Notas para la presentación de una conferencia de Mario Macías sobre la independencia judicial.

        1.-Este viernes tengo el honor de presentar a Mario Macías, que dará una charla a los alumnos sobre la independencia judicial, avalada por su condición de miembro del Consejo General del Poder Judicial. Es para mí una tarea fácil dar el paseíllo con un amigo que ha sido un brillante magistrado (siempre dispuesto, además, a colaborar con la universidad, tal como recuerdo de aquellas charlas con los estudiantes en el Juzgado de Rubí). Es, también, un estupendo profesor –meticuloso, exigente y erudito, según los alumnos-. Hoy es un magnífico abogado (no les recomiendo que  les caiga como contrario, teniendo en cuenta su reputación). Y es, además, un sesudo analista jurídico (como tuve ocasión de comprobar al estudiar su obra del 2014: La cuestión prejudicial europea y el Tribunal Constitucional. El asunto Melloni. (que, por cierto, sin preverlo el autor, está de rabiosa actualidad).
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         2.-Ahora bien, este gran jurista que es Mario Macías nos va a hablar hoy de un tema en el cual él se halla en primera línea de la trinchera. Esto conecta muy bien con la asignatura que se da en esta clase, que tiene el nombre de “Instrumentos para el estudio”. Porque, en efecto, ¿Cómo se aprende? Es inevitable recordar los dos grandes modelos del siglo XIX. Schopenhauer nos llamaría a la introspección, al nirvana de la contemplación y, quizás –como  él mismo temía- al tedio, al aburrimiento. Schopenhauer nos llevaría a una biblioteca (y reconozco que me encantan las bibliotecas, con sus hileras de libros que recuerdan tu propia ignorancia).
         Por el contrario, Nietzsche seguramente nos diría que se aprende en el combate, en el conflicto, en la embriaguez dionisíaca. Para saber de la vida, para escribir un solo verso –como decía Rilke-, es necesario haber estado al lado de los moribundos, haber permanecido sentado junto a los muertos, en la habitación, con la ventana abierta y los ruidos que vienen a golpes. Para saber algo de Derecho, hay que vivir o sufrir o luchar en un mar de robos y encontronazos, quiebras, puñaladas laborales, herencias disputadas a dentelladas, sablazos fiscales, divorcios mortales, rejas que se cierran, arbitrariedades caprichosas…
         Claro, claro, son dos estilizaciones excesivas. Necesitamos el silencio y el libro abierto, pero también la fuerza para reflexionar en plena guerra. Se ha dicho de Balmes, casi como una leyenda, que escribió El criterio mientras oía las bombas de Espartero caer sobre Barcelona.
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         3.-Y viene todo esto a cuento porque Mario Macías –y  algunos otros- están generando doctrina, conocimiento jurídico y pensamiento constitucional en estos meses y años de duro ataque al Estado de Derecho, a la división de poderes y, por supuesto, a la independencia judicial. A veces pienso que nuestro conferenciante debe ser alguna reencarnación, por ejemplo, del gran jurista catalán Ramón Lázaro de Dou y de Bassols, que fue presidente de las Cortes de Cádiz y que escribió una obra de título fascinante y muy apropiado para esta charla: Instituciones del derecho público de España, con noticia del particular de Cataluña y de las principales reglas de gobierno en cualquier estado.  Le imagino en el oratorio gaditano de San Felipe Neri, aprobando nuestra primera Constitución en medio del asedio francés y sus bombazos.
         Les dejo en manos, pues, de un eminente hombre de leyes y de un luchador por la libertad.
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Últimas lecciones desde la ciudadela

       1.José María Macías une dos características que le hacen imprescindible en el debate sobre la reforma en ciernes de la composición del Consejo General del Poder Judicial. En primer lugar, conoce su funcionamiento efectivo, porque todavía es miembro de ese órgano. En segundo lugar, es un magnífico estudioso del Derecho europeo y, especialmente, de su encaje con las reglas constitucionales de los Estados. Únase a todo ello su larga experiencia como juez y magistrado y su actual condición de ilustre abogado. Estas cartas le permiten darnos una lección tranquila y medida –en 8 minutos– para explicarnos con  exactitud la gravedad de la modificación legislativa que se nos viene encima. Al final de este artículo, por tanto, pueden ustedes sentirse jóvenes y volver a una aula universitaria, de la mano del portal del Club Tocqueville.

