Xerrada sobre la funció directiva, 23 de gener del 2020.

Marc: Postgrau d’ocupació pública (Escola d’Administració Pública-UAB).

1.-Introducció. Reflexió sobre les idees de dirigir, governar, executar, decidir i jutjar.Tradicions organitzatives i normativa.

2.-La regulació de l’EBEP. Estem, més aviat, davant una funció i no davant una classe de personal.

3.-La regulació  a les lleis estatals.

4.-Alguns intents de les Comunitats Autònomes.

5.-En especial, la regulació gallega.

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.-Materials:

Notas para una sesión sobre la dirección pública.(I)

Notas para una sesión sobre la dirección pública (II)

Notas para una sesión sobre la dirección pública (III).

Notas para una sesión sobre la dirección pública (y IV). Anexo documental.

14 principios de Fayol para la administración eficiente.

BIBLIOGRAFIA BÀSICA:

1.-Manual fonamental: Miguel SÁNCHEZ MORÓN, Derecho de la función pública, Tecnos, 2008.

2.-Informació básica: “Administraciones Públicas y su personal. Personal directivo en las Administraciones Públicas”: https://administracionespublicas.wordpress.com/2016/11/30/personal-directivo-profesional/

3.-Reflexió especialitzada: MAESO SECO, L.F.: El personal directivo en España (su régimen jurídico antes y después del EBEP), Madrid, La Ley, 2011.

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BIBLIOGRAFIA BÀSICA

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1.-Manual fonamental: Miguel SÁNCHEZ MORÓN, Derecho de la función pública, Tecnos, 2008.

2.-Informació básica: “Administraciones Públicas y su personal. Personal directivo en las Administraciones Públicas”: https://administracionespublicas.wordpress.com/2016/11/30/personal-directivo-profesional/

3.-Reflexió especialitzada: MAESO SECO, L.F.: El personal directivo en España (su régimen jurídico antes y después del EBEP), Madrid, La Ley, 2011.

El inmarcesible Peter

1.-No quedaba mal Laurence J.Peter en aquella obra extraordinaria del profesor Nieto titulada El pensamiento burocrático. Creo recordar que el autor norteamericano estaba incluido entre “los humoristas”, pero don Alejandro valoraba mucho su aportación. Hoy vuelve a ser citado –ya es un clásico, claro- en el último artículo de Chaves sobre los directivos y su provisión. Es  éste un tema que nos ha preocupado en algunas ocasiones (*) y que, ciertamente, da la impresión de que no está construido del todo. El mismo Chaves se refiere a la falta de regulación, a la ausencia de apuestas normativas claras después del Estatuto Básico del Empleado Público. No es fácil, desde luego, lidiar con este toro, ya que las opciones son diversas, muchos quieren ser llamados y pocos serán los elegidos.

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2.-Ahora bien, antes de transcribir aquí las reflexiones de Chaves, conviene hacer un par de puntualizaciones. Es cierto que en nuestro país (quizás en todos) la literatura crítica contra los males de la Administración disfruta de una larga tradición. Podría empezar con el tópico de Larra, pero  lo cierto es que esta línea ha ido sosteniéndose como globo en vendaval. No faltó –es verdad- un torrente de loas a la arquitectura del EBEP, pero la cosa pública es siempre fácil pasto para el denuesto. Razones no faltan.

Sin embargo, las puyas a la Administración –tan justificadas- han de tener en cuenta el ambiente general en el que esta se mueve. En los últimos cuarenta años, el progreso de la sociedad española ha sido extraordinario, sobre todo en el campo económico (pese a la crisis). No tendría sentido que el mundo empresarial se hubiera modernizado e internacionalizado y que la Administración se hubiera quedado muy atrás. Siempre irá un poco o bastante a la zaga –porque el interés público es una rémora necesaria-, pero no cabe decir que lo privado y lo social van bien y lo público-administrativo va mal. Todos estamos en el mismo barco, aunque cada uno con su paso y su luz.

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3.-Y la misma idea se refuerza si pensamos en que el principio de Peter también se aplicaba a las organizaciones privadas. Es decir, sus grados superiores tienden igualmente a estar ocupados por incompetentes. Es verdad que, a la corta o a la larga, el dios mercado expulsará de la faz de la Tierra a los ineptos pero, mientras llega a ese día, los usuarios habrán notado en su carne las garras del complejo de inferioridad que el incompetente está intentando liquidar. Aunque, claro está, para ir aguantando los platillos, siempre puede la corporación privada acercarse al calorcillo de los peterianos públicos y dejar su impronta en los boletines oficiales –estatales, autonómicos o locales-.

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«Se buscan  directivos públicos por quien no sabe dirigir»

J. R. Chaves.

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Tiempo de silencio (y II)

Aunque cada uno puede interpretar la abundante ironía de Martín-Santos como crea conveniente, me arriesgo a introducir nuestras acostumbradas negritas y a cerrar la cita que iniciamos ayer:

 

“Hay ciudades tan descabaladas, tan faltas de sustancia histórica, tan traídas y llevadas por gobernantes arbitrarios, tan caprichosamente edificadas en desiertos, tan parcamente pobladas por una continuidad aprehensible de familias, tan lejanas de un mar o de un río, tan ostentosas en el reparto de su menguada pobreza, tan favorecidas por un cielo espléndido que hace olvidar casi todos sus defectos, tan ingenuamente contentas de sí mismas al modo de las mozas quinceñas, tan globalmente adquiridas para el prestigio de una dinastía, tan dotadas de tesoros –por otra parte- que puedan ser olvidados los no realizados a su tiempo, tan proyectadas sin pasión pero con concupiscencia hacia el futuro, tan desasidas de una auténtica nobleza, tan pobladas de un pueblo achulapado, tan heroicas en ocasiones sin que se sepa a ciencia cierta por qué sino de un modo elemental y físico como el del campesino joven que de un salto cruza el río, tan embriagadas de sí mismas aunque en verdad el licor de que están ahítas no tenga nada de embriagador, tan insospechadamente en otro tiempo prepotentes sobre capitales extranjeras dotadas de dos catedrales y de varias colegiatas mayores y de varios palacios encantados –un palacio encantado al menos para cada siglo-, tan incapaces para hablar en su idioma con la recta entonación llana que le dan los pueblos situados hacia el norte a doscientos kilómetros de ella, tan sorprendidas por la llegada de un oro que puede  convertirse en piedra pero que tal vez se convierta en carrozas y troncos de caballos con gualdrapas doradas sobre fondo negro, tan carentes de una auténtica judería, tan llenas de hombres serios cuando son importantes y simpáticos cuando no son importantes, tan vueltas de espalda a toda naturaleza –por lo menos hasta que en otro sitio se inventaron el tren eléctrico y la telesilla-, tan agitadas por tribunales eclesiásticos con relajación al brazo secular, tan poco visitadas por individuos auténticos de la raza nórdica, tan abundantes de torpes teólogos y faltas de excelentes místicos, tan llenas de tonadilleras y autores de comedias de costumbres, de comedias de enredo, de comedias de capa y espada, de comedias de café, de comedias de punto de honor, de comedias de linda tapada, de comedias de bajo coturno, de comedias de salón francés, de comedias del café no de comedia dell’arte, tan abufaradas de autobuses de dos pisos que echan humo cuanto más negro mejor sobre aceras donde va la gente con gabardina los días de sol frío, que no tienen catedral.

