Forma y ambiente.

1.- La reciente desaparición de Iván Tubau ha devuelto a la actualidad su histórica entrevista con Josep Tarradellas, publicada en Diario 16 el 15 de agosto de 1982 . Se lee en ella el siguiente párrafo:

…    Iván Tubau –Si le parece, podemos empezar hablando de corbatas y faldas. ¿Por qué le molesta que los hombres lleven abierto el cuello de la camisa y las mujeres se pongan pantalones?

.…Josep Tarradellas– Es una cuestión de orden moral.Éste es un país que no tiene “tenue”. La gente viste mal, muchas veces adrede, porque piensan que queda más de izquierdas. Cuando llegué, el espectáculo era desolador. Acababa prácticamente de tomar posesión como presidente de la Generalidad, cuando entró en mi despacho una secretaria que me traía unos documentos a la firma. Una chica muy mona, muy guapa, muy simpática…con pantalones. Le digo: “Haga el favor de ir a ponerse una falda” ”¿Qué quiere decir?¿Lo dice en serio?” Estaba asombrada. “Naturalmente que lo digo en serio”. Lo entendió. Volvió al cabo de media hora, con falda.

Una mujer puede llevar pantalones en su casa (mi mujer siempre los lleva), o un hombre ir sin corbata, pero salir así a la vida pública es contribuir a que el país dé la sensación de tronado.”

…     ¡Cómo ha pasado el tiempo! De todos modos, no está de más recordar aquella brillante respuesta de un economista catalán cuando le preguntaron por la vestimenta de Zuckerberg –el gran patrón  y cofundador de Facebook-  en sus reuniones con empresarios e inversores y que, como es sabido, consiste en sus informales camisetas: “Hay que tener mucho dinero para ir vestido así”.

*

2.-Lo importante de la Universidad es que se produzcan buenas clases y magníficas investigaciones (y, principalmente en esto último, el avance es evidente). Hace unos años –en el período 2006-2007- organicé un curso con una puntuación eliminatoria que permitió llegar a ocho finalistas (con correcciones, claro). Las pruebas consistían en exámenes orales y, en la votación decisiva, los mismos estudiantes participaron con papeleta secreta (y lo hicieron, doy fe, con absoluta seriedad). Los ocho estudiantes fueron distribuidos en dos grupos: uno de titulares y otro de suplentes. Gracias a una ayuda de la Facultad de Derecho –recuerdo la intermediación decisiva al respecto del entonces vicedecano Josep Maria de Dios-, pudimos organizar una simulación real de una prueba oral de oposición –sobre el temario de Derecho Administrativo I- ante un Tribunal de lujo: dos abogados del Estado –uno de ellos era Pilar Fernández Bozal-, un magistrado –Xavier Bonet– y un Secretario de Administración Local –Ignacio Soto-.

…     La prueba fue muy bien y, después de la evaluación, los miembros del Tribunal comentaron los sistemas de acceso a sus respectivos cuerpos. Asistió, por supuesto, toda la clase, que pudo así seguir la intervención de sus compañeros y la explicación posterior del Tribunal. Creo que la máxima calificación, si no recuerdo mal, se la llevó Andrea Viale, una extraordinaria estudiante guatemalteca, que me parece que anda  ahora  por el despacho de Garrigues.

…     Aquel día, solicité a todos los  alumnos que, el que quisiera, viniera vestido con traje o americana y corbata los chicos y con traje chaqueta o similar las muchachas. También fue un éxito. Por supuesto, estaban guapísimos. Cómo cambia el ambiente. ¿Se imaginan ustedes una universidad así, pulcra, seria, sin pintadas y sin faltas de ortografía? Antes de disparar, no me vengan con la monserga del clasismo: el campus está lleno de vaqueros y casual wear  mucho más caros que  la vestimenta de los estudiantes en aquella ocasión.

**

…     3.-Por supuesto, ya he dicho antes que lo importante son las clases y la investigación y que el hábito no hace al monje. Por otra parte, ya sé que los  modos han  variado de manera radical. Pero cuando veo a algunos padres y alumnos en el día de la graduación con sus mejores  atuendos, incluso en la mismísima Facultad de Letras –siempre más revoltosa y de estética dudosa-, me viene a la cabeza la idea de que una institución es respetada cuando se respeta a sí misma. No sé exactamente si esto tiene que ver con la etiqueta, pero alguna relación subconsciente habrá…

***

PD: por ejemplo, *1 y *2 (este último, anteayer mismo).

