Dissabtes exclusius. Cui prodest?

(Font:aquí)

Estrafer la llengua sense millorar la vida de ningú: aquest és el resultat final d’això que en diuen “llenguatge no sexista” o altres miserables expressions. Un pur caprici de nen malcriat que no sap comportar-se a taula, mentre la família (les universitats, el sistema educatiu, les administracions…) fa la farina blana. Reflexionem avui sobre aquest aspecte del “llenguatge inclusiu” i repassem algunes de les seves ridícules solucions de la mà de la infatigable Carme Junyent.

«Tot esperant que algú s’atreveixi a rectificar

El supòsit implícit de la proposta inclusiva és que modificant la llengüa canviarem la situació de les dones »

*

Articles relacionats:

.-Dissabtes exclusius.

.-Sábados exclusivos.

***

Sábados exclusivos. Las empleadas del hogar hacen limpieza.

Limpiar en casa con una escoba

(Fuente: gettyImages).

1.-La página oficial del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) se desayunaba el 8 de septiembre con este titular: “El BOE publica el acceso a prestaciones por desempleo para las trabajadoras del hogar”. Seguía así la pauta que ya habían marcado tanto el Presidente del Gobierno (en diversos anuncios públicos y en el debate en el Senado) y la ministra de Trabajo. Esto es, la exclusiva referencia a las empleadas o trabajadoras del hogar. Una alusión perfectamente lógica y que a nadie extrañó, dada la  destacable mayoría femenina en esta tarea. El hablante tiene prisa y, cuando puede determinar el sujeto con altísima probabilidad, rehúye las formas genéricas y va al grano (de ahí la generalización, por ejemplo, de “enfermeras”). Por esta razón, es probable que dentro de diez o quince años hablemos sólo de “juezas” -al menos en el lenguaje oral- y quizás habrá alguna sorpresa en la profesión que hoy analizamos, teniendo en cuenta el aumento de las empresas de servicios, el teletrabajo, los robots y la multiplicación de los matrimonios hipogámicos (con el hombre en estatus inferior, aunque de esto hablaremos otro día).

Como la cosa fluía con normalidad, nadie cayó en cuenta que las autoridades políticas  se habían cargado de un plumazo dos dogmas de la posmodernidad imperante:

Duplicar las referencias a las profesiones: ni un mísero “empleadas y empleados del hogar” en las alocuciones y discusiones.

Evitar los estereotipos femeninos: toda la pesadez académica de este discurso se iba por la alcantarilla.

Había  expectación en la plaza para ver cómo se depositaba esto en el gran vertedero terminológico del BOE. Reconozco que la solución no era fácil y más teniendo en cuenta que los burócratas del “lenguaje inclusivo” ya nos han dejado el campo embarrado.

*

2.-El legislador opta, en principio, por la pastilla cursi de la “personitis” y se refiere en el título del Decreto-ley (16/2022) a las “personas trabajadoras al servicio del hogar”. Ya nos hemos referido varias veces a este vicio en nuestra sección. Baste recordar ahora que, ordinariamente, “trabajador” -sustantivo- no equivale a “persona trabajadora” –donde trabajadora puede leerse como adjetivo-. De todos modos, es tarea hercúlea hacer distinguir a un oficinista del “lenguaje inclusivo” entre sustantivo y adjetivo.

Por tanto, pueden ustedes imaginar la cansina redacción que nos acompaña: “persona trabajadora”, “persona empleada”, “persona empleadora”…A veces, el resultado tiene algo de cacofónico, como ocurre en la nueva redacción del art. 11.1. d) del Real Decreto 505/1985, sobre organización y funcionamiento del Fondo de Garantía Salarial:

d)Las personas empleadoras por las personas trabajadoras en el hogar familiar vinculadas entre sí en virtud de relación laboral de carácter especial”.

*

3.-Sin embargo, eso que ellos  decretan como “lenguaje no inclusivo”(el de toda la vida) corretea alegremente por todos lados y demuestra a las claras que el montaje anterior era un capricho innecesario, un churro de chocolate para marcar diferencia con las porras. Así, en el artículo segundo se habla tranquilamente de “sentencia, auto, acto de conciliación judicial o resolución administrativa a favor de los trabajadores”. En el artículo sexto reaparecen los “trabajadores incluidos en el Sistema Especial para Empleados de Hogar”. No hay ningún problema para volver a emplear este vocablo en  el número 5 de la disposición adicional primera (y, además, por dos veces), provocando incluso una mezcla ridícula: “…contratos de interinidad que se celebren con personas desempleadas para sustituir a trabajadores”…

