Jornada sobre la situación de la inspección ambiental integrada

1.-Los compañeros de la Universidad Rovira i Virgili , en primera línea en materia ambiental, me propusieron que representara a las universidades en la jornada técnica sobre la situación de la inspección ambiental integrada y la el sistema REDIA . Esta red es de ámbito español y facilita la cooperación y el intercambio de datos entre los responsables de vigilancia de las diversas Administraciones públicas. Además, es el escalón para la participación nacional en el mecanismo europeo para el cumplimiento de las normas de medio ambiente.

La información sobre REDIA y sobre la jornada se puede consultar en las siguientes fuentes:

Red de Inspección Ambiental-REDIA: Ministerio para la Transición Ecológica.

..Inspecció ambiental integrada: Pla i Programa d’Inspecció Ambiental Integrada de Catalunya

Jornada tècnica sobre la situació de la inspecció ambiental integrada i la xarxa REDIA d’inspecció ambiental.

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2.-Mientras preparo algunas notas para la jornada, me quedo pensando en torno al papel que pueden tener las universidades en este campo. Por supuesto, han de aportar su grano de arena para la solución de las situaciones problemáticas, ya sea a nivel técnico o jurídico.  La experiencia real, el día a día, está en las buenas manos de las administraciones y del mundo empresarial. Aquellos que se consagraron a la ciencia pueden ser útiles ante el conflicto inesperado, frente a la pieza que no funciona o en el abismo de la novedad peligrosa.

Las universidades nacieron para no ser localistas. No sé si esto se ha conseguido totalmente. Pero lo cierto es que en  la inclinación internacional se advierte una segunda contribución de la Academia. El responsable político o administrativo está, lógicamente, adherido al día a día. La apertura de horizontes teóricos -incluso cuando son conjeturas aparentemente impracticables- alcanzaría a ser, pues, un buen servicio proporcionado por las raras gentes de laboratorio y biblioteca.

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3.-Por último, se me ocurre que la universidad ha de poner sobre la mesa los anteojos de la Historia. Dormidos en los anaqueles, están a nuestra disposición los primeros comentarios de aquel Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres y Peligrosas -con él empezó todo, aunque alguno aún bajaría hasta el mítico Reglamento de Servicios delas Corporaciones Locales– o la primera y explosiva edición del Manual de Derecho Ambiental de Martín Mateo. La reflexión sobre el camino realizado -indiscutiblemente, un  sendero de éxito, como se observa en cualquiera de los indicadores ambientales- es la mejor vacuna contra el pesimismo, el tremendismo y la desilusión que, a veces, nos asaltan en las rutinarias mañanas, en las inacabables semanas.

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Tiempo de silencio (y II)

Aunque cada uno puede interpretar la abundante ironía de Martín-Santos como crea conveniente, me arriesgo a introducir nuestras acostumbradas negritas y a cerrar la cita que iniciamos ayer:

 

“Hay ciudades tan descabaladas, tan faltas de sustancia histórica, tan traídas y llevadas por gobernantes arbitrarios, tan caprichosamente edificadas en desiertos, tan parcamente pobladas por una continuidad aprehensible de familias, tan lejanas de un mar o de un río, tan ostentosas en el reparto de su menguada pobreza, tan favorecidas por un cielo espléndido que hace olvidar casi todos sus defectos, tan ingenuamente contentas de sí mismas al modo de las mozas quinceñas, tan globalmente adquiridas para el prestigio de una dinastía, tan dotadas de tesoros –por otra parte- que puedan ser olvidados los no realizados a su tiempo, tan proyectadas sin pasión pero con concupiscencia hacia el futuro, tan desasidas de una auténtica nobleza, tan pobladas de un pueblo achulapado, tan heroicas en ocasiones sin que se sepa a ciencia cierta por qué sino de un modo elemental y físico como el del campesino joven que de un salto cruza el río, tan embriagadas de sí mismas aunque en verdad el licor de que están ahítas no tenga nada de embriagador, tan insospechadamente en otro tiempo prepotentes sobre capitales extranjeras dotadas de dos catedrales y de varias colegiatas mayores y de varios palacios encantados –un palacio encantado al menos para cada siglo-, tan incapaces para hablar en su idioma con la recta entonación llana que le dan los pueblos situados hacia el norte a doscientos kilómetros de ella, tan sorprendidas por la llegada de un oro que puede  convertirse en piedra pero que tal vez se convierta en carrozas y troncos de caballos con gualdrapas doradas sobre fondo negro, tan carentes de una auténtica judería, tan llenas de hombres serios cuando son importantes y simpáticos cuando no son importantes, tan vueltas de espalda a toda naturaleza –por lo menos hasta que en otro sitio se inventaron el tren eléctrico y la telesilla-, tan agitadas por tribunales eclesiásticos con relajación al brazo secular, tan poco visitadas por individuos auténticos de la raza nórdica, tan abundantes de torpes teólogos y faltas de excelentes místicos, tan llenas de tonadilleras y autores de comedias de costumbres, de comedias de enredo, de comedias de capa y espada, de comedias de café, de comedias de punto de honor, de comedias de linda tapada, de comedias de bajo coturno, de comedias de salón francés, de comedias del café no de comedia dell’arte, tan abufaradas de autobuses de dos pisos que echan humo cuanto más negro mejor sobre aceras donde va la gente con gabardina los días de sol frío, que no tienen catedral.

