«Chenaralitá» y «Chirona».

1.- Daba grima oír hace poco a los miembros del Tribunal Supremo y a varios testigos y letrados esforzarse en pronunciar en catalán las palabras que aparecen en el título. Seguían así la ridícula moda que ha venido a exigir que los topónimos y  otros términos en catalán se escriban y pronuncien a la manera original y propia en esta lengua. Quizá se trate de hacer pasar un mal rato al hablante, porque no veo ninguna otra justificación, salvo el paletismo y los complejos tan habituales entre los españoles.

  …       La presencia de palabras extranjeras en la conversación  ha sido siempre un problema para todos los idiomas. Precisamente, para no ser sádicos o ridículos con los hablantes, a medida que una noción iba ganando importancia, la costumbre iba adaptando las palabras de mayor importancia a su propio acento y grafía. Así, en castellano se optó por “Londres” en vez del extraño “London” y en catalán la dificultad de “Murcia” se resolvió con un “Múrcia” [se lee “Múrsia”] que está muy bien (lo tenía fácil porque ya existe ese precioso nombre de Aiguamúrcia para un municipio de Tarragona).

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…        2.- Es cierto que esta regla sólo se aplica a los sustantivos relevantes o que más complican la vida al  parlante. Así, en catalán se ha buscado “Nova York” (y se evitan un «niu york»), pero no ha tenido necesidad de transformar “Idaho” (sueltan un “Idajo” y alabado sea Dios).  En este último caso, no se modifica la grafía, pero se deja la pronunciación al albur del hablante. Para los ingleses debe ser un enigma el modo en el que en los diálogos en español o en catalán se pronuncia “Washington”. En estos dos  idiomas, se admite un “guasington” apañadito y  ya está. Por supuesto, también los británicos  construyen sus adaptaciones y Lisboa se  trastoca en Lisbon.

La norma anterior que, como se observa, funciona de un modo bastante casuístico, se aplica con más firmeza cuando se trata de instituciones. No nos referimos a la “Kuin”, sino a la Reina de Inglaterra. El “Senate” norteamericano es el Senado para el castellano y el Senat para el catalán. En cambio, cuando se trata de nombres de persona  parece que las lenguas se inclinan por el respeto a la forma vernácula (aunque no faltan esporádicas acomodaciones como, por ejemplo, Julio Verne ).

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…         3.-En definitiva, lo correcto, en español, sería hablar de Generalidad, de Gerona, de Lérida y de Tarrasa (en este último caso para aludir a la renombrada Terrassa). Lo mismo ocurre para un catalán, que se refiere sin problemas a Andalusia, a Galícia  (pronunciado “Galísia”) o a Astúries. Y, desde luego, creo que no molesta a nadie que los ingleses sigan hablando de Spain o de Catalonia. La transformación efectuada demuestra que son topónimos relevantes para ellos.

Es decir, al contrario de lo que piensan algunos, la adaptación es una señal de envergadura y trascendencia. Y viceversa, el mantenimiento por el hablante de la grafía y la pronunciación más o menos original nos suele indicar que no vale la pena el cambio o que tampoco suena tan mal en el lenguaje en el que se habla. Por eso, me temo –con todos mis respetos- que Albuñuelas, Vilobí d’Onyar y Ramsgate (en el condado de Kent) no van a ser transformadas por los hablantes catalanes o castellanos (aunque vete a saber cómo los pronuncian).

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Publicación de «Compliance e integridad en el sector público».

1.-Acaba de salir al mercado el libro titulado Compliance e integridad en el sector público, dirigido por el profesor Federico A. Castillo Blanco. Se trata de un estudio planteado desde diferentes ángulos y enmarcado en el proyecto I+D DER2106-79920-R. La editorial es Tirant lo Blanch. Si bien existen ya algunos libros sobre la corrupción desde el punto de vista del Derecho Administrativo, el texto que comentamos afronta una visión sistemática del fenómeno desde esta rama del ordenamiento.

El trabajo se inicia con una introducción general de Federico A. Castillo Blanco en el que se delimita el objeto de estudio. Le sigue un delicioso y agudo estudio de Antonio Jiménez-Blanco Carrillo de Albornoz sobre la corrupción en España en el momento presente, con especial análisis de los fraudes vividos en el ámbito universitario.