Por supuesto, cuando se trata de nombrar a la hucha, el legislador no quiere líos (y este era el gran momento para cambiar la denominación supuestamente opresiva). Nada de nada: “Sistema Especial para Empleados de Hogar”. Con el dinero, pues, una solución clásica. Y más espectacularmente clásica aún en el primer párrafo de la disposición transitoria tercera cuando, en un ámbito realmente feminizado, no hay ninguna duda en seguir los criterios del buen castellano (justo cuando podía quizá permitirse un exceso, el legislador laboral se autorreprime):

Las bonificaciones por la contratación de cuidadores en familias numerosas que se estuvieran aplicando el 1 de abril de 2023, en los términos previstos en el artículo 9 de la Ley 40/2003, de 18 de noviembre, de protección a las familias numerosas, mantendrán su vigencia hasta la fecha de efectos de la baja de los cuidadores…”

            Por tanto, la verdad es que el resultado final implica una cierta retirada de las toscas maniobras del lenguaje “inclusivo”, que tenían en el Ministerio de Trabajo un aliado que ya flaquea. Por cierto,  si uno sigue leyendo  las disposiciones transitorias del Decreto-Ley –donde, de acuerdo con depurada técnica legislativa, ya se tratan temas que nada tienen que ver con lo anterior y que provienen de otros ramos de la Administración-, debemos decir que el lenguaje inclusivo “ni está ni se le espera”: “estos solicitantes” (disposición transitoria cuarta), “usuarios de títulos multiviaje…”, (disposición transitoria quinta), “beneficiarios” (disposición final segunda), etc. De hecho,  el Real Decreto 931/2017, de 27 de octubre, por el que se regula a nivel estatal la Memoria de Análisis de Impacto Normativo, ya no hizo ninguna referencia a esta cuestión (a diferencia de algún antecedente que aún clamaba por su consideración).

Tenemos, por tanto, una hipótesis interesante según la cual habría ministerios más obsesionados con el furor duplicativo y otros que vivirían felices hablando como el pueblo habla a su vecino. Ese acantonamiento en ciertas oficinas confirmaría el carácter de mera jerigonza de eso que llaman “lenguaje inclusivo”.

***

Artículos relacionados:

Sábados exclusivos.

Dissabtes exclusius.

Dissabtes exclusius. A la Central també tenen el mal.

(Font: aquí. )

1.-Sant tornem-hi! Avui, per escalfar motors, em remetré a un article de Carme Junyent, que en sap molt més i que ha estat per mi un exemple permanent de claredat, valentia i estima per la llengua. Us deixo l’enllaç al final. Però ja imaginareu que, com a picaplets, no podia deixar de comentar  el text legal que apareix a l’article citat. Es tracta del Reglament general d’eleccions de la universitat de Barcelona (aprovat pel claustre universitari l’11 de novembre de 2019, modificat el 15 de juliol de 2020 i modificat el 14 de desembre de 2021).

*

2.-He vist ja moltes animalades, però reconec que la borratxera, confusió i contradiccions d’aquest Reglament han tocat la meva ànima sensible. No tenim temps d’analitzar-ho tot, però us avanço que  vaig començar a llegir-lo i semblava un text benemèrit del segle XIX. Així, a l’article  4 i a començament del 5 ens parla de “els ajudants”, els “electors” (sobre això hem de parlar perquè aquesta paraula no la dupliquen mai al llarg de tot el reglament), “tots els estudiants” (i ens estalviem l’horrible “tots i totes”), “investigadors predoctorals” ( feia mesos que no veia el genèric d’investigador a la meva facultat)…

Però el  legislador se’n adona i, a l’article 5 ja comença a disparar uns quants “alumnats” i, després, segueix duplicant segons li rota. Així, un contundent “interventors” apareix al flamant títol de l’article 15, però al cos del text (número 1,2 i 3 del mateix article 15)  agafa  aire i desdobla com un boig: “interventor o interventora”, “interventor o interventora”, “interventor o interventora”…Tampoc li servirà de gaire, perquè la proposta d’interventor o interventora només la poden fer “els candidats” (art. 15.1). Algú li devia dir però ja tenia pressa, no ho canvia i ho intenta arreglar a l’art. 19.1, on parla de “candidat o candidata”. Però es torna a dormir a la palla i , a l’article 50, toca el cel ficant  directament en un sol article la paraula “candidats” -fins i tot “els candidats”- en sis ocasions (és pràcticament una frase darrera l’altra). Ai, ai, que les dones no poden ser candidates…Se’n adona i a l’article 77.4  torna a prendre la pastilla i parla de “candidat o candidata”, però li entra una amnèsia immediata i al 77.5 només parla de “el candidat”.