[…]

De este modo podremos llegar a comprender que un hombre es la imagen de una ciudad y una ciudad las vísceras puestas al revés de un hombre, que un hombre encuentra en su ciudad no sólo su determinación como persona y su razón de ser, sino también los impedimentos múltiples y los obstáculos invencibles que le impiden llegar a ser, que un hombre y una ciudad tienen relaciones que no se explican por las personas a las que el hombre ama, ni por las personas a las que el hombre hace sufrir, ni por las personas a las que el hombre explota ajetreadas a su alrededor introduciéndole pedazos de alimento en la boca, extendiéndole pedazos de tela sobre el cuerpo, depositándole artefactos de cuero en torno de sus pies, deslizándole caricias profesionales por la piel, mezclando ante su vista refinadas bebidas tras la barra luciente de un mostrador. Podremos comprender también que la ciudad piensa con su cerebro de mil cabezas repartidas en mil cuerpos aunque unidas por una misma voluntad de poder merced al cual los vendedores de petardos de grifa, los hampones de las puertas traseras de los conventos, los aprovechadores del puterío generoso, los empresarios de tiovivos sin motor eléctrico, los novilleros que se contratan solemnemente para las capeas de los pueblos del desierto circundante, los guardacoches, los recogepelotas de los clubs y los infinitos limpiabotas quedan incluidos en una esfera radiante, no lecorbusiera, sino radiante por sí misma, sin necesidad de esfuerzos de orden arquitectónico, radiante por el fulgor del sol y por el resplandor del orden tan graciosa y armónicamente mantenido que el número de delincuentes comunes desciende contínuamente en su porcento anual según las más fidedignas estadísticas, que el hombre nunca está perdido porque para eso está la ciudad (para que el hombre no esté nunca perdido), que el hombre puede sufrir o morir pero no perderse en esta ciudad, cada uno de cuyos rincones es un recogeperdidos perfeccionado, donde el hombre no puede perderse aunque lo quiera porque mil, diez mil, cien mil pares de ojos lo clasifican y disponen, lo reconocen y abrazan, lo identifican y salvan, le permiten encontrarse cuando más perdido se creía en su lugar natural: en la cárcel, en el orfelinato, en la comisaría, en el manicomio, en el quirófano de urgencia, que el hombre –aquí- ya no es de pueblo, que ya no pareces de pueblo, hombre, que cualquiera diría que eres de pueblo y que más valía que nunca hubieras venido del pueblo porque eres como de pueblo, hombre.”

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Tiempo de silencio (I).

  Días de relectura de Tiempo de silencio (1962), de Luis Martín-Santos. Fue mi profesor de literatura, Pedro Alonso, el que me descubrió esta novela (que, lógicamente, no me gustó nada la primera vez que la leí). Como es sabido, ya no soporto las novelas, pero me encantan aquí la voluntad de clavar un ensayo en el enclenque cuerpo argumental, la ironía permanente y el inacabable juego lingüístico. Por otra lado, una manera perfecta de acercarse a una concreta gran ciudad española a fines de los años cincuenta del siglo pasado.

 

”Hay ciudades tan descabaladas, tan faltas de sustancia histórica, tan traídas y llevadas por gobernantes arbitrarios, tan caprichosamente edificadas en desiertos, tan parcamente pobladas por una continuidad aprehensible de familias, tan lejanas de un mar o de un río, tan ostentosas en el reparto de su menguada pobreza, tan favorecidas por un cielo espléndido que hace olvidar casi todos sus defectos, tan ingenuamente contentas de sí mismas al modo de las mozas quinceñas, tan globalmente adquiridas para el prestigio de una dinastía, tan dotadas de tesoros –por otra parte- que puedan ser olvidados los no realizados a su tiempo, tan proyectadas sin pasión pero con concupiscencia hacia el futuro, tan desasidas de una auténtica nobleza, tan pobladas de un pueblo achulapado, tan heroicas en ocasiones sin que se sepa a ciencia cierta por qué sino de un modo elemental y físico como el del campesino joven que de un salto cruza el río, tan embriagadas de sí mismas aunque en verdad el licor de que están ahítas no tenga nada de embriagador, tan insospechadamente en otro tiempo prepotentes sobre capitales extranjeras dotadas de dos catedrales y de varias colegiatas mayores y de varios palacios encantados –un palacio encantado al menos para cada siglo-, tan incapaces para hablar en su idioma con la recta entonación llana que le dan los pueblos situados hacia el norte a doscientos kilómetros de ella, tan sorprendidas por la llegada de un oro que puede  convertirse en piedra pero que tal vez se convierta en carrozas y troncos de caballos con gualdrapas doradas sobre fondo negro, tan carentes de una auténtica judería, tan llenas de hombres serios cuando son importantes y simpáticos cuando no son importantes, tan vueltas de espalda a toda naturaleza –por lo menos hasta que en otro sitio se inventaron el tren eléctrico y la telesilla-, tan agitadas por tribunales eclesiásticos con relajación al brazo secular, tan…”

