesitan descansar entre prueba y prueba, los opositores también.

Junto a la disciplina, otra condición fundamental del opositor es el foco. El opositor, tanto en los buenos como en los malos momentos, nunca puede perder la referencia de cuál es el fin para el cual estudia. El que no, acabará en el victimismo y la autocompasión con profundos pensamientos del siguiente tono: ¿Qué será de mí si no apruebo? ¿Por qué no dejarlo, si sé que nunca lo conseguiré?

Pero, si hay algo fundamental, es gestionar los nervios. Sin duda alguna los nervios del opositor se disparan cuando, tras la convocatoria, comienza a hacer los cálculos de cuándo se examinará y empieza a ‘ponerse en vueltas’, lo que, dicho llanamente, supone que cada vez tiene que ir reteniendo el temario en menos semanas hasta ser capaz de dar una vuelta entera al mismo en menos de una semana y media.  Es en este período cuando únicamente el opositor puede verse obligado a reducir algo los descansos establecidos, sobre todo en las semanas previas al examen. Tras este período, llega el comienzo de los exámenes.  Sobre los exámenes orales, me atrevería a afirmar que tan importante es el minucioso conocimiento del ordenamiento jurídico como la capacidad expositiva, ya que no se puede olvidar que el Tribunal se compone de siete miembros que, durante sesenta y cinco minutos, deben escuchar atentamente al sujeto que expone los temas que haya sacado en el sorteo. No es exactamente una tortura china pero resulta aconsejable facilitar dicha labor del Tribunal exponiendo con claridad el temario. En plata: deben aunarse contenido y forma de manera coherente. A la hora de combatir los nervios que supone cantar ante un Tribunal, yo solía utilizar la siguiente imagen, que no era otra que pensar que el examen no era sino un día más de cante con mis preparadores, sólo que cantaba más temas –siete, no uno- y ante un número de personas más amplio. Un truco tan válido como cualquier otro.

Sin duda, la fecha que nunca olvidaré será la del 22 de abril de 2016, ya que fue el día que el Tribunal comunicó el nombre de los 24 opositores que habíamos superado el proceso selectivo. En mi caso, la preparación había durado un total de un año y siete meses desde el principio de la preparación hasta este último ejercicio. Los siguientes meses fueron de una actividad frenética, ya que en poco más de un mes tuvimos el acto de toma de posesión con el Ministro de Justicia, la asignación de nuestros destinos y apenas empezado junio ya estábamos ejerciendo en nuestras provincias. En mi caso, fui destinado a la Abogacía del Estado en Teruel, donde disfruto mi ejercicio día a día ya que me permite actuar en todos los órdenes jurisdiccionales, además de desarrollar una labor consultiva igualmente interesante. En esta Provincia me he sentido integrado y he recibido apoyo, tanto de personas, como de instituciones, aunque también he tenido momentos cómicos como mi primera actuación en Juzgado, donde, cuando llegué a identificarme, el auxiliar del Juzgado me comentó que menos mal que además del DNI le había entregado el carnet de Abogado del Estado, dado que estimaba que 23 años no era de la edad apropiada para un Abogado del Estado. Esperaba a alguien ‘mucho mayor’. El buen hombre yacerá convencido de que yo era el becario que había acudido a observar la vista.

…En síntesis, si tuviera que mencionar las claves para opositar serían: orden, mucha disciplina, no compararse con nadie, no perder nunca esa olvidada virtud llamada esperanza y un adarme de buen humor.”

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“Sin miedos de futuro”: la garantía de devolución de cantidades anticipadas para una vivienda cubre la inexistencia de irregularidades urbanísticas (TS).(y II).

      1.-A la compraventa de inmueble descrita en la primera parte del artículo le es aplicable la Ley 57/86, de 27 de julio, sobre percibo de cantidades anticipadas en la construcción y venta de viviendas. Se trata de una norma relevante, que trató de poner coto a los abusos –tan propios de la época- derivados de la entrega de cantidades anticipadas a promotores que se disolvían al poco en la bruma del tráfico, de la desdicha  o del trapicheo. La herramienta principal de amparo era la imposición de un contrato de seguro con entidad aseguradora inscrita y autorizada o bien un aval solidario prestado por entidad bancaria para el caso de que la construcción no se iniciase o no llegase a buen fin. De este modo, se garantizaba la devolución de las cantidades entregadas pero, además, incrementadas con un 6% de interés anual. Es cierto, no obstante, que el comprador podía admitir la prórroga en la fecha de entrega.

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2.-Hubo disputa entre las Audiencias Provinciales, que consideraron en muchos casos que la garantía ya no operaba si se había entregado la vivienda y se había extendido la pertinente licencia de primera ocupación (o la cédula de habitabilidad). Se trataba de una interpretación ajustada a la letra legal, pero que fue contestada por otras Audiencias, que incluyen entre las causas de ejecución de la garantía legal la aparición de problemas urbanísticos que implican o pueden implicar la demolición de la vivienda o perturbar su pacífico uso.

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3.-Pues bien, el Tribunal Supremo accede a la declaración de nulidad del contrato de compraventa “por vicio invalidante del consentimiento al haber ocultado el promotor-vendedor al comprador la existencia de vicios de la edificación de naturaleza urbanística”. En segundo lugar, fija la siguiente doctrina: “las garantías legales de las cantidades anticipadas para adquisición de viviendas que regula la ley 57/1968 y disposición adicional primera de la LOE se extienden a aquellos supuestos en que el contrato de compra-venta no llega a buen fin, por declararse nulo por vicio invalidante del consentimiento al haber ocultado el promotor-vendedor al comprador la existencia de vicios de la edificación de naturaleza urbanística”. Por tanto, la entidad aseguradora debe pagar las cantidades previstas en la legislación protectora, recordando el Tribunal que bien podría haber detectado los riesgos jurídico-urbanísticos que ya revoloteaban sobre la finca.

Nota: la STS 4052/2016 (CENDOJ) aquí comentada también fue analizada en Legaltoday, según se puede ver aquí: ***.

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La debida protección a los contratados temporales, con independencia del nomen iuris, cuando, de facto, se revela una relación estable (TJUE)

1.-El asedio del Tribunal de Justicia de la Unión Europea a la contratación temporal abusiva se cierra, por ahora, con dos sentencias. La primera es la de 14 de septiembre de 2016, relativa al asunto C-596/14, conocido ya como caso “De Diego Porras”. Se describen en él los cumulativos contratos de interinidad firmados entre el Ministerio de Defensa y la señora De Diego Porras. El último de ellos tenía por objeto sustituir a una trabajadora en situación de dispensa de obligaciones laborales a causa de su condición sindical.