[…]

De este modo podremos llegar a comprender que un hombre es la imagen de una ciudad y una ciudad las vísceras puestas al revés de un hombre, que un hombre encuentra en su ciudad no sólo su determinación como persona y su razón de ser, sino también los impedimentos múltiples y los obstáculos invencibles que le impiden llegar a ser, que un hombre y una ciudad tienen relaciones que no se explican por las personas a las que el hombre ama, ni por las personas a las que el hombre hace sufrir, ni por las personas a las que el hombre explota ajetreadas a su alrededor introduciéndole pedazos de alimento en la boca, extendiéndole pedazos de tela sobre el cuerpo, depositándole artefactos de cuero en torno de sus pies, deslizándole caricias profesionales por la piel, mezclando ante su vista refinadas bebidas tras la barra luciente de un mostrador. Podremos comprender también que la ciudad piensa con su cerebro de mil cabezas repartidas en mil cuerpos aunque unidas por una misma voluntad de poder merced al cual los vendedores de petardos de grifa, los hampones de las puertas traseras de los conventos, los aprovechadores del puterío generoso, los empresarios de tiovivos sin motor eléctrico, los novilleros que se contratan solemnemente para las capeas de los pueblos del desierto circundante, los guardacoches, los recogepelotas de los clubs y los infinitos limpiabotas quedan incluidos en una esfera radiante, no lecorbusiera, sino radiante por sí misma, sin necesidad de esfuerzos de orden arquitectónico, radiante por el fulgor del sol y por el resplandor del orden tan graciosa y armónicamente mantenido que el número de delincuentes comunes desciende contínuamente en su porcento anual según las más fidedignas estadísticas, que el hombre nunca está perdido porque para eso está la ciudad (para que el hombre no esté nunca perdido), que el hombre puede sufrir o morir pero no perderse en esta ciudad, cada uno de cuyos rincones es un recogeperdidos perfeccionado, donde el hombre no puede perderse aunque lo quiera porque mil, diez mil, cien mil pares de ojos lo clasifican y disponen, lo reconocen y abrazan, lo identifican y salvan, le permiten encontrarse cuando más perdido se creía en su lugar natural: en la cárcel, en el orfelinato, en la comisaría, en el manicomio, en el quirófano de urgencia, que el hombre –aquí- ya no es de pueblo, que ya no pareces de pueblo, hombre, que cualquiera diría que eres de pueblo y que más valía que nunca hubieras venido del pueblo porque eres como de pueblo, hombre.”

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Amistad íntima versus mero compañerismo.

Aunque la tesis del maestro Chaves es en parte discutible, es evidente que estamos ante un problema grave y de difícil solución, especialmente en los procesos de estabilización de plantillas que últimamente está acometiendo la Administración Pública. Transcribo, pues, su reciente artículo -«La recusación inútil: compañeros y sin embargo amigos«-, con nuestra ordenación habitual y nuestras negritas.

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La recusación inútil: Compañeros y sin embargo amigos

1.-Con el despertar de Ofertas de empleo público y convocatorias varias (plazas libres, consolidaciones y funcionarizaciones) se designarán tribunales calificadores y se despertará la perplejidad de algún aspirante al comprobar que forma parte del mismo el Jefe de otro competidor. O sea, el Jefe de Servicio o Sección es el presidente o vocal del Tribunal calificador que juzgará las pruebas o valorará los méritos del Jefe de negociado (interino o temporal).

Si alguien intentase la recusación del vocal aduciendo esa relación de jefe a subordinado, o de compañero de despacho en la administración, se tropezaría con su rechazo administrativo y posiblemente jurisdiccional.

En efecto, el art.23 Ley Régimen Jurídico del Sector Público dispone que son motivo de abstención y/o recusación:

a) Tener interés personal en el asunto de que se trate o en otro en cuya resolución pudiera influir la de aquél; ser administrador de sociedad o entidad interesada, o tener cuestión litigiosa pendiente con algún interesado.

b) Tener un vínculo matrimonial o situación de hecho asimilable y el parentesco de consanguinidad dentro del cuarto grado o de afinidad dentro del segundo, con cualquiera de los interesados, con los administradores de entidades o sociedades interesadas y también con los asesores, representantes legales o mandatarios que intervengan en el procedimiento, así como compartir despacho profesional o estar asociado con éstos para el asesoramiento, la representación o el mandato.

c) Tener amistad íntima o enemistad manifiesta con alguna de las personas mencionadas en el apartado anterior.

d) Haber intervenido como perito o como testigo en el procedimiento de que se trate.

e) Tener relación de servicio con persona natural o jurídica interesada directamente en el asunto, o haberle prestado en los dos últimos años servicios profesionales de cualquier tipo y en cualquier circunstancia o lugar.

En el caso analizado, de funcionario interino o trabajador temporal que aspira a plaza que debe ser juzgada por Tribunal del que forma parte “su jefe” o “su compañero”, en rápida lectura de la ley y una visión superficial e instintiva, podrían aducirse tres vertientes:

  • Tener “interés personal en el asunto” pues al fin y al cabo el “asunto” que tiene entre manos el vocal del tribunal es seleccionar un aspirante y personalmente podrá desear que se consolide o se excluya la persona que conoce y comparte oficina y trabajo con él.
  • Tener “amistad íntima” pues el contacto hace la amistad y en una oficina pública no solo se trabaja sino que hay momentos para la fraternidad: cafés, tiempos muertos de charla compartida, asuntos administrativos de implicación conjunta, ágapes de jubilaciones, asistencia a funerales de allegados,etc.
  • Tener “relación de servicio con personal natural o jurídica interesada directamente en el asunto”, pues existe relación de servicio entre el Jefe de Servicio y el Jefe de Sección o respecto del personal a su cargo.