[continuamos mañana]

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Viaje a Italia.»Il Buon Governo per la prevenzione e la lotta contro la corruzione».

Los días 9 y 10 de mayo celebraremos en Pisa unas jornadas sobre corrupción y transparencia administrativa. Gracias a un activísimo grupo de compañeros de Granada –dirigidos por el infatigable Federico Castillo Blanco– me he introducido en estos temas y ya he tenido ocasión de comentarlos en público con algunos relevantes especialistas que corren por nuestros lares (Juli Ponce y Capdeferro, en concreto). También he hablado de estos temas con Joan Lluis Pérez-Francesch, que dirige con Borja de Riquer un relevante grupo de investigación sobre la historia de la corrupción. Un gran placer, en definitiva, compartir nuestras reflexiones con los compañeros italianos.

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Anoto aquí la referencia del acto que aparece en la web de Iustel:

 

VII Giornata Italo Spagnola di Diritto amministrativo: Il Buon Governo per la prevenzione e la lotta contro la corruzione

Los días 9 y 10 de mayo de 2019 se celebrará en Pisa la “VII Giornata Italo Spagnola di Diritto amministrativo: Il Buon Governo per la prevenzione e la lotta contro la corruzione”.

Coordinatori

Alfredo Fioritto, José María Pérez Monguió, Severiano Fernández Ramos,

Pisa 9, 10 maggio 2019

Aula VI, Palazo della Sapienza

Giovedì 9 maggio – 15:00 a 18:30

Saluti

Prof. Emanuela Navarretta – Direttrice del Dipartimento di Giurisprudenza

Prof. Michela Passalacqua – Pro Rettrice agli affari giuridici

Relazioni introduttive

– Alfedo Fioritto, Prof. Ordinario Diritto amministrativo Università di Pisa

Buon governo e corruzione

– Federico A. Castillo Blanco, Prof. Ordinario Diritto amministrativo Università di Granada

La integridad del sector público

Tavola rotonda

Il cammino verso una etica pubblica: esempi e strumenti

Moderatore: José María Pérez Monguió

Intervengono:

– Severiano Fernández Ramos (Prof. Ordinario Diritto amministrativo Università di Cádiz)

Transparencia y corrupciàn

– Alberto Vannucci (Prof. Ordinario Diritto amministrativo Università di Pisa; da confermare)

– Juan F. Mestre Delgado (Prof. Ordinario Diritto amministrativo Università di Valencia)

Actos irregulares en materia de ayudas públicas

– María José Fernández Pavés (Prof. Ordinario Diritto amministrativo Università di Granada)

Control fiscal de las subvenciones públicas-

– Joan Amenos Álamo (Prof. Associato di Diritto amministrativo Università Autónoma di Barcelona.

Concepto y formas de la corrupción urbanística

Pausa caffè

Comunicazioni programmate

-María Riaza Vázquez (Dottoranda U. Cadice)

La incipiente regulación de los grupos de interés en España

-Sofía Junco Ruiz (Fundación Carolina)

Mecanismos de prevención y lucha contra la corrupción a la luz de la Ley General de Responsabilidades Administrativas en México

-Marco Lunardelli

La Trasparenza amministrativa

-Laura Villalba Cano (Contratada predoctoral FPI de la Universidad de Cádiz)

La eficacia del régimen sancionador de la Ley de Transparencia en España: el caso de la Comunidad Autónoma de Andalucía

Participazione degli studenti

Presiede e coordina Prof. Giovanna Pizzanelli

Università di A Coruña

Università di Cadice

Università di Pisa

Venerdì 10 maggio 10:30 a 13:00h

Preseide e conclude

Prof. Mario Chiti

Professore Ordinario di Diritto amministrativo

Università di Firenze

Corrupción pública privada: el caso cajas de ahorro

Antonio Jiménez Blanco

Prof. Ordinario Diritto amministrativo (Univesità Politécnica de Madrid)

