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Últimas lecciones desde la ciudadela
1.–José María Macías une dos características que le hacen imprescindible en el debate sobre la reforma en ciernes de la composición del Consejo General del Poder Judicial. En primer lugar, conoce su funcionamiento efectivo, porque todavía es miembro de ese órgano. En segundo lugar, es un magnífico estudioso del Derecho europeo y, especialmente, de su encaje con las reglas constitucionales de los Estados. Únase a todo ello su larga experiencia como juez y magistrado y su actual condición de ilustre abogado. Estas cartas le permiten darnos una lección tranquila y medida –en 8 minutos– para explicarnos con exactitud la gravedad de la modificación legislativa que se nos viene encima. Al final de este artículo, por tanto, pueden ustedes sentirse jóvenes y volver a una aula universitaria, de la mano del portal del Club Tocqueville.
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2.-Estamos ante una discusión trascendental y nos queda poco tiempo. La inercia y las añejas esencias de las instituciones democráticas no aguantan toda el agua que les vayan echando. Los aficionados al boxeo aún estamos sorprendidos por la reciente derrota del campeón Lomachenko, favorito indiscutible a priori en su combate con Teófimo López. El ucraniano es un boxeador elegante, casi intelectual en sus cambios de ritmo. Cuentan los especialistas que, en los primeros asaltos, notó el hierro de los puños de Teófimo. Se achantó, pensó que ya se recuperaría a lo largo de la pelea. Es sólo una proposición de ley, claro. Forma parte del juego político entre partidos. Los minutos iban pasando y el aspirante se iba afianzando ante los ataques ya imprecisos de toda una leyenda del boxeo. El puntaje estaba claro. Nadie ha discutido el resultado.
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3.-
España ante la Reforma del Poder Judicial, con José María Macías, vocal del CGPJ

(Fuente)
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¿Hacia la «uberización» del Juez?
… 1.-Don Jesús Corbal Fernández, que sería luego Magistrado del Tribunal Supremo, fue mi profesor de Derecho Procesal. Era un maestro excelente. Extraordinario en la expresión verbal, dedicaba también una parte de su tiempo a suministrarnos unos apuntes ordenados que solucionaban limpiamente el farragoso trámite de la examinación. Bajo su impulso se alumbraron en la clase algunas vocaciones judiciales.
… Creo que, siguiendo sus explicaciones, puedo afirmar que entendía la función judicial no como una tarea sino como un destino sagrado y exigente. Abominaba de los jueces-estrella (que ya entonces empezaban a sacar la cabecita) y me temo que, hoy, en su jubilación, le embargará la pesadumbre ante la regulación –cada vez más laxa- de las “puertas giratorias” en su ámbito corporativo.
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… 2.-El tema es complejo. En primer lugar porque, a diferencia de otros cuerpos de servidores del Estado, no es costumbre entre los jueces considerar al excedente (o al que está en servicios especiales) como “uno de los nuestros” -aunque hay excepciones-. En segundo lugar, porque puede establecerse un sistema rígido -excedencia definitiva, sea para cargo de designación política o para el libre ejercicio- o sistemas más suaves -posible retorno en las mismas condiciones, retorno con pérdida de antigüedad y otros derechos, distinción abismal entre nombramiento para cargo de designación política o bien para menesteres privados, etc.-. Lo cierto es que, pese a la crítica de algunos sectores de la magistratura, cada reforma normativa aumenta la laxitud en las opciones y la amenaza de la uberización del juez es cada vez más evidente (o sea, conduzco el taxi unos días y luego apago la aplicación y la vuelvo a poner en marcha dentro de un tiempecito).
… Viene todo esto a cuenta del reciente e interesante comunicado de la Asociación Profesional de la Magistratura –sección de Cataluña,- que resume la inquietud ante la regulación vigente. Su texto es aquí consultable, pero extraigo uno de sus tuétanos (me encanta esa frase de “tomarse en serio los valores”, cosa cada vez más difícil):
… “Aceptar un cargo político o de confianza supone en todo caso entrar en la confrontación política para defender públicamente un proyecto, lo que lógicamente conlleva la pérdida de la apariencia de independencia e imparcialidad que requiere el ejercicio de la jurisdicción.
… Si nos tomamos en serio esos valores no podemos pensar que se recuperan con la mera reincorporación a la carrera judicial, como si la toma de posesión en el cargo tuviera algo de mágico e hiciera independiente al sectario, ni es suficiente una genérica obligación de abstención en aquellos asuntos vinculados a la actividad política.”
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… 3.-Lo anterior no obsta a la existencia de canales bien establecidos de posible alternancia profesional entre las diversas instituciones y actividades jurídicas. De hecho, por ejemplo, han dado buenos frutos los turnos específicos para el acceso a la carrera judicial por parte de juristas con una determinada y contrastada experiencia. Aunque, ciertamente, no es éste el problema de las puertas giratorias, ya que se trata de una trayectoria unidireccional (hacia el desarrollo de la función judicial).
… Explicaba al respecto el profesor Corbal la anécdota de un abogado madrileño que había sido designado, gracias a su acreditado y excelente curriculum, dentro del “quinto turno” de magistrados del Tribunal Supremo. El hombre estaba eufórico y organizó en su domicilio una pequeña fiesta para sus colegas. Acabada la celebración, le preguntó su mujer cuál sería su nueva retribución. Según don Jesús, aquel jurista ya no llegó a tomar posesión de su destino.
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