Juana López Pagán aporta un artículo de alcance amplio sobre la relación entre la transparencia y la ética pública con el desarrollo sostenible. Le sigue  una reflexión de gran interés de José María Pérez Monguió sobre el estatuto del denunciante (un punto clave para la evolución futura de la corrupción).

Susana E. Castillo Ramos-Bossini redacta un trabajo muy sistemático con el título “El  principio de objetividad en la actuación de cargos públicos”. Seguidamente, el especialista Agustí Cerrillo i Martínez pone el bisturí en la práctica efectiva de los códigos éticos y de conducta. Severiano Fernández Ramos, en fin, se encara con un aspecto clave de la cuestión de la corrupción, relativo a “Los órganos de selección de empleados públicos”.

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2.-Se entra luego en un bloque relativo a corrupción y contratación pública. En primer lugar, Concepción Campos Acuña estudia las “Posibilidades del compliance en la contratación pública: elementos clave para su utilización”. Después, Juan José Lavilla Rubira expone la relación entre “Criterios de adjudicación y principio de integridad en la contratación del sector público”.  Francisca Leonor Villalba Pérez examina las “Novedades, prevenciones y cautelas de la normativa sobre contratación del sector público en relación a la gestión indirecta de los servicios sociales”. Por su parte, con un formato muy incisivo, Antonio Luis Fernández Mallol trata “De la irregularidad administrativa en la contratación pública al delito en nueve preguntas”. Con una interesante perspectiva internacional, Mirko A. Maldonado-Meléndez nos aporta el siguiente estudio: “La contratación de obra pública y las causales de rescisión por actos de corrupción: hacia la creación de un sistema de “compliance” en la contratación pública global en Latinoamérica”.

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3.-Por mi parte, he tenido el placer de colaborar en el libro con un apartado bajo el título de “La corrupción pública en el sector urbanístico. Acotamiento del concepto y reflexión sobre el remedio centralizador.”. Federico A. Castillo Blanco incide en un tema sobre el cual últimamente la prensa está desvelando una situación inquietante. Se trata de “La revocación de subvenciones públicas”. Po último, en fin, Alberto Palomar Olmeda aporta un interesante texto con el título de “Los procedimientos administrativos concurrenciales y la preservación de sus reglas esenciales. ¿Es u problema penal o de derecho de la competencia?”.

En definitiva, estamos ante un relevante estudio global sobre la corrupción desde el punto de vista del Derecho Administrativo, con especial análisis de los ámbitos de la función pública, la contratación, el urbanismo y las subvenciones, precedidos por los temas generales de la ética pública, la denuncia y el estatuto de integridad de los cargos públicos.

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Laura

 …A la xarxa linkedin vaig definir aquest quadern com a experiment a mig camí entre el diari personal i el Butlletí Oficial de l’Estat. L’ensenyament, les meditacions més o menys disperses sobre les coses que passen a les aules, formen part habitualment del seu contingut. Als anys vuitanta, un dels noms catalans més habituals fou “Laura”. El seu èxit  fou fugaç i aviat fou ultrapassat per nom més exòtics o que s’entenien més propis o més sonors.

El motiu de la revifalla d’aquells anys  fou la ressonància de la magnífica cançó “Laura”, de Lluis Llach. Això vol dir que molts dels estudiants que he conegut  s’identifiquen com a “Laura”  per influència en els seus pares d’aquella peça, d’aquells versos senzills combinats amb una efectiva música de guitarra.

Laura” era Laura Almerich, la  guitarrista de Lluis Llach, i la seva recent desaparició m’ha fet pensar en les persones que ens regalen el seu so i gràcies a ell parlem. Potser l’educació autèntica és això:  aportar uns acords de fons –com més persistents i útils, millor- a la partitura pròpia i incomparable de cada vida. Que els déus et guardin el camí, Laura.

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Moral y política en Al Capone (y III).

1.-Al Capone se queja en primer lugar del funcionamiento especulativo del mercado de acciones:

El mundo ha sido capitalizado en acciones. Cada vez que un tipo tenía una nueva idea, se incrementaba el capital social, los directores recibían dinero y los accionistas mucho papel. Los ricos se volvían más ricos, los accionistas especulaban con el papel.”