Medios electrónicos e inteligencia artificial en la lucha contra la corrupción

Agustí Cerrillo I Martínez

Prof. Ordinario Diritto amministrativo Università Oberta de Cataluña

Corrupción y lucha contra la desinformación

Francisco Sanz Larruga

Prof. Ordinario Diritto amministrativo Università di A Coruña

La prevenzione della corruzione nelle amministrazioni

Valentina Giomi

Professore associato di Diritto amministrativo

Università di Pisa

Il whistleblower quale strumento di collaborazione sociale per la lotta alla corruzione

José María Pérez Monguió

Professore associato di Diritto amministrativo Univesità di Cadice

Acceso a la información y transparencia administrativa en materia ambiental como instrumento de buen gobierno en el Derecho español

Pedro Brufao Curiel

Prof. Acreditado de titular de Universidad

Università di Extremadura.

La tutela penal de la función pública. Recientes tendencias legislativas y jurisprudenciales

Marta Fernández Cabrera

Università di Malaga

Conclusioni

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Manuel Alcántara

1.-Se nos fue otro maestro. Descubrí a Manuel Alcántara a través de José Luis Garci y comprendí enseguida que  cualquier aficionado a los blogs, artículos y cuadernillos tenía mucho que aprender en él. Miles de columnas en su comunión diaria con la escritura. Pero dejemos que hable Garci, porque la cosa venía de unas lecturas sobre boxeo, viejo arte en el cual ambos eran profesores. Así, comentando la obra de Pierce Egan (autor de Boxiana y fino historiador, a partir de este deporte, del siglo XVIII inglés) dice en torno a Alcántara:

         “Lo que recoge Manolo en sus textos, igual que Egan, o Balzac, es el runrún de la vida. Como ellos, y  a lo largo de sus veinte mil artículos, que no se dice pronto, Alcántara “jamás” ha querido tener razón, eso a lo que casi todo el mundo aspira. Todo lo contrario, lo que sí nos transmite Manuel, igual que los verdaderamente grandes, son su dudas. De ahí que su estilo, su “clima”,  recuerde la conversación de una persona amena, educada, brillante y culta. Por si fuera poco, Alcántara siempre tuvo clarísimo que “la columna” es “una” idea. Solo una. “No cuentes todo, guárdalo para otro día”. He sido testigo muchas veces de este consejo que suele dar el maestro a los jóvenes aspirantes a escritores. Una idea y punto. La vieja y querida concreción que evita tantas indigestiones.”[1]

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2.-Me llamó la atención, también, el Alcántara poeta, e incluso pergeñé algún poema a partir de él y lo redacté –aunque en catalán- a su manera. Pero, como ya dije, lo traigo aquí por su renombre en el viejo y humilde oficio del artículo diario. Entraba en él –por supuesto- la vida política y económica, pero se abría a muchísimas cosas más, desde sus abundantísimas lecturas y su intuición literaria (era un poeta de primerísimo nivel). Ha anotado uno de estos días Julio Valdeón que  el artículo de Alcántara superaba la necesidad de un tema, el trampantojo de la grandilocuencia.

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3.-Alcántara es ya un patrón de todos los que  querrían simplemente escribir a diario, con la esperanza de que el articulillo muera sin ser intrascendente, aunque sabiendo a la perfección que se trata de un género perecedero, como un insecto de corta vida. Entre los  columnistas jurídicos que conozco, quizá Chaves viene acercándose últimamente a esa línea (recuerdo aquel prodigioso día en que decidió que, pese al título, no iba a tratar de la nueva y fatigante Ley de contratos del sector público, por ciertas razones que aclaró de inmediato).  Se refería a todo esto con mucha gracia don Manuel Alcántara en una interesante entrevista publicada en la revista Leer, al comentar las razones por las cuales no escribiría sus memorias:

         Sobre todo, que a mí me gusta tra­ba­jar lo justo. Yo he escrito muchos artícu­los pero muchas veces me he defi­nido como un tra­ba­ja­dor fati­ga­ble, que es todo lo con­tra­rio de lo que dicen de mucha gente, como de Gal­dós, su ingente labor. Yo hubiera pre­fe­rido ser, no ya Mon­te­rroso, pero sí Juan Rulfo, por ejem­plo, que escribe sólo dos libri­tos muy cor­tos. Siem­pre he hecho cosas que pueda empe­zar y aca­bar en el mismo día, un poema, un soneto, un artículo. Igna­cio Alde­coa, que fue muy amigo mío, me decía que la pri­mera cua­li­dad para ser un nove­lista es tener culo, o sea que hay que sen­tarse muchas horas todos los días y tener un pro­grama. Eso a mí me horroriza.

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[1] José Luis Garci, Campo del Gas, 2016.

Amistad íntima versus mero compañerismo.