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2.-Sin embargo, ese enfoque es erróneo, pues la jurisprudencia es cicatera en apreciar tales motivos de recusación, como expuse en mi Vademécum de oposiciones y concursos (Amarante, 2019) pues:

  • Los motivos de abstención/ recusación son legalmente tasados.
  • Los motivos son de interpretación restrictiva.
  • Las precisiones importan, pues no basta la amistad sino debe ser “íntima”; no basta la enemistad pues debe ser “manifiesta” y no basta la “relación de servicio” dentro del trabajo pues la “relación de servicio” debe ser relación de patrono y empleador, siendo lo cierto que el funcionario es tan “trabajador o empleado” como los demás pues el único patrono es la Administración.

A modo de resumen la STSJ de Madrid de 18 de julio de 2014 (rec. 256/2012), del ámbito universitario, es clara y exhaustiva:

En lo que hace a la causa de abstención consistente en la amistad íntima, tampoco se puede presumir ni la relación de amistad ni desde luego si es íntima o no, debiendo dejar sentado que el hecho de haber colaborado la aspirante con el presidente y el vocal en varios libros, o el haber sido docente en una asignatura de la que es responsable el presidente de la Comisión, no implica, significa ni presupone la existencia de la referida amistad íntima, que requiere ser probada.

Finalmente la causa consistente en haber tenido relación de servicio con persona natural o jurídica directamente en el asunto, o haberle prestado en los dos últimos años servicios profesionales de cualquier tipo y en cualquier circunstancia o lugar, no concurre ni en el presidente ni en el vocal, puesto que la anterior causa de recusación lo que requiere es que el recusado haya prestado servicios a otra persona, es decir trabajar para ella, o haberle prestado servicios profesionales, estando claro que ni el presidente ni el vocal han trabajado para la señora Josefina ni le han prestado servicios profesionales. Hay que recordar que el hecho de trabajar la señora Josefina como profesora en el departamento o área de la Universidad en el que también trabaja como profesor el presidente de la Comisión de Valoración no es causa de recusación para la Sala 3a del Tribunal Supremo, en concreto la de “compartir despacho profesional o estar asociado con éstos para el asesoramiento, la representación o el mandato”, cuya existencia requiere de algo más que esa mera relación de compañerismo entre profesores de un mismo centro universitario (vid. la STS de 19 de julio del año 2012, rec. 2825/2009), y por la misma razón tampoco se aprecia que la colaboración como coautores de varios libros constituya la mencionada causa de recusación, por lo que se está en el caso de la desestimación del Recurso contencioso-administrativo.

El caso analizado es un ejemplo en que la norma y la interpretación jurisprudencial van un paso por detrás de la realidad. A mi personal juicio, desde una perspectiva dogmática “la relación de servicio” se establece entre administración y todos sus funcionarios, y no entre los funcionarios de la misma. Por ello, la jurisprudencia es técnicamente impecable.

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...3.-Ahora bien, no se puede perder de vista la finalidad de la recusación ni que cuando se trata de un proceso selectivo el principio de imparcialidad (art. 55.2 c, EBEP) impone la interpretación mas favorable a la efectividad del derecho fundamental de acceso al empleo público (art. 23.2 y 103 CE); se trataría de que los árboles jurídicos no nos impidan ver el bosque de la realidad, y ello porque es innegable que cuando un jefe administrativo “juzga” o valora a su compañero de despacho, a su inferior jerárquico, entre los que reina por imperativo del Estatuto Básico del Empleado público una relación de lealtad y jerarquía, compartiendo la “jaula administrativa” día a día para lo bueno o para lo malo, NO SE ES INDIFERENTE. No se alcanzará amistad “íntima” ni enemistad “manifiesta”, ni será uno patrono del otro, pero lo que es indudable es que no será imparcial cuando sus destinos se crucen en un procedimiento competitivo en que esté esa persona conocida y compañero frente a desconocidos.

Es verdad que nada impide demostrar que mas allá de la relación profesional como compañeros hay esa intimidad o enemistad, pero esta es una prueba diabólica y además dificilísima de demostrar.

Sin embargo sería deseable o bien una modificación legal, o bien una interpretación jurisprudencial (de indudable interés casacional) sobre esta cuestión.

Esto es, o bien una modificación legal que dispusiese algo así:

Se entenderá que existe relación de servicio a efectos de abstención cuando exista relación jerárquica entre el miembro del Tribunal calificador de oposiciones y concursos y cualquier aspirante, o haya existido dentro de los tres años anteriores a la convocatoria; asimismo si se ha prestado servicio en dicho período para la misma administración y dentro de la misma unidad o nivel orgánico. Se excluyen los casos en que la administración acredite la falta de contacto personal en sus respectivos puestos de trabajo por la distancia geográfica de los lugares de prestación de servicios o por las distintas exigencias funcionales.

Alternativamente (si el legislador no se mueve, como ha demostrado ya que la Ley 40/2015 de Régimen del Sector Público en este punto no alteró una palabra de lo dicho por la vieja Ley 30/1992 de Administraciones Públicas) sería bueno que se apreciase como cuestión de interés casacional:

Si la relación de servicio mencionada en el art. 23 de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, comprende la relación jerárquica entre empleados públicos dentro de la misma administración.

La ocasión perdida se evidenció en la Sentencia de la Sala contencioso-administrativa del Tribunal Supremo de 30 de noviembre de 2017 (rec. 2107/2015) que dispuso:

OCTAVO.- Finalmente y también al amparo del artículo 88.1. d) de la LJCA, se alega la infracción del artículo 28.2. c) y e), de la Ley 30/1992, apartados que, respectivamente, prevén como motivos de abstención en los procedimientos administrativos, «Tener amistad íntima o enemistad manifiesta» en este caso con los interesados participantes en el proceso selectivo y «Tener relación de servicio con persona natural o jurídica interesada directamente en el asunto, o haberle prestado en los dos últimos años servicios profesionales de cualquier tipo y en cualquier circunstancia o lugar». En concreto las ahora recurrentes sostuvieron que habían recusado a tres de los miembros del tribunal que eran compañeros de trabajo de diversos candidatos que concurrieron al proceso selectivo.