En este escenario, el entrevistado alude a la fabricación de rumores interesados (incluso desde turbios editores de periódicos) y a los engaños de los bancos vendiendo a plena conciencia títulos basura:

Los banqueros corruptos que cambian el dinero que a la gente tanto le costó ganar por acciones de las que saben que no valen nada serían mejores clientes de las cárceles que el pobre desgraciado que roba sólo para que su mujer y sus hijos puedan vivir.”

El salvador de las clases engañadas reconoce que nunca supo de estos chanchullos hasta que empezó a observar y darse cuenta de que “muchos corruptos iban vestidos con ropas caras y hablaban con  petulante acento”.  Él se sentía dentro la ley y, por supuesto, “si el Gobierno de Mr. Hoover quiere explicarme mis impuestos federales, estaré muy encantado de oírle”. Ante las informaciones que ya corrían sobre su situación fiscal, está dispuesto a ilustrar a los funcionarios y desterrar las ideas sensacionalistas que se movían por ahí.

……Por otra parte, en fin, recomienda la derogación de la Ley Volstead o Ley Seca y considera que su intervención en los negocios que juguetean con la prohibición es una parte decreciente de sus múltiples y florecientes actividades. Y responde así a las acusaciones que ya pesan sobre él:

……Las personas que no respetan nada temen al miedo. Sobre el miedo, por tanto, he construido mi organización. Pero entiéndame usted correctamente, por favor. Los que trabajan conmigo no están amedrentados por nada. Se mantienen fieles no tanto por su salario sino porque, además, saben qué se haría con ellos si perdieran mi confianza.”

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 …          2.-El mafioso asegura al entrevistador que “el invierno pasado alimenté a unas trescientas cincuenta mil personas por día aquí en Chicago”.  Y avisa de que “este invierno va a ser peor”. Capone quería así equipararse a los triunfadores económicos con intensa voluntad filantrópica, que por aquel entonces ya simbolizaban  la cúspide del American way of life.

La ciudad era en ese momento el centro de una región con una extraordinaria potencia industrial, manufacturera, comercial y de servicios. Sin embargo, ya anotamos antes que también sufrió en primera línea las dificultades del 29. Así lo recuerda Jonathan Mekinda:

“El exuberante optimismo de los años veinte no iba a durar. En el despertar de la crisis de la bolsa de octubre de 1929, la economía nacional se contrajo  fuertemente y una intensa depresión se extendió, como una combustión lenta, por todo el mundo. El enorme papel de la industria manufacturera en Chicago implicó que la Gran Depresión fue profundamente sentida en la ciudad y en 1931 las tasas de desempleo habían  llegado casi al 31% entre los trabajadores masculinos y al 24% entre las mujeres. Para los obreros industriales en particular, que alcanzaban más de la mitad de la fuerza de trabajo en la ciudad, el impacto fue incluso más severo, con cifras de paro entre hombres y mujeres alcanzando cerca del 40%  e incluso en algunos sectores más del 50%. El rampante desempleo rápidamente rebasó la capacidad de las instituciones de ayuda y socorro, de las asociaciones populares y de la administración municipal y del Estado. A principios de los años treinta, las chabolas y las barracas aparecieron a lo largo de la ciudad para alojar a los desahuciados de sus hogares”.[1]

Ahora bien, la vibrante área metropolitana se propuso enseguida salir del túnel y se convirtió, de hecho, en uno de los faros del New Deal en materia de infraestructuras públicas y viviendas sociales. Para recuperar el optimismo, se organizó en 1933 una magna exhibición con el título “Un siglo de progreso” (Century of Progress). El evento, con la resonancia de las grandes exposiciones internacionales,  quería celebrar el portentoso desarrollo de la urbe y la fe en la ciencia y en la técnica. Su lema oficioso era “La Ciencia encuentra, la Técnica aplica, el Hombre se amolda”[2].

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3.-Al Capone no ofrece sólo “estómagos llenos”, sino un programa clásico basado en la mitificación del hogar: “Contra más fuertemente guardemos nuestros hogares, con más fuerza guardaremos nuestra nación”.