Bé, parem màquines. Ja cansa.  Qui vulgui seguir el ball, ho pot intentar amb el darrer incís de l’article 72.1 del Reglament, que és un prodigi de descoordinació i imprecisió lingüística. A mi m’agrada molt també el xurro de l’article 12.e), que considera que és competència de la Junta Electoral Permanenten les eleccions a rector o rectora acreditar els interventors [ coi –perdó- si  heu duplicat el rector per què no ho feu amb l’humil interventor] de les meses electorals sol·licitats pels diferents candidats [ja us he avisat que “les candidates” apareixien segons li venia], fer l’escrutini final, i proclamar les candidatures i els resultats”.

**

3.-Un tema important. Al llarg del  reglament apareix un munt de cops la paraula “elector” – o el plural “electors”-. És lògic perquè ens referim a un reglament electoral. Ja hem vist que amb els altres substantius rellevants es fan duplicacions i desdoblaments. Una mica a la babalà i amb molts oblits, certament, però el legislador de la Central ens clava uns quants “rector o rectora”, “interventor o interventora”, “candidat o candidata”…En canvi, amb “elector” es manté impertorbable al llarg de tot el text. Tampoc apareix enlloc per amorosir-ho una mica el pedant “persona electora”. Res.

La conseqüència està clara: les dones no poden votar a les eleccions convocades a la Universitat de Barcelona. Ras i curt. No són electores. Així acaben les gracietes del que diuen “llenguatge inclusiu”. Allà on siguin, Clara Campoamor i tantes altres estaran entusiasmades. Sort que ara em ve al cap el principi d’interpretació constitucional de tot l’ordenament i podem arreglar aquesta desigualtat flagrant.

Ja estic sentit una veu burleta que em diu que no cal tota aquesta faramalla jurídica, home, que ja s’entén que “elector” inclou  també les dones. Hi  estic d’acord. Exactament de la mateixa manera que, en un context genèric, “rector” inclou rectora, “interventor” cobreix les interventores, etc. En resum, no calia tota aquesta pesadesa de les duplicacions, dels “alumnats” i “professorats”, de les “persones candidates” i tot el gaspatxo habitual.

No crec que la Universitat de Barcelona –“la Central” de tota la vida- hagi superat el nivell estilístic del Reglament de Veterinària de la UAB. Però fa feredat veure aquestes mostres de la universitat catalana més rellevant. Fins i tot, quan tots sabem que  els claustres de filologia de la Central –tant en català com en castellà-  van tenir un prestigi llegendari. Sic transit gloria mundi.

***

I, ara sí, el premi d’avui: “M’autoinculpo”, de Carme Junyent[1].

women's suffrage

(Font:aquí).

  Alguns articles anteriors d’aquesta secció:

Sábados exclusivos. Mejor el juglar que el charlatán

Dissabtes exclusius. Catalans! Sense embuts.

Sábados exclusivos. Las palabras solteras.

Dissabtes exclusius. Els pares han de protegir els fills.

*

[1] Hi ha una petita imprecisió al text en la referència inicial a l’article 9.1 del Reglament General d’Eleccions de la Universitat de Barcelona. Aquest article diu el següent:

9.1. La Junta Electoral Permanent de la Universitat de Barcelona, els acords de la qual exhaureixen la via administrativa, és designada pel Consell de Govern i està composta per:

a) dos catedràtics o catedràtiques de l’àmbit del dret, un dels quals la presideix,

b) un professor o professora permanent,

b)[sic] dos estudiants,

c) un representant del personal d’administració i serveis,

d) el secretari o secretària general, que ho és també de la Junta Electoral Permanent.”

De tota manera, les contradiccions i confusions que denuncia l’article es mantenen, de tal manera que les dones que estudien o que formen part del “personal d’administració i serveis” no poden formar part d’aquest òrgan. Cal procedir, com hem fet al nostre article, a una interpretació correctiva.

*

Dissabtes exclusius. Els pares han de protegir els fills.

(Font)

   1.-Seria difícil, pràcticament impossible, trobar aquestes paraules elementals a la legislació catalana recent. Sembla que ara cal dir “els progenitors” o, per acabar-ho d’adobar, “els progenitors i les progenitores”. Si el legislador fos una persona normal, que pren un cafè al matí i passeja pels carrers, seria incapaç de pronunciar unes frases que ell considera odioses: “D’on són els teus pares?”, ”Què fan els teus pares?”…

*

   2.-L’absurd va començar fa uns anys quan a algú se li va acudir la galant idea de que les associacions de pares havien de  convertir-se en les “AMPA”. El llenguatge es va prendre la seva petita revenja i la pronunciació ens portà directament a l’hampa, paraula que queia com una llosa sobre aquestes angelicals agrupacions.