 

 

 

 

«Notas de un joven Abogado del Estado. Sobre mi oposición» (G. López Samanés)

Hemos examinado a veces en este cuaderno la cuestión de los exámenes orales, especialmente en relación con las oposiciones para ingreso en la función pública. Traigo hoy aquí el testimonio de un reciente abogado del Estado, por si alguno de mis alumnos desea indagar en esta salida profesional. El artículo fue publicado en el blog “Hay Derecho” (aquí: ***)  y me he limitado a copiarlo añadiendo simplemente nuestras correcciones tipográficas y de presentación. Puede observarse en el original, no obstante, una polémica sobre el tiempo de preparación, que en el caso aquí expuesto es claramente inferior a la media, lo cual suscita las dudas de los lectores.

“Notas de un joven Abogado del Estado. Sobre mi oposición.

 

7 octubre, 2016/  Gabriel López Samanes

…     1.-Preparar una oposición es una de esas experiencias vitales que únicamente pueden describir quienes han opositado. A pesar de que existen cientos de artículos, estadísticas y reflexiones acerca de la materia, uno no puede saber si será lo apropiado para él, hasta que se pone a ello. Quizás porque las oposiciones son iguales, pero cada opositor es un mundo.

Ya desde el principio surgen los primeros interrogantes, ¿Seré capaz de adaptarme al ritmo de estudio? Y sobre todo, ¿merece la pena la inversión en tiempo y esfuerzo?

Hoy vengo a relatar mi experiencia durante el año y medio en que preparé la oposición al Cuerpo de Abogados del Estado, al que hoy pertenezco. De entrada, reconozco que el sistema de oposición aporta valores tales como la constancia, el esfuerzo y  la humildad.

A pesar de que existen voces críticas al sistema de oposiciones, sigo siendo un firme defensor del mismo por cuanto exige tanto el dominio teórico del ordenamiento como la capacidad de análisis y de aplicación práctica de dichos conocimientos, de tal manera que otorga una formación muy completa al opositor para poder ejercer su profesión futura. Además, este sistema se caracteriza por regirse bajo las máximas de rigor y objetividad, que se manifiestan en la composición heterogénea de los Tribunales, integrados por miembros de distintos cuerpos, que garantiza que los seleccionados sean aquellos que mejor respondan a los criterios que exige la Constitución de igualdad, mérito y capacidad en el acceso a la función pública.

*

2.-Dentro de los principales críticos al sistema de oposiciones se encuentran los partidarios del sistema privado o de estructura abierta, propio de los países anglosajones, en el que el funcionario es nombrado  para un puesto concreto en función de su experiencia profesionalde modo similar a las pruebas de acceso propias del sector privado. Se trata del sistema característico del Civil Service inglés, así como también de la Administración de los Estados Unidos, cuyo principal beneficio es que simplifica la gestión, pero con el gran inconveniente de no consolidar especialistas en la gestión de la Administración Pública. Por eso, es más conveniente conservar un sistema basado en una relación estatutaria que no sólo implica una mayor vinculación con respecto al ente público, sino también un mayor conocimiento del mismo lo que, sin duda alguna, redunda en un mejor servicio a los administrados, que debe ser el objetivo fundamental de la Administración Pública. Asimismo, el sistema de oposiciones implica que los sujetos que superan los procesos selectivos parten ya con unos conocimientos previos fundamentales para el desempeño diario de su ejercicio profesional.