Pues bien, el Tribunal considera que se opone a la Directiva 1999/70/CE (que recoge el Acuerdo Marco sobre el trabajo de duración determinada) una normativa nacional que deniega cualquier indemnización por finalización de contrato al trabajador con contrato de interinidad, mientras que permite la concesión de tal indemnización a trabajadores fijos comparables. Es decir –por expresarlo con mis propias palabras- la calificación de “temporal” a una situación de facto estable o fija no es una excusa admisible para denegar ciertas tutelas propias del personal  fijo. En especial, la indemnización.

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2.-Más exigente aún desde el punto de vista conceptual es el auto de la Sala Décima del  TJUE  de 21 de septiembre de 2016. En este supuesto, el Tribunal entiende que el Acuerdo marco sobre el trabajo de duración determinada –que figura en el anexo de la Directiva 1999/70/CE – debe interpretarse en el sentido de que  se opone a una norma nacionalcomo la controvertida en el litigio principal, que reserva, sin que exista ninguna justificación por razones objetivas, la participación en el Plan de evaluación de la función docente y el incentivo que se deriva de ella, en caso de evaluación positiva, únicamente a los profesores cuya relación de servicio es por tiempo indefinido, al ser funcionarios de carrera, excluyendo a los profesores cuya relación de servicio es de duración determinada, al ser funcionarios interinos”.

Por tanto, el Principado de Asturias ha de incluir en su plan de evaluación de los funcionarios docentes a aquel humilde funcionario interino, Sr. Álvarez Santirso, que se dejó dieciséis años de su vida como profesor interino de educación sanitaria en diferentes destinos (una figura entrañable, pues, que muchos de mis alumnos recordarán también en su instituto).

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…       3.-La cascada de sentencias del TJUE que estos días hemos comentado y que brillantemente ha ido diseccionando el profesor Eduardo Rojo, plantea diversas cuestiones de índole laboral en las cuales ahora no vamos a entrar. Ahora bien, hay entre todas ellas un nexo común: se penaliza el abuso de formas diversas de contratación temporal en la medida en que implican de hecho una relación reiterada y constante y, por tanto, han de beneficiarse de las fórmulas de protección a las contrataciones o relaciones que sí son fijas. En concreto, se citan como ejemplos la indemnización en el momento del final definitivo de la dilatada relación y la inclusión del afectado en planes de evaluación (y aún podríamos hablar, sin mayores problemas, de planes de formación, de complementos en materia de pensiones acordados con la empresa o Administración, de ciertas mejoras acordadas para los trabajadores o funcionarios estales, etc.). Entramos, pues, en un tiempo apasionante que obligará al legislador a reaccionar y a la Administración a plantearse desde la pura realidad si está o no ante una situación temporal.

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La aplicación de las garantías de los contratos laborales indefinidos no fijos a la contratación temporal abusiva.

…   1.-La sentencia comentada en nuestro artículo anterior ha de completarse con la referencia a dos fallos más del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, con la misma fecha de 14 de septiembre. La primera de ellas es la de la Sala décima del TJUE en los asuntos acumulados C-184/15 y C-197/15. El primer asunto se refiere a una petición de decisión prejudicial planteada por la Sala de lo contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. En ella se recogen dos casos. El primero recoge el nombramiento, reiteradas prórrogas (con escasa justificación) y decisión de finalización de una relación como  personal estatutario temporal eventual (el PETE, al cual aludíamos en el artículo anterior).El segundo se refiere a un trabajador del ayuntamiento de Vitoria con el cual se firmaron dos contratos temporales sucesivos y, seguidamente, se efectuó una novación de la relación jurídica con su conversión en funcionario interino (finalmente cesado).

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…   2.-Pues bien, el Tribunal considera que estamos ante dos supuestos de utilización abusiva de contratos de duración determinada. Si no hay ninguna medida para asegurar la protección que merecen, de acuerdo con la directiva 1999/70/CE (acuerdo marco sobre el trabajo de duración determinada), el fallo sugiere que:

…   “(…)la asimilación de dicho personal con relaciones de servicio de duración determinada a los trabajadores indefinidos no fijos, con arreglo a la jurisprudencia nacional existente, podría ser una medida apta para sancionar la utilización abusiva de los contratos de trabajo de duración determinada y eliminar las consecuencias de la infracción de lo dispuesto en el Acuerdo Marco.”[el subrayado es nuestro].

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…   3.-En definitiva, observamos de nuevo un rechazo de la jurisprudencia europea a la contratación temporal reiterada de forma abusiva. La respuesta se orienta hacia la adecuada indemnización. El problema, sin embargo, es su adecuada fijación, tal como veremos en la siguiente entrada, relativa a la sentencia de 14 de septiembre, relativa al asunto  C-596/14, Caso Ana de Diego Porras.

…   [La sentencia hoy comentada puede hallarse en el siempre atinado comentario de Eduardo Rojo aquí].

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Hachazo al personal estatutario temporal eventual (aunque el partido empieza ahora).

1.-Iniciamos hoy el comentario de las sentencias de 14 de septiembre de 2016 en materia social dictadas por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Aprovecho la información que ya ha elaborado mi laboralista de guardia, el catedrático Eduardo Rojo. Por supuesto, ya lleva días con el tema y me limitaré a transcribir hoy su comentario iniciático, relativo al asunto C-16/15 con algunas adaptaciones tipográficas propias de la casa. En los próximos días analizaremos  la sentencia dictada por la Sala décima del TJUE en la misma fecha, en los asuntos acumulados C-184/15 y C-197/15,que tiene también especial relevancia para la Administración Pública. Empezamos hoy con el ataque judicial a la categoría del personal estatutario temporal eventual (previsto para el ámbito sanitario).

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…   2.-La summa divisio del personal al servicio de la Administración Pública distingue entre funcionarios públicos y personal laboral. Sin embargo, la guinda del especialismo recae en un tertium genus: el personal estatutario del sector sanitario. Lo forzado de la categoría se intuye ya en el repetitivo título de su norma reguladora: Ley 55/2003, del Estatuto marco del personal estatutario de los servicios de salud.

