Cuadernos para un confinamiento (XVI).-Se nos fue Luis Eduardo Aute (y II).

..       Escuché a Aute hace unos años en el Palau de la Música. Un concierto maravillosamente extenso, presionado por un público que no quería dejarle marchar y que él iba desgranando con una copa de vino y un repaso tranquilo a viejas canciones y a su último disco.

…       Me llamó la atención una bellísima pieza en catalán:  “Somnis de la la plaça Rovira”. Tampoco me canso de oírla. La verdad es que empecé a rascar en la letra –dónde estaba esa plaza, quién era Rovira i Trías…- y acabé estudiando cuestiones encabalgadas como la relación entre Rovira y Cerdà (en este me entretuve luego más, aunque Rovira me parece un profesional fascinante), las decisiones urbanísticas de los gobiernos centrales sobre Barcelona, etc.

De todos modos, la canción es, sobre todo, un homenaje a su padre, a los que nos precedieron. Por eso he transcrito la letra, con una traducción apresurada al castellano. No voy a repetir el tópico de la levedad de la tierra, pero sí me gustaría decir que no olvidaremos sus canciones, ni tampoco la fibra de su creatividad.

 

A veces, los sueños
viven la realidad
y, al revés, hay vida
que hace real lo soñado

como en esta noche dulce
de un agosto de entoldados
por las calles en fiesta
transportado al pasado, transportado al pasado…

Un pasado como un barrio
de futuro sin espejos
donde vivieron mis abuelos,
donde nacieron sus hijos.

Tengo recuerdos de mi padre
cuando, después del trabajo,
bajábamos a beber
las horchatas del Vall, las horchatas del Vall.

Plaça Rovira,
vieja Plaça Rovira
de mi barrio de Gràcia
y mi corazón adormecido, y mi corazón adormecido…
Plaça Rovira,
me remueves el ascua
de un fuego que ya era ceniza
y más que humo,
eres todo luz
esta noche.

Y por la noche nos íbamos
para cambiar un poco de ambiente
hasta el bar Comulada,
el palacio del Climent

donde las ensaladillas
de su buena patente,
hacían que el sabor de los sueños
fuera un gusto para el cliente.

La farmacia del Pere
y el quiosco decían «basta:
a cerrar que ya llega
el último 39
«.

Y el Cine Rovira
era un sueño adornado
con Charlot haciendo reír
a los grandes y los más pequeños, a los grandes y a los más pequeños..

Y en el primer sueño de los sueños,
cuando el tiempo ya se va,
mi padre me decía:
vamos a casa a dormir”.

y en silencio volvíamos
lentamente hacia arriba,
a la torre de los abuelos
y de todos sus difuntos.

Y entre el pozo y las piedras
del jardín de Massens,
la galaxia nos lloraba
lluvias de San Lorenzo

y mi padre me hablaba
señalándome el cielo:
dale, antes de tus sueños
un beso a tu estrella
”.

 

Plaza Rovira,vieja Plaza Rovira…

De vegades, els somnis
viuen la realitat
i a l’invers hi ha vida
que fa real lo somiat

com en aquesta nit dolça
d’un agost d’envelats
pels carrers fent la festa
que em transporta al passat,

que em transporta al passat.

un passat com un barri
de futur sense espills
on van viure els meus avis,
on van néixer els seus fills.

Tinc records del meu pare
quan, després del treball,
ens baixàvem a beure
les orxates d’en Vall,

les orxates d’en Vall..

Plaça Rovira, vella Plaça Rovira
del meu barri de Gràcia,
i el meu cor adormit,i el meu cor adormit…
Plaça Rovira, em bategues guspires
d’un foc que ja era cendra…
I, més que fum,
ets tota llum
aquesta nit.

I a la nit ens n’anàvem
per canviar un poc d’ambient,
fins el Bar Comulada,
el palau d’en Climent

on las ensaladilles,
de la seva patent,
feien que el tast dels somnis
fos un gust pel client.

La farmàcia d’en Pere
i el quiosc deien «prou,
a tancar que ja arriba
el darrer trenta-nou”.

I el Cinema Rovira,
va ser un somni guarnit
amb Charlot fent rialles
pels grans i els més petits.

pels grans i els més petits..

.

Plaça Rovira, vella Plaça Rovira…

I al primer son del somnis,
quan el temps va partir,
el meu pare em deia:
«anem a casa a dormir».

I en silenci tornàvem
lentament cap amunt
a la torre dels avis
i tots els seus difunts.

I entre el pou i las pedres
del jardí de Massens,
la galàxia ens plorava
pluges de Sant Llorenç.

I el meu pare em parlava
assenyalant-me el cel:
«fes-li, abans dels teus somnis,
un petó al teu estel».

 

Plaça Rovira, vella Plaça Rovira…

Cuadernos para una confinamiento (XV).- Se nos fue Luis Eduardo Aute (I).

       Ya hacía dos o tres años que su corazón se había ido remansando.  Se me hace muy cuesta arriba seleccionar aquí algunas de las canciones que él creó y que han ido guiando nuestra vida. Me voy a quedar con una antología exclusivamente personal.

…       Comenzaría por “Las cuatro y diez”, donde una escena cotidiana –casi gris- se convierte en el símbolo de todas las historias de amor. Seguiría con “Mira que eres canalla”, porque “te has enamorado, si eso no les pasa ni a un colegial”. En “De alguna manera” resumió, como un clásico,  qué se siente cuando llega el desamor. También ahí, claro, “Siento que te estoy perdiendo”.