Otra crítica habitual al sistema de oposiciones es señalar su carácter excesivamente teórico. Esta cuestión es muy discutible, dado que si bien los ejercicios orales están dotados de un carácter eminentemente teórico, dicho supuesto exceso de teorización cesa a la hora de abordar los ejercicios prácticos, donde los opositores se enfrentan a casos reales que, además, deben resolver en un limitado período de tiempo. Por lo tanto, si bien este sistema cuenta con una innegable dimensión teórica, no es menos cierto, que la dimensión práctica del mismo es igual de relevante. De la misma manera, desde ciertos sectores, se afirma que la superación de oposiciones hace que muchos funcionarios no procedan a reciclarse periódicamente en su formación y conocimientos. Esta afirmación tan extendida por algunos espectros críticos, no tiene su reflejo en la realidad, dado que desde su ingreso en los diferentes cuerpos, los funcionarios participan asiduamente en cursos de formación que redundan en una mejor preparación de cara a la prestación de sus funciones. No obstante, dicho esto, no es menos cierto que sería necesaria una mayor inversión en medios personales y materiales para la función pública, dado que el coste sería mínimo en comparación con los beneficios que se proporcionarían a la colectividad.

Finalmente, ante las también asiduas críticas acerca de si el sistema de oposiciones estimula o no a los candidatos mejor preparados, la realidad es manifiesta. En este plano, los opositores a los cuerpos de mayor prestigio de la Administración no sólo están obligados a dar lo máximo de sí y al más alto rendimiento sino que, además, su perfil suele ser uno de los más completos, dado que la mayoría de los opositores, especialmente aquellos de la ramas jurídica y económica, suelen presentar los mejores expedientes académicos de sus respectivas facultades, lo que manifiesta que el mundo de las oposiciones suele atraer a los candidatos con más capacidades, que se enfrentan a un desafío único no sólo por las pocas plazas que se ofertan, sino además porque sus competidores son candidatos que reúnen perfiles igualmente excelentes a los suyos.  Independientemente de estas críticas, me gustaría contarles cuál ha sido mi experiencia concreta para que puedan usarlo como elemento de juicio.

3.-Mi vida como opositor comenzó a mediados de septiembre de 2014, cuando, por primera vez, fui a ‘cantar’ ante mi preparador. Aunque al principio de la oposición uno no es consciente, a medida que pasan los meses se va dando cuenta de la importancia de no ausentarse de ninguno de los ‘cantes semanales’ –en mi caso eran los martes y viernes-. La razón es simple: cantar ante el preparador es lo que pone al opositor más cerca de la aventura final de cantar ante el Tribunal.

Son muchos los factores que influyen en el éxito o fracaso, desde la capacidad de estudio de cada opositor, al nivel intelectual pasando por la oratoria. Uno de los aspectos más relevantes es la disciplina. La disciplina implica una actitud de compromiso a la hora de cumplir los días y horarios de estudio, de tal manera que, desde un principio, deben cumplirse las horas de estudio que uno se haya fijado. Horas reales, eso sí, no horas de reloj, minimizando las distracciones. En la otra cara de la moneda, la disciplina también debe aplicarse respecto a los descansos, en especial, el día de descanso semanal –en este tipo de oposiciones, generalmente suele ser el sábado. Los deportistas necesitan descansar entre prueba y prueba, los opositores también.

Junto a la disciplina, otra condición fundamental del opositor es el foco. El opositor, tanto en los buenos como en los malos momentos, nunca puede perder la referencia de cuál es el fin para el cual estudia. El que no, acabará en el victimismo y la autocompasión con profundos pensamientos del siguiente tono: ¿Qué será de mí si no apruebo? ¿Por qué no dejarlo, si sé que nunca lo conseguiré?

Pero, si hay algo fundamental, es gestionar los nervios. Sin duda alguna los nervios del opositor se disparan cuando, tras la convocatoria, comienza a hacer los cálculos de cuándo se examinará y empieza a ‘ponerse en vueltas’, lo que, dicho llanamente, supone que cada vez tiene que ir reteniendo el temario en menos semanas hasta ser capaz de dar una vuelta entera al mismo en menos de una semana y media.  Es en este período cuando únicamente el opositor puede verse obligado a reducir algo los descansos establecidos, sobre todo en las semanas previas al examen. Tras este período, llega el comienzo de los exámenes.  Sobre los exámenes orales, me atrevería a afirmar que tan importante es el minucioso conocimiento del ordenamiento jurídico como la capacidad expositiva, ya que no se puede olvidar que el Tribunal se compone de siete miembros que, durante sesenta y cinco minutos, deben escuchar atentamente al sujeto que expone los temas que haya sacado en el sorteo. No es exactamente una tortura china pero resulta aconsejable facilitar dicha labor del Tribunal exponiendo con claridad el temario. En plata: deben aunarse contenido y forma de manera coherente. A la hora de combatir los nervios que supone cantar ante un Tribunal, yo solía utilizar la siguiente imagen, que no era otra que pensar que el examen no era sino un día más de cante con mis preparadores, sólo que cantaba más temas –siete, no uno- y ante un número de personas más amplio. Un truco tan válido como cualquier otro.