NOVENO.- La sentencia desestimó la demanda en ese extremo porque el hecho de ser “compañero de trabajo” no implica amistad íntima o enemistad manifiesta ni hay prueba que lo sostenga; es más, uno de los recusados -el doctor Ángel- alegó que también había sido “compañero de trabajo” de aspirantes también suspendidos, entre éstos la ahora recurrente doña Clemencia.

DÉCIMO.- Tal motivo se desestima por las siguientes razones:

1º Los mismos recurrentes admiten que se está ante una cuestión de hecho que escapa a la revisión casacional, salvo que el tribunal de instancia haya incurrido en una valoración arbitraria, ilógica o irrazonable de las pruebas, lo que no se plantea.

O sea, que posiblemente será objeto de valoración casuística por Juzgados y Salas territoriales o la Audiencia Nacional, siendo deseable una interpretación flexible y reconstructiva de tales conceptos. Está en juego la credibilidad de las oposiciones y concursos.

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La ciudad que fue (I)

Federico Jiménez Losantos escribió un interesantísimo libro –La ciudad que fue. Barcelona, años 70– sobre su vida aquí, justo en los años setenta de la fase final del régimen de Franco y los inicios de la andadura democrática. Y digo interesantísimo porque, entre otras cosas, es una descripción indispensable para  entender el faro en el que se convirtió Barcelona en aquellos  tiempos, tanto en el terreno político como en el cultural y de las costumbres. Por sus páginas aparecen los grupúsculos del antifranquismo, las vanguardias artísticas,  el nacimiento del movimiento homosexual, etc. Más que el aspecto político, como digo, es útil ahora el recuerdo de la imagen casi mítica de Barcelona.

Por otro lado, me llama la atención la cita entusiasta –que comparto- de “Mi calle”, de Lone Star, que  en este cuaderno hemos  celebrado ya en una ocasión. Vayamos, pues, con la rememoración del año 1971, a partir de un viaje en moto a la Ciudad Condal. Inevitable, por cierto,  la asociación de este fragmento con otros  trayectos iniciáticos o de descubrimiento a través de la motocicleta de las calles barcelonesas. El primero y principal fue, sin duda, el Pijoaparte de Marsé en Últimas tardes con Teresa, desde el Carmelo hacia la lejana Costa Brava. Pero luego vendrían las travesías nocturnas de la Lambretta de Arcadi Espada en Contra Catalunya, el desnudo mítico en «L’orgia» de Juanjo Puigcorbé a lomos de una Vespino por el centro de la ciudad, etc. Vayamos, pues, al fragmento (las negritas son nuestras):

”El primer viaje en moto fue simplemente suicida: desde Orihuela hasta Gerona, sin parar. Vivaqueábamos en pisos de amigos por aquí y por allá o pasábamos la noche en el campo, con unos sacos de dormir del ejército que compramos en el Rastro. Y así llegué por segunda vez a Barcelona, brujuleando algún piso donde instalarnos en septiembre. Fue, más que nada, un contacto con la ciudad, tan bonita y sudorosa como suele estarlo en agosto. Pasamos sólo una noche en una pensión que conocía Gonzalo, en una calle que desde entonces me encantó: la Rambla de Cataluña, paralela al paseo de Gracia. Al lado de aquella lóbrega fonda estaban el cine Alexandra y su hermanito de bolsillo, el Alexis, que era donde se estrenaban esas películas eurorraras que Terenci, Gimferrer y demás comentaban luego en Fotogramas. Y a la vuelta de la esquina estaba el Drugstore, el de las bellísimas Romy, Gimpera, Serena Vergano y otras criaturas de película de la Escuela de Barcelona. Allí, allí  mismo, el Drugstore,  allí la noche, allí la vida de madrugada y escaparate, con su librería siempre abierta y su restaurante insomne, nocherniego, para artistas, borrachos y cinéfilos. Ésa era la Barcelona que yo buscaba. Más que verla, me la sabía de memoria, con fotos incluidas.

Pero el otoño desbarató la euforia veraniega. Sólo conseguí encontrar, con otros dos amigos de la cantera navarroaragonesa, un piso feotón en la calle Riera de Horta, más allá de la última encrucijada del metro, la de Sagrera, al borde del pueblo industrial de San Andrés, convertido en barrio obrero de color ladrillo y amianto. Bajo nuestro piso había un bar populoso, con su cartera de negocios enfrente: el Canódromo. Fue trasladarnos allí, empezar a llover y ya no paró hasta el mes de mayo. Llovía sobre los perros que se esforzaban detrás de una liebre mecánica, llovía sobre la liebre, llovía sobre los que desde Barcelona y el extrarradio llegaban hasta allí a “apostar a los perros”, título que decidí ponerle a un libro de poemas que no pasó del primero, seguramente por culpa de la lluvia. Llovía también sobre la Universidad, que chapoteaba entre huelgas y holganzas, Aquella huelga endémica me impidió contemplar “la lluvia sobre el patio de la Universidad”, el hermoso patio de Letras, en la Central, que canta Gimferrer en “Arde el mar”. Con la Universidad cerrada, caía sobre mí un aguacero prosaico y melancólico, suburbano sin ciudad, con olor a pasillo de metro, a bar de muchas tapas, a cine de sesión doble, a liebre de cuerda y trapo bajo la lluvia, a la espera de los perros en sus jaulas. En aquel invierno, siempre llovía sobre mojado.”

Vista aérea del Ensanche de Barcelona. Fuente: ***.

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«Francesco Indovina. De l’ordre i el desordre a la ciutat» (Oriol Nel·lo).