Després, la malaltia ja no ha parat de créixer. Ho indicava fa poc Maria Rodríguez Mariné, responsable lingüística del diari Ara, a un article titulat “Un front que ens desgasta”[1]:

Ara ens convoquen a una “reunió de famílies” i no sabem si hi hem d’anar amb els nens o no i acabem uns amb canalla i altres sense (era sense, es veu). Entendre’s ha passat a segon terme. L’important és no dir “pares” i estalviar-se haver de dir “pares, mares o tutors o tutores legals” (o “persones tutores”). La llàstima és que, partint d’un objectiu noble i lloable, aquest llenguatge es presta a fer escarni i, cosa encara pitjor, pot crear la falsa sensació que s’està canviant alguna cosa quan en el fons no canvia res.”

**

 3.-Com ja sabeu, aquí mai fem escarni de les solucions denominades “inclusives”. Per tant, ens acomiadarem amb un  magnífic poema de V.A. Estellés que, evidentment, faria enrabiar el legislador:

El principi i la fi són la mateixa cosa.

 Són un poble, Françoise, on viuen els meus pares,

on vaig nàixer i vaig fer els primers pecats,

on torne cada dia, inesperadament,

Mentre vaig, vinc i torne entre les meues coses.

El principi i la fi són un poble, Françoise”.

[1] Inclós a JUNYENT, Carme: Som dones, som linguistes, som moltes i diem prou.Prou textos incoherents I confuses. Canviem el món i canviarà la llengua. Barcelona, 2021, pp.161-163

***

Articles relacionats:

Dissabtes exclusius; Sábados exclusivos.

Dissabtes exclusius. Les dones no poden ser conselleres de la Generalitat.

1.-Ho avisava Carme Junyent a la introducció del llibre que va editar l’any 2021: Som dones i som lingüistes, som moltes i diem prou. Prou textos incoherents i confusos. Canviem el món i canviarà la llengua (Eumo Editorial). També  anotava amb fina ironia que tampoc no volia donar idees…Però el text de l’art. 68.2 de l’Estatut d’Autonomia de Catalunya  diu el que diu:

El Govern es compon del president o presidenta de la Generalitat, el conseller primer o conseller primera, si escau, i els consellers.”

*

2.-En conseqüència, no s’admeten les conselleres. Està claríssim. Tot  el context reforça aquesta interpretació. Així, per exemple, a l’art. 68. 4 es diu que “el govern cessa quan ho fa el president o presidenta de la Generalitat”. Es desdoblen constantment el president i el conseller primer, recordant que són “el president o la presidenta” i “el conseller o la consellera primera”, però no s’aplica la mateixa medecina als consellers.  Això s’acompleix a tota la regulació del Govern i fins i tot quan es tracten les relacions amb el Parlament. Sempre “consellers”. Per tant, no hi ha conselleres (no ens queixem, sí  pot haver president i només –això sí- consellera primera).

**

3.-Em direu que ja s’entén que “consellers” inclou “conselleres”. Evidentment. I també “president” inclou “presidenta”. No calia embolicar-se amb duplicacions carregoses. Caldrà tenir en compte, a més, el principi constitucional d’igualtat. I també, com vèiem amb les “persones treballadores”, la regla caritativa  d’interpretar i corregir les gracietes enfarfollades de les “unitats de llenguatge inclusiu”  (o com es diguin).

Retrato de Margaret (Peg) Hughes, actriz de la Restauración, realizado en 1672 (*)

***

Articles relacionats:

Dissabtes exclusius; sábados exclusivos.

Sábados exclusivos. La desprotección de los zánganos.

novecento4.jpg

[Fuente: aquí].

1.-Me sorprendió la aparición pura  y simple de “los trabajadores” en el Real Decreto 395/2022, de 24 de mayo, por el que se modifica el Real decreto 665/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes cancerígenos durante el trabajo. Por todo el texto se renuncia a la duplicación –¡qué descanso!-  e incluso, de cara al futuro, se afirma inequívocamente lo siguiente en la Exposición de motivos (la negrita es nuestra):

Con este real decreto se avanza en el cumplimiento de la meta 8.8. de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, es decir, en proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y sin riesgos para todos los trabajadores, incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres migrantes y las personas con empleos precarios.”

Obsérvese en este último párrafo que el legislador admite –como es lógico, claro- que dentro de los trabajadores se incluyen las mujeres. Así ha sido siempre y durante toda la vida, pero parece que un signo de nuestra era consiste en descubrir mediterráneos tres veces por minuto.

*

2.-Ya iba a salir por el pasillo cantando “La Internacional”, cuando me di cuenta que una gran parte de las menciones a los trabajadores derivaba de la cita de normas jurídicas de los años (entre otros) 1990, 1997 y 2020. Eran tiempos en los que la gente hablaba con normalidad y no había que retorcer las palabras.