Aunque la tesis del maestro Chaves es en parte discutible, es evidente que estamos ante un problema grave y de difícil solución, especialmente en los procesos de estabilización de plantillas que últimamente está acometiendo la Administración Pública. Transcribo, pues, su reciente artículo -«La recusación inútil: compañeros y sin embargo amigos«-, con nuestra ordenación habitual y nuestras negritas.

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La recusación inútil: Compañeros y sin embargo amigos

1.-Con el despertar de Ofertas de empleo público y convocatorias varias (plazas libres, consolidaciones y funcionarizaciones) se designarán tribunales calificadores y se despertará la perplejidad de algún aspirante al comprobar que forma parte del mismo el Jefe de otro competidor. O sea, el Jefe de Servicio o Sección es el presidente o vocal del Tribunal calificador que juzgará las pruebas o valorará los méritos del Jefe de negociado (interino o temporal).

Si alguien intentase la recusación del vocal aduciendo esa relación de jefe a subordinado, o de compañero de despacho en la administración, se tropezaría con su rechazo administrativo y posiblemente jurisdiccional.

En efecto, el art.23 Ley Régimen Jurídico del Sector Público dispone que son motivo de abstención y/o recusación:

a) Tener interés personal en el asunto de que se trate o en otro en cuya resolución pudiera influir la de aquél; ser administrador de sociedad o entidad interesada, o tener cuestión litigiosa pendiente con algún interesado.

b) Tener un vínculo matrimonial o situación de hecho asimilable y el parentesco de consanguinidad dentro del cuarto grado o de afinidad dentro del segundo, con cualquiera de los interesados, con los administradores de entidades o sociedades interesadas y también con los asesores, representantes legales o mandatarios que intervengan en el procedimiento, así como compartir despacho profesional o estar asociado con éstos para el asesoramiento, la representación o el mandato.

c) Tener amistad íntima o enemistad manifiesta con alguna de las personas mencionadas en el apartado anterior.

d) Haber intervenido como perito o como testigo en el procedimiento de que se trate.

e) Tener relación de servicio con persona natural o jurídica interesada directamente en el asunto, o haberle prestado en los dos últimos años servicios profesionales de cualquier tipo y en cualquier circunstancia o lugar.

En el caso analizado, de funcionario interino o trabajador temporal que aspira a plaza que debe ser juzgada por Tribunal del que forma parte “su jefe” o “su compañero”, en rápida lectura de la ley y una visión superficial e instintiva, podrían aducirse tres vertientes:

  • Tener “interés personal en el asunto” pues al fin y al cabo el “asunto” que tiene entre manos el vocal del tribunal es seleccionar un aspirante y personalmente podrá desear que se consolide o se excluya la persona que conoce y comparte oficina y trabajo con él.
  • Tener “amistad íntima” pues el contacto hace la amistad y en una oficina pública no solo se trabaja sino que hay momentos para la fraternidad: cafés, tiempos muertos de charla compartida, asuntos administrativos de implicación conjunta, ágapes de jubilaciones, asistencia a funerales de allegados,etc.
  • Tener “relación de servicio con personal natural o jurídica interesada directamente en el asunto”, pues existe relación de servicio entre el Jefe de Servicio y el Jefe de Sección o respecto del personal a su cargo.

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2.-Sin embargo, ese enfoque es erróneo, pues la jurisprudencia es cicatera en apreciar tales motivos de recusación, como expuse en mi Vademécum de oposiciones y concursos (Amarante, 2019) pues:

  • Los motivos de abstención/ recusación son legalmente tasados.
  • Los motivos son de interpretación restrictiva.
  • Las precisiones importan, pues no basta la amistad sino debe ser “íntima”; no basta la enemistad pues debe ser “manifiesta” y no basta la “relación de servicio” dentro del trabajo pues la “relación de servicio” debe ser relación de patrono y empleador, siendo lo cierto que el funcionario es tan “trabajador o empleado” como los demás pues el único patrono es la Administración.

A modo de resumen la STSJ de Madrid de 18 de julio de 2014 (rec. 256/2012), del ámbito universitario, es clara y exhaustiva:

En lo que hace a la causa de abstención consistente en la amistad íntima, tampoco se puede presumir ni la relación de amistad ni desde luego si es íntima o no, debiendo dejar sentado que el hecho de haber colaborado la aspirante con el presidente y el vocal en varios libros, o el haber sido docente en una asignatura de la que es responsable el presidente de la Comisión, no implica, significa ni presupone la existencia de la referida amistad íntima, que requiere ser probada.