Té tota la pinta de ser un llibre fonamental. A més, admiro especialment Francesco Indovina – i també Oriol Nel·lo, que ha ajudat a introduir-lo entre nosaltres-. Precisament, del blog d’aquest últim prenc l’article d’avui,  que podeu seguir en el format orignal aquí *** o bé tot seguit amb la nostra tipografia:

1.-En la seva Teoria General de la Urbanització (1867), Ildefons Cerdà explica l’impacte que va rebre en la seva joventut, en descobrir les possibilitats dels mitjans de transport mecànics. «Llavors, comparant els temps amb els temps, costums amb costums i elements amb elements» -escriu Cerdà- “vaig comprendre que l’aplicació del vapor com a força motriu assenyalava per a la humanitat el terme d’una època i el principi d’una altra., I que al present ens trobem en un veritable estat de transició«. Un període en el qual s’haurien confrontar el vell ordre i l’ordre naixent. La durada d’aquesta lluita entre passat i present seria més o menys llarga, però en tot cas es dirimiria a les ciutats, les quals, haurien de ser «el camp d’operacions d’aquesta mateixa lluita titànica de dues civilitzacions que es disputen el domini del món«.

De l‘ordre i el desordre a la ciutat tracta precisament l’últim llibre de Francesco Indovina, un dels més fecunds i conspicus analistes italians del fenomen urbà contemporani. L’autor, que ja va impartir una conferència a Barcelona sobre aquest tema l’any 2016, parteix d’una pregunta que no pot ser més rellevant: per què –s’interroga- malgrat els intents reiterats de dotar-les d’un ordre, les ciutats acaben sempre presentant un nivell més o menys elevat de desordre? Per què, podríem afegir, l’artefacte més sofisticat i complex que la societat ha construït per protegir-se de les inclemències de la natura ha acabat sent percebut com una font de transformacions i inquietuds imprevisibles?

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2.-Per respondre aquesta qüestió, Indovina centra en bona part la seva anàlisi sobre l’urbanisme, la disciplina a la qual la col·lectivitat ha recorregut, al llarg dels segles, per sotmetre els impulsos privats a un disseny i un designi comú en la construcció de la ciutat. Per això, afirma l’autor, l’urbanisme es caracteritza per una forta vocació de dictar un ordre: defineix – a través de normes i plans– allò que és possible i desitjable de fer a la ciutat, i amb això tracta d’establir un ordre per al present i prefigurar un ordre per al futur. Aquest ordre no és, de cap manera, només formal, sinó que afecta també a l’organització social, la vida econòmica, el poder polític, així com a la cultura i els rites que configuren i expressen les creences col·lectives. Per això, en qualsevol període històric, l’ordre urbanístic es troba estretament relacionat amb l’ordre econòmic i social prevalent.

El punt central del raonament de l’autor rau en l’afirmació que aquest ordre a la ciutat (i en la societat) mai és (ni pot ser) perfecte. En primer lloc, les innovacions tecnològiques i científiques obren noves possibilitats i indueixen a l’alteració de l’ordre. Bé és veritat, com recordava Cerdà, que els poders establerts poden resistir-se al canvi, però les bases materials per a l’alteració de l’ordre existent, un cop descobertes queden a disposició dels agents socials que les vulguin emprar per induir la transformació urbana. D’altra banda, els diversos grups socials presents a la ciutat detenen interessos diferents, sovint contradictoris, i per això aquells que es troben en situació subalterna tractaran d’alterar un ordre que no els afavoreix: només subvertint-lo aconseguiran prosperar i millorar la seva sort. De nou, davant aquestes pulsions de canvi, que induiran inevitablement al desordre, aquells que resulten afavorits per l’ordre existent tractaran de mantenir-lo amb l’objectiu de consolidar els seus interessos i els seus privilegis.

De la presència d’un i altre factor -el canvi tecnològic i la contradicció social- sorgeix una doncs una pugna insomne, a través de la qual, de manera sorda o oberta, es dirimeix el manteniment o l’alteració de l’ordre existent. Per aquesta raó, afirma Indovina, a la ciutat » ‘Ordre’ i ‘desordre’ s’oposen a una mena de lluita sense quarter, però, tot i oposar-se, són elements dinàmics l’un de l’altre, es sostenen recíprocament, no es contraposen».

Un dels principals valors d’aquesta aproximació dialèctica rau, al nostre entendre, en el fet de despullar de connotacions morals les nocions d’ordre i desordre. Al contrari, la imposició d’un i altre estat resulta, en cada circumstància històrica, instrumental per a l’afirmació de determinats interessos socials. Així, la imposició d’un ordre urbà a través de la pràctica urbanística pot traduir, en certes circumstàncies, la voluntat d’afavorir només a uns pocs: els propietaris del sòl, els promotors immobiliaris, els grups socials més benestants. L’ordre urbanístic es converteix d’aquesta manera en un instrument per al manteniment dels privilegis d’aquells que tenen el poder econòmic i polític a la ciutat. Ara bé, la imposició de l’ordre urbanístic pot respondre també a un intent de limitar aquests privilegis i d’afirmar els drets del conjunt de la ciutadania: el dret a l’habitatge, a l’espai públic, als serveis urbans. En aquest cas, l’ordenació urbanística ve a limitar els interessos dels privats en benefici de la col·lectivitat. Es podria fins i tot concebre un ordre urbanístic l’objectiu principal del qual fos contribuir a eradicar els privilegis socials a la ciutat i aconseguir una alta equitat social.

Si, com veiem, la noció d’ordre pot tenir connotacions socials diverses segons les circumstàncies històriques i els interessos que defensi, la noció de desordre no vehicula significats menys complexos. D’una banda, el desordre pot ser el resultat de la pugna dels que menys tenen per millorar la seva situació. Pot ser, així mateix, la conseqüència de la introducció d’innovacions tècniques que alterin les condicions de vida i les formes de producció de béns i serveis. Però el desordre pot ser també la conseqüència de l’acció dels agents privats, privilegiats o no, per eludir i vulnerar els límits que la col·lectivitat els ha imposat. L’apropiació de béns comuns, la corrupció i múltiples formes de les irregularitats urbanístiques són expressions clares d’aquest tipus desordre.

Aquestes són les raons que porten Indovina a afirmar que en qualsevol societat dinàmica ordre i desordre han de conviure de manera inevitable i permanent a la ciutat. En aquest context, la ciutat construïda constitueix al mateix temps un punt de partida ineludible i un límit a superar. A El 18 Brumari de Lluís Bonaparte, Marx afirmava que la tradició de les generacions mortes oprimeix sovint com un malson el cervell dels vius. A la ciutat, el pes del passat no resideix només en la tradició, sinó també en les formes construïdes: el traçat els carrers, l’espai públic, el parc d’habitatge, els monuments i els símbols que són el llegat d’ordres i desordres pretèrits. Per això, la formes urbanes existents constitueixen certament un fet consumat amb el qual les generacions actuals han de fer necessàriament els comptes. Però al mateix temps, aquestes formes constitueixen un límit enfront del qual cada generació (i cada urbanista amb voluntat transformadora) no pot de cap manera aturar-se. Emilio Sereni ha afirmat una cosa molt similar al discórrer sobre la transformació del paisatge.