La corrupción es un vicio con múltiples causas. Es curioso que algunos historiadores norteamericanos consideran que, en aquellos años, se vivió lo que los expertos llaman “corrupción sistémica”. Esto es, generalizada, asentada, estructural. Así, Bromhead  apunta lo siguiente:

“La Prohibición del alcohol en 1920-33 favoreció el crecimiento de los bandas criminales, algunas de las cuales ganaron influencia sobre los políticos y la policía. Todavía existen bandas, pero las viejas conexiones entre criminales, policía y políticos parecen haber desaparecido”.[3]

A Cornelius Vanderbilt Jr. no le fue sencillo demostrar la autenticidad de la entrevista que  publicó Liberty. En una especie de certificado informativo, el periodista hizo un delicioso resumen de la charla: “Hablamos sobre la prohibición [del alcohol], el desempleo, la amenaza Roja, el futuro de América y del mundo, la moral, la educación de los hijos y otros asuntos muy filosóficos”.

……Han pasado ya ochenta y ocho años y a veces el viento trae noticias extrañas. Cuatro de los siete últimos gobernadores del Estado de Illinois  (cuyo centro es Chicago) acabaron en prisión. Nunca sabe uno si esto es bueno o malo. Las sociedades son como los niños y, por tanto, ensucian la ropa. La ventaja de los Estados de Derecho más o menos efectivos es que ponen la lavadora al menos un número razonable de veces. Desconfíe usted de los que afirman estar siempre impolutos.

A principios de este año, dimitía el alderman [4] Danny Solis, miembro de la Comisión Municipal de Zonificación, Patrimonio Histórico y Edificación del Ayuntamiento de Chicago. La prensa había desvelado el inicio de una investigación federal por corrupción. No fue la ordenación territorial un sector codiciado por Al Capone. Los poderes de la Administración en este campo no estaban por aquel entonces tan desarrollados. Suele señalarse que los aldermen o concejales del distrito tienen demasiado poder en esta materia y que su cercanía con los administrados  y electores  es un problema a efectos de transparencia. Pero esto, sin duda, es ya otro tema, “otro asunto muy filosófico”.

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[1] Mekinda, Jonathan: “Chicago Designs for America”, en Bruegmann, Robert (ed.) Art Deco Chicago. Designing Modern America, Chicago Art Deco Society-Yale University Press, 2018, pp. 23-24.

[2] Para compensar el mal sabor de boca que deja esta consigna, conviene añadir que, afortunadamente, Chicago también fue una de las capitales principales del diseño industrial y del Art Deco en la primera mitad del siglo XX.

[3] Bromhead, Peter: Life in Modern America, Longman, Londres, 1977.

[4]Concejal del distrito.

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Moral y política en Al Capone (II)

1.-El mismo periodista se sorprendió ante un Alphonse Gabriel Capone convertido a la vez en crítico y regenerador de una Norteamérica que sufría el zarpazo de la crisis del 29. Las cifras del desempleo iban a acercarse al tercio de la población activa. El capo de la organización insiste en su temor ante el comunismo y avisa de que Estados Unidos está a las puertas de un estallido social de dimensiones desconocidas:

El bolchevismo está llamando a nuestras puertas. No podemos permitirle entrar y tenemos que organizarnos ya nosotros mismos [sin esperar al Gobierno o al Congreso]. Debemos juntar los hombros y mantenernos firmes. Necesitamos fondos para luchar contra el hambre”.

Va a ser un momento difícil y, por tanto, “hemos de mantener América completa, segura y limpia”. En estas épocas de cambio tecnológico y paro, hay que apartar al trabajador de  “la literatura roja”, de los “trucos rojos”.

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2.- Conecta así Al Capone con la Red scare –la alarma roja ante el auge del comunismo y del anarquismo-, que se llenó de excitación en la primera guerra mundial y en los años inmediatamente posteriores en Estados Unidos. Nos cuenta el maestro Escohotado –en el segundo volumen de Los enemigos del comercioque el sindicalismo norteamericano aún se permitiría en aquellas fechas algún lujo ideológico revolucionario, antes de aceptar ya definitivamente las ventajas concretas del sistema capitalista y unificarse en la AFL-CIO. Incluso sacó pecho el Partido Socialista Norteamericano, que obtiene casi un millón de votos en 1920 con E.V. Debs a la cabeza y un programa radicalmente antibelicista.