Sin embargo, la nueva norma impone un régimen de mayor seguridad para las “personas trabajadoras” (sí, ya salió la cursilada). Son esas personas las que, a partir de ahora, se beneficiarán de una menor exposición a los agentes cancerígenos. Nos lo dice inequívocamente la exposición de motivos:

El real decreto responde al principio de necesidad, en tanto que atiende a las razones de interés general de llevar a cabo la transposición de una directiva europea, así como de mejorar la seguridad y salud de las personas trabajadoras; […]”

La expresión “personas trabajadoras” es fácilmente interpretable. Basta entrar en un taller de Eibar o de Tarrasa o en una oficina del norte financiero madrileño para escuchar al encargado o al mismísimo empresario decir con orgullo sobre su mejor empleado: “es una persona trabajadora”. Incluso comentan a veces con especial fruición: “es una persona muy trabajadora”.

Esto quiere decir que los nuevos índices de exposición a agentes cancerígenos no se van a aplicar a las personas que no sean trabajadoras. Insisto, tal como dice la norma: sólo se tendrán en cuenta para las personas trabajadoras. Los ganduletes aún podrán ampararse en los valores precedentes (más agresivos), porque esos sí que servían expresamente para todos los trabajadores. Estamos ante una manifestación implacable de estajanovismo normativo.

**

3.-Ciertamente, ya hace un par de años que Álex Grijelmo anotó en el diario El País (26-IV-2020) que no es lo mismo la palabra trabajador como sustantivo que como adjetivo. De hecho, narra Darío Villanueva en Morderse la lengua. Corrección política y posverdad, que algún empresario espabilado ya ha intentado aplicar mejoras laborales sólo a las “personas trabajadoras”, tal como indicaba  textualmente la norma progresista. En conclusión, le espera a la Inspección de Trabajo un largo camino para asegurar, de acuerdo con el art. 14 de la Constitución, la tutela de los vagos, desatendidos por una normativa repipi y relamida.

***

Artículos relacionados: «Sábados exclusivos«; «Dissabtes exclusius«.

*

Dissabtes exclusius. Un reglament horrorós.

foto

*

1.-El Reglament de la Facultat de Veterinària de la Universitat Autònoma de Barcelona, aprovat el 15 d’abril del 2021, és un dels monuments legals més carregosos, lletjos i incoherents en això que s’ha qualificat ridículament com a “llenguatge inclusiu”. És una norma tan pedant que ha portat al màxim les obsessions habituals, ha reciclat formes barroeres que semblaven ja descartades i s’ha tret de la màniga “solucions” que no existeixen enlloc.

No podem tractar ara tota la faramalla plúmbia i habitual  d’”alumnat”, “professorat”, ”personal investigador” “persona representant”, “persona fedatària”, “un estudiant o una estudianta”, etc.  No es deixa ni un dels disbarats que hem anat explicant les darreres setmanes en aquesta secció. Per a donar el to, podem emprar aquesta frase com a diapasó (art. 28.1):

Els coordinadors i coordinadores de grau són anomenats/des pel rector o rectora a proposta del degà o degana, […]”.

*

2.-Els estudiants reben fort aquesta vegada. A l’art. 8.4 ja se’ls cataloga amb una camisa un pèl maoista com a “col·lectiu d’estudiants”. Bé, cal agrair que  a penes han tret “l’estudiantat” (art. 32.2) però, curiosament, s’han inventat una regla cada cop que apareix la paraula “estudiants” en plural: escriuen “estudiants/tes”. Vés a saber com es pronuncia, però no devien quedar gaire contents i van tornar a pecar amb les formes de tota la vida  en preceptes de gran rellevància. En concret:

-Apareix un “Consell d’Estudiants” com una casa al tíatol de la secció tercera i a l’article 32.

-I, encara pitjor, a l’art. 17.2 es parla d’”organitzacions d’estudiants estatals i internacionals” (potser, en el seu marc mental, no volen que les noies formin part d’aquestes organitzacions ja que, si no, haurien dit “organitzacions d’estudiantat” o d’”estudiants/tes” o alguna aberració similar).

Els suplents tampoc agraden gaire a aquesta norma, ja que surten per tot arreu redaccions de dubtosa correcció o realment forçades com, per exemple, “substituir pels i per les suplents corresponents”.

**

3.-Ara bé, sense dubte el gaspatxo arriba al paroxisme amb el mot “membres”, on ja fa anys que l’”inclusivisme” hi té la proa posada. La cosa comença forta quan, als primers articles, s’insisteix una i altra vegada en una farfolla que no és fàcil llegir (arts. 7, 8, …):

Els/les membres no nats/nates…”

La duplicació paranoica es relaxa a l’article 15, on ja només apareixen “membres nats” (ja sense nata ni escuma) i “membres escollits”. La tranquil·litat dura poc, ja que a l’article 16 mantenim els “membres nats” (la indigestió havia estat forta), però ens referim als “membres escollits/des”, amb la barra gimnàstica pel mig. Aquest criteri (per dir alguna cosa) es repeteix als articles 17, 18 i 19.