Aquesta voluntat de transformació conté, de manera inevitable, la prefiguració d’un nou ordre: tot procés de canvi, inicialment subversiu, tendeix cap a la normativització, cap a la institucionalització. Ara bé, aquest ordre, un cop establert, serà qüestionat per nous elements de desordre que l’ alteraran i subvertiran fins que una nova situació d’aparent estabilitat, o d’aparent ordre, sigui aconseguida, i així successivament. Per això, ens diu Indovina, «l’ordre urbà ha acabat sempre per representar una aspiració i mai una realització«. Es podria dir amb això que el seu argument manté un cert parentiu amb la teoria del doble moviment enunciada per Karl Polanyi en relació a l’evolució de les societats contemporànies: aquella alternança històrica que oposaria, d’una banda, la innovació i al canvi, i, d’altra , la norma i la cohesió.

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3.-Indovina desenvolupa el seu assaig, com imposen els cànons de la dialèctica, en tres apartats. Dedica el primer a la voluntat d’ordre urbanístic i als seus concrecions al llarg de la història de la ciutat contemporània: d’Ebenezer Howard i Le Corbusier a l’urbanisme reformista italià de finals del segle passat. El segon apartat versa, en canvi, sobre el desordre urbà, les seves causes i les seves conseqüències sobre la funcionalitat i l’equitat de la ciutat. L’epígraf final constitueix la reivindicació d’un urbanisme divers: aquell que, sense renunciar a l’aspiració d’assolir formes d’ordre urbà més justes, eficients i sostenibles, és conscient de la impossibilitat (i la improcedència) de cancel·lar els conflictes. La superació de la contraposició entre ordre i desordre s’ha d’assolir doncs, per Indovina, no en la quimèrica imposició absoluta d’un estat sobre un altre, sinó a través del govern permanent de les transformacions econòmiques, socials i urbanes.

Per si no n’hi hagués prou amb això, el volum inclou dos florilegis de textos clàssics referents als temes tractats. El primer conté una trentena de passatges sobre l’ordre urbanístic, procedents de l’obra d’altres tants grans urbanistes. El segon està format per una dotzena de textos literaris i d’assaig sobre el desordre urbà, extrets de l’obra d’altres tants escriptors i experts. Una i altra selecció ofereixen una panoràmica especialment suggeridora i faran les delícies del públic lector. L’escassa presència de dones entre els autors integrats en l’antologia ha de ser vista, sens dubte, com una expressió més de la prevalença al llarg dels últims segles d’un ordre -en aquest cas la visió masculina de la ciutat- i la necessitat del desordre destinat a transformar-la.

En definitiva, Ordine e disordine nella città contemporanea (Milà, Franco Angeli, 2017) és una obra extraordinàriament interessant, tant en la seva concepció teòrica com en la seva realització pràctica. La seva lectura resulta no només recomanable per a estudiants i docents, sinó molt profitosa per a tota persona que vulgui comprendre i contribuir a transformar les nostres ciutats.

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[La versió italiana d’aquest text ha estat publicada a Casa della Cultura, Milà, 7.12.2018]

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«Bay Area creates new opportunities for HK», by Oriol Caudevilla (I)

1.-Our collaborator Oriol Caudevilla sends us today his latest article, published in China Daily. Caudevilla informs us that the Chinese Government has set in motion the Greater Guandong-Hong Kong-Macao Bay Area. Perhaps the reader has a vague idea of ​​the territorial scope of this plan. It would be enough to think that it includes eleven large cities or metropolitan areas and that it reaches, altogether, almost seventy million people. These set of cities include the mythical Guanzhou –“the factory of the world”- , Hong Kong and Macao -which still have a special administrative status- and Shenzen -the Huawei campus, the telephone that the reader may have in hand-.

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2.-It is very interesting the initial reference to Deng Xiao Ping «Southern Tour of China”  in 1992, visiting Guanzhou, Shenzen and Zhuhai. It was a surprise visit to Special Economic Zones that had been established in the early eighties. In it, the top leader confirmed the Chinese government’s commitment to economic liberalization and the implementation of radical free market methods. Kerry Brown has described in a summarized and brilliant way the importance of this trip in his article «Deng Xiaoping’s Southern Tour«.

 

 

[Designer unknown (佚名)
1992, December
Comrade Deng Xiaoping in his South Investigation Tour to Shenzhen
Deng Xiaoping tongzhi nanxun Shenzhen (邓小平同志南巡深圳)
Publisher: Lingnan meishu chubanshe (岭南美术出版社)

Source: chineseposters.net.]

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3.-The subsequent story is well known. China, with their immense economic success, will be soon the world’s leading economy.

       It is likely that the Spanish reader will remember the phrase of Deng Xiao Ping popularized by Felipe González in 1985, after a visit to the Chinese president: «white cat, black cat, it does not matter if he hunts mice«.

       The new project of the Greater Bay Area will reduce the peculiarities of Hong Kong and Macao and will include them in an area where the Western public / private categories vanish. It is interesting, by the way, the application of the principle of personality in the tributes to the citizens of Hong Kong, although they operate in other cities of the Greater Area.

Let us say, finally, that the first infrastructures already built under government planning place us under dimensions beyond the reach of the European reader. Just take a look at the official website of Greater Bay Area and check some of their pictures.

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Cròniques andorranes (XII). Aquella inconstitucionalitat parcial del sistema de transferències als comuns.

1.-Ens vam referir a la crònica andorrana número XI a la constitucionalitat –declarada pel Tribunal Constitucional- de la Llei 19/2017, qualificada de delimitació de competències dels comuns. Ja vam dir, però, que no quedaven clars alguns dels arguments emprats. En canvi, pitjor sort va córrer la Llei 18/2017, del 20 d’octubre, qualificada de transferències als comuns, declarada en part inconstitucional per la Sentència del Tribunal Constitucional núm. 16 de l’any 2018 (21 de març).

