El pulpo aterrado.

            “Dado que no hay un “partido central” ni una autoridad general aceptada, dado que cada tribu impone sus normas de modo arbitrario y sin consenso con las demás, la dinámica de la corrección política es desordenada y tentacular, y entra a mendo en contradicción. De todas formas, hay que subrayar que su aparato lingüístico es solamente la cara visible de una corriente mucho más profunda que interpreta la cultura como un territorio lleno de peligros.”

                                    Juan SOTO IVARS,  La casa del ahorcado. Cómo el tabú asfixia la democracia occidental (2021).

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Examen de recuperación (III). En el adiós de Rosendo Gervilla. Un respeto.

En el adiós de Rosendo Gervilla. Un respeto.

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         Hay, en primer lugar, una Historia del Poder: en el rostro supremo acuñado en la moneda, en la commemoratio labrada en la piedra, en el hito que proclama la victoria militar…Las aisladas señas de la memoria que iban los imperios salpicando por las tierras se hicieron, lógicamente, mucho más sistemáticas con la irrupción y perfeccionamiento del Estado. Cuentan las crónicas que se ha alcanzado ya un nivel realmente totalitario, decidiendo el Poder qué debe ser olvidado o mantenido, reorganizando día a día el pasado desde los planes educativos (cada vez más arbitrarios) y desde los programas para el premio y la subvención.
         Es verdad que, desde Herodoto, Occidente fue acercándose al ideal de una historia objetiva. Jamás logró ser una ciencia, ciertamente, pero, al menos, se fue alejando de la pseudociencia y de la narración interesada. Todos hemos conocido a algún sabio sensible y erudito, a algún hombre honesto desentrañando un archivo. Esperemos que resistan.
         Finalmente, algún lugar ha de darse a los recuerdos de cada uno que funcionan también como alimento colectivo. Me pasó hace unos días, cuando leí el nombre: “Gervilla”. Me acuerdo perfectamente. Era el apellido de un héroe, que dio su vida (y esto es textual) por todos los que, en los años de plomo, nos movíamos por una Barcelona que era objetivo habitual de ETA. Gracias al escrito que ahora transcribiré, supe que detrás de aquel héroe había –como mínimo- dos más (un padre y una madre). También David Gervilla, claro, que ha tenido el acierto de publicar esta reseña en Linkedin. Le pedí permiso para añadirla aquí, ya que la vida de Rosendo, su padre,  era un puntal para la historia de todos y, además, con este humilde gesto podía agradecer, aunque fuera mínimamente, la contribución de este puñado de héroes a nuestra vida en común.

   «Rosendo es un ejemplo de libro de cómo las dos Españas -tanto la casposa y fascista, como la moderna y pseudo-democrática; oligárquicas las dos hasta la náusea- han intentado igualmente helar el corazón a algunos afortunados. Y de cómo la resiliencia humana es casi infinita.

De entrada, digamos que el nacer en una familia rural, anónima y paupérrima, en agosto de 1936, en las Alpujarras granadinas, limitaba ya algo sus opciones de futuro. Por quitarle, le traspapelaron sin solución hasta su apellido paterno, que mira que ya es quitar.

Tras una infancia en Bérchules ayudando a su padre en el pastoreo y sin haber pasado más de unos pocos meses en la escuela, toma solo con doce años un tren a Barcelona para huir del hambre y la miseria. Un tercio de sus hermanos y hermanas no llegarán a la adolescencia y él apenas volverá a ver a su madre. Allí, en escuelas nocturnas acabará una formación básica.

A principios de los sesenta, recién casado, emigra solo a Alemania donde trabajando como soldador a destajo perderá la visión de un ojo. Su esposa le acompañará años después y en Nuremberg nacerá su hijo Miguel, al que llevarán a la guardería en un cochecito repleto de bolsas de agua caliente entre temperaturas bajo cero. En 1968, decidirán volver a Barcelona, a pesar de la insistencia en contra de sus jefes, compañeros y amigos alemanes.