Sin duda, la fecha que nunca olvidaré será la del 22 de abril de 2016, ya que fue el día que el Tribunal comunicó el nombre de los 24 opositores que habíamos superado el proceso selectivo. En mi caso, la preparación había durado un total de un año y siete meses desde el principio de la preparación hasta este último ejercicio. Los siguientes meses fueron de una actividad frenética, ya que en poco más de un mes tuvimos el acto de toma de posesión con el Ministro de Justicia, la asignación de nuestros destinos y apenas empezado junio ya estábamos ejerciendo en nuestras provincias. En mi caso, fui destinado a la Abogacía del Estado en Teruel, donde disfruto mi ejercicio día a día ya que me permite actuar en todos los órdenes jurisdiccionales, además de desarrollar una labor consultiva igualmente interesante. En esta Provincia me he sentido integrado y he recibido apoyo, tanto de personas, como de instituciones, aunque también he tenido momentos cómicos como mi primera actuación en Juzgado, donde, cuando llegué a identificarme, el auxiliar del Juzgado me comentó que menos mal que además del DNI le había entregado el carnet de Abogado del Estado, dado que estimaba que 23 años no era de la edad apropiada para un Abogado del Estado. Esperaba a alguien ‘mucho mayor’. El buen hombre yacerá convencido de que yo era el becario que había acudido a observar la vista.

…En síntesis, si tuviera que mencionar las claves para opositar serían: orden, mucha disciplina, no compararse con nadie, no perder nunca esa olvidada virtud llamada esperanza y un adarme de buen humor.”

***

Homenaje al Dr. Joaquim Ferret

       1.-Hace unos días, comentábamos con Montse Pi –profesora de Derecho Internacional Público y amiga casi desde la infancia, aunque ella es más joven-  la calidez humana del homenaje a nuestra bibliotecaria en Derecho,  Carme Farré Fiol. También fue bibliotecaria de Económicas, cuando estábamos juntos (no, a estas alturas ya no voy a usar la tontería de “Ciències socials” ni menos aún la mentira de “Ciències Històrico-Jurídiques”, oxímoron solemne y relamido). Dudábamos con Montse  de que los docentes, tan remetidos en nuestro mundo y en nuestra egolatría académica,  tuviésemos arrestos de poner en pie un acto tan  emotivo  y sentido.

*

…        2.-Pues bien, puedo decir con ilusión que también los engolados y autistas profesores hemos sido capaces de organizar un magnífico homenaje en ocasión de la jubilación del Dr. Joaquim Ferret i Jacas, catedrático de Derecho Administrativo en la Autónoma de Barcelona. Ahora viene el principal problema para este humilde cronista, ya que es muy doloroso citar sólo a algunos participantes, cuando la realidad es que fue un acto coral y expandido. Daba gusto ver alegres en torno a Ferret a gentes del mundo universitario de todo pelaje y variadas disciplinas, a letrados parlamentarios, a viejos luchadores de las trincheras del foro y de la Administración. Pero, valga para lo que valga, me gustaría reseñar algunos actores destacados.

En primer lugar, impecable, implacable, dulce y laboriosa, la profesora Mercè Barceló. Ella se encargó de coordinar e impulsar el libro Ratione Legis, ratione personae. En homenatge al Dr. Joaquim Ferret Jacas. Un libro interesantísimo, hecho desde la sinceridad de muchísimas personas que, bajo muy diversos ángulos, han tenido el placer de trabar contacto con Joaquim. Dentro de unos años, estoy seguro de que la reconstrucción de la historia no se hará sólo con los anuarios polvorientos, sino que los especialistas disfrutarán husmeando vivencias y complicidades luminosas en esta obra. Por cierto, me ha hecho muchísima ilusión que también escribieran Marisol Molina y Miquel Anguera.