…   El art. 9 de la Ley citada regula el personal estatutario temporal. Se trata de un concepto muy amplio que cubre tres tipos de nombramiento:

-De interinidad (bien conocida en la función pública).

-De carácter eventual –art. 9.3-: un cajón de sastre para toda clase de tareas temporales, coyunturales, necesarias o complementarias. Le llamaremos PETE (personal estatuario temporal eventual).

-De sustitución: para cuando los demás empleados descansan, si me permiten el resumen.

(Foto: gomeranoticias.)

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3.-Pues bien, el debate se centra principalmente en el art. 9.3, relativo al PETE. El Tribunal aplica aquí la normativa propia del contrato laboral, recogida en el acuerdo marco sobre el trabajo de duración determinada recogido en el anexo de la Directiva 1999/70/CE de 28 de junio de 1999.Este acuerdo se basa en el carácter normal y ordinario de la relación laboral estable. Reacciona, por tanto, contra la sucesión injustificada de contratos temporales (máxime si operan sobre un puesto que debería ser fijo y permanente estructuralmente). Pues bien, ese acuerdo marco se opone a la vigente regulación, tan flexible y abierta en la letra y en la práctica, del personal estatutario temporal eventual (PETE).

Y nada más (apenas nada más, como decía L. E. Aute, al que envío un abrazo). Nada se concreta sobre indemnizaciones por cese del PETE. Simplemente, se recuerda al legislador estatal que debe evitar la discriminación no justificada, especialmente en relación al personal laboral con contrato de duración determinada. Este último sí que tiene derecho a indemnización por finalización del contrato, a diferencia del PETE.

Hay que admitir que tienen razón las voces sindicales que exigen tanto la apertura de los pertinentes procesos de negociación como la promulgación de normas acordes con la resolución judicial dictada. Todo parece ir en la línea de liquidar la categoría abusiva del PETE y disolverla dentro de los contratos laborales de duración determinada (o hacia el personal con contrato indefinido no fijo)  o bien reorientarla hacia la interinidad prevista en la normativa de la función pública.

Sin embargo, es cierto que aparece una duda. El legislador español podría optar por una redacción más estricta y concentrar el PETE en unos supuestos muy concretos, respetándolo en la práctica con un porcentaje reducido de la contratación. En tal caso, quizá podría defenderse que  no se vulnera la normativa comunitaria, evitando la laxitud -legal y de hecho- que el Tribunal repudia.

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(Foto: OK diario).

Nombramiento de personal estatutario temporal eventual en el ámbito sanitario público. Vulneración de la normativa comunitaria sobre el trabajo de duración de determinada. Nota a la importante sentencia del TJUE de 14 de septiembre de 2016 (asunto C-16/15). (Fuente: aquí  XXX)

 

  1. El miércoles 14 de septiembre se hizo pública la sentencia dictada por la Sala décima delTribunal de Justicia de la Unión Europea en el asunto C-16/15, en la que no hubo conclusiones del abogado general, que afecta directamente a España en cuanto que se trata del conflicto planteado entre el Servicio madrileño de salud y una persona que prestaba sus servicios para el mismo, concretamente como enfermera en el hospital universitario de Madrid, en virtud de un nombramiento de fecha 5 de febrero de 2009 (al que siguieron otros siete hasta el 31 de marzo de 2013), efectuado como personal estatutario temporal eventual, al amparo del art. 9 de la Ley 55/2003 de diciembre, delEstatuto marco del personal estatutario de los servicios de salud.

El resumen oficial de la sentencia es el siguiente: “Procedimiento prejudicial — Política social — Directiva 1999/70/CE — Acuerdo marco de la CES, la UNICE y el CEEP sobre eltrabajo de duración determinada — Cláusulas 3 a 5 — Sucesivos contratos de duración determinada en el sector de la sanidad pública — Medidas que tienen por objeto prevenir el recurso abusivo a relaciones de trabajo de duración determinada sucesivas — Sanciones — Modificación de la relación de servicio — Derecho a indemnización”. Tras la sentencia, se publicó un comunicado de prensa, titulado «La utilización de nombramientos de duración determinada sucesivos para atender necesidades permanentes en el sector de los servicios de salud es contraria al Derecho de la Unión»

La sentencia ha merecido intensa atención en los medios de comunicación y en las redes sociales. Por su interés, vale la pena leer el artículo firmado por la redactora Ana Requena Aguilar, en eldiario.es, con el título “La Justicia europea da un vuelco al sistema deinterinos del sector público”, en el que se recoge el parecer de diversos profesionales del derecho y responsables sindicales, y el impacto de la sentencia no sólo en el sector sanitario público sino en general en todo el ámbito administrativo público.

Desde la perspectiva sindical, es de interés el artículo publicado en el mismo diario por Javier Jiménez, secretario general de la FSC-CCOO, titulado “La temporalidad en el empleo público español, cuestionada por sentencias europeas”, en el que se recuerda que el sindicato ha reclamado “la convocatoria inmediata de la Mesa General de las Administraciones Públicas para iniciar un proceso negociador que acabe con la actual situación de excesiva precariedad del empleo público. Y hemos puesto encima de la mesa nuevamente la necesidad de acometer una Oferta de Empleo Público (OEP) excepcional (cifrada en el entorno de las 300.000 plazas) que permita estabilizar aquellos puestos de trabajo estructurales y presupuestados que en la actualidad están vacantes u ocupados de manera precaria”. Respecto al fraude en la contratación laboral, el sindicalista recuerda que existe la figura jurídica del indefinido no fijo, y que hasta el momento sólo se aplica al personal laboral, y tras recordar que el personal funcionario o estatutario no tendría aun, en la normativa interna, una respuesta jurídica que otorgue protección a personas trabajadoras con las que su empresa incumple la normativa, afirma que es necesaria una solución, y que “las sentencias conocidas esta semana del TJUE obligan a encontrarla partiendo de los mismos ejes que ha creado la jurisprudencia para los indefinidos no fijos. También para ello deberíamos sentarnos a negociar y no esperar a que los tribunales sigan cubriendo los vacíos de nuestra norma”.