Per a entendre aquesta resolució judicial, cal tenir en compte tres  columnes fonamentals establertes per la Constitució:

a)Amb la finalitat d’assegurar la capacitat econòmica dels comuns, una Llei qualificada ha de determinar les transferències de capital del Pressupost General. Aquesta Llei precisa un quòrum doblement reforçat, ja que requereix per a la seva aprovació el vot final favorable:

……-De la majoria absoluta dels Consellers elegits en circumscripció parroquial.

……-De la majoria absoluta dels Consellers elegits en circumscripció nacional.

b)La mencionada Llei qualificada garanteix una partida igual per a totes les Parròquies.

c) A més, assegura una partida variable, proporcional segons la seva població, l’extensió del seu territori «i altres indicadors«.

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2.-La Llei 18/2017 distingia entre:

……a)Recursos d’imputació general.

……b)Recursos de “redistribució sostenible”.

Els primers –els d’imputació general- es van salvar. En una part, se cenyien a la Norma Suprema, ja que es remetien a la població i a la superfície. En una altra part, però, s’apuntava al malabarisme de sobretaula i afegia dos paràmetres més:

……-Suma de població d’infants i de gent gran.

……-Capacitat hotelera, concretada en el volum de pernoctacions de cada Parròquia.

Tots aquests cànons són beneïts pel TC, que els considera objectius i proporcionals.

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3.-En canvi, el bloc legal dels denominats «recursos de redistribució sostenible» pateix una ensulsiada gairebé absoluta i és declarat inconstitucional per manca d’ objectivitat i de proporcionalitat i per una abusiva remissió al reglament que, per la seva amplitud, destrueix la reserva de Llei.

Els recursos de redistribució sostenible eren una bossa heterogènia que incloïa, en síntesi:

……-Un premi per a “inversions per a la sostenibilitat mediambiental, social i econòmica”.

……-Un suport per a compromisos adquirits i executats en relació a la reducció de l’índex d’aigües paràsites.

En canvi, el Tribunal Constitucional va salvar una part dels recursos de redistribució sostenible, relativa a una partida de solidaritat i particularitats comunals. Es tracta, en concret, de paràmetres relatius al nombre d’establiments comercials, exigència efectiva dels impostos comunals habilitats per la normativa, llargada de les carreteres secundàries, sosteniment d’una societat pública participada únicament pel Comú [!?] i presència de dos nuclis de població separats dins la parròquia.

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Antonio Machado y nosotros.

……Aprendió tantas cosas –escribía mi maestro, a la muerte de un amigo erudito-, que no tuvo tiempo para pensar en ninguna de ellas.

…………………A. Machado.

 

1.-Una de las inútiles ocupaciones de Bartleby consiste en anotar aniversarios y preparar obituarios. Por ello, justamente esta mañana me ha advertido de que hoy se cumplen ochenta años de la muerte de Antonio Machado, en Colliure, justo en la tarde del 22 de febrero de 1939. Sería ridículo traer aquí algún célebre poema del maestro (ya estoy pensando, evidentemente, en el caminante lastrado por el  tiempo y en la mentira del futuro). Supongo que algún eco quedará en los lectores y no está de más reconocer el buen trabajo que hicieron Joan Manuel Serrat y Paco Ibáñez, ahora que don Antonio ya debe haber desaparecido de los innovadores planes de estudio que atenazan a nuestros muchachos.

Es verdad que me muero de ganas por traer aquí aquel comienzo impresionante desde el sur hacia el norte más frío :”Palacio, buen amigo,/¿está la primavera/vistiendo ya las ramas de los chopos/del río y los caminos? En la estepa/del alto Duero,/Primavera tarda,/…”. Pero la primavera –tan mediterránea- de Colliure ya va  a la par con la de Barcelona.  Justo en esta semana, casi huele a romero en el Tibidabo y un sol insolente y metropolitano posee la ciudad. Ligero de equipaje va siempre este cuaderno y me consuelo recordando que, hace ahora ochenta años, un buen hombre de letras dejó escrito ese inmortal arranque de un verso que jamás continuó: “Estos días azules y este sol de la infancia”.

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2.-No han pasado desapercibidas las relaciones entre el mundo jurídico y el acervo machadiano. Es poco conocido que tuvo don Antonio el proyecto de emplearse en el Banco de España, pero fue Giner el que le animó a preparar oposiciones a cátedra de francés en los institutos. Siempre citan los  especialistas del Derecho procesal el famoso poema “(Un criminal)”, porque les permite hablar de los antecedentes del jurado en la legislación española:

         “Frente al reo, los jueces con sus viejos

ropones enlutados;

y una hilera de obscuros entrecejos

y de plebeyos rostros: los jurados.

El abogado defensor perora,

[…]“

         No obstante, por mi parte preferí el contraste entre el “tosco patíbulo” y la “fresca madera” de “(El cadalso)”. Y estoy seguro de que el gran procesalista y machadiano que es Manolo Cachón estará de acuerdo con esta afirmación.

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3.-Dicho esto, existe un texto imprescindible de don Antonio para cualquier profesor –de cualquier materia- que tenga que subirse al estrado para cumplir con sus obligaciones laborales. Se trata de su Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo. A veces nos hemos referido a él en este cuaderno (* ** ***). No es fácil resumir su contenido y nunca acaba uno de leerlo y releerlo del todo, justamente como ocurre con los clásicos. Para don Agustín García Calvo era casi un manual sagrado, aunque otros opinaron que abusaba demasiado de los consejos de vieja. Lo cierto es que el Juan de Mairena es un auténtico blog del profesor.

Voy a atreverme a dar tres o cuatro ideas fundamentales (deberían ser treinta o trescientas) que siguen estando vivas. En primer lugar, la insistencia en la claridad. El poeta y el profesor hablan claro, se les entiende. En segundo lugar,  la desmitificación de la pedagogía imperante, de la “solemne tristeza de las aulas”, porque, como es sabido, “Mairena colocaba en el primer banco de su clase a los más torpes, y […]casi siempre se dirigía a ellos”. Ahora bien, no le gustaba nada el vicio del autodidactismo (con alguna excepción relevante, por cierto).