En los ochenta, el desgaste de años de esfuerzos físicos desmesurados le provocará una grave hernia discal y tendrá que jubilarse anticipadamente. El año 2000, el terrorismo caviar etarra asesinará a su primogénito. Su esposa nunca llegará a superar esa tragedia y morirá poco después. Durante la crisis de 2008 y con el beneplácito vergonzoso del Congreso de los Diputados, perderá gran parte de sus ahorros en la estafa de las preferentes.

Y a pesar de todo, Rosendo ha seguido derrochando alegría, humildad, empatía, inteligencia, generosidad, con todos los que le han rodeado.

Qué privilegio poder estar a tu lado ahora, frente a pandemias y carcinomas, luchando aún valientemente para no marchar sin resistencia hacia esa noche eterna. Tu resiliencia me seguirá inspirando hasta el último de mis días.

Gracias por tanto. Te quiero, Papa. Siempre.»

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Aforismos (II). Rutina instintiva.

[Aforismos (I). Fueron ]

Esta frase de Simone Weil citada por Trapiello, con la experiencia de nuestra guerra civil: “Tan pronto como los hombres saben que pueden matar sin temor a represalias, empiezan a matar, o al menos, animan a los asesinos con sonrisas de aprobación». Sobre todo, subrayo la segunda parte de la frase. El poeta Fonollosa nos instruiría luego sobre lo natural que es matar.

Y, sin embargo, aún confío en que eso son sólo episodios aislados o puntuales conjunciones astrales. Decía medio en broma don Agustín García Calvo que, si descendemos del mono,  algo habremos heredado de su carácter sobón, algo rijoso, y de sus risotadas.

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Sic transit

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           “Finalmente, Carmen Calvo añadió: “Independientemente de la reforma de la Constitución, sí que será necesario empezar por tener un texto de la Constitución que nos incluya a las mujeres. Lo haremos como la Real Academia nos indique”. Mas es de suponer que una persona de su perspicacia prevea que lo que la Academia en su momento indique no vaya a diferir mucho de lo que explicó el documento “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”, redactado en 2012 por el académico don Ignacio Bosque y suscrito por todos los miembros de la corporación. Seguro que lo ha leído. ¿Qué pasará si ni lo dicho entonces por el profesor Bosque ni lo que la Academia conteste cuando emita su informe consiguen convencer a la peticionaria?”

            Esto es lo que se preguntaba Pedro Álvarez de Miranda en su libro El género y la  lengua, publicado en el 2018 (p. 86). Por supuesto, no pasó nada. Los informes fueron a la papelera y el espectáculo continuó, incluso con nuevos números de varietés.

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Aforismos (I). Fueron.

De los miles de millones de seres humanos que han poblado este pequeñísimo terrón del universo, no sabemos nada. Nos hacemos la ilusión de haber reconstruido algunos días de su peripecia porque queda alguna piedra en pie, un brazalete, un diente, quizás un papel. Pero de la inmensa mayoría, de la práctica totalidad, nadie puede dar cuenta: risas fugaces, deseos elementales -agarrados por instantes a cortas recompensas-, derrotados, aburridos… Ellos ya olvidaron todo y fueron muy pronto olvidados. Vivimos sobre una sepultura fabulosa de existencias misteriosas, desperdiciadas para siempre, puro capricho del mundo en su afán enloquecido por crear y destruir.

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La seriedad del informe de género que proclama la «no afectación».

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       1.-El estudio económico-financiero y el informe de sostenibilidad económica no son necesarios en este concreto instrumento de ordenación territorial.

          2.-El informe de género (u otros similares) pueden resolverse con la fórmula rituaria de “no afectación” si se han analizado las determinaciones del Plan. Corresponde al demandante precisar cuáles son las concretas reglas que incurren en contravención del principio de igualdad o que pueden afectar desfavorablemente a la familia, infancia o adolescencia.

          3.- Seriedad: no basta el informe vacío o puramente formal (cosa que implicaría la nulidad del plan). Y funcionalidad: el concreto informe jugará un determinado papel según el tipo de plan.

          Éste es el resumen a vuelapluma del imprescindible Chaves: