Últimas lecciones desde la ciudadela

       1.José María Macías une dos características que le hacen imprescindible en el debate sobre la reforma en ciernes de la composición del Consejo General del Poder Judicial. En primer lugar, conoce su funcionamiento efectivo, porque todavía es miembro de ese órgano. En segundo lugar, es un magnífico estudioso del Derecho europeo y, especialmente, de su encaje con las reglas constitucionales de los Estados. Únase a todo ello su larga experiencia como juez y magistrado y su actual condición de ilustre abogado. Estas cartas le permiten darnos una lección tranquila y medida –en 8 minutos– para explicarnos con  exactitud la gravedad de la modificación legislativa que se nos viene encima. Al final de este artículo, por tanto, pueden ustedes sentirse jóvenes y volver a una aula universitaria, de la mano del portal del Club Tocqueville.

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       2.-Estamos ante una discusión trascendental y nos queda poco tiempo. La inercia y las añejas esencias de las instituciones democráticas no aguantan toda el agua que les vayan echando.  Los aficionados al boxeo aún estamos sorprendidos por la reciente derrota del campeón Lomachenko, favorito indiscutible a priori en su combate con Teófimo López. El ucraniano es un boxeador elegante, casi intelectual en sus cambios de ritmo. Cuentan los especialistas que, en los primeros asaltos, notó el hierro de los puños de Teófimo. Se achantó, pensó que ya se recuperaría a lo largo de la pelea. Es sólo una proposición de ley, claro. Forma parte del juego político entre partidos. Los minutos iban pasando y el aspirante se iba afianzando ante los ataques ya imprecisos de toda una leyenda del boxeo. El puntaje estaba claro. Nadie ha discutido el resultado.

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       3.- 

 España ante la Reforma del Poder Judicial, con José María Macías, vocal del CGPJ

Man Standing on Cliff

(Fuente)

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«Barcelona en España», ahora en cines.

Me cuenta un buen amigo que se prepara una película sobre el año 1992 y lo que significó para España. Según parece, intenta una revisión crítica. Yo viví la Barcelona de aquellos días, pero no voy a abusar de mi visión subjetiva. Intentaré calmarme y aportar algo a ese relato renovador (no sé si encontrarán un acontecimiento cívico, económico, político y social que le llegue a la altura del zapato en los últimos 100 años de la ciudad pero, en fin, la gente del cine, ya se sabe). Para ayudarles en su tarea, les he preparado un texto que escribí hace un tiempo y que se remite a algunos escritos anteriores sobre la vieja Barcino:

Barcelona en España.

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Se nace mujer

       1.-Uno de los temas más discutidos en el programa del feminismo dominante es la imposición o recomendación de cuotas de ambos sexos en órganos políticos, de decisión económica o simplemente en censos de profesionales. Ya habíamos comentado, no obstante, que ese punto iba a ser de los primeros en caer ante el empuje de las últimas oleadas del movimiento, que ya van por otros derroteros.

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       2.-En esta contexto, es refrescante repasar otras visiones que – aunque preocupadas por la igualdad- no tenían demasiada prisa en asumir roles masculinos tradicionales y ya desgastados. Se trata de argumentos que, en otro marco, recuerdan la obra de Warner y de algunos activistas del movimiento gay, que consideraban absurdo que una corriente tan rompedora como ésta se entretuviera en acceder al matrimonio, justamente una institución caduca ( y represiva, según su formulación).

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       3.-Como estamos en el apartado de “Imágenes del Derecho”, traemos hoy una canción  alegre e irónica escrita por Maria Aurèlia Campmany –una de las cimas del pensamiento feminista en Cataluña-  e interpretada por Marina Rossell. Con toda la frescura y la alegría de las mujeres, antes de que el académico o el burócrata les construyan el género.

    Canción: Sóc una dona.

   Letra (Maria Aurèlia Campmany):

Sóc una dona, ja ho veus, una dona.
Sóc una dona i no hi vull fer res.
Sóc una dona, res més que una dona:
no seré mai un carrabiner.

Sóc una dona, ben ferma i rodona.
Sóc una dona, ja ho deus haver clissat.
Sóc una dona i això és cosa bona:
no seré mai un barbut magistrat.

Sóc una dona amb dos pits i una poma.
Sóc una dona amb l’hormona que cal.
Sóc una dona i això ja no és broma:
no seré mai capità general

Sóc una dona i n’estic ben contenta.
Sóc una dona i no hi trobo entrebanc.
Sóc una dona i això ja m’orienta:
no seré mai director d’un banc.

Sóc una dona i amb bona harmonia,
sóc la mestressa del meu propi cos.
No seré bisbe ni tampoc policia,
cosa que em posa de molt bon humor.(1).

Maria Aurèlia Campmany y Montserrat Roig, en un acto en defensa de la libertad de expresión en la Universidad de Barcelona (1981). Foto: Robert Ramos.

(1) Traducción al castellano:

Soy una mujer, ya ves, una mujer.
Soy una mujer y no voy a tocarlo.
Soy una mujer, nada más que una mujer:
no seré nunca un carabinero.

Soy una mujer, bien firme y redonda.
Soy una mujer, ya lo habrás calado.
Soy una mujer y eso es cosa buena:
no seré nunca un barbudo magistrado.

Soy una mujer con dos pechos y una manzana.
Soy una mujer, con la hormona justa.
Soy una mujer, y esto ya no es broma:
no seré nunca capitán general

Soy una mujer y estoy bien contenta.
Soy una mujer y no le veo pegas.
Soy una mujer, y eso ya me orienta:
no seré nunca director de un banco.

Soy una mujer y con buena armonía,
soy la dueña de mi propio cuerpo.
No seré obispo ni tampoco policía,
cosa que me pone de muy buen humor.

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Con la esperanza de que los debates, fórums y sesiones múltiples sirvan para algo.

       1.- Ocurre a veces que te invitan a moderar un debate o un fórum, confiando en que algo sabrás del tema y no te molesta hablar en público (o, incluso, no callas ni bajo el agua). Es una tarea a la cual no le damos la importancia que realmente tiene. Sin embargo, si reflexionamos un poco y recordamos las sesiones que hemos sufrido en nuestra vida, convendremos en que el éxito comunicativo del acto depende en gran medida del árbitro que han puesto, del repartidor de juego.

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       2.-La cosa se complica con las amenidades que nos ha traído el virus. En concreto, el uso de plataformas informáticas y la combinación de exposiciones en más de una lengua (con el inglés ya chuleando como lingua franca). En esas situaciones, el moderador es a menudo el único salvavidas para evitar los abundantes casos que ya registra la OMS de muerte por aburrimiento en el curso de un webinar.

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       3.-Encontré hace unos días un magnífico y sintético cursillo para dirigir un encuentro con precisión y eficacia. La verdad es que quedé entusiasmado con las explicaciones e incluso podríamos decir que estamos ante una nueva profesión (cosa importante, tal como está el patio). La autora es Kristin Arnold. Ha publicado en you tube este breve pero intenso programa con las siguientes lecciones:

How to Moderate a Panel Discussion: Definition of a Panel (Video #1, 4mins)

How to Moderate a Panel Discussion: Moderator’s Role (Video #2, 6 1/2mins)

How to Moderate a Panel Discussion: Clarify the Starting Conditions (Video #3, 7mins)

How to Moderate a Panel Discussion: Selecting Great Panelists (Video #4, 5mins)

How to Moderate a Panel Discussion: Preparing for the Panel (Video #5, 12mins)

How to Moderate a Panel Discussion: Moderating the Panel (Video #6, 16mins)

How to Moderate a Panel Discussion: Following Up (Video #7, 8mins)

   Me ha parecido una información útil y espero que sea provechosa (a mí me está sirviendo). Por otra parte, la misma autora ha publicado abundantes materiales y consejos sobre estas materias (por ejemplo, éste: ***). Suerte en su próxima sesión.

acción, adulto, árbitro(Fuente: Pixabay)

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Notas para aclararse en el magma de las corrientes feministas (y V).-Foucault rompe el partido.

al aire libre, amor, arquitectura

(Fuente: Alexander Nikulin).

       1.-Para concluir nuestra apretada síntesis, daremos hoy algunas pistas sobre el último jugador que ha entrado en el terreno. Se trata de la corriente “transgénero” y de la teoría queer. No es una formación homogénea[1], pero sí ha apuntalado algunas propuestas comunes. De entrada, niegan la existencia de un dimorfismo sexual de base y consideran que es el género el que crea el sexo, pero que ambos son fluidos, operan en la práctica como una performance y, en definitiva, deben quedar siempre bajo la voluntad del sujeto[2]. De ahí el famoso dogma de la autopercepción.

        Es cierto que el núcleo principal de estas ideas fue articulado por Judith Butler, pero el paisaje de fondo de Foucault ha sido determinante. No me resisto a añadir el siguiente párrafo de uno de los mejores exégetas del autor francés, el profesor Antonio Serrano[3]:

        “En ese trabajo crítico por ir más allá de lo que ya se sabe, por intentar conocer si es posible pensar de otra manera, Foucault vuelve a apresar la cuestión de la formación del sujeto en L’usage des plaisirs y Le souci de soi (1984), esta vez desde la perspectiva del deseo y la sexualidad. Rechazando esa explicación idealista que habla de una líbido natural, libre, emancipadora, que habría sido objeto de diversas concepciones a lo largo de la historia y que se habría visto eternamente reprimida por todo tipo de prescripciones morales, religiosas y penales, Foucault ha conseguido esta vez afinar de una forma más precisa su preocupación de siempre: ¿Cómo ha empezado el individuo a prestar atención hacia  sí mismo, a descifrarse, a pensarse, a cuidarse, a verse como sujeto moral y de deseo, a creer que la verdad de nosotros mismos se encuentra en ese lugar secreto del sexo, en ese “fragmento de noche” que cada uno lleva dentro de sí?”[4].

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        2.-La primera pauta que propugna esta tendencia es la aceleración médica y bajo cobertura sanitaria pública del cambio de sexo en las situaciones de hermafroditismo y disforia. Ahora bien, la tesis fuerte es la decisión y certificación  de la propia orientación en base a una mera declaración de voluntad (en lo que se conoce como «despatologización» de la transexualidad). Ello nos pone frente a un dilema legal interesante: ¿debe el ordenamiento registrar y tener en cuenta las diversas elecciones personales a lo largo de la vida o, sencillamente, ha de renunciar de una vez a tomar en consideración el dato del sexo en las relaciones jurídicas?

        Desde otra perspectiva, el programa trans arruina el proyecto reformador que ha construido el feminismo dominante. No  es sólo una cuestión de baños únicos o de  deportes competitivos con individuos de diferente sexo en la misma clasificación. Se trata, por ejemplo, de que sería fácil para el maltratador evitar una mayor pena si  se inscribe como mujer antes del delito. Si lo hace después, su  mutación implicará su traslado a una prisión de mujeres (éste es un tema que ya se ha discutido en otros países  y no sólo con respecto a cárceles, sino también para casas de acogida).

        Por otra parte –y seguimos con la demolición del estatuto mainstream-  los informes de género para la elaboración de normas pierden sus sentido, ya que se diluyen en una marea variable de identidades múltiples. El llamado lenguaje inclusivo, en fin, se desparrama en una multitud de pronombres que se encargan de elegir los mismos sujetos aludidos (como pasa ya de hecho en algunos campus norteamericanos).

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        3.-Es probable que el lector se sorprenda ante lo estrafalario o impracticable de estas medidas. No obstante, su éxito en ciertos medios de comunicación autocalificados como vanguardistas[5] y su probable fusión con ciertas pautas del transhumanismo le auguran un futuro prometedor para algunos o inquietante para otros.

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[1] En realidad, no es perfectamente uniforme ninguna de las tendencias feministas que hemos expuesto. Ahora bien, he procurado describir los puntos de vista que han ido asentando y las consecuencias que de ellos se derivan.

[2] Obsérvese que no son estas doctrinas las únicas que propugnan la evitación de discriminaciones contra los homosexuales. En este punto, el acuerdo es absoluto en todas las corrientes  examinadas y está respaldado por un amplio consenso social.

[3] SERRANO GONZÁLEZ, A.:Michel Foucault. Sujeto, derecho , poder, Zaragoza, 1987, p.29.

[4] Pueden verse estas ideas en la obra de FOUCAULT, L’usage des plaisirs II,Histoire de la sexualité, Paris , Gallimard, 1984, pp. 15 y ss. Como remacha SERRANO, Foucault nos propone “el ejercicio de desmontarnos como sujetos y como conciencia, de desactivar nuestra “verdad”, de desprendernos, en fin, de nosotros mismos” (Op. cit. , p. 29).

[5] La exaltación de la subjetividad propia del romanticismo y llevada al extremo, por ejemplo, en el expresionismo alemán, ha acabado siendo la tierra abonada para la explosión queer. De ahí también la marca occidental de este desarrollo, que apenas ha penetrado en otras culturas del mundo.

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Notas para aclararse en el magma de las corrientes feministas (IV).-La construcción de la escuela hegemónica.

antiguo, Arte, artístico(Fuente: *)

        1.-El marxismo entró con fuerza en nuestro debate a través de Engels y su obra El origen de la familia, la propiedad privada y  el Estado. El autor sostiene que en el matrimonio monógamo capitalista el hombre ocupa la posición del burgués. El enfrentamiento entre sexos es la manifestación a nivel doméstico de la lucha de clases y sólo la llegada del comunismo podría disolverla.

        No obstante, la igualdad legal establecida por el socialismo real no se tradujo en modo alguno en un mayor acceso de las mujeres a los puestos clave de la vida social o política (salvo en algunas organizaciones especializadas). Por otra parte, la crítica doctrinal a la sociedad de consumo no advirtió el importante papel que ésta ha tenido en la liberación femenina.

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        2.-A finales de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado, florece en los Estados Unidos el Women’s Movement. Después de lograr algunos avances legales en favor de la igualdad, acaba poniéndose sobre el tapete la famosa frase de Carol Hanischlo personal es político[1]. Esta “repolitización”  de lo sexual y lo doméstico se combinará con la recuperación de Simone de Beauvoir, de su libro El segundo sexo  y de su conocida sentencia: “no se nace mujer, se llega a serlo”. En esta última oración se guarda el diamante del feminismo imperante: la noción de género.

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        3.-Estamos ante un término que aparece en muchos contextos y que merece diversos matices. (“perspectiva de género”, “violencia de género”, etc.). Para profundizar en ellos, me remito a la magnífica obra de Pablo de Lora, Lo sexual es político (y jurídico).

        Ahora bien, me interesa resaltar dos aspectos. En primer lugar, se considera normalmente que el género femenino es el rol personal y social que se asigna a las que son biológicamente mujeres. Es decir, no se niega aún el dimorfismo sexual (a diferencia de las corrientes queer o trans que examinaremos el viernes, en nuestro siguiente artículo).

        En segundo lugar, partiendo de la premisa de la “desigualdad estructural de género”[2], el feminismo triunfante  -a diferencia de la posición liberal- es fuertemente intervencionista. Éste es un dato relevante para el jurista y puede observarse su concreción en el fomento de un Derecho penal  con mayor punición para los hombres (con el objeto de prevenir una previa violencia de base), los preceptivos informes de género en los procedimientos legislativos y de elaboración de normas reglamentarias (por ejemplo, en planes de urbanismo), la imposición de cuotas en procedimientos electorales o de constitución de órganos políticos –incluso en corporaciones privadas-, la modificación de planes y materias de estudio, el levantamiento de un neolenguaje de corrección, etc.

        Como es fácil intuir, se trata de la tendencia dominante en la actualidad. No obstante, como veremos en la siguiente y última nota, su preponderancia está siendo socavada por los nuevos desarrollos del feminismo.

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[1]Evidentemente, estamos abusando del trazo grueso porque el lector ya puede suponer que, justo en la época citada, se inician las ya permanentes  “guerras culturales” basadas  en la tesis gramsciana de que no sólo importa lo económico, sino que las hegemonías sociales y políticas también se construyen a través de los valores, los relatos compartidos, las interpretaciones intelectuales de la realidad, etc. Por otra parte, hay que reseñar que el papel de la izquierda norteamericana va a ser fundamental en todo este proceso.

[2] Manifestada en un abanico de situaciones, que irían desde la pura y simple opresión hasta una sibilina invisibilidad.

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Notas para aclararse en el magma de las corrientes feministas (III).-La zona liberal.

  adentro, Arte, blanco y negro(Fuente:Zack Jarosz)

    1.-Sería absurdo unificar en este artículo las frondosas ramificaciones de una tendencia que, además, se describe a veces simplemente en oposición al feminismo hegemónico. Por otra parte, existen afortunadamente autores inclasificables. Por ejemplo, no me resisto a citar a la siempre sugerente Camille Paglia[1].

      Dicho esto, puede afirmarse que el núcleo de la posición liberal está en la igualdad de derechos, en la igualdad ante la ley a pesar del indiscutible dimorfismo sexual. Situaríamos su símbolo clásico en las sufragistas, que se curtieron en favor del voto femenino, y cabría seguir su pista en las transformaciones del Derecho matrimonial en la segunda mitad del siglo XX.

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     2.-Como hemos apuntado, el feminismo liberal admite –como dato evidente y científico- la bifurcación sexual. Por tanto, por simples motivos de seguridad, de justicia o de comodidad, no se juzgan negativamente patrones o actividades donde las personas de diferente sexo se expresan de forma separada. Por ejemplo, baños públicos diversos, juegos deportivos y clasificaciones distintas, etc. El tema puede parecer irrelevante, pero ha sido el caballo de batalla de ciertas corrientes que examinaremos más adelante.

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      3.-Construido el plano de la igualdad, ya puede operar el libre consentimiento, que sería la segunda pata de la tendencia que hoy describimos. Esta clave impregna una línea permisiva respecto a la robofilia, la zoofilia, la pornografía[2] o la prostitución. Ello no excluye, respecto a esta última, algunas medidas ad hoc (por ejemplo, sanitarias), pero la idea rectora es no entrometerse en el consentimiento libremente emitido.  El feminismo liberal no es abolicionista.

      Más discusiones genera, sin embargo, la cuestión de la pedofilia, con posiciones dubitativas de algunos autores (en todas las corrientes feministas, por cierto) respecto a la “edad borrosa”. No obstante, la robusta prueba de los daños persistentes en la salud psicológica justifica por ahora un rechazo mayoritario.

      En la misma línea, como es fácil intuir, se bendicen los acuerdos reproductivos y la gestación subrogada. En cambio, no detecto una postura común en relación a la institución matrimonial, que se ha vaciado de sentido con la regulación del matrimonio homosexual (en efecto, una vez zanjado que la diferenciación sexual no es su esencia, nada impide que reclamen su legalización otras combinaciones grupales o “redes de cuidados”, como se dice a veces).

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[1] Una parte de su obra se ha traducido al castellano. Puede verse una recopilación de algunos de sus artículos en su librito Feminismo pasado y presente.

[2] Aunque ello no sería óbice para justificar restricciones en favor de la infancia.

Notas para aclararse en el magma de las corrientes feministas (II).-El añejo sector reticente.

Violación de la mujer Sabine — Foto de Stock       1.-Se da por supuesto que los postulados elementales del feminismo son aceptados unánimemente, al menos en la órbita occidental. Sin embargo, la primera postura que  pondré sobre el tapete podría ser calificada como su impugnación frontal. Es un pensamiento que admite que la diferenciación sexual suele conllevar distintos papeles sociales, pero que no podemos hablar ni de “género” ni de discriminación. Existe, pues, una división de tareas y funciones, pero no ha sido injusta o perjudicial para las mujeres.