 …       El acto estuvo conducido por Isabel Pont, que lo merecía por trayectoria y por fidelidad y que lo hizo con gracia y con naturalidad (sello de su casa). Intervinieron –en ajustadas y sustanciosas exposiciones- Gregorio Garzón, Joan Vintró, Josep Enric Rebés y Xavier Bernadí. Los compañeros de Administrativo, claro, disfrutamos especialmente con el discurso de Ramón Parada, que jamás defrauda. Al fin y al cabo, los de la Autónoma tenemos una deuda académica impagable con don Ramón. Esta vez, además, el maestro fue acompañado magníficamente por dos conocidos colegas de Madrid, Silvia del Saz y Mariano Bacigalupo. Les quise felicitar por lo de la Champions pero, compungidamente, me confesaron su orientación colchonera.

…        Finalmente, hay que reseñar la elegante dirección y acogida de la Decana de la Facultad, Esther Zapater. También estaba en el comité  Josep-Ramón Fuentes, que dice que no hizo nada pero, como todos sabemos, tiene el rango de mariscal de campo en materia organizativa.

**

…        3.-En fin, mis lectores me permitirán reseñar un capricho personal, relativo a la satisfacción que me produjo saludar a Jaume Galofré y a Meritxell Josa, que tanto me enseñaron en el Ayuntamiento de Barcelona. Pero de esto hace ya demasiados años.

        Felicitats, Doctor Ferret!

De izquierda a derecha: Josep Ramón Barberà, Maite Costa, Joaquim Ferret, Carme Tort y J.Amenós. Homenaje a joaquim Ferret, 1 de junio de 2016. Foto de Miriam Cugat.
De izquierda a derecha: Josep Ramón Barberà, Maite Costa, Joaquim Ferret, Carme Tort y J.Amenós. Homenaje a Joaquim Ferret, 1 de junio de 2016. Foto de Miriam Cugat.

***

 

 

 

 

 

 

 

La criba

1.-Existe una versión castellana del libro de Toni Sala Petita crònica d’un professor de secundària. Por tanto, preferí no manosear el texto con una traducción de urgencia. Leer catalán o gallego quizá no debería ser entre nosotros un obstáculo insalvable. A veces pienso que tienen razón los que defienden que el castellano no demasiado normativizado y el catalán prefabriano eran dos hermanos sólo separados por una pronunciación diferente y algunos vocablos del lugar.

*

2.-El texto de Toni Sala me golpeó hace ya muchos años. Al repasarlo, encuentro idéntica frescura que en aquellos días. Escribe muy bien, indiscutiblemente. Me encanta, además, su visión seria de la educación –le zurraron mucho los pedagogos dominantes- y la mirada tierna del observador que siente el paso del tiempo. Por otra parte, en fin, el alargamiento de la esperanza de vida nos permite situar el fin de la adolescencia más o menos a los veinticinco años (e incluso más), con lo cual prácticamente todo el ciclo universitario queda incluido en ella. No veo apenas diferencias entre lo que explica Sala y lo que veo –sólo algunos matices-.

**

 3.-Lo triste de la educación formalizada es que incluye dos operaciones: instruir y examinar. Como es sabido, la segunda se ha comido a la primera. Veamos, pues, qué nos dice Toni Sala sobre la criba, sobre el garbell:

 

“Per aprovar o per suspendre algú necessito distància.

Hi ha la nota més o menys objectiva dels coneixements, i has d’acabar-t’hi agafant, però les coses no són tan senzilles. Tinc davant meu persones en formació, persones, persones fràgils fins a la misèria –la misèria d’uns cossos que poden ser esclafats, rebentats, humiliats per una mínima força física; aquells dos germans que volien travessar el pont d’Esparreguera amb el cotxe, els dos guàrdies civils negats-, però que també tenen la força extrema de la joventut, una força que ells desconeixen tant com la pròpia debilitat: i si el desconeixement de la debilitat no els fa més dèbils, el desconeixement de la força sí que els fa encara més forts. Qui sóc jo per actuar de semàfor, i què ha d’importar-me, a mi si saben o no saben escriure o pensar?