Por otra parte, la violencia propia del país de las barras y estrellas se había materializado a menudo en enfrentamientos feroces entre patronos y obreros. Desde la masacre del Haymarket en Chicago (1886) hasta la denominada batalla de Matewan (1920), un reguero de sangre recorre la historia de las luchas sociales norteamericanas (incluso con la destacada presencia de anarquistas de cultura alemana, como A. Spies o Johann Most). Sin embargo, justo cuando se afianzaban la libertad sindical, la reducción legal de las jornadas o la regulación definitiva del convenio colectivo (esto último con la National Recovery Act en 1933), la crisis del 29 vuelve a poner en jaque al sistema. Frente e ello, nuestro hombre de hierro afirma que «no queremos ver cómo se derriban los cimientos de este gran país» y que «vamos a luchar para mantenernos libres«.

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3.-Podríamos decir que Al Capone se erige en crítico radical de “la casta”. Para empezar, desconfía del Congreso y del Presidente Hoover, aunque falla como analista político en sus previsiones para las elecciones de 1932. Cree que “los demócratas serán barridos en una votación masiva”, pero lo cierto es que Franklin D. Roosevelt ganó los comicios con un 57,2% de papeletas. Sin embargo, opinaba que “Roosevelt es un buen tipo, pero me temo que su salud es bastante inestable y lo cierto es que un líder necesita salud”. El entrevistado estaba al corriente de la actualidad política e incluso se permite recomendar al industrial, abogado  y diplomático Owen D. Young como Secretario del Tesoro en caso de que gane Roosevelt.

El punto más chocante es su inmisericorde crítica a los banqueros, lo cual hizo abrir los ojos como platos a Vanderbilt (en realidad, esta fue su actitud a lo largo de toda la charla). Pero sobre esto hablaremos mañana.

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Moral y política en Al Capone (I)

1.-Ihering advirtió tempranamente la necesidad de explicar el Derecho con imágenes concretas, incluso con contratación de actores por parte de las Facultades (*). A nuestro cerebro le encantan las historias y los dibujos vivos, tan lejanos del conceptualismo de las Pandectas.

La Mafia sabía todo eso. O, mejor dicho, los avispados guionistas de Hollywood que escribieron su épica. Se quejaba Saviano de que esa narración fabulosa había sido uno de los principales obstáculos para destejer la honorabilidad del crimen organizado.

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2.-Me viene todo esto a la cabeza mientras me topo con la famosa entrevista para la revista Liberty de Cornelius Vanderbilt Jr. a Al Capone, en el cuarto piso del mítico Hotel Lexington de Chicago (27 de agosto de 1931). La charla se hizo unos días antes de su detención y uno de sus sorprendentes contenidos es el intento del criminal de construir  un discurso moral y político con aires de consistencia.

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3.-Las traducciones de la entrevista han añadido  a veces matices y subrayados a las frases de Al Capone. Quizá su versión más conocida viene de la cita que hizo Eduardo Galeano en el frontispicio de su interesante Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Veamos algunas de estas perlas:

-«La gente no respeta nada actualmente. Antes poníamos la virtud, el honor, la verdad y la ley en un pedestal. La guerra ya acabó y hemos tenido casi doce años para enderezarnos, pero mire en qué lío hemos convertido la vida».(1)

La corrupción es el lema de la vida americana de hoy. Es la gran ley allí donde ninguna otra ley es obedecida. Está minando este país. Los gobernantes honestos en cualquier ciudad pueden ser contados con tus dedos. ¡Yo podría contar los de Chicago con una mano! La virtud, el honor, la verdad y la ley  se han esfumado de nuestra vida. Somos arrogantes .»(2)

(1)»People respect nothing nowadays. Once we put virtue, honor, truth, and the law on a pedestal. Our children were brought up to respect things. The war ended. We have had nearly twelve years to straighten ourselves out, and look what a mess we’ve made of life!«

(2) «Graft»-he continued – «is a byword in American life today.  It is law whre no other law is obeyed. It is undermining this country. Teh honest lawmakers of any city can be counted on your fingers. I could count Chicago’s on one hand! Virtue, honor, truth and the law have all vanished from our life. We are smart-Alecky«.