  1. No es la primera ocasión, ni creo que sea la última, en la que el TJUE se pronuncia sobre la conformidad a la normativa comunitaria sobre trabajo de duración determinada de nuestra normativa interna. Ahora bien, el interés especial de la nueva sentencia, y que es muy probablemente lo que ha motivado que merezca mayor atención mediática que otras, es que aborda la situación laboral de una persona sometida a régimen estatutario, a la que es de aplicación su normativa específica (la ya citada Ley 55/2003) en cuanto que no se trata de una relación contractual laboral regulada por la Ley del Estatuto de los trabajadores. Recordemos que el art. 1.3 de la LET excluye de su ámbito de aplicación “a) La relación de servicio de los funcionarios públicos, que se regirá por las correspondientes normas legales y reglamentarias, así como la del personal al servicio de las Administraciones Públicas y demás entes, organismos y entidades del sector público, cuando, al amparo de una ley, dicha relación se regule por normas administrativas o estatutarias”.

Como consecuencia del estatus jurídico de la persona afectada por ocho nombramientos como personal estatutario temporal eventual, ha sido un juzgado de lo contencioso-administrativo de Madrid, el núm. 4, el que ha elevado la cuestión prejudicial tras que la persona afectada interpusiera en primer lugar recurso de alzada el 30 de abril de 2013 como consecuencia de la comunicación efectuada por la empresa con anterioridad de la finalización de su prestación laboral el 31 de marzo y habiendo sido desestimado por silencio administrativo interpuso recurso contencioso-administrativo. Queda constancia de que, sin solución de continuidad se produjo un nuevo nombramiento de tres meses a partir del 1 de junio, y que la razón del fin del (séptimo) nombramiento encontraba su base legal en la Orden autonómica de 28 de enero de 2013, en la que estipulaba (vid apartado 16) que “… para cumplir el objetivo de contención del gasto público, se establecía que, una vez llegada la fecha de fin del nombramiento, debía procederse al cese del personal estatutario temporal eventual y a la liquidación de haberes correspondiente al período de servicios prestados, incluso en los casos en los que, a continuación, fuera a realizarse un nuevo nombramiento a favor del mismo titular”.

En dicho recurso, según puede leerse en el apartado 18 de la sentencia, la recurrente alegó esencialmente que los sucesivos nombramientos “no tenían por objeto responder a necesidades coyunturales o extraordinarias de los servicios de salud, sino que en realidad correspondían a una actividad permanente. En consecuencia, la sucesión de nombramientos de duración determinada incurre en fraude de ley y la relación de servicio debe transformarse”. Por consiguiente, ha de quedar claro de entrada, algo que no parece haber sido así en numerosos comentarios periodísticos sobre la sentencia, que se trata de un conflicto de una persona sometida a régimen estatutario y no laboral, y que aquello que será más relevante destacar de la sentencia del TJUE será la aplicación del Acuerdo marco CES-UNICE-CEEP sobre el trabajo de duración determinada no sólo a los trabajadores sometidos a relación jurídico contractual laboral, sino también a otras personas que presten su actividad para una empresa y con independencia del título jurídico (en este caso regulación estatutaria) en virtud del cual se lleva a cabo la prestación.

Al respecto, en la exposición de motivos de la Ley 55/2003 se puede leer que “La conveniencia de una normativa propia para este personal deriva de la necesidad de que su régimen jurídico se adapte a las específicas características del ejercicio de las profesiones sanitarias y del servicio sanitario-asistencial, así como a las peculiaridades organizativas del Sistema Nacional de Salud”, disponiendo el art. 1 que la norma tiene por objeto “establecer las bases reguladoras de la relación funcionarial especial del personal estatutario de los servicios de salud que conforman el Sistema Nacional de Salud, a través del Estatuto Marco de dicho personal”, siendo aplicable según el art. 2 “al personal estatutario que desempeña su función en los centros e instituciones sanitarias de los servicios de salud de las comunidades autónomas o en los centros y servicios sanitarios de la Administración General del Estado”, así como también “al personal sanitario funcionario y al personal sanitario laboral que preste servicios en los centros del Sistema Nacional de Salud gestionados directamente por entidades creadas por las distintas comunidades autónomas para acoger los medios y recursos humanos y materiales procedentes de los procesos de transferencias del Insalud, en todo aquello que no se oponga a su normativa específica de aplicación y si así lo prevén las disposiciones aplicables al personal funcionario o los convenios colectivos aplicables al personal laboral de cada comunidad autónoma”.

  1. El conflicto jurídico versará sobre el art. 9, que dispone lo siguiente: “Artículo 9. Personal estatutario temporal.
  1. )Por razones de necesidad, de urgencia o para el desarrollo de programas de carácter temporal, coyuntural o extraordinario, los servicios de salud podrán nombrar personal estatutario temporal.

Los nombramientos de personal estatutario temporal podrán ser de interinidad, de carácter eventual o de sustitución.

  1. )El nombramiento de carácter interino se expedirá para el desempeño de una plaza vacante de los centros o servicios de salud, cuando sea necesario atender las correspondientes funciones.

Se acordará el cese del personal estatutario interino cuando se incorpore personal fijo, por el procedimiento legal o reglamentariamente establecido, a la plaza que desempeñe, así como cuando dicha plaza resulte amortizada.

  1. )El nombramiento de carácter eventual se expedirá en los siguientes supuestos:a) Cuando se trate de la prestación de servicios determinados de naturaleza temporal, coyuntural o extraordinaria. b) Cuando sea necesario para garantizar el funcionamiento permanente y continuado de los centros sanitarios.c) Para la prestación de servicios complementarios de una reducción de jornada ordinaria.

Se acordará el cese del personal estatutario eventual cuando se produzca la causa o venza el plazo que expresamente se determine en su nombramiento, así como cuando se supriman las funciones que en su día lo motivaron.

Si se realizaran más de dos nombramientos para la prestación de los mismos servicios por un período acumulado de 12 o más meses en un período de dos años, procederá el estudio de las causas que lo motivaron, para valorar, en su caso, si procede la creación de una plaza estructural en la plantilla del centro.

  1. )El nombramiento de sustitución se expedirá cuando resulte necesario atender las funciones de personal fijo o temporal, durante los períodos de vacaciones, permisos y demás ausencias de carácter temporal que comporten la reserva de la plaza. Se acordará el cese del personal estatutario sustituto cuando se reincorpore la persona a la que sustituya, así como cuando ésta pierda su derecho a la reincorporación a la misma plaza o función.
  2. )Al personal estatutario temporal le será aplicable, en cuanto sea adecuado a la naturaleza de su condición, el régimen general del personal estatutario fijo”.