 …      Ya en su fase más madura,  jamás me cansé de repetir “Quiéreme”,  donde el juego de voces y del amor y sus contrarios nos pone cara a cara ante la naturaleza contradictoria y mágica de la pareja humana. Con ella les dejo, mientras agrupo para mañana algunos recuerdos más de Aute:

***

.

 

Plaça Rovira i Trias (I)

…       1.-Magnífica mañana con los compañeros de la Pompeu Fabra, hablando de ciudades y de normas y aprendiendo y revisando ideas. Me comenta alguien que el relevante geógrafo XYZ no conduce –como ocurre, según me entero luego, con algunos de los más destacados geógrafos catalanes de estos últimos años y de la actualidad-. Alguien debería escribir una tesis doctoral sobre la diferente percepción del territorio que tenemos los que nos movemos a pie o en ferrocarril habitualmente. Pero vayamos al grano. Repasando algunas notas, me encuentro con esta joya de Luis Eduardo Aute, una canción  que es una buena descripción de algunas marcas propias de la denominada ciudad compacta.

*

…       2.Gracia es uno de los barrios más bellos de Barcelona, en gran parte por la estructura de calles y manzanas heredada de mediados del siglo XIX. Destacan especialmente las diversas plazas del barrio que, junto con las calles, es casi lo único que, con el vocabulario actual, podríamos considerar como terrenos de cesión forzosa para los promotores. El contraste con el Ensanche es evidente y la ciudad, sin llegar al extremo del casco antiguo –Ciutat Vella-, vuelve a hacerse sinuosa y encogida (a los taxistas no suele gustarles). La plaza de Rovira i Trias es, precisamente, una de las más populares.

**

…       3.-En gran parte, Gracia podría reivindicar algo de los patrones de la ciudad mediterránea compacta -aunque en su día jugó descaradamente como un suburb que recibía la población y las industrias que no cabían en Barcelona, incluso diseminándolas por la llanura todavía virgen-. Pues bien, la canción sitúa su relato a mediados del siglo XX y observamos, por ejemplo, la mezcla de usos en zona urbana y la consiguiente contigüidad. Así, el padre de Aute parece que no trabaja muy lejos de su residencia y aún tiene tiempo de bajar a tomar una horchata a la heladería del barrio. Incluso, es posible ir paseando más tarde hasta el bar, centro neurálgico presidido por espectaculares ensaladillas. El uso recreativo inmediato se cierra con el cine Rovira, que parece lleno de familias con grandes y chicos

…. El uso comercial también está ahí mismo, con la farmacia y el quiosco. Curiosamente, aparece también el transporte público –otra de las claves de la compacidad- con la irrupción del tranvía (que, además, marca la hora de cierre y no se plantea, ni por asomo, ninguna “libertad de horarios”).  Al final del día, es posible volver andando tranquilamente a casa. Sin embargo, es cierto que queda un resto de baja densidad en la torre con jardín de Massens, con su pozo y su suelo con piedras. Hoy, el jardín ya se halla intensamente edificado. En efecto,  puede contemplarse la calle Massens en El ojo del tiempo, donde apreciamos fácilmente las diversas manchas verdes o no edificadas de la calle en los años cuarenta-cincuenta del siglo XX.

 

…       Bien, todo lo anterior no es más que el aperitivo de esta magnífica canción, de la cual he transcrito la letra. Pero, cuando ya la hayan escuchado, les explicaré una interesante historia que deriva, precisamente, de la plaza Rovira i Trias (el enlace de la canción aparece al final de la letra)…

 

Somnis de Plaça Rovira

 

 

“A mi padre
y a Climent Comulada, in memoriam.
A Jordi Martín, a la familia Vall
y a todos los vecinos de la Plaça Rovira.
A mi prima Luisita Gozalbo
y a mi familia catalana, con profundo amor.”

De vegades, els somnis 
viuen la realitat
i a l’invers hi ha la 
vida
que fa real el somiat

con aquesta nit dolça
d’un agost d’envelats
pels carrers fent la festa
que em transporta al passat,

un passat com un barri
de futurs sense espills
on van viure els meus avis,
on van néixer els seus fills.

Tinc records del meu pare
quan, després del treball,
ens baixàvem a beure
les orxates d’en Vall.

Plaça Rovira, vella Plaça Rovira
del meu barri de Gràcia,
i el meu cor adormit,
Plaça Rovira, em bategues guspires
d’un foc que ja era cendra…
I, més que fum,
ets tota llum
aquesta nit.

I a la nit ens n’anàvem
per canviar un poc d’ambient,
fins el Bar Comulada,
el palau d’en Climent

on las ensaladillas,
de la seva patent,
feien que el tast dels somnis
fos un gust pel client.

La farmàcia d’en Pere
i el quiosc deien «prou,
a tancar que ja arriba
el darrer trenta-nou«.

I el Cinema Rovira,
va ser un somni guarnit
amb Charlot fent rialles
pels grans i els més petits…

Plaça Rovira, vella Plaça Rovira…

I al primer son del somni,
quan el temps va a partir,
el meu pare em deia:
«anem a casa a dormir».

I en silenci tornàvem
lentament cap amunt
a la torre dels avis
i tots els seus difunts.

I entre el pou i las pedres
del jardí de Massens,
la galàxia ens plorava
pluges de Sant Llorenç.

I el meu pare em parlava
assenyalant-me el cel:
«fes-li, abans dels teus somnis,
un petó al teu estel».

Plaça Rovira, vella Plaça Rovira… 

*

La canción: «Somnis de Plaça Rovira» (con magníficas fotografías de Juan Miguel Morales López).

***