Finalmente la causa consistente en haber tenido relación de servicio con persona natural o jurídica directamente en el asunto, o haberle prestado en los dos últimos años servicios profesionales de cualquier tipo y en cualquier circunstancia o lugar, no concurre ni en el presidente ni en el vocal, puesto que la anterior causa de recusación lo que requiere es que el recusado haya prestado servicios a otra persona, es decir trabajar para ella, o haberle prestado servicios profesionales, estando claro que ni el presidente ni el vocal han trabajado para la señora Josefina ni le han prestado servicios profesionales. Hay que recordar que el hecho de trabajar la señora Josefina como profesora en el departamento o área de la Universidad en el que también trabaja como profesor el presidente de la Comisión de Valoración no es causa de recusación para la Sala 3a del Tribunal Supremo, en concreto la de “compartir despacho profesional o estar asociado con éstos para el asesoramiento, la representación o el mandato”, cuya existencia requiere de algo más que esa mera relación de compañerismo entre profesores de un mismo centro universitario (vid. la STS de 19 de julio del año 2012, rec. 2825/2009), y por la misma razón tampoco se aprecia que la colaboración como coautores de varios libros constituya la mencionada causa de recusación, por lo que se está en el caso de la desestimación del Recurso contencioso-administrativo.

El caso analizado es un ejemplo en que la norma y la interpretación jurisprudencial van un paso por detrás de la realidad. A mi personal juicio, desde una perspectiva dogmática “la relación de servicio” se establece entre administración y todos sus funcionarios, y no entre los funcionarios de la misma. Por ello, la jurisprudencia es técnicamente impecable.

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...3.-Ahora bien, no se puede perder de vista la finalidad de la recusación ni que cuando se trata de un proceso selectivo el principio de imparcialidad (art. 55.2 c, EBEP) impone la interpretación mas favorable a la efectividad del derecho fundamental de acceso al empleo público (art. 23.2 y 103 CE); se trataría de que los árboles jurídicos no nos impidan ver el bosque de la realidad, y ello porque es innegable que cuando un jefe administrativo “juzga” o valora a su compañero de despacho, a su inferior jerárquico, entre los que reina por imperativo del Estatuto Básico del Empleado público una relación de lealtad y jerarquía, compartiendo la “jaula administrativa” día a día para lo bueno o para lo malo, NO SE ES INDIFERENTE. No se alcanzará amistad “íntima” ni enemistad “manifiesta”, ni será uno patrono del otro, pero lo que es indudable es que no será imparcial cuando sus destinos se crucen en un procedimiento competitivo en que esté esa persona conocida y compañero frente a desconocidos.

Es verdad que nada impide demostrar que mas allá de la relación profesional como compañeros hay esa intimidad o enemistad, pero esta es una prueba diabólica y además dificilísima de demostrar.

Sin embargo sería deseable o bien una modificación legal, o bien una interpretación jurisprudencial (de indudable interés casacional) sobre esta cuestión.

Esto es, o bien una modificación legal que dispusiese algo así:

Se entenderá que existe relación de servicio a efectos de abstención cuando exista relación jerárquica entre el miembro del Tribunal calificador de oposiciones y concursos y cualquier aspirante, o haya existido dentro de los tres años anteriores a la convocatoria; asimismo si se ha prestado servicio en dicho período para la misma administración y dentro de la misma unidad o nivel orgánico. Se excluyen los casos en que la administración acredite la falta de contacto personal en sus respectivos puestos de trabajo por la distancia geográfica de los lugares de prestación de servicios o por las distintas exigencias funcionales.

Alternativamente (si el legislador no se mueve, como ha demostrado ya que la Ley 40/2015 de Régimen del Sector Público en este punto no alteró una palabra de lo dicho por la vieja Ley 30/1992 de Administraciones Públicas) sería bueno que se apreciase como cuestión de interés casacional:

Si la relación de servicio mencionada en el art. 23 de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, comprende la relación jerárquica entre empleados públicos dentro de la misma administración.

La ocasión perdida se evidenció en la Sentencia de la Sala contencioso-administrativa del Tribunal Supremo de 30 de noviembre de 2017 (rec. 2107/2015) que dispuso:

OCTAVO.- Finalmente y también al amparo del artículo 88.1. d) de la LJCA, se alega la infracción del artículo 28.2. c) y e), de la Ley 30/1992, apartados que, respectivamente, prevén como motivos de abstención en los procedimientos administrativos, «Tener amistad íntima o enemistad manifiesta» en este caso con los interesados participantes en el proceso selectivo y «Tener relación de servicio con persona natural o jurídica interesada directamente en el asunto, o haberle prestado en los dos últimos años servicios profesionales de cualquier tipo y en cualquier circunstancia o lugar». En concreto las ahora recurrentes sostuvieron que habían recusado a tres de los miembros del tribunal que eran compañeros de trabajo de diversos candidatos que concurrieron al proceso selectivo.

NOVENO.- La sentencia desestimó la demanda en ese extremo porque el hecho de ser “compañero de trabajo” no implica amistad íntima o enemistad manifiesta ni hay prueba que lo sostenga; es más, uno de los recusados -el doctor Ángel- alegó que también había sido “compañero de trabajo” de aspirantes también suspendidos, entre éstos la ahora recurrente doña Clemencia.