Como ya he indicado, el litigio del que ha conocido el TJUE se plantea mediante cuestión prejudicial presentada por el juzgado C-A con ocasión de la presentación del recurso C-A por la persona afectada por los sucesivos nombramientos. En apretada síntesis, la redacción del art. 9 no permitiría limitar de manera efectiva la prestación de servicios de duración determinada, ya que la acumulación de nombramientos en los términos recogidos en su apartado 2 puede llevar a juicio de la Administración, pero no queda obligada, a la creación de una plaza estructural, y en tal caso la situación del personal estatutario seguiría siendo temporal por tener la Administración “… la posibilidad de cubrir estas plazas mediante el nombramiento de personal estatutario temporal interino, sin que existan límites en cuanto a la duración o al número de renovaciones de los nombramientos de duración determinada de dicho personal”. Igualmente, el juzgador abriga duda sobre la existencia de discriminación entre el personal laboral y el personal estatutario con contratos y nombramientos, respectivamente, de duración determinada, por la garantía de estabilidad en el empleo que tienen los primeros ex art. 15.3 de la Ley cuando el contrato se haya celebrado en fraude de ley, garantía de la que no disfruta el personal estatutario. Por todo ello, el juzgado elevó las siguientes cuestiones prejudiciales al TJUE:

“«1) ¿Es contrario al [Acuerdo marco] y, por lo tanto, inaplicable, el artículo 9.3 de la Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco del Personal Estatutario de los Servicios de Salud, por favorecer los abusos derivados de la utilización de sucesivos nombramientos de carácter eventual?, en la medida que

a)     No fija una duración máxima total para los sucesivos nombramientos de carácter eventual, ni un número máximo de renovaciones de los mismos

b)Deja a la libre voluntad de la Administración la decisión de proceder a la creación de plazas estructurales, cuando se realicen más de dos nombramientos para la prestación de los mismos servicios por un período acumulado de 12 o más meses en un período de dos años.

c)Permite realizar nombramientos de carácter eventual sin exigir la constancia en los mismos de la concreta causa objetiva de naturaleza temporal, coyuntural o extraordinaria que los justifique.

2)     ¿Es contrario al [Acuerdo marco] y, por lo tanto, inaplicable, el artículo 11.7 de la Orden de la Consejería de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, de fecha 28 de enero de 2013, al establecer que «una vez llegada la fecha fin del nombramiento, en todo caso, deberá procederse al cese y liquidación de haberes correspondiente al período de servicios prestados, incluso en los casos en los que, a continuación, vaya a realizarse un nuevo nombramiento a favor del mismo titular», con independencia, por lo tanto, de que haya finalizado la concreta causa objetiva que justificó el nombramiento, tal y como se establece en la cláusula 3.1 del Acuerdo marco?

3)     ¿Es acorde con el objeto pretendido con el [Acuerdo marco] la interpretación del párrafo tercero del artículo 9.3 del [Estatuto marco], en el sentido de considerar que cuando se realicen más de dos nombramientos para la prestación de los mismos servicios por un período acumulado de 12 o más meses en un período de dos años, se deba proceder a la creación de una plaza estructural en la plantilla del centro, pasando entonces el trabajador con nombramiento de carácter eventual a ser nombrado con carácter interino?

4)     ¿Es acorde con el principio de no discriminación reconocido en el [Acuerdo marco] la aplicación al personal estatutario temporal de carácter eventual de la misma indemnización prevista para los trabajadores con contrato de trabajo eventual, dada la identidad sustancial entre ambas situaciones, pues carecería de sentido que trabajadores con idéntica cualificación, para prestar servicios en la misma empresa (Servicio Madrileño de Salud), realizando la misma función y para cubrir idéntica necesidad coyuntural, tuvieran un tratamiento distinto en el momento de la extinción de su relación, sin que exista razón aparente que impida comparar entre sí contratos de duración determinada para evitar situaciones discriminatorias?”.

Con posterioridad al planteamiento de la cuestión prejudicial, el juzgado solicitó la tramitación del asunto mediante procedimiento acelerado, con justificación de esta petición, recogida en el auto del TJUE de 24 de abril de 2015 que la deniega, en el hecho de que “el nombramiento del personal estatutario temporal es un mal endémico de la sanidad pública española, pues aproximadamente un 20 % a un 25 % de las plazas están ocupadas por personal nombrado con carácter eventual, con una duración media de cinco a seis años, llegando algunos de ellos a rebasar los quince años de prestación ininterrumpida de servicios. El órgano jurisdiccional remitente precisa que, en el presente asunto, el factor del número potencial de afectados por el planteamiento de la cuestión prejudicial se ve agravado, por un lado, por el hecho de que miles de familias se encuentran indudablemente en una situación laboral de precariedad, lo que conlleva serias dificultades para afrontar su proyecto de vida —como el acceso a una vivienda en propiedad o la educación para sus hijos— y, por otro lado, por el hecho de que esta situación de precariedad incidirá negativamente en la calidad de un servicio público de base, como es la sanidad”.

El TJUE acude a su consolidada doctrina jurisprudencial para recordar que “el número elevado de personas o de situaciones jurídicas que puedan verse afectadas por la resolución que deba dictar un órgano jurisdiccional remitente tras solicitar que el Tribunal de Justicia se pronuncie con carácter prejudicial no puede, como tal, considerarse una circunstancia excepcional que sirva para justificar la aplicación del procedimiento acelerado”. Igualmente recuerda su doctrina de que “ ni el mero interés de los justiciables, por grande y legítimo que sea, en que se determine con la mayor rapidez posible el alcance de los derechos que les confiere el Derecho de la Unión , ni la trascendencia económica o social del litigio principal, implican que el litigio deba resolverse en breve plazo conforme al artículo 105, apartado 1, del Reglamento de Procedimiento”, formulando además un crítica nada velada al juzgador solicitante al afirmar que “dado que el litigio principal se halla pendiente desde el mes de septiembre de 2013, no parece que haya sido tramitado con carácter de urgencia por los órganos jurisdiccionales nacionales antes de plantear la cuestión prejudicial el 16 de enero de 2015”.