Sovint tinc la sensació que em paguen perquè garbelli. Perquè em posi una escafandre de bus i em submergeixi en la persona –l’expressió! La profunditat!-, perquè els extirpi una mostra del text –del teixit-, perquè l’analitzi i dictamini.

Perquè un professor, o avalua el teixit de l’alumne –i garbella més que no forma- o bé ha de ser conscient que a cada examen s’examina a si mateix. I qui s’examina i s’inculpa i es fa responsable de res?

[…]

 

Sobre els resultats d’un alumne. Ho veiem en els adults, però amb els alumnes passa igual. No hi ha res constant. Les evolucions d’un curs a l’altre s’acceleren, s’aturen, reprenen la marxa.

 

Quant de temps hem passat hivernant, esperant-nos a nosaltres mateixos? Quant de temps hem esperat a emergir? Quant de temps passarà, abans que tornem a aturar-nos? Quant de temps de vida tenim, en aquesta vida?

 

Hi ha alumnes que queden parats i n’hi ha que esclaten com una llavor, quan menys t’ho esperes.”

***

 

 

 

Libertad

  ……      …  1.-Me cuentan que unos agitadores impidieron una conferencia en la universidad del agregado de la embajada norteamericana, que iba a hablar del Tratado de libre comercio con Europa. No sé si vale la pena comentarlo, porque aquella algarada fue sólo una anécdota mínima dentro de los cientos de clases, conferencias y experimentos que el mismo día se llevaron a cabo en el campus. Por otro lado, en fin, la cosa  acabó con los ya tradicionales paños calientes compensados con la gallarda actitud de algunos profesores ante la patota.

*

2.-Lo que me mueve a escribir es la argumentación derivada del programa académico  y, en parte, asumida por los alborotadores. Estaba prevista una charla de un representante de la Administración norteamericana, otra de la parte europea y, según creo, una conferencia crítica con el Tratado. He oído que algunos estudiantes exigían un acto único con la exposición a tiempo igual de las tres posturas.

**

3.-Sin embargo, en el marco universitario el esquema anterior era sólo una alternativa. Pero había muchas otras. Ha de quedar claro que al profesor universitario se le debe reclamar respeto a las directrices de la asignatura (que no explique entomología tropical en vez de Derecho Administrativo), seriedad en el método y sinceridad en las conclusiones. Estamos hablando, efectivamente, de libertad de cátedra. Gracias a ella puede disfrutar, como estudiante, del descubrimiento del maestro Hayek, que no existía por aquel entonces en la Academia, pero que era venerado por el Dr. Lamsdorff. En la misma línea, me sumergí en las lecturas que nos  sugería aquel magnífico seminario del profesor Joan Mauri:  Engels para empezar  e ir entrando en calor sobre el origen de la familia, la propiedad privada y el Estado; Nieto y Valdeavellano sobre el Derecho en la Edad Media; Domínguez Ortiz y Tomás y Valiente para la Edad Moderna y el Antiguo Régimen, el gabinete del Doctor Lombroso para el XIX…Hubiera sido ridículo pedirle a Mauri el adecuado contrapeso con visiones más “tradicionales” (un García-Gallo, por ejemplo) y hubiera sido patético –por poner otro ejemplo- ordenarle a Martínez Alier, el padre de la Economía Ecológica, que aliñara su discurso con equilibradas referencias al productivismo taylorista.

La universidad no es un frontón parlamentario, con sus turnos para el gobierno y la oposición, ni un debate regido por las fases procesales de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Son muy formativas las exposiciones pendientes del justo medio, pero son una bendición las construcciones que insisten en una línea y en sus recovecos. Por tanto, tan legítimo hubiera sido que cada semana tuviéramos aquí un gringo invitado por el director de la asignatura (que, mira por dónde,  es una especialista en la freedom of commerce) como que durante un curso nos hubiéramos tragado las clases magistrales de aquel profesor que es el number one de la historiografía marxista y que analiza la relación entre internacionalismo proletario y Tratados entre los Estados…

***

 

Apuntes en torno a “Sobre el estudiar y el estudiante (primera lección de un curso)”, de Ortega y Gasset (y II)