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       2.-Estamos ante una discusión trascendental y nos queda poco tiempo. La inercia y las añejas esencias de las instituciones democráticas no aguantan toda el agua que les vayan echando.  Los aficionados al boxeo aún estamos sorprendidos por la reciente derrota del campeón Lomachenko, favorito indiscutible a priori en su combate con Teófimo López. El ucraniano es un boxeador elegante, casi intelectual en sus cambios de ritmo. Cuentan los especialistas que, en los primeros asaltos, notó el hierro de los puños de Teófimo. Se achantó, pensó que ya se recuperaría a lo largo de la pelea. Es sólo una proposición de ley, claro. Forma parte del juego político entre partidos. Los minutos iban pasando y el aspirante se iba afianzando ante los ataques ya imprecisos de toda una leyenda del boxeo. El puntaje estaba claro. Nadie ha discutido el resultado.

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       3.- 

 España ante la Reforma del Poder Judicial, con José María Macías, vocal del CGPJ

Man Standing on Cliff

(Fuente)

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¿Hacia la «uberización» del Juez?

…    1.-Don Jesús Corbal Fernández, que sería luego Magistrado del Tribunal Supremo, fue mi profesor de Derecho Procesal. Era un maestro excelente. Extraordinario en la expresión verbal, dedicaba también una parte de su tiempo a suministrarnos unos apuntes ordenados que solucionaban limpiamente el farragoso trámite de la examinación. Bajo su impulso se alumbraron en la clase algunas vocaciones judiciales.

    Creo que, siguiendo sus explicaciones, puedo afirmar que entendía la función judicial no como una tarea sino como un destino sagrado y exigente. Abominaba de los jueces-estrella (que ya entonces empezaban a sacar la cabecita) y me temo que, hoy, en su jubilación, le embargará la pesadumbre  ante la regulación –cada vez más laxa- de las “puertas giratorias” en su ámbito corporativo.

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…    2.-El tema es complejo. En primer lugar porque, a diferencia de otros cuerpos de servidores del Estado, no es costumbre entre los jueces considerar al excedente (o al que está en servicios especiales) como “uno de los nuestros” -aunque hay excepciones-. En segundo lugar, porque puede establecerse un sistema rígido -excedencia definitiva, sea para cargo de designación política o para el libre ejercicio- o sistemas más suaves -posible retorno en las mismas condiciones, retorno con pérdida de antigüedad y otros derechos,  distinción abismal entre nombramiento  para cargo de designación política o bien para menesteres privados, etc.-.  Lo cierto es que, pese a la crítica de algunos sectores de la magistratura, cada reforma normativa aumenta la laxitud en las opciones y la amenaza de la uberización del juez es cada vez más evidente (o sea, conduzco el taxi unos días y luego apago la aplicación y la vuelvo a poner en marcha dentro de un tiempecito).

…    Viene todo esto a cuenta del reciente e interesante comunicado de la Asociación Profesional de la Magistratura –sección de Cataluña,- que resume la inquietud ante la regulación vigente.  Su texto es aquí consultable, pero extraigo uno de sus tuétanos (me encanta esa frase de “tomarse en serio los valores”, cosa cada vez más difícil):

…    “Aceptar un cargo político o de confianza supone en todo caso entrar en la confrontación política para defender públicamente un proyecto, lo que lógicamente conlleva la pérdida de la apariencia de independencia e imparcialidad que requiere el ejercicio de la jurisdicción.

…    Si nos tomamos en serio esos valores no podemos pensar que se recuperan con la mera reincorporación a la carrera judicial, como si la toma de posesión en el cargo tuviera algo de mágico e hiciera independiente al sectario, ni es suficiente una genérica obligación de abstención en aquellos asuntos vinculados a la actividad política.”

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…    3.-Lo anterior no obsta a la existencia de canales bien establecidos de posible alternancia profesional entre las diversas instituciones y actividades jurídicas. De hecho, por ejemplo, han dado buenos frutos los turnos específicos para el acceso a la carrera judicial por parte de juristas con una determinada y contrastada experiencia. Aunque, ciertamente, no es éste el problema de las puertas giratorias, ya que se trata de una trayectoria unidireccional (hacia el desarrollo de la función judicial).

…    Explicaba al respecto el profesor Corbal la anécdota de un abogado madrileño que había sido designado, gracias a su acreditado y excelente curriculum, dentro del “quinto turno” de magistrados del Tribunal Supremo. El hombre estaba eufórico y organizó en su domicilio una pequeña fiesta para sus colegas. Acabada la celebración, le preguntó su mujer cuál sería su nueva retribución. Según don Jesús, aquel jurista ya no llegó a tomar posesión de su destino.

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