DÉCIMO.- Tal motivo se desestima por las siguientes razones:

1º Los mismos recurrentes admiten que se está ante una cuestión de hecho que escapa a la revisión casacional, salvo que el tribunal de instancia haya incurrido en una valoración arbitraria, ilógica o irrazonable de las pruebas, lo que no se plantea.

O sea, que posiblemente será objeto de valoración casuística por Juzgados y Salas territoriales o la Audiencia Nacional, siendo deseable una interpretación flexible y reconstructiva de tales conceptos. Está en juego la credibilidad de las oposiciones y concursos.

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Barcelona en España.

1.-El viernes cerramos la publicación en este cuaderno de una reseña con el título de “La ciudad que fue”. Era la Barcelona de los setenta. Curiosamente, al día siguiente, el suplemento cultural de La Vanguardia se enlazaba justamente con nuestro artículo y daba a la luz un reportaje denominado “Gabriel García Márquez, el Nobel de Barcelona”. El texto cubría los ocho años de la estancia del escritor en la ciudad (1967-1975) y las celebraciones que vienen sobre El rastro de Gabo en Barcelona.

2.-No acaban aquí las coincidencias porque el siguiente artículo del suplemento citado lleva por título «Barcelona importa” y, en él, Félix Riera desmenuza nada menos que nueve recientes libros en torno a la ciudad condal. Algunos están muy ceñidos al debate electoral, pero otros remontan el vuelo y se adentran en su historia, en sus conflictos, en su función, en su arquitectura y forma… Se detectan signos de estancamiento y, lógicamente, se aventa la lumbre de las meditaciones, de los proyectos, de lo vivido y de lo que se vivirá.

3.-Hemos garabateado aquí varias veces sobre el espejo de Barcelona, pero me gustaría ahora rescatar unos papeles que redacté hace algún tiempo y que llevan por título “Barcelona en España”:

       Barcelona en España (I)

       Barcelona en España (y II)

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La ciudad que fue (y II)

”Tanto cayó que acabé cayendo yo. Todavía no sé de qué me puse enfermo, pero lo estaba. Supongo que la famosa angustia existencialista de Sartre acabó por asentarse en mi estómago y convertirme en un anuncio de La Naúsea, la autocompasión y la ansiedad. Que mis males eran psicosomáticos ya lo sabía yo, pero eso no me impedía despertarme en mitad de la noche con ganas de vomitar sin llegar a hacerlo nunca. El impulso vital del verano parecía arrasado por aquella lluvia incesante. Pasaba las tardes en los cines baratos, a veces viendo dos sesiones dobles seguidas, por retrasar la vuelta a casa. La noche de fuera era la penumbra de dentro. Me recuerdo en la oscuridad, leyendo, a la luz de un flexo, El Cuarteto de Alejandría de Durrell, mientras en el tocadiscos sonaba “Love in vain”:

I followed her to the station

with a suitcase in my hand;

is hard to tell, but all true love is in vain.

When the train comes in the station I looked in your eye

I felt so sad and lonesome that I could not help but cry.

When the train left the station, it had two lights in behind.

The blue light was my baby and the red light was in my mind.

Oh, my love! All love’s in vain.

(Le acompañé a la estación/ con una maleta en la mano./Es duro decirlo, pero todo verdadero amor es siempre en vano./Cuando el tren en la estación la miré a los ojos,/me sentí tan triste y tan solo que sólo pude llorar./Cuando el tren abandonó la estación, dejó dos luces atrás/La luz azul era mi chica y la luz roja era mi mente./Oh, amor mío,/en vano es todo amor.)

Yo entreveía, aunque no entendía, el mal de aquel invierno. Era lo que siempre se ha llamado en español “mal de amores”, que nuestra progresía de ayer solía entender como un perentorio afán sexual con profuso aderezo sentimental. Recuerdo una frase durrelliana: “Ella estaba enamorada del amor”. Yo creía que el amor nos defendía del sexo, cuando es el sexo lo que suele defendernos del amor. Pero eso lo aprendí mucho más tarde.

…Vivía en un “blues”, en una balada triste, en un rock melancólico y de suburbio. En un bar cercano escuchaba una y otra vez en la máquina de discos el primer éxito de los Lone StarMi calle”, que comienza con unos golpes gitanos de yunque en la fragua y un na-na-na de Pedro Gené que recuerda al de Wilson Picket en “La tierra de las mil danzas”:

……Mi calle tiene un oscuro bar, húmedas paredes,

……Pero sé que alguna vez cambiará mi suerte.