1.-El problema planteado por Ortega es más profundo en el campo del Derecho. En efecto, en alguna ocasión he defendido que es imposible estudiar Derecho antes de los veinticinco, treinta  o más años (mejor cuarenta o más). El muchacho de veinte años es un auténtico imberbe jurídico. Para empezar, no ha vivido la cuestión de adquirir o alquilar una vivienda (con la honrosa pero muy relativa excepción de los alumnos foráneos con arrendamientos temporales). No se ha envuelto en un préstamo hipotecario. No ha establecido una relación jurídica matrimonial (o equiparable) ni ha notado en sus carnes la posterior ruptura, que el ordenamiento organiza. Normalmente, por cuestión de edad, su familia no ha sufrido el impacto de una muerte seguida de un proceso hereditario conflictivo.

Este alumno aún no declara anualmente su renta a la Hacienda Pública ni firma todavía un contrato laboral del cual dependa su subsistencia. Quizá la relación jurídica más intensa con la que se enfrenta es la  multa por infracción de tráfico (por eso cada año no faltan un par de preocupadas preguntas al respecto).

… En definitiva, sólo con el aguijón de los hirientes fenómenos citados podría hablarse de un auténtico y sincero estudio.

*

2.-El remedio que propone Ortega es el siguiente: “es preciso volver del revés la enseñanza y decir: enseñar no es primaria y fundamentalmente sino enseñar la necesidad de una ciencia, y no enseñar la ciencia cuya necesidad sea imposible hacer sentir al estudiante”.

La propuesta orteguiana es radicalísima y difícil. Presentar “las soluciones de la asignatura” es sencillo (incluso yo mismo puedo hacerlo). Pero excavar las vetas que justifican la necesidad de una ciencia y exponer con rigor el mineral extraído es una tarea para férreos músculos intelectuales y docentes.

**

3.-El atractivo programa de Ortega choca con otra complicación. En nuestra educación reglada, enseñar es, a la vez, educar y también evaluar. Esta segunda (y desgraciada e inevitable) función es complejísima cuando hay que examinar  si el alumno ha penetrado en los nudos problemáticos de la disciplina. Una prueba sobre “soluciones” puede plantearla y corregirla un ordenador para videojuegos. Pero una evaluación de los nudos conflictivos de la asignatura obligaría a larguísimas charlas con el futuro licenciado y casi, como decía don Agustín García Calvo, a un “curso indefinidamente abierto”.

Son imponentes, pues, los obstáculos a la instrucción orteguiana. De hecho, creo que no  llegó a desarrollar directamente estas tesis en sus escritos sobre pedagogía y, en algún punto, chocan con las conclusiones de su “Misión de la universidad”. Sin embargo,  estaríamos de acuerdo en que las cabezas que van a vencer las peores enfermedades o que van a construir los más sólidos edificios aparecerían con más facilidad en los modelos de enseñanza que más se acerquen al ideal orteguiano.

 

OPORTO. PUENTE DE LUIS I, diseñado por T. Seyrug y A.Maury, discípulos de Eiffel.
OPORTO. PUENTE DE LUIS I, diseñado por T. Seyrug y A.Maury, discípulos de Eiffel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

***

 

Apuntes en torno a “Sobre el estudiar y el estudiante (primera lección de un curso)”, de Ortega y Gasset (I)

1  1 .-Una de las actividades más gozosas (y, por tanto, más útiles) que he podido realizar en estos años en la biblioteca de nuestra Facultad de Derecho ha sido la consulta de un viejo ejemplar (de los años sesenta del pasado siglo) de las Obras Completas de don José Ortega y Gasset, en la canónica edición de Revista de Occidente. No voy a comentar aquí su “Misión de la universidad”, que es un ensayo excepcional. Recuerdo una vez que mi admirado colega Rafael Grasa comentó desde un alto púlpito que era lo mejor que se había escrito nunca sobre este concreto tema.

No voy a ser tampoco tan estúpido como para descubrir ahora la impecable escritura orteguiana. Algún autor ha llegado a decir que es tan bella y de tan perfecta factura que puede convencerte de cualquier cosa. Comentaré hoy, dadas las fechas, un breve y precioso artículo de 1933 que lleva el título que indico en el encabezamiento.

