Después de una pausa imprevista por motivos profesionales, continuamos con las entregas de este cuadernillo.
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El Titanic (II)

Impecable i revolucionari. Una comissió de Castella, valga’m Déu Senyor…!
«El factor diferencial català»*
Damià Bardera Poch
Dissabtes exclusius. -La Bofilla.

El 9 de gener, la Fundació Bofill -que ha inspirat algunes de les idees que han acabat ensorrant l’ensenyament a Catalunya- publicava un manifest * on es queixava que “expertes de contrastada trajectòria són assenyalades i intimidades per comptes anònims a xarxes i mitjans reaccionaris pel fet que en algun moment han col·laborat en alguna iniciativa de la Fundació Bofill.”
Reconec que aquesta no me l’hauria imaginat: la Fundació Bofill sortint com un Quixot postmodern en defensa de les Dulcinees atacades. No calia protegir , segons sembla -i ho trobo bé: ja s’espavilaran ells- els professionals de sexe masculí lligats amb la Fundació Bofill. No patiu, noies porugues, la Fundació us empara.
És curiós, perquè tot seguit el comunicat fa referència a que “en els darrers 50 anys, la Fundació hem col·laborat amb més de 3.700 experts, docents, activistes de l’educació, tècnics locals, educadors socials…”. Espero que estiguin pensant en el masculí genèric, perquè només faltaria ara l’exclusió de les dones de l’estol de col·laboradors.
En fi, misèries i contradiccions d’això que en diuen “llenguatge inclusiu”, parany en el qual ha acabat caient la Fundació (molt discreta en aquest àmbit fins ara, cal reconèixer-ho).
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Articles anteriors.
El Titanic (I)
Xavier Díaz
Teletrabajo y gestión inmobiliaria en la Administración Pública.

Grosso modo, podríamos decir que la Administración Pública ha vivido en nuestro país dos grandes procesos de reducción de sus bienes inmobiliarios. El primero -la desamortización por excelencia, la decimonónica- se basaba en un motor ideológico. Vino luego-ya en la segunda mitad del siglo XX e inicios del XXI- una desamortización que podríamos catalogar de “económica”, espoleada por la liberalización de los servicios públicos y por el ajuste a la normativa de control del déficit.
Iniciamos ahora lo que podríamos llamar “desamortización tecnológica”, con una reducción de superficies en la ya venerable institución del “edificio administrativo”. Si en los últimos años la estrella jurídica ha sido el alquiler de locales por la Administración, el teletrabajo y otros avances tecnológicos están permitiendo el retorno a la propiedad compensado con nuevas figuras como el contrato de servicios de coworking, en el que la relación de la Administración con el local es mucho más fluida que la del arrendatario poseedor.
Para hablar de todas estas cosas, me desplazo a Perú (Universidad Ncional de Trujillo*) y a Chile (Congreso Iberoamericano de municipalistas-Valdivia, Chile*) con el equipo de investigación sobre teletrabajo y Administración Pública capitaneado por mi admirado Federico Castillo, catedrático de Derecho Administrativo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada. Empezamos a reflexionar hace unos meses con algunas hipótesis (que aquí les dejo*) y les invito a desplazarse, porque seguramente han variado ya las premisas iniciales y se han alumbrado nuevas conclusiones. Si no pueden acercarse, ya les aviso que muy pronto se publicará un volumen colectivo con el fruto de este trabajo y con las interesantísimas aportaciones de mis compañeros.
Pausa
A causa de la presenteción en Perú y en Chile de los primeros resultados del estudio sobre teletrabajo en la Administración Pública, este blog permanecerá cerrado hasta el 20 de diciembre. Informaré pronto sobre este trabajo.
Milei ya ha ganado.