Entonces entraban los apostadores del canódromo, sacudiéndose la lluvia y la ruina de la tarde. Y pedían cervezas y vino, con tapas grasientas y picantes, convencidos de que algún día, en alguna carrera, alguna vez, cambiaría su suerte. Yo era uno de aquellos en aquel oscuro bar. Y pedía otra cerveza. Y volvía a poner a los Lone Star”.

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La ciudad que fue (I)

Federico Jiménez Losantos escribió un interesantísimo libro –La ciudad que fue. Barcelona, años 70– sobre su vida aquí, justo en los años setenta de la fase final del régimen de Franco y los inicios de la andadura democrática. Y digo interesantísimo porque, entre otras cosas, es una descripción indispensable para  entender el faro en el que se convirtió Barcelona en aquellos  tiempos, tanto en el terreno político como en el cultural y de las costumbres. Por sus páginas aparecen los grupúsculos del antifranquismo, las vanguardias artísticas,  el nacimiento del movimiento homosexual, etc. Más que el aspecto político, como digo, es útil ahora el recuerdo de la imagen casi mítica de Barcelona.

Por otro lado, me llama la atención la cita entusiasta –que comparto- de “Mi calle”, de Lone Star, que  en este cuaderno hemos  celebrado ya en una ocasión. Vayamos, pues, con la rememoración del año 1971, a partir de un viaje en moto a la Ciudad Condal. Inevitable, por cierto,  la asociación de este fragmento con otros  trayectos iniciáticos o de descubrimiento a través de la motocicleta de las calles barcelonesas. El primero y principal fue, sin duda, el Pijoaparte de Marsé en Últimas tardes con Teresa, desde el Carmelo hacia la lejana Costa Brava. Pero luego vendrían las travesías nocturnas de la Lambretta de Arcadi Espada en Contra Catalunya, el desnudo mítico en «L’orgia» de Juanjo Puigcorbé a lomos de una Vespino por el centro de la ciudad, etc. Vayamos, pues, al fragmento (las negritas son nuestras):

”El primer viaje en moto fue simplemente suicida: desde Orihuela hasta Gerona, sin parar. Vivaqueábamos en pisos de amigos por aquí y por allá o pasábamos la noche en el campo, con unos sacos de dormir del ejército que compramos en el Rastro. Y así llegué por segunda vez a Barcelona, brujuleando algún piso donde instalarnos en septiembre. Fue, más que nada, un contacto con la ciudad, tan bonita y sudorosa como suele estarlo en agosto. Pasamos sólo una noche en una pensión que conocía Gonzalo, en una calle que desde entonces me encantó: la Rambla de Cataluña, paralela al paseo de Gracia. Al lado de aquella lóbrega fonda estaban el cine Alexandra y su hermanito de bolsillo, el Alexis, que era donde se estrenaban esas películas eurorraras que Terenci, Gimferrer y demás comentaban luego en Fotogramas. Y a la vuelta de la esquina estaba el Drugstore, el de las bellísimas Romy, Gimpera, Serena Vergano y otras criaturas de película de la Escuela de Barcelona. Allí, allí  mismo, el Drugstore,  allí la noche, allí la vida de madrugada y escaparate, con su librería siempre abierta y su restaurante insomne, nocherniego, para artistas, borrachos y cinéfilos. Ésa era la Barcelona que yo buscaba. Más que verla, me la sabía de memoria, con fotos incluidas.

Pero el otoño desbarató la euforia veraniega. Sólo conseguí encontrar, con otros dos amigos de la cantera navarroaragonesa, un piso feotón en la calle Riera de Horta, más allá de la última encrucijada del metro, la de Sagrera, al borde del pueblo industrial de San Andrés, convertido en barrio obrero de color ladrillo y amianto. Bajo nuestro piso había un bar populoso, con su cartera de negocios enfrente: el Canódromo. Fue trasladarnos allí, empezar a llover y ya no paró hasta el mes de mayo. Llovía sobre los perros que se esforzaban detrás de una liebre mecánica, llovía sobre la liebre, llovía sobre los que desde Barcelona y el extrarradio llegaban hasta allí a “apostar a los perros”, título que decidí ponerle a un libro de poemas que no pasó del primero, seguramente por culpa de la lluvia. Llovía también sobre la Universidad, que chapoteaba entre huelgas y holganzas, Aquella huelga endémica me impidió contemplar “la lluvia sobre el patio de la Universidad”, el hermoso patio de Letras, en la Central, que canta Gimferrer en “Arde el mar”. Con la Universidad cerrada, caía sobre mí un aguacero prosaico y melancólico, suburbano sin ciudad, con olor a pasillo de metro, a bar de muchas tapas, a cine de sesión doble, a liebre de cuerda y trapo bajo la lluvia, a la espera de los perros en sus jaulas. En aquel invierno, siempre llovía sobre mojado.”

Vista aérea del Ensanche de Barcelona. Fuente: ***.

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