  1. El TJUE procede en primer lugar al estudio de la normativa europea e interna del Estado que sea de aplicación. Dado que el conflicto versa sobre la interpretación de tres cláusulas, números 3, 4 5, del Acuerdo marco sobre el trabajo de duración determinada recogido en el anexo de la Directiva 1999/70/CE de 28 de junio de 1999, recuerda cuál es el objeto de la Directiva (“aplicar el acuerdo marco”), algunos apartados (6,7 y 8) de las consideraciones generales del acuerdo marco previas a sus cláusulas, y las cláusulas 2, 3, 4 y 5, interesándome destacar ahora que el acuerdo se aplica a trabajadorescon contrato de trabajo o relación laboral”, que el concepto de trabajador con contrato de duración determinada se refiere a “un trabajador con un contrato de trabajo o una relación laboral”, y que el apartado 1 de la cláusula 5 se refiere a la regulación de las medidas que deben adoptar los Estados miembros destinadas a evitar la utilización abusiva “de contratos o relaciones laborales de duración determinada”. Subrayo que el acuerdo marco no sólo se refiere a la contratación laboral temporal, sino también a otras relaciones laborales que, lógicamente, serán reguladas por otra normativa, pero a las que los firmantes del acuerdo marco, y posteriormente la Directiva, acuerdan conceder los mismos derechos en punto a la estabilidad en el empleo cuando la prestación laboral se desarrolla al margen de la legalidad.

En segundo término, el TJUE procede al estudio de la normativa interna española; en primer lugar, el ya citado art. 9 de la Ley 55/2003; a continuación, la normativa laboral propiamente dicha, es decir la LET y más concretamente su art. 15.3, que establece la presunción de la consideración de indefinidos de los contratos temporales que se celebren en fraude de ley, y el art. 49.1 c) regulador de la indemnización de determinados contratos de duración determinada en el momento de su finalización, así como también el Real Decreto 2720/1990 de 18 de noviembre, que desarrolla el art. 15 de la LET, mencionando que el art. 3, regulador del contrato eventual “está pensado para dar respuesta a necesidades coyunturales”.

  1. El TJUE procede en primer lugar, al entrar en la resolución jurídica del conflicto, al examen de las cuestiones prejudiciales primera y tercera, es decir a determinar si la cláusula 5 del acuerdo marco se opone a una normativa como la del art. 9 de la ley 55/2003, porque la norma interna no daría respuesta favorable a la necesidad de justificar la temporalidad de una prestación laboral “por causas objetivas”. A partir de aquí, el TJUE recuerda los ejes principales de su consolidada doctrina sobre cómo deben interpretarse algunas cláusulas del acuerdo marco, a la que ya he prestado detallada atención en mis comentarios a anteriores sentencias del TJUE publicados en el blog. La más relevante a mi parecer, es que el acuerdo engloba a todos los trabajadores, “sin establecer diferencias en función del carácter público o privado del empleador para el que trabajan y ello independientemente de la calificación de su contrato en Derecho interno”. El acuerdo no excluye ningún sector particular, por lo que, ya respondiendo a la cuestión prejudicial planteada, “un trabajador como la demandante en el litigio principal, que presta servicios como enfermera y forma parte del personal estatutario temporal eventual de un servicio público de salud, está incluido en (su) ámbito de aplicación”.

EL TJUE repasa su amplia y consolidada doctrina sobre la interpretación del apartado 1 de la cláusula 5, que tiene por finalidad fijar unas reglas generales, y de aplicación concreta por parte de cada Estado en los términos que estime más oportunos, para evitar que una persona trabajadora se vea afectada por una sucesión injustificada de contratos temporales, persiguiendo la Directiva “evitar la precarización de los asalariados”, en cuanto que la protección de cualquier persona trabajadora debe ir dirigida a garantizar su estabilidad en el empleo, de tal manera que los contratos de duración determinada “sólo pueden responder simultáneamente a las necesidad de los empleadores y los trabajadores en ciertas circunstancias” De ahí que delimite con claridad la obligación de que existan “razones objetivas” (como la enumeradas en la propia cláusula) para justificar la formalización de “contratos o relaciones laborales” de duración determinada. En suma, cada Estado tiene un amplio margen para elegir los medios que considere oportuno para alcanzar el resultado perseguido por la Directiva, de tal manera que las decisiones normativas adoptadas no deben, ni pueden, poner en peligro “el efecto útil” del acuerdo, adoptando además medidas adecuadas para garantizar la plena eficacia de las normas protectoras, medidas que deben ser “proporcionadas, efectivas y disuasorias” para garantizar la plena efectividad de la regulación legal.

Tras este amplio recordatorio de la doctrina del TJUE sobre la protección de quienes trabajan en virtud de la existencia de un contrato o relación laboral de duración determinada, el tribunal también recuerda que la interpretación del ordenamiento jurídico interno es competencia de los tribunales de cada Estado, por lo que será el juzgado remitente de la cuestión prejudicial quien deberá valorar si las medidas existentes en el derecho español, en el caso concreto enjuiciado constituyen “una medida apropiada para prevenir y, en su caso, sancionar la utilización abusiva de sucesivos contratos o relaciones laborales de duración determinada”, sin perjuicio de poderse facilitar por parte del TJUE “precisiones destinadas a orientar al órgano jurisdiccional nacional en su apreciación”.

Tales precisiones, y yo diría que algo más, consistirán en el litigio en cuestión, en comprobar “si las disposiciones de la norma nacional controvertida en el litigio principal, que permiten la renovación de nombramientos de duración determinada en el ámbito de los servicios de salud, pueden constituir medidas enunciadas en la cláusula 5, apartado 1, del Acuerdo marco, y, más concretamente, razones objetivas que justifican la renovación de contratos o de relaciones laborales de duración determinada”. Sigue recordando su doctrina el TJUE (dicho sea incidentalmente, es una sentencia muy útil para proceder a la explicación de la Directiva 1990/70/CE y cómo han sido interpretadas las cláusulas del acuerdo marco por el TJUE en los numerosos casos en los que ha debido pronunciarse al respecto), cual es que el concepto de razón o causa objetiva “se refiere a las circunstancias específicas y concretas que caracterizan una determinada actividad y que, por tanto, pueden justificar en ese contexto particular la utilización sucesiva de contratos de trabajo de duración determinada”, y que tales circunstancias “pueden tener su origen, en particular, en la especial naturaleza de las tareas para cuya realización se celebran tales contratos y en las características inherentes a las mismas o, eventualmente, en la persecución de un objetivo legítimo de política social por parte de un Estado miembro”. Ahora bien, no se ajusta a esos requisitos una disposición nacional que se limite a autorizar “de manera general y abstracta, a través de una norma legal o reglamentaria, la utilización de sucesivos contratos de trabajo de duración determinada, porque sería un cumplimiento meramente formal pero en absoluto real del acuerdo, ya que no permitiría saber si en efecto existe esa razón o causa objetiva, y en consecuencia entrañaría “un riesgo real de dar lugar a una utilización abusiva de este tipo de contratos”, por lo que no sería en absoluto compatible “ni con el objetivo ni con el efecto útil del Acuerdo marco”.