Encontrarán también los amantes de Machado la importancia de la escucha atenta –del imperturbable oyente- en el arte de aprender (casi una antigualla en estos tiempos de “what’s up” y “Facebook” mientras escuchamos el rollo). Relacionado con ello, la indiscutible preferencia por la expresión oral: el maestro habla y los estudiantes también hablan, constantemente.

Y, en fin, el eterno camino socrático de la duda permanente, tan necesario en estos tiempos de seguridades tribales y de redes que jamás rectifican:

         “La inseguridad, la incertidumbre, la desconfianza, son acaso nuestras únicas verdades. Hay que aferrarse a ellas. No sabemos si el sol ha de salir mañana como ha salido hoy, ni en  caso de que salga, si saldrá por el mismo sitio, porque en verdad tampoco podemos precisar ese sitio con exactitud astronómica, suponiendo que exista un sitio donde el sol haya salido alguna vez. En último caso, aunque penséis que estas dudas son, de puro racionales, pura pedantería, siempre admitiréis que podamos dudar de que el sol salga mañana para nosotros. La inseguridad es nuestra madre; nuestra musa es la desconfianza. Si damos en poetas es porque, convencidos de esto, pensamos que hay algo que va con nosotros digno de cantarse. O si os place, mejor, porque sabemos qué males queremos espantar con nuestros cantos. ”

Acabo estas reflexiones y el maldito Bartleby –que es un tipo irrelevante y que jamás hizo nada en la vida- me arrebata el teclado y me coloca su defensa de la inacción, tomada del “Proyecto de un discurso de ingreso en la Academia de la Lengua”, escrito por don Antonio y que oí por primera vez con ocasión de la defensa de la tesis doctoral de otro gran machadiano, el administrativista y amigo Manolo Férez:

         “Lo primero, en el orden estético, es hacer las cosas bien.

         Lo segundo no hacerlas.

         Lo tercero y último, lo realmente abominable, es hacerlas mal.

         Don Miguel de los Santos Álvarez no perdonaba al autor de un drama trágico malo en cinco actos. ¡Es tan fácil –decía él- no escribir un drama trágico en cinco actos!

         Tan fácil como no hacer una tesis doctoral, un discurso académico, o un nuevo plan de enseñanza.

         Pero el grito de una república de trabajadores será siempre: Homo faber, antes malhechor que holgazán.

         Y en el pecado lleva la penitencia.”

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Cròniques andorranes (XI).-L’estranya confluència de l’univers urbanístic del pla i de l’univers civil de les titularitats.

1.-La Sentència del Tribunal Constitucional de 14 de març del 2018 va resoldre els interrogants que expressàvem a la crònica (X) i ho va fer en un sentit favorable a la constitucionalitat de la cessió forçosa i gratuïta a l’Estat de:

……a)Terrenys obtinguts pels comuns gràcies a cessions obligatòries i gratuïtes establertes a la legislació urbanística.

…….b)Béns comunals.

Aquestes cessions es produeixen després de l’aprovació pel Govern d’un projecte d’interès nacional o d’un pla sectorial. Aquesta aprovació precisa d’un informe previ i preceptiu de l’altra administració urbanística d’Andorra –els Comuns- que té caràcter vinculant o no vinculant. En concret, no és vinculant als casos previstos a l’art. 6 de la Llei 19/2017 (centres escolars i universitaris, equipaments culturals, infraestructures viàries, equipaments energètics, etc.).

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2.-Cal afegir una precisió important: no queda clar, a la sentència, si ens movem en el camp de la norma urbanística –que no transmet ex lege la propietat-, de la cessió d’ús o de la cessió de titularitats. Tot queda mesclat i es fa difícil la comprensió.

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3.-Les afirmacions del paràgraf anterior es poden observar fàcilment en aquests tres fragments de caràcter conclusiu de l’epígraf 2.4 de la Sentència:

“No hi ha objeccions constitucionals al fet que es produeixi una cessió singular obligada i gratuïta de la propietat privada o pública per raons d’utilitat pública que exigiria indemnització o compensació i tindria els controls jurisdiccionals corresponents. I no hi ha tampoc objecció constitucional a una cessió obligatòria i gratuïta del sòl efectuada per particulars a un poder públic en virtut del mandat de la Llei, sempre que sigui necessari que es produeixi el canvi de titularitat, a no ser que sigui només en concepte d’ús. No hi ha objecció constitucional en la cessió obligatòria i gratuïta de l’ús del sòl necessari per a realització d’un pla general o d’un projecte d’interès nacional motivada pels projectes enumerats en numerus clausus en la disposició addicional de la Llei qualificada.

La cessió d’ús del sòl obligatòria i gratuïta és constitucional si es produeix després d’haver pogut expressar el comú el seu consentiment en el marc de l’aprovació d’un pla general que determina la cessió obligada i gratuïta d’uns terrenys del comú i garanteix que segueix sent propietat pública o patrimonial del comú afectat que en cedeix gratuïtament l’ús; però també en l’altre supòsit en què la cessió pugui exigir un canvi de titularitat de la propietat segons els procediments establerts per aquest canvi de titularitat en la propietat de béns públics, de la mateixa manera a com es produeix en el cas de sòl procedent de les expropiacions a particulars, sempre que aquestes no presentin obstacles legals per haver quedat afectat a uns usos determinats diferents als determinats pel pla.

[…]

Aquesta Llei 19/2017 no seria constitucional si la competència constitucional dels comuns de gestió i d’administració de “tots els béns de propietat parroquial”, establerta a l’article 79.2, fos contradita per un trasllat de la llei mateixa que comportés la cessió directa de la propietat o de la cessió d’ús obligada i gratuïta, amb caràcter global, directe i immediat, però aquestes cessions que la Llei fa possible necessiten haver estat precisades i definides i no tenen un caràcter global, sinó que han de trobar la seva justificació en el marc d’un pla general o d’un projecte d’interès nacional, els quals tenen les corresponents vies de control i d’execució. Concretament, aquestes vies s’han de traduir, en tot cas, en un acte jurídic d’aprovació del pla amb la participació dels comuns i la presentació d’informes no només de caràcter tècnic, sinó també en la seva qualitat de gestors i administradors de béns de domini públic, que en els actes d’execució administrativa valoren les disposicions de cessió d’ús obligada i gratuïta o de cessió directa de terrenys i, en el seu cas, de canvi de titular de la propietat entre dos subjectes públics, d’acord amb les exigències del dret vigent.”

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