Fuente:***
Lo anotábamos hace unos días*, pero ha sido Renato Cristini el que ha dicho -mucho mejor- lo que yo quería decir. En el fondo, el resultado podría ser secundario y, por otra parte -como Milei siempre recuerda- el combate en Argentina no es para tibios. Baste recordar el ataque con nafta hace unas semanas a una sus diputadas o el mismo depósito de su voto entre la patota mediática y física peronista*.
El artículo de Cristini es un texto para el debate electoral, pero he querido resaltar su primer párrafo y, por supuesto, adjuntarles el total contenido:
«Aún no sabemos si Javier Milei ganará las elecciones, pero una cosa es segura: Argentina ya no será lo que era antes, porque con él se desbloquearon muchos temas y conceptos que hasta hace apenas unos meses eran literalmente un tabú: no se podía hablar bien del liberalismo, porque inmediatamente quien lo hiciera era tildado de imperialista, capitalista, esclavo de los «gringos», enemigo del pueblo; no se podía mencionar el conservadurismo, que los partidos principales desprecian como tradicionalismo de ultraderecha e incluso militarismo golpista; estaba mal visto hablar de iniciativa privada —industrial o artesanal— considerada por el mainstream populista como expresión de egoísmo individualista y explotación de los trabajadores; y no podían ser recordadas las víctimas del terrorismo de izquierda, porque —es lo que se cree corrientemente— en la izquierda sólo habría habido movimientos angelicales, perseguidos por la violenta derecha y que, por tanto, se habrían visto forzados a levantarse en armas para defenderse a sí mismos. Hoy se ha empezado a hablar de todo esto, a rasgar el velo de la demagogia y la mentira, y de este avance no habrá retroceso, independientemente del resultado electoral.»
Crisis y renacimiento de una nación: la nueva Argentina de Milei*
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Sequera i planificació
Alejandro Nieto. Una síntesis.

Fuente:*.
Me faltaba* este artículo. Tenía que ser la pluma literariamente viva de Antonio Jiménez-Blanco la que resumiese el sentir general de la ausencia dejada por don Alejandro Nieto. Tuvimos la suerte de oírle en Barcelona muchas veces. Sería ridículo añadir algo ahora, después de observar el nivel impresionante de los especialistas que han despedido al maestro. Ahora bien, quizá no esté de más -para que conste en acta- añadir la función arbitral de don Alejandro, sobre la que no he visto referencias. La anécdota se la oí a Isidre Molas, el catedrático de Derecho constitucional, que la explicaba con gracia ante Alejandro Nieto y que la sazonaba por su parte con algunas historias de la época.
Nos situamos en la Universidad Autónoma de Barcelona de principios de los setenta. El centro había sido fundado en 1968, pero aún hubo de esperar un poco para operar en su actual emplazamiento, en un boscoso valle en medio de una zona significativamente llamada Bellaterra. Han circulado muchas leyendas sobre la elección del lugar, aunque las más sólidas -a mi entender- radican en la baratura de los terrenos y en la imitación de los campus norteamericanos (con el sello de los arquitectos Giráldez, López Iñigo y Subías, que habían hecho antes un brillantísimo trabajo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona). Tuvo aquel sitio durante mucho tiempo un aire de descampado, que los comprometidos estudiantes disimulaban otorgando a los caminillos del bosque títulos épicos. De ahí la ruta Ho Chi Minh, que sigue siendo un paseo agradable, aunque nos vayan dejando los que entendían su significado.
Aquella pequeña Facultad de Derecho empezó a andar el 20 de octubre de 1971 y fue su primer decano don Alejandro Nieto. Ese mismo año publicó un libro que expresa a las claras la amplitud de su capacidad investigadora y que algo tiene que ver con el sendero citado: La ideología revolucionaria de los estudiantes europeos. También fue el primero en dirigir allí los estudios de Derecho administrativo.
El carácter pionero de aquellos años y lo reducido del claustro de profesores favorecían la convivencia y el enriquecimiento intelectual. En alguna de aquellas explanadas ganadas al matorral, concurrían los docentes de la facultad los sábados para jugar un partido de fútbol y disfrutar de la mutua compañía. Según explicaba Isidre Molas, con asentimiento del protagonista, la tarea arbitral fue asumida por Alejandro Nieto. Y, la verdad sea dicha, me he quedado con las ganas de saber si él, que tanto estudió el fundamento de la actividad judicial, desarrolló alguna jurisprudencia específica respecto a los penaltis y a los fueras de juego.
Pero, en fin, les dejo ya con el brillante artículo de mi admirado Antonio Jiménez-Blanco:
Alejandro Nieto (1930-2023), el Pío Baroja (y el Valle Inclán) del Derecho Administrativo*
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