Tras este largo, extenso y detallado recordatorio de las notas principales de su doctrina en materia de protección de las personas con contrato o relación laboral de duración determinada, el TJUE pasa revista al contenido del art. 9.3 del Estatuto marco, concluyendo que sí limita la utilización de una prestación laboral (la sentencia ya utiliza el término contrato en el apartado 43) a casos en principios debidamente objetivos y que responden a necesidades provisionales, por lo que, en principio, cumple con el requisito antes señalado de “no establecer una autorización general y abstracta para utilizar sucesivos contratos de duración determinada”.

Las razones del art. 9.3 pueden entenderse razonables en el marco de un sector de actividad, sanidad y más en concreto la pública, en el que existe una amplia rotación del personal por muy diversos motivos, y el legislador tiene un margen de maniobra para regular esa actividad laboral de duración determinada a fin y efecto de garantizar “la adecuación constante entre el personal sanitario y el número de pacientes”. Pero esa flexibilidad que acepta el TJUE decae, desaparece y por tanto no es aceptada cuando, tal como dispone la normativa española, los “nombramientos de duración determinada” (terminología ahora utilizada correctamente) pueden renovarse “para desempeñar de modo permanente y estable funciones de los servicios de salud incluidas en la actividad normal del personal estatutario fijo”. De aceptarse tal posibilidad se iría frontalmente en contra de aquello que es la finalidad del acuerdo marco, es decir “que los contratos de trabajo de duración indefinida constituyen la forma más común de relación laboral”, y sin cuestionar en modo alguno que “los contratos de duración determinada sean característicos del empleo en algunos sectores o para determinadas ocupaciones y actividades”.

La ayuda o “precisiones” que puede realizar el TJUE para facilitar la tarea del juzgado interno van a ir a mi parecer un paso más allá en cuanto que el TJUE deduce de los datos facilitados en el auto de remisión de la cuestión prejudicial que los sucesivos nombramientos de la recurrente como personal estatutario temporal eventual “no parecen responder a meras necesidades temporales del empleador, basándose, y de ahí la importancia de una buena motivación y fundamentación del auto de planteamiento de la cuestión prejudicial, en que el juzgador español ha aportado datos que ponen de manifiesto la muy elevada precariedad de las personas trabajadoras en el sector sanitario público, siendo muy relevantes los datos recogidos en el apartado 51, que estaban expuesto en el auto del juzgador interno, en el que “califica de «mal endémico» la cobertura de puestos en el sector de los servicios de salud mediante nombramientos de personal estatutario temporal y que considera que alrededor del 25 % de las 50 000 plazas de plantilla de personal facultativo y sanitario de la Comunidad de Madrid están ocupadas por personal con nombramientos de carácter temporal, llegando en algunos casos extremos a rebasar los 15 años de prestación ininterrumpida de servicios, con una duración media de entre 5 y 6 años”. Por todo ello, el TJUE llega a la conclusión de que la normativa europea se opone a que una norma nacional como el art. 9.3 de la Ley 55/2003 introduzca tal flexibilidad en los nombramientos de duración determinada que en la práctica los mismos se utilicen para cubrir puestos de trabajo que en realidad deberían estar ocupados por personal estable, en cuanto que resuelven necesidades que “son permanentes y estables”.

Hospital La Paz

(Foto: isanidad)

¿Qué ocurre con el margen de discrecionalidad otorgado por el art. 9 a la Administración para crear puestos de trabajo estructurales cuando se comprueba que hay determinadas renovaciones temporales de nombramientos de duración determinada en un determinado lapso de tiempo? Dicha creación puede ser una buena herramienta para luchar contra la utilización abusiva de contratos temporales y así lo reconoce el TJUE, siempre y cuando el tránsito desde una causa o razón objetiva que posibilita una prestación laboral temporal hasta la creación de dicho puesto de trabajo estructural se ajuste a las exigencias del acuerdo marco. Pues bien, de la redacción del art. 9.3, y de los datos facilitados en el auto de remisión de la cuestión prejudicial, el TJUE concluye que no existe ninguna obligación para la administración sanitaria española de la creación de tales puestos de trabajo estructurales con los que debería darse por finiquitada el nombramiento de personal laboral temporal eventual, y ello es así porque aunque puedan crearse, la norma posibilita que sean ocupados por personal estatutario temporal interino, sin límite de duración ni de número de posibles renovaciones, por lo que “la situación de precariedad de los trabajadores se convierte en permanente”. Sería contrario al acuerdo marco un texto normativo, como el español, que posibilita los nombramientos de duración determinada, con mucha flexibilidad, para cubrir puestos de trabajo permanentes y estables, cuando en el Estado al que pertenece el juzgador existe, debidamente constatado, “un déficit estructural de puestos de personal fijo” en la administración pública sanitaria.

  1. Sentada doctrina sobre el núcleo duro y relevante de las cuestiones planteadas por el juzgador, la Sala aborda la segunda cuestión prejudicial, esto es si la cláusula quinta se opone a una norma como la española, de 2013, que obliga a finalizar la relación de servicio en la fecha prevista inicialmente por el nombramiento, y la pertinente liquidación de haberes, aun cuando sin solución prácticamente de continuidad se lleve a cabo un nombramiento para seguir desempeñando la misma actividad. Es ciertamente, y coincido con el tribunal, una cuestión muy concreta que no encontrará respuesta especifica en el acuerdo marco, en cuanto que el mismo fija criterios generales de actuación para todos los Estados y deja un amplio margen de actuación para que estos lo cumplan en los términos que estimen más adecuados, siempre y cuando se evite la discriminación y el trato abusivo hacia las personas que tienen contrato o relación laboral de duración determinada. Deberá ser el juzgador nacional el que habrá de comprobar si ello es así o no, en el bien entendido, y me parece muy importante destacarlo que sería contrario al acuerdo marco, por verse completamente privado de su objeto, “si el mero hecho de que una relación laboral se considere nueva en Derecho nacional pudiera constituir una «razón objetiva», en el sentido de dicha cláusula, que permitiera autorizar una renovación de un contrato de trabajo de duración determinada”.
  1. La última cuestión prejudicial analizada por el TJUE es la cuarta planteada por el juzgador español, y responde a la posible existencia de diferencia de trato no justificada, y por ello discriminatoria, entre el personal “con nombramiento estatutario temporal” y el personal “con contrato de duración determinada”, ya que los segundos, en los términos dispuestos en el art. 49.1 c) de la LET, tienen derecho a una indemnización por finalización de contrato, mientras que no recibe ninguna indemnización el personal estatutario temporal al finalizar el período fijado en su nombramiento.