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Intervención en jornada técnica sobre inspección ambiental. «El papel de la universidad en esta vigilancia administrativa».

Aporto aquí el vídeo de mi intervención en la «Jornada técnica sobre la situación de la inspección ambiental integrada y la red REDIA de inspección ambiental«, a la cual ya nos habíamos referido anteriormente (**). Tuve el placer de compartir mesa con Josep Dalfó, que realizó un magnífico discurso sobre las entidades colaboradoras y su papel en la inspección ambiental. Como puede observarse, se trataba de exposiciones cortas que procuraban dar una visión amplia, tanto de la esfera de la Administración Pública como de las empresas (vídeo: Victoria Gayete).

 

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El inmarcesible Peter

1.-No quedaba mal Laurence J.Peter en aquella obra extraordinaria del profesor Nieto titulada El pensamiento burocrático. Creo recordar que el autor norteamericano estaba incluido entre “los humoristas”, pero don Alejandro valoraba mucho su aportación. Hoy vuelve a ser citado –ya es un clásico, claro- en el último artículo de Chaves sobre los directivos y su provisión. Es  éste un tema que nos ha preocupado en algunas ocasiones (*) y que, ciertamente, da la impresión de que no está construido del todo. El mismo Chaves se refiere a la falta de regulación, a la ausencia de apuestas normativas claras después del Estatuto Básico del Empleado Público. No es fácil, desde luego, lidiar con este toro, ya que las opciones son diversas, muchos quieren ser llamados y pocos serán los elegidos.

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2.-Ahora bien, antes de transcribir aquí las reflexiones de Chaves, conviene hacer un par de puntualizaciones. Es cierto que en nuestro país (quizás en todos) la literatura crítica contra los males de la Administración disfruta de una larga tradición. Podría empezar con el tópico de Larra, pero  lo cierto es que esta línea ha ido sosteniéndose como globo en vendaval. No faltó –es verdad- un torrente de loas a la arquitectura del EBEP, pero la cosa pública es siempre fácil pasto para el denuesto. Razones no faltan.

Sin embargo, las puyas a la Administración –tan justificadas- han de tener en cuenta el ambiente general en el que esta se mueve. En los últimos cuarenta años, el progreso de la sociedad española ha sido extraordinario, sobre todo en el campo económico (pese a la crisis). No tendría sentido que el mundo empresarial se hubiera modernizado e internacionalizado y que la Administración se hubiera quedado muy atrás. Siempre irá un poco o bastante a la zaga –porque el interés público es una rémora necesaria-, pero no cabe decir que lo privado y lo social van bien y lo público-administrativo va mal. Todos estamos en el mismo barco, aunque cada uno con su paso y su luz.

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3.-Y la misma idea se refuerza si pensamos en que el principio de Peter también se aplicaba a las organizaciones privadas. Es decir, sus grados superiores tienden igualmente a estar ocupados por incompetentes. Es verdad que, a la corta o a la larga, el dios mercado expulsará de la faz de la Tierra a los ineptos pero, mientras llega a ese día, los usuarios habrán notado en su carne las garras del complejo de inferioridad que el incompetente está intentando liquidar. Aunque, claro está, para ir aguantando los platillos, siempre puede la corporación privada acercarse al calorcillo de los peterianos públicos y dejar su impronta en los boletines oficiales –estatales, autonómicos o locales-.

