El 26 de marzo de 2013 publiqué en un lejano blog esta versión en castellano del «Fado da saudade», de Carlos do Carmo. Lo pensaba mientras partía para Coimbra.
Adaptación –que se puede cantar- de un magnífico fado de Carlos do Carmo*. Un homenaje a Lisboa y, sobre todo, a Alfama, uno de los lugares más bellos que he conocido.
“Fado da saudade”. Carlos do Carmo. Traducción y adaptación de Joan Amenós
Amanece en la ciudad que me fascina,
en esta vieja Lisboa, que fue mi vida;
y con un nudo de nostalgia, en la garganta,
escucho un fado que es tan sólo despedida;
y con un nudo de nostalgia, en la garganta,
escucho un fado que es tan sólo despedida.
Fue en las tabernas de Alfama, en hora triste,
donde nació esta canción, y su lamento,
una memoria del que busca, como el viento,
la mirada de quien ama, y siempre insiste;
una memoria del que busca, como el viento,
la mirada de quien ama, y siempre insiste.
Mientras quema este dolor, con sentimiento,
oigo este mar que resuena mientras canta;
y desde Bica a Mandragoa, en un momento,
me regresa esta ansiedad, de la partida.
Amanece en la ciudad, que me fascina,
en esta vieja Lisboa, que fue mi vida.
Vivir sólo del pasado, sin sentido,
te encarcela a tu destino, que te invade;
pero en el alma de este fado, siempre vivo,
nace un canto cristalino, siempre nuevo.
Pero en el alma de este fado, siempre vivo,
nace un canto cristalino, siempre nuevo.
Y es por eso que imagino, en aire libre,
aquel vuelo de gaviota renacida;
y ya nada me lastima, todo me llama,
en estas calles tan mías, amanecidas;
mas con un nudo de nostalgia, en la garganta,
escucho un fado que es tan sólo despedida.
*Versión original de la canción: https://www.youtube.com/watch?v=vw-3ccM2f6g
CARLOS DO CARMO. “FADO DA SAUDADE”. LETRA
Nasce o dia na cidade, que me encanta
Na minha velha Lisboa, de outra vida
E com um nó de saudade, na garganta
Escuto um fado que se entoa, à despedida
E com um nó de saudade, na garganta
Escuto um fado que se entoa, à despedida
Foi nas tabernas de Alfama, em hora triste
Que nasceu esta canção, o seu lamento
Na memória dos que vão, tal como o vento
O olhar de quem se ama e não desiste
Na memória dos que vão, tal como o vento
O olhar de quem se ama e não desiste
Quando brilha a antiga chama, ou sentimento
Oiço este mar que ressoa, enquanto canta
E da Bica à Madragoa, num momento
Volta sempre esta ansiedade, da partida
Nasce o dia na cidade, que me encanta
Na minha velha Lisboa, de outra vida
Quem vive só do passado, sem motivo
Fica preso a um destino, que o invade
Mas na alma deste fado, sempre vivo
Cresce um canto cristalino, sem idade
Mas na alma deste fado, sempre vivo
Cresce um canto cristalino, sem idade
É por isso que imagino, em liberdade
Uma gaivota que voa, renascida
E já nada me magoa, ou desencanta
Nas ruas desta cidade, amanhecida
Mas com um nó de saudade, na garganta
Escuto um fado que se entoa, à despedida
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