El TJUE se declarará incompetente para responder esta cuestión tras el estudio de la cláusula 4 del acuerdo marco y de su propia doctrina, y concluir que no se da el supuesto que permitiría su conocimiento.

¿Cuál es su argumentación? Que el principio de no discriminación ha sido aplicado en cuanto se ha debatido sobre las diferencias de trato entre trabajadores con contratos temporales e indefinidos “que se encuentren en situación comparable”, mientras que no está contemplado para debatir sobre las diferencias entre personal trabajador en razón de su carácter funcionarial o laboral, y en ambos casos tratándose de situaciones estatutarias o contractuales de duración determinada. Para el TJUE sólo sería posible entrar a conocer de un litigio, por ser de aplicación la cláusula 4 del acuerdo marco, cuando existiera una diferencia de trato entre personal estatutario con relación de servicios por tiempo indefinido y personal estatutario con nombramiento temporal y que realizaran “un trabajo comparable”, diferencia consistente en que el primero grupo percibiera una indemnización al finalizar su prestación y no el segundo, pero ello no ocurre, y tal como afirma el TJUE “ en la medida en que ningún elemento de los autos en poder del Tribunal de Justicia deja ver que en el litigio principal exista una diferencia de trato entre el personal estatutario temporal eventual y el personal estatutario fijo, la diferencia de trato objeto de la cuarta cuestión prejudicial planteada por el juzgado remitente no está comprendida en el ámbito de aplicación del Derecho de la Unión”.

  1. Buena lectura de esta importante sentencia, que lleva a plantear la necesidad de resolver una situación laboral fáctica en la sanidad pública en la que el grado de incumplimiento de la normativa europea se ha demostrado de forma clara y fehaciente, y que requerirá a mi parecer que se adopten las medidas normativas oportunas, tratando de buscar fórmulas jurídicas que permitan que el personal con nombramiento temporal que en realidad no es tal por cubrir necesidades permanentes y estables puede tener mayor estabilidad en su vida laboral, con acercamiento a la situación del personal indefinido no fijo en el ámbito laboral en sentido estricto. Buena cuestión para debate, ya que de no ser así se estaría incumpliendo flagrantemente la resolución del TJUE.

Publicado por Eduardo Rojo

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Me debes un árbol.

.. .     1.-Reunión en Madrid para la constitución de la red de urbanistas europeos en torno a la sostenibilidad. El otoño me pareció una dulce y terrible evidencia en algunos detalles de la ciudad universitaria. Nos acogió la UNED y el grupo lo capitanea la infatigable Marta Lora-Tamayo. La presencia internacional vino de la mano de Rachelle Alterman y de Pablo Aguilar, dos pesos pesados del urbanismo comparado. Estaban también dos arquitectos de la universidad politécnica de Madrid, que asumieron un relevante y necesario papel: Federico García y Jaime Armengot. Desde el mundo de la abogacía contamos igualmente con Pablo Molina Alegre. Desde la UNED se movilizaron  Carmen Fernández (que estudia lo que yo quiero aprender cuando sea mayor) y Juan Cruz Alli (que acaba de publicar un texto capital sobre régimen jurídico de la biodiversidad).  Excusó su presencia Judith Gifreu –pero no la dejaremos escapar-, de la Universidad Autónoma de Barcelona.

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…       2.-Se plantearon diversos temas sobre Derecho urbanístico comparado y se dibujó un esquema de trabajo. Por sugerencia de Marta Lora-Tamayo, se comentó a lo largo del día una propuesta de la Comisión de la Unión Europea para integrar el sector del Derecho urbanístico en el marco de trabajo con horizonte 2030 sobre clima y energía. Estimulada por el Acuerdo de París sobre el cambio climático y por la experiencia previa de la Unión Europea en la materia, el documento abre la puerta a una ambiciosa regulación.

 …      El punto de partida radica en el importante papel que juegan las masas boscosas (y, en menor medida, la actividad agrícola), para compensar la contaminación derivada de las emisiones de CO2. Se apuesta entonces por una contabilidad ambiental basada en la regla de que la emisión “suma”, pero el mantenimiento de la superficie vegetal “resta”. El objetivo consiste en lograr que todos los países se pongan en situación de “no-debit”, de equilibrio. Esto es, que compensen con sus masas forestales y agrarias sus  poluciones contaminantes.

Ahora bien, si optan por reducir la indicada alfombra verde, pasan a estar en deuda con otras naciones que mantienen el  ajuste. Se trata, pues, de una aplicación a este campo concreto de la contabilidad ambiental presente en el “mercado de emisiones”. Se añaden, por supuesto, algunos matices. Por ejemplo, la exclusión en los cálculos de los bosques quemados o de otros sometidos a desastres naturales. Por otra parte, habrá que ver cómo se cuentan las diferentes superficies ya que –en España, por ejemplo- la silva muestra últimamente una intensa expansión (a causa del abandono o reducción de la superficie agraria).

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…       3.-Si la propuesta sigue adelante, nos espera una transformación en materia de clasificación del suelo. La vieja idea del campesino como guardián del espacio verde asume ahora un perfil estricto y computable. Reaparecerá, inevitablemente, el debate sobre las compensaciones a los titulares del suelo no urbanizable ya que –de forma efectiva y tangible- significarán un ahorro para el país. Habrá que ver cómo evoluciona esta idea, que tiene algunos aspectos aún oscuros pero que puede ser revolucionaria (incluso como precedente a nivel mundial).

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