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«Se buscan  directivos públicos por quien no sabe dirigir»

J. R. Chaves.

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Desde Pisa: la «VII giornata italo espagnola di Diritto amministrativo. Il buon governo per la prevenzione e la lotta contro la corruzione»

 

...1.«Alla giornata» -al trabajo, a la faena…-, tal como reza el rótulo del edificio histórico del rectorado de la Universidad de Pisa. El congreso sobre corrupción y transparencia administrativa del 9 y 10 de mayo se convirtió en un semillero de interesantes reflexiones. Puso el nivel muy alto en la primera jugada Alfredo Fioritto, que tomó como punto de partida el comentario sobre la obra pictórica «Alegoría del buen y el mal gobierno», de los hermanos Lorenzetti. Me llamó la atención la insistencia del profesor italiano (que nos acompañó en casi todas las charlas) en la debolezza de la Administración, esa debilidad que se expresa a menudo en el exceso normativo o en el aflojamiento de los controles. Emanuela Navarretta y Michela Passalacqua completarían luego esta inmejorable aportación italiana. Passalacqua anotó especialmente la dificultad de la relación entre Administración  y mercado y avanzó el tema de la protección del denunciante (que es una cuestión que está cobrando una gran relevancia).

Federico Castillo Blanco iba al mando del grupo de investigadores del Proyecto I+D DER2106-79920-R [LA LUCHA POR LA ÉTICA Y CONTRA LA CORRUPCIÓN: EMPLEO Y CONTRATACIÓN DEL SECTOR PÚBLICO. URBANISMO Y ACTIVIDAD DE FOMENTO DE LOS PODERES LOCALES]. Abrió el fuego del análisis de la Ley de Transparencia del 2013, aunque lo hizo con un discurso que iba más allá de las fronteras del Derecho positivo y que entraba en nociones más amplias como la ética de la prevención. El vaso kelseniano se le derramaba por todos lados.

Dentro del proyecto español citado desembarcamos de forma pacífica Juan F. Mestre Delgado ,María José Fernández Pavés y un servidor (que creo que es lo que se dccía antes). Un papel especial iban a tener como cicerones académicos en tierras hispano-italianas Severiano Fernández Ramos (mis alumnos ya le conocen por el manual y se acordarán de él en estos días de exámenes) y José María Pérez Monguió, un hombre igualmente estimado en el Puerto de Santa María y en Pisa.  Se atrevió, además, a jugar en italiano con la palabra whistleblower, dando una pequeña lección in situ de los riesgos y de los grandes beneficios que conlleva la técnica comparatista.

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2.-Un papel importante fue asumido por los jóvenes investigadores que, en ambos países, están trabajando estos temas: María Riaza, Sofía Junco, Marco Lunardelli –que combinaba lo mejor de su raíz italiana con el contundente viento anglosajón- y Laura Villalba. Ya en la segunda jornada, el cabeza de serie  fue don Antonio Jiménez Blanco, clavando el tema fronterizo (de lo privado a lo público, con los partidos políticos de por medio) de las cajas de ahorro. Al auditorio le encantó, por cierto, el homenaje que  hizo don Antonio a Italia, en cuanto laboratorio de muchas de las cosas –buenas y malas- de la historia de nuestro mundo. En la cita de la conjuración de Catilina como antecedente del populismo estuvo sencillamente soberbio.

Ha de reseñarse, por supuesto, la aportación de un grupo de profesores que analizaron aspectos concretos en estas cuestiones. Allí estaban Agustí Cerrillo –con su control de los aspectos jurídicos de los medios electrónicos y de la inteligencia artificial-, Francisco Sanz Larruga–con el hiriente punto de la lucha del Derecho contra la desinformación y la noticia falsa-, Pedro Brufao –que fue al grano explicando  la realidad aplicativa de la ley de transparencia en el campo ambiental- y Marta Fernández Cabrera –penalista que entró en el ruedo avisándonos de que el toro del Derecho penal se muestra mansurrón y afeitado en muchas ocasiones y que, a menudo, ni él ni el Derecho Administrativo dan respuestas adecuadas al flagelo de la corrupción-.

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…   3.- El concilio se cerró con aportaciones de alumnos venidos de Cádiz y La Coruña, amparados en la benevolencia y estímulo de sus tutores (Pérez Monguió y Sanz Larruga). El grupo fue realmente numeroso y tuvimos ocasión de intercambiar impresiones con todos ellos. Envío desde aquí un saludo a Blanca Bautista y a María Riaza (aunque esta última ya había penetrado en el difícil universo de los doctorandos y nos ilustró sobre el novísimo tema de la regulación jurídica de los grupos de interés).