Però després ja es nota que el tremp torna a afluixar i a l’article 24.1 es parla “d’un terç dels membres” (però no havíem dit que eren “els/les membres” als preceptes inicials?). La nata també la treuen a l’article 28.1, on es mencionen sense pietat i per dos cops consecutius els “membres nats” (com tota la vida!). Sembla que el redactor li ha agafat gust a aquestes formes tradicionals i a l’article 29.1 insisteix, com acabo de dir, en els “membres nats”.

Però, senyores i senyors, dura poc l’alegria en casa de “l’inclusivista” de guàrdia. Amb una reacció valenta als articles finals (els juristes ja saben que solen ser perillosos), sant tornem-hi amb “un o una membre del PDI”  i “els i les membres” (a l’article 30). Un altra combinació vibrant “els i les membres” a l’article 35 acaba amb la coherència per terra quan ens diu que aquests “són nomenats” i se’ns oblida el “nomenades”, encara que fos amb una barreta discreteta.

El final és ja demencial (al mateix art. 35), amb una coordinació desballestada:

El cessament dels i les membres del Consell Assessor…”

Home, dins del caos potser caldria haver millorat l’empastifament amb un “El cessament dels i de les membres…” o encara amb un pessadíssim “El cessament dels membres i de les membres del Consell Assessor…”

Es nota que en aquest article el  legislador ja anava esbojarrat i el subconscient li fa treure el monstre d’un estrany masculí genèric:

És obligació del degà o degana de la Facultat el informar a la Junta de Facultat dels nomenaments i cessaments…”

Bé, en aquest cas sí que calia treure l’article “el”. Una  equivocació similar ja apareixia a l’art. 29.1 quan s’escrivia en masculí per a gènere no marcat a un supòsit on no era pertinent:

Les persones coordinadores de màster els nomena el rector o rectora…”

         En efecte, calia un “les nomena”. Potser  va somniar aquest cop la frase pecaminosa i normal que vindria aquí com anell al dit: “El coordinador de màster el nomena el rector…”

**

4.-No es tracta de ser un llepafils filològic. Però no està de més recordar que aquest reglament tindrà com a destinataris naturals uns estudiants que no es mereixen que una universitat pública s’inventi un argot empatollat que ningú sap d’on surt i que els puc assegurar que no tindrà un efecte alliberador per a ningú. I també cal anotar que aquest festival de puntades de peu a la nostra llengua no és la millor manera de defensar el català, malgrat les solemnes declaracions de les autoritats acadèmiques.

***

Articles relacionats: dissabtes exclusius, sábados exclusivos.

Precios de papel y plástico se han derrumbado, ahora, funcionarios locales están cobrando más por recolectar materiales reciclables y llevarlos al vertedero.

Fuente: Green America.

Dissabtes exclusius. Progenitores invisibilitzades.

1.-El Decret-Llei 26/2021, de 30 de novembre, de modificació del llibre segon del Codi Civil de Catalunya en relació amb la violència vicària, és un dels monuments legals més caòtics dels últims anys. El seu contingut és –o hauria de ser- senzill:  reforçar algunes mesures de reacció civil quan un dels dos cònjuges ha realitzat actes violents contra un fill amb la finalitat de provocar un dany psicològic a l’altre.

Hi ha un problema de fons en el qual no entrarem, però que genera després dubtes interpretatius. Al llarg de tota l’exposició de motius, s’insisteix en que només el pare pot ser violent, d’acord amb una idea  restringida de violència vicària. Sols en el paràgraf final, quan es fa referència al Conveni del Consell d’Europa sobre prevenció i lluita contra la violència envers les dones i la violència domèstica (Istanbul, 2011), es parla de la prohibició d’estades i comunicacions “entre els fills i filles i el pare o la mare que maltracta en els casos de violència familiar”. Ara bé, en la resta de casos, la perspectiva és unidimensional. A tall d’exemple, podem citar:

-“[…]violència masclista exercida contra els fills i filles amb la finalitat de provocar dany psicològic a la mare” (primer paràgraf de l’apartat I).

-“[…] les diverses formes de violència masclista són també violència contra la dona quan s’exerceixen amb l’amenaça o la causació de violència física o psicològica contra el seu entorn afectiu, especialment contra els fills i filles o altres familiars, amb la voluntat d’afligir la dona”(segon paràgraf de l’apartat I).

-I altres supòsits insistents i reiteratius: “progenitor violent…el pare…la seva conducta violenta, psicològicament i físicament, envers la mare”; “protecció de les dones i altres persones del seu entorn que pateixen violència…”;etc.

*

2.-Dit això, la manera de redactar segueix el paràmetre de la llengua bífida, de la duplicació ad nauseam. Per tot arreu, campen “fills i filles”, “els fills i les filles” i, també, de quan en quan les més avançades “les filles i els fills” o “la filla i el fill”. No podien faltar tampoc “els germans i les germanes”. Només en algun cas aïllat s’al·ludeix a “l’infant” (que és un masculí genèric com una catedral) o a la ridícula “persona menor” (dient “el menor” ho entenem igual).També s’han colat “els adolescents” i sembla, per tant, que les adolescents no han tingut tanta sort com les filles.

**

3.-Els enigmes comencen quan un se’n adona que “el progenitor” no s’ha duplicat. En efecte, mai es diu “el progenitor o la progenitora”. És una regla curiosa, que deixa el reproductor en mans del masculí genèric (o no marcat) i el reproduït –filles i fills- en el camp de l’obligatòria duplicació.

Però no anem tan ràpid. Hi ha bones raons, tenint en compte l’exposició de motius i la noció que s’utilitza de “violència vicària”, per a considerar que el mot “progenitor” només cobreix el pare, el cònjuge masculí. En efecte, es parla de “progenitor violent”, “pare violent”, “el pare en casos de violència vicària masclista”, etc. És cert que, per culpa del Conveni d’Istanbul, cal al·ludir a violència de la mare però, en aquest cas, l’exposició de motius ho indica expressament: “el pare o la mare que maltracta en els casos de violència familiar”.

Ara bé, si el progenitor ha de ser només el pare, es vulnerarà  evidentment la igualtat davant la Llei (i el  Conveni d’Istanbul). I, s’inclou la mare, no s’entén per què no s’ha duplicat («progenitor o progenitora»). De fet, potser alguna cosa de més fa la progenitora per a que la canalla vingui al món.

També podria al·legar-se que el “progenitor” és el pare en cas de culpabilitat per violència vicària masclista (progenitor incommodum), però inclou la mare quan es refereix a la violència domèstica o familiar (la categoria vergonyant imposada per Istanbul) i als pares i quan es parla dels seus drets (progenitor commodum). De fet, aquesta podria ser una raonable sortida intuïtiva que encaixa bastant bé. Ens esperen dies de glòria per a la seguretat jurídica.

El Decret-Llei és una mina i no podem capir totes les seves vetes. Per exemple, la  menció dels “tutors legals” a l’exposició de motius (no sé on queden les “tutores”, que haurien de venir a cor què vols). Línia rera línia, la pedanteria que transforma «els meus pares» en «el meu progenitor i la meva progenitora», el buròcrata petulant que ha vist una «persona menor d’edat» en el germà petit.  En definitiva, una norma amb una redacció lletja i carregosa que agradarà als advocats amb habilitat per a treure suc de les regles  obscures.

***

Articles relacionats:

Vegeu «Dissabtes exclusius» i «Sábados exclusivos«.

Font: aquí.

*

Dissabtes exclusius. Un manifest discriminatori de la Comissió de Llengua del Consell de l’Advocacia Catalana.

   1.-El 21 d’abril del 2022 la Comissió de Llengua del Consell de l’Advocacia Catalana va publicar un manifest amb la lloable exigència d’estendre l’ús del català a l’àmbit judicial. En un dels seus punts precisa que “encoratgem, engresquem i il·lusionem les advocades i advocats a fer ús del català de manera habitual i sense por, en totes les seves actuacions orals i escrites”.  Aquesta moda duplicativa ja havia aparegut al preàmbul del manifest, on s’indica que el Pla de Foment del Català “té el compromís de més de mil advocades i advocats inscrits”. Bé, es veu en aquest darrer cas que les advocades no s’han inscrit, però queda clar que hem d’escriure sempre advocades i advocats –segons sembla- quan ens referim al gènere no marcat.

*

2.-Dit això, no s’entén perquè en el punt 3 del manifest es diu “Reclamem als jutges…”. Home –perdó- hauria de ser “reclamem als jutges i jutgesses” (cosa que es reforça tenint en compte que ja la meitat de la plantilla són dones). O, millor encara, “ reclamem a les jutgesses i als jutges”.

El mateix hem d’indicar quan es fa referència a la provisió de places judicials. Al manifest precisa que són places de “Jutges”. Vol dir que, subreptíciament i patriarcalment, ja s’exclouen les jutgesses? L’error segregador es reitera amb les places de “Magistrats” (on són les “magistrades”?) i de “metges forenses” (doncs també “metgesses forenses”).

**

3.-La discriminació  arriba al màxim quan,  a les dues rellevants  aparicions de la noció d’“operador jurídic” (una mica teòrica, però s’entén), no es fa en cap moment la necessària referència a les operadores jurídiques. Estem davant una evident expressió de masclisme a l’àmbit de les professions lligades amb el Dret. Hi ha operadors jurídics i operadores jurídiques. I ambdós i ambdues han d’aparèixer (perdoneu l’embolic que m’he fet, però crec que es capta).