*

2.-Para Ortega, estudiar es una falsedad. El estudiante no siente en absoluto la necesidad del estudio, ya sea en general o, más aún, de una concreta materia. Se trata de  un imperativo que se le impone desde fuera, que no brota de él. Esto es más grave a medida que las ciencias aumentan y los saberes se almacenan en las celdillas cada vez más pequeñas de la especialización:

¿Quién va a pretender que el joven sienta efectiva necesidad, en un cierto año de su vida, por tal ciencia que a los hombres antecesores les vino en gana inventar?

**

3.-Esta cruda contradicción de la pedagogía no se aclara aludiendo a la exquisita minoría de interesados (que no son más que algún caso aislado) o a la vaga curiosidad del tipo “me interesan las letras”. Es abismal la distancia entre los sedientos constructores de las disciplinas y los obligados alumnos a los que se ingurgitan las soluciones preestablecidas.

El autor nos recuerda que tampoco cabe resolver la papeleta con la propuesta de no estudiar. La transmisión estructurada de los saberes es imprescindible para la supervivencia de la sociedad.

***

Tanner, la enseñanza y la chatarra.

 

1.-El cine es un arte demasiado simple, todavía. Nada que ver con los miles de años que laten, por ejemplo, detrás de la literatura o de la arquitectura (con sus trucos y sus experimentadas estratagemas). Suele ser aburrido (como casi todas las novelas, de las cuales trata de copiar herramientas). Sin embargo, debo reconocer que no me cansaría de ver “A años luz”, de A. Tanner (“Les Années Lumière” o “Light years away”, en la versión inglesa).

*

2.-Anoto las palabras de C. Dimitriu, en su magnífico libro (es un ensayo y ya estoy más a gusto) titulado justamente  Alain Tanner (Cátedra, 1993):

La parábola del maestro y el aprendiz, realizada a través de la enseñanza-aprendizaje del objeto del sueño más antiguo del hombre, corresponde a la vocación de pedagogo siempre presente en Tanner, hijo de la ciudad de Calvino y Rousseau. Un poco por provocación, el director quería ilustrar un método educativo duro. También quería que fuera evidente para el espectador que el conocimiento profundo de alguna cosa se paga caro: que una sociedad en la que la publicidad hace fáciles (pero superficiales) los intercambios, el aprendizaje del intercambio simbólico se vuelve arduo. Hablando del dinero que Jonás lleva encima, Yoshka le dice: “Tienes que empezar por librarte de eso. Es el primer paso.” Finalmente, Yoshka le impondrá un verdadero trabajo de Hércules –similar a la limpieza de los trabajos de Augías- al pedirle que ponga en orden las carrocerías. Es el precio que Jonás tendrá que pagar para acceder a una percepción profunda del hombre y de sus relaciones con la naturaleza.”[1]

**

3.-Siempre creí que la película era una reflexión ajustada sobre el arte de enseñar (qué sencillo es todo cuando no se habla de “metodología”, “plan docente”, etc.). Sin embargo, ahora que lo pienso, haría extensiva la metáfora a las operaciones de investigación, de resolución de conflictos, de preparación de la cena, etc. En el fondo, todo es cuestión de apartar la chatarra.

Yoshka ordena a Jonás que ordene las chatarras del abandonado cementerio de automóviles. "Les années lumière" (Director de fotografía: Jean-François Robin).
Yoshka ordena a Jonás que ordene la chatarra del abandonado cementerio de automóviles. «Les années lumière» (Director de fotografía: Jean-François Robin).

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] La negrita es mía.

***

Esto es un profesional.

«Hemos nacido en este tiempo y debemos recorrer el camino hasta el final. No hay otro. Es nuestro deber permanecer sin esperanza de salvación en el puesto ya perdido. Permanecer como aquel soldado romano cuyo esqueleto se ha encontrado delante de una puerta en Pompeya, que murió porque al estallar la erupción del Vesubio nadie se acordó de licenciarlo. Eso es grandeza. Eso es tener raza. Ese honroso final es lo único que no se le puede quitar al hombre

 

……………….Osvald Spengler, ‘El hombre y la técnica’ (1931, traducido por primera vez al español en 1934). El fragmento corresponde al último párrafo. Debo su descubrimiento a F. Sánchez Dragó. La negrita es nuestra.