        La versión más extrema apunta a que la alcoba o, en general, el ámbito doméstico e íntimo corrigen el minoritario protagonismo colectivo de las féminas. En esta línea se argumenta que, a lo largo del tiempo, los hombres han asumido los trabajos más penosos (con el paradigma de su participación en las actividades militares y defensivas). Por tanto, lo que simplemente ocurre es que se distribuyen derechos y cargas a partir del dato biológico.

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        2.-Una aguda derivación de la posición que estamos comentando enfoca ejemplos más o menos reales como el de cierta imagen de la sociedad vasca tradicional, con su fuerte aroma a matriarcado. Los hombres se volcaban en el duro oficio de la mar, con largas ausencias y altísimos riesgos. Por su parte, las mujeres asumían la administración del patrimonio familiar, el cuidado de los hijos y el asentamiento de los patrones éticos del clan. Cuando el marido (e incluso el abuelo y los hijos mayores) volvían a puerto, los roles se mantenían. Se dice que no había en todo esto desequilibrio inequitativo, sino asunción de derechos y facultades que se compensaban con cargas y deberes.

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        3.- La corriente que hemos expuesto es hoy minoritaria. Ahora bien, tienen  aún predicamento lo que podríamos denominar “islotes tradicionales”. Por ejemplo, algunos consideran que del dimorfismo sexual brota “la condición femenina” y que ello tiene consecuencias sociales y jurídicas. De ahí nace la tesis de una mayor punición penal de los ataques a la mujer, a causa de su mayor debilidad física. Esta inspiración ha estado presente en nuestro código penal hasta fechas bien recientes[1] (y conecta con la base moral de la inmensa mayoría de la población, que condena agriamente la cobardía de esta clase de agresiones). En el mismo estante del tratamiento normativo diferenciado podríamos situar el gobierno de la Iglesia Católica, con compartimentos estancos para ambos sexos.

        Como es fácil intuir, en este abanico de doctrinas no es necesario el artefacto conceptual del género y se considera que la disparidad de los quehaceres nace de forma natural a partir de la bifurcación sexual. Más que la igualdad interesa aquí la protección a las mujeres, la idealización o ensalzamiento de la condición femenina, etc. En definitiva, pues, roles distintos y regímenes jurídicos diferenciados. No obstante, incluso dentro de estas orientaciones sería ya muy rara la defensa de ciertas discriminaciones flagrantes como, por ejemplo, la vieja licencia marital. Es decir, la gran oleada del feminismo liberal ha ido desgastando la roca de estas construcciones. Lo veremos mañana.

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[1] En realidad, siempre reaparece, incluso bajo ropajes progresistas y à la page.

Diarios para un confinamiento (II). En un palmo de terreno.

         1.-Hace ya cinco años, escribía en este cuaderno una reflexión bajo el título “¿Qué es la clase? Un secreto”. Allí planteaba lo fácil que sería organizar la enseñanza universitaria a distancia y el papel que, en su caso, podría tener la clase presencial. Léanlo, no les defraudará.

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…       2.-¿Quién podría intuir en aquel momento que, unos años después, de forma abrupta, el teletrabajo se impondría sin escapatoria? Son muchos los sectores que, en pocos días, han dado ya pasos de gigante. Dejando aparte por un segundo el terrible momento que estamos viviendo, lo cierto es que  algunas personas descubrirán nuevas formas, más gozosas y productivas, de enfrentarse con su oficio.

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…       3.-Hablábamos ayer de la legión de héroes que está ahora mismo en nuestras calles. Pero también hay muchos luchadores dentro de cada hogar. El futuro feliz del teletrabajo ha aterrizado en habitaciones reducidas, donde la obligación laboral convive con el necesario cuidado de los menores, de los ancianos e incluso de los enfermos. Muchos vecinos construyen cada día en unos pocos metros el delicado rompecabezas del trabajo (que hoy es un bien valioso), de la educación de sus propios hijos y del  apoyo a sus mayores (a veces es una vecina impedida, a la que se lleva la compra). Hay soldados y enfermeros dentro las casas.

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