Tampoc podem acceptar, en fi, l’al·lusió al “principi [de] que l’administrador ha d’estar al servei de l’administrat”. Hi ha administrats i administrades (a l’administrador el deixarem sol perquè ja es veu que és un senyor llunyà i dolent, però no comprenc per què no  s’obre el camí a les administradores).

En conclusió, com ja dèiem al començament, una magnífica iniciativa en favor del català que, a més, no es pot veure enterbolida per les marginacions que hem ressenyat. De tota manera, també  impulsaríem aquesta llengua si la féssim menys artificial, més viva, clara i catalana.

***

Articles relacionats:

Sábados exclusivos. Efectos secundarios de la «personitis».

Sábados exclusivos. Un argot inservible.

Dissabtes exclusius. Contra l’alumnat.

Sábados exclusivos. Un argot inservible.

1.-Una buena manera de examinar el funcionamiento de esos trampantojos que se llaman “lenguaje inclusivo” consiste en observar su uso en un texto científico. He tomado como ejemplo un magnífico trabajo de Cristina Enguita-Fernández, que lleva el título de “Indigenismo mbroro: algunas claves para una lectura en femenino” (2021)[1]. Es una reflexión  interesante por sus objetivos y por sus resultados: el análisis de la posición de las mujeres y las diferencias sociales y de perspectiva de ambos géneros en la construcción y actuación de esa comunidad. Se trata de un grupo de indígenas dedicados al pastoreo que se incluyen –con llamativas peculiaridades- dentro de la gran categoría étnica peul (o fulani, fulbe o fula). Se sitúan principalmente en Camerún.

Durante las casi treinta páginas del estudio no hay ninguna concesión a las duplicaciones, abstracciones y complicaciones “inclusivistas” (con las excepciones que precisaré luego). Por todo el texto figuran sin complejos (afortunadamente) los “primeros habitantes”, los “habitantes primigenios”, los “africanos indígenas”, los “observadores”, los “cazadores-recolectores”, “los mbororo”, “los baka”, “los fulbe”, “los musulmanes”, “aquellos a quienes designaba”, “para nosotros”, ”sus “hermanos fulbe”,  etc. Incluso, en una lista en la que aparecen autores y autoras, se limita a decir –sin aspavientos- “otros autores” (p. 36, nota 34).  En definitiva, una redacción clara y sin retorcimientos.

Ahora bien, como he avisado, “todo se pega menos lo bonico” y, por tanto, hemos de enfrentarnos con tres apariciones concretas del dogma inclusivista. La primera es  admisible y puede reforzar la idea de que tanto los muchachos como las muchachas van actualmente a la escuela: “el aumento de las tasas de escolarización entre las y los jóvenes mbororo”.

*

2.-Sin embargo, lo cierto es que la fealdad se introduce luego en forma de barras burocráticas. Perdonarán ustedes mi perspectiva, pero es que no le veo la gracia a este hábito de escribir  reiteradamente con palotes de impreso de oficina. El primer caso aparece en página 253: “Sea como sea, ellas representan ese juego de fuerzas entre lo que los/las propios/as informantes llaman la “tradición” y lo que consideran estrategias de adaptación a los tiempos actuales”. Bastaba referirse a los informantes de ambos sexos (incluso, creo que hubiera reforzado la idea). La fórmula se reutiliza en página 256, donde se habla de “los testimonios aportados por los/las informantes”. Estas citas corresponden al epígrafe 5 del estudio (antes de acabar con un sexto para las conclusiones).

No obstante, ahora que lo releo, es cierto que –de manera imprevista- la varilla había asomado sin venir a cuento en el título del epígrafe 2: “Los/as mbororo en Camerún: el recorrido sociohistórico de un término”. Es curioso, porque luego, como ya dije anteriormente, la autora se olvida de este artilugio y escribe con normalidad en todo el texto. Ustedes se preguntarán por qué le tengo tanta manía a los palotes, pero les confieso que es a causa  de mi torpeza cognitiva: nunca sé si hay que pronunciar “los y las mbroro”, “los mbroro y las mbororo”»los-barra-las mbroro», «los mbroro-barra-las mobroro» o “loslas mbroro” (problemillas derivados de que no coincide lo que pone con lo que se ha de decir).

**

3.-En fin, justo es reconocer que el escrito ha pasado bien la prueba de este inquisidor puntilloso. Felicito a la autora por la solidez de su argumentación. Por eso la escogí, porque es una  investigación seria sobre una cuestión relevante. A mí me ha servido para convencerme aún más de la inutilidad de los mecanismos “inclusivos” para la redacción de trabajos científicos.

***

[1] Publicado en Revista d’Estudis Autonòmics i Federals. Journal of Self-Gouvernment, 34 (Diciembre 2021).

(Fuente de foto:aquí).

***

